
Cádiz CF 0-2 Real Madrid: «Victoria por K.O. en el ring del Nuevo Mirandilla»
El Real Madrid no sólo ha salido «vivo» de su duelo ante el Cádiz sino que sale aún más reforzado si cabe y lleno de moral, tras ganar al conjunto amarillo por 0-2, con goles de Nacho y Asensio, tras un magnífico partido y que si no acabó goleado fue por el desacierto de los delanteros madridistas y, por qué no decirlo, la excelente actuación de su portero, David Gil.
Un partido que, como ya se vio en la previa con el cartel anunciador publicado por el propio equipo cadista en sus redes sociales, se planteó como un combate de boxeo entre ambos conjuntos y que, como tal, lo plasmó sobre el césped.
No pararon de golpear, en algunas ocasiones con cierta violencia y sobre todo, no ya desde el juego duro sino desde la bravuconería y el macarrismo más lamentable y asqueroso y en el que el «madridista» Gil Manzano protagonizó un malísimo arbitraje.
El colegiado permitió los golpes y las provocaciones cadistas (pitó 12 faltas pero pudieron ser muchas más y mostró sólo una amarilla) y además le escamoteó dos claros penaltis al club blanco, por sendos derribos a Benzema y Rodrygo.
Excelente juego y «pólvora mojada» en la primera mitad
Ancelotti tenía claro que este partido iba a ser complicado pero no quería en modo alguno que distrajese al equipo de su gran objetivo de la temporada, que no es otro que es la Champions. Por este motivo alineó un «once» completamente nuevo, donde sólo Courtois, Militao, Valverde, Benzema y Rodrygo repetían titularidad con respecto al equipo que goleó en Copa al Barcelona o ganó con claridad al Chelsea en Champions.

Carletto apostó por un 4-3-3 puro, con ina defensa integrada por Lucas Vázquez, Militao, Rüdiger y Nacho, con Tchouameni haciendo de pivote, con Ceballos y Valverde acompañando en el centro del campo y con Asensio, Benzema y Rodrygo en banda izquierda, haciendo de Vinicius.
Y el resultado no le pudo salir mejor. Dominaron de forma absoluta todo el partido y pudieron golear, prácticamente desde el primer minuto aunque hay que reconocer que el primer golpe del partido lo dio el Cádiz en el minuto 12, cuando el «Pacha» Espino aprovechó un mal repliegue de Lucas Vázquez para correr su banda y disparar duro desde fuera del área y estrellar el balón contra el palo derecho de Courtois.
Un espejismo, sin duda, porque a partir de ahí, el Cádiz desapareció del mapa, borrado por el fútbol rápido, casi vertiginoso en ocasiones, del Real Madrid, con un muy vertical Rodrygo por la izquierda, apoyándose siempre en Benzema y con Asensio y Lucas Vázquez, entrando cómodamente por la derecha.
Comenzó entonces el tsunami madridista con una volea de Asensio en el minuto 15 que repelió con el cuerpo David Gil, convertido desde ese momento en el héroe local. Pudo -y debió- haber señaldo penalti Gil Manzano un par de minutos después cuando Espino derribó a Benzema con un flagrante agarrón a Benzema, que había culminado una maravillosa jugada con Asensio, cuando el francés se quedaba solo ante el meta cadista, malogrando la clara ocasión.
Sobrepasada la media hora de juego, Benzema falló una ocasión de esas que parecen imposible ser falladas cuando, a bocajarro en boca de gol y con Gil vencido, mandó el balón al larguero, tras un rechace del propio meta a tiro de Ceballos, con tan mala suerte que la pelota rebotó en la misma línea, volvió al larguero y se marchó lejos del área pequeña.

El Real Madrid volvió a disponer de dos nuevas ocasiones clarísimas para anotar pero no era el día. Así, Rodrygo pudo marcar en el minuto 40, después de una maravillosa jugada que no logró culminar. Por su parte, la segunda ocasión llegó en el minuto 41 pero David Gil se despachó una espectacular parada tras un remate no menos espectacular de Ceballos de volea a la salida de un córner.
Goles y más diversión en la segunda parte
Tras el descanso, Rodrygo -que no tuvo su día frente al marco del Cádiz- dispuso de otra excelente ocasión a los cuatro minutos de la reanudación. Un excelente servicio lejano de Militao a la espalda de la defensa cadista dejó completamente solo al brasileño frente a David Gil pero no acertó a batirle, estrellando el balón contra el cuerpo del meta local.
En el minuto 56 Rodrygo volvió a fallar estrepitosamente en boca de gol, un maravilloso servicio de Fede Valverde, tras otra gran jugada coral del ataque madridista, liderada por Asensio.
Siete minutos más tarde, Benzema (muy apagado hasta ese momento en la segunda parte) se inventó una ocasión de oro cuando descargó sobre la portería de David Gil un latigazo impresionante, en forma de disparo con la izquierda, pero el infortunio se volvió a cebar ocn el francés, porque el balón se estrelló contra el palo derecho de la portería amarilla.
Eso sí, a la hora de juego volvió a haber polémica cuando Meré, que llevaba cinco minutos en el campo, y sin intención alguna de jugar la pelota, ke hizo un verdadero bloqueo de baloncesto a Rodrygo en el área cuando el brasileño se disponía a encarar a David Gil, derribándolo claramente. Pero no era el día de buscarse problemas en los medios y Gil Manzano miró para otro lado, dejando sin sancionar otro más que evidente penalti.

Y finalmente, tras un par de avisos madridistas, en el minuto 71 llegó el más que merecido premio del gol para el Real Madrid y de la forma más insospechada. Nacho, convertido en atacante, recibió de Tchouameni bastante alejado de la frontal y, sin pensárselo dos veces, armó la pierna y disparó un lanzamiento durísimo, raso y ajustado al palo derecho de David Gil, quien esta vez no pudo hacer nada para evitarlo.
Entonces el partido se rompió convirtiéndose en un correcalles, con el Cádiz partido en dos intentando irse hacia delante. Lo que no se podía esperar nadie es que apenas cuatro minutos más tarde, Asensio se inventase otro golazo para romper el partido, con otro buen disparo cruzado a pase de Valverde.
A partir de ahí, fútbol sin control y un par de acercamientos con cierto peligro por parte del Cádiz sin demasiado peligro y otra magnífica intervención de David Gil a tiro de Asensio desde la media luna del área, hasta el final del partido.
Un final empañado, lamentablemente y de nuevo, por más incidentes racistas y los malos modos de una afición, la cadista, que la emprendió con Rüdiger cuando éste se quiso acercar a un sector de la grada para entregarle su camiseta a unos aficionados madridistas. Entonces, le comenzaron a llover objetos, y desgraciadamente, insultos más o menos graves y sobre todo, de tipo racista, al tiempo que Alcaraz, el jugador cadista, se fue a por él con la intención de agredirle.
Un triste final para un partido que acabó como lo querían presentar las autoridades del Cádiz. Como un combate de boxeo que, afortunadamente, acabó con el «aspirante» en la lona por K.O.
