La inminente salida de Karim Benzema del Real Madrid parece un hecho. Y es que la marcha del francés a la Liga de Arabia Saudí, algo que comenzó como una especie de rumor -por qué no decirlo, absurdo- y un delirio periodístico, va cogiendo cada vez más peso.

De hecho, ya se conocen más detalles de la mareante oferta que el fútbol saudí le ha realizado a Karim Benzema y que han llevado a que el delantero galo y capitán madridista, se esté replanteando seriamente su marcha del club blanco y renuncie al año extra de contrato que ya tenía apalabrado con Florentino Pérez tras ganar el último Balón de Oro.
Y es que, además de los 200 millones de euros libres de impuestos que Benzema percibiría por sus dos temporadas en territorio árabe (100 por campaña), hoy se ha conocido que además de darle la libertad de elegir club y ciudad, Benzema sería dueño del 100% de sus derechos de imagen, con distntos acuerdos comerciales en paralelo y su estancia estaría acompañada de todos los lujos que él desee para sí y su familia.
Una oferta, pues, irrechazable para un jugador que en diciembre cumplirá 35 años, en la recta final de su carrera y que además, ya no tiene ninguna deuda con la historia del fútbol. Porque, salvo el Mundial con su país (algo que le hurtó Deschamps injustamente en 2018), en sus vitrinas ya no cabe un solo título más. Cinco Champions, cinco Mundiales de Clubes, cuatro Ligas o tres Copas del Rey, entre otros títulos, adornan su currículum.
Si a eso le unimos su mala temporada actual, marcada por las lesiones y una gran irregularidad, que hagan atisbar un bajón definitivo en su rendimiento tras cuatro temporadas de auténtico ensueño, especialmente la 2021/2022, coronada con la consecución del citado Balón de Oro, es perfectamente comprensible que Benzema haya decidido darle un giro radical a su carrera y le ponga el broche de oro -nunca mejor dicho- lejos del Bernabéu.
