Crónica Atlético de Madrid 3-1 Real Madrid | Jornada 6 Liga Santander

Atlético de Madrid 3-1 Real Madrid: «Condenados por errores propios y arbitrales»

Un triste y desconocido Real Madrid ha firmado el primer tropiezo de la temporada al caer ante un Atlético de Madrid pragmático y que supo sacar petróleo de una lamentable actitud defensiva, impropia de un equipo de élite y que aspira a ganarlo todo.

Tres errores puntuales al inicio de cada período, tan groseros como inaceptables, que fueron muy bien aprovechados por los del Cholo, tremendamente acostumbrados a nadar en este tipo de aguas y que, unidos a un planteamiento manifiestamente mejorable de Ancelotti, pusieron en bandeja los tres puntos a los rojiblancos.

No es normal que un equipo TOP mundial como es el Real Madrid sufra un problema de concentración tan grave (y que empieza a presentarse de forma recurrente), que hace que en los últimos partidos los rivales se adelanten en los primeros minutos de cada partido. Les pasó en Almería, ante el Getafe, la Real Sociedad y más recientemente ante el Unión Berlín.

Despistes defensivos, provocados por desajustes incomprensibles, que hoy permitieron al Atlético ponerse nada menos que 2-0 a los 17 minutos de juego y que dieron al traste con todo el trabajo del equipo.

Lo de Alaba de esta noche, unido a unos laterales que convirtieron las bandas en sendas autopistas norteamericanas de ésas de cinco carriles por sentido, permitieron a un Atleti, que prácticamente tiró a puerta tres veces y con tantos de cabeza que no le meterían ni al juvenil del equipo de mi pueblo.

Alberola Rojas impidió la remontada madridista

Pero nada de esto se puede desligar del indecente arbitraje de Alberola Rojas, uno de los miembros más egregios del Negreirato, siendo uno de los cuatro colegiados españoles investigados por la Guardia Civil ya que pagaron los cursos de coaching del hijo de Negreira.

No se puede saber qué habría sido del partido de haber señalado la clamorosa falta a Bellingham, previa al primer tanto rojiblanco. O si no hubiese anulado un gol legal (ojo, VAR mediante) a Camavinga con 1-2, por un fuera de juego posicional de Rüdiger. O si hubiese expulsado al filo del descanso a Giménez por una entrada criminal sobre Rodrygo cuando éste se iba solo contra el marco de Oblak.

Pero insisto en que, si hay que criticar el planteamiento de Carletto, hay que imputarle la responsabilidad alícuota de esta derrota y el peso que merece a la labor arbitral, que como digo, dejó mucho que desear.

Dos goles tempraneros tumban a los de Carletto

Deportivamente, el partido no pudo empezar peor para el Real Madrid, que había dado un giro radical en su planteamiento, al sacar de inicio a Kepa bajo los palos, una defensa de cuatro, con Lucas Vázquez y Fran García de carrileros y con Rüdiger y Alaba en el eje, un centro del campo que en ocasiones tuvo hasta cinco jugadores, con Kroos, Modric, Valverde, Camavinga y Bellingham y con sólo Rodrygo como punta nato.

Y digo que no pudo empezar peor porque a los tres minutos. Tras una clamorosa falta a Bellingham en la frontal del área rojiblanca que Alberola no pitó, Saúl aprovechaba la pasividad de Lucas Vázquez, hoy tremendamente superado, para poner un gran balón al pujnto de penalti sobre la cabeza de Morata. El ex-delantero madridista tomó ventaja sobre Alaba, tremendamente lento y desubicado y conectó un certero testarazo que batió a Kepa.

De nuevo tocaba remar debido a otro despiste defensivo que provocaba un nuevo gol tempranero, el cuarto en seis partidos, y encima ante un equipo rocoso como el Atleti, que no podía encontrarse con un mejor escenario para desarrollar su fútbol.

Pero es que lejos de mejorar, la cosa e tornó aún más complicada cuando a los 17 minutos Lino, que trajo por la Calle de la Amargura a Lucas Vázquez, volvió a generar un dos contra uno en la banda derecha y Saúl, de nuevo protagonista, asistió en este caso a Griezzman.

El francés, que estaba completamente desmarcado y sin nadie más que un tímido Camavinga para plantarle cara, conectó plácidamente un testarazo picado y pegado al palo izquierdo de Kepa, que nada pudo hacer para evitar el segundo.

El gol fue un mazazo para los de Ancelotti, que aún no se habían asentado en el campo y ya tenían ante sí un muro colosal de nada menos que dos goles de diferencia y ante un equipo férreo y rocoso como el Atlético, que sabe gestionar como pocos este tipo de regalos con los que se encontró casi sin querer.

Pasados unos minutos. intentó reaccionar el Real Madrid y, en un arranque de genio y rabia, acabó por hacerse dueño y señor de la pelota, e intentó a base de tocar y tocar, encontrar alguna fisura en el área local, donde se acumulaban todos los jugadores rojiblancos posibles.

Avisó Fede Valverde a la media hora, rematando flojo de cabeza a las manos de Oblak un córner botado por Alaba desde la izquierda y, aunque Kepa tuvo que sacar a pasear las manos ante un disparo de Saúl un minuto después, el Real Madrid acortaría distancias.

Aires de remontada tras el gol de Kroos

Tuvo que ser Kroos el que tuviese la clarividencia de entender que intentar colgar balones o rasearlos hacia el corazón del área, donde había a veces hasta 15 y 16 jugadores, era misión imposible. Así que, en el minuto 34, recogió en la frontal un despeje de Savic y, tras acomodarse el balón a su pierna derecha, lanzó un disparo raso y letal pegado al palo derecho que se empotró contra las redes de Oblak, .

Ese gol desconectó por completo a los de Simeone, que se vinieron abajo, fruto del temor a las famosas remontadas madridistas y, al mismo tiempo, insufló ánimo y todo el «ardor guerrero» que le había faltado hasta entoces al Real Madrid.

Desde ese momento y hasta el final de la primera mitad, el equipo blanco embotelló en su área a un timorato Atlético de Madrid, que bastante podía hacer con achicar los balones y salvar el pellejo ante el aluvión madridista.

Entonces, cuando peor estaba pasándolo el Atleti, llegó la inestimable ayuda del cliente de Javier Enríquez, el hijo de Negreira, para salvar a los locales del desastre que se masticaba en las gradas y que llegó al filo del descanso.

En el minuto 43, Bellingham colgó un espectacular centro al segundo palo, al que no pudo llegar Rüdiger, entre otras cosas porque estaba siendo objeto de una llave de judo al alimón entre Hermoso y Savic, y Alaba, rompiendo desde atrás, remató al palo. El rechace le cayó a Camavinga quien, a puerta vacía, lograba el empate.

Sin embargo, de forma inexplicable, Alberola Rojas anuló el tanto por fuera de juego de Rüdiger, que se encontraba en posición adelantada pero sin aparente infllujo en la jugada, al entender que hizo por jugar la pelota. A pesar de que, puestos a pitar, lo único punible en esa jugada debió haber sido el penalti por el agarrón al que el alemán fue sometido.

Pero no acabó ahí el festival de Alberola Rojas, ya que cuando el partido estaba a punto de cumplir sus primeros 45 minutos, Rodrygo firmó una gran contra por la banda izquierda y cuando se iba solo hacia la meta de Oblak, fue derribado de forma salvaje y peligrosa por Giménez. Entonces, el colegiado se echó la mano al bolsillo y le perdonó una roja clamorosa al mostrarle una ridícula tarjeta amarilla.

Finalmente, tras cuatro minutos de prolongación, el partido se fue al descanso aunque con un color radicalmente opuesto al que tuvo que haber tenido, porque el partido debía haber acabado como mínimo con empate a dos goles y el Atlético con 10 jugadores.

El gol de Morata nada más empezar remató al Real Madrid

Una verdadera lástima, aunque nunca sabremos qué habría sido del partido de haberse reiniciado con ese tanteador porque a los 30 segundos y, de nuevo por la banda de Lucas Vázquez, una combinación entre Lino y Saúl acabó con un centro de éste que Morata remató de cabeza en el área pequeña, tras ganarle fácilmente la posición a Alaba.

Llegaba, pues, el tercer gol y con él se esfumaron las ilusiones del madridismo por una nueva remontada. Ni la entrada de Joselu por Modric en el descanso ni las posteriores incorporaciones de Nacho, Tchouameni y Mendy por Lucas Vázquez, Camavinga y Fran García y posteriormente de Brahim por Kroos, pudieron evitar el desastre.

Con un Atlético muy sólido atrás, fuerte como el vinagre de cooperativa y sin conceder un solo metro, cortocircuitó los intentos de un Real Madrid, que eso sí, no bajó nunca los brazos y lo siguió intentando.

Primero en las botas de Rodrygo, hoy bastante torpe de cara al marco y especialmente a base de disparos lejanos de Rüdiger, Tchouameni y Valverde que, entre Oblak y la nutridísima defensa rojiblanca, los intentos madridistas acabaron fuera de los tres palos del meta esloveno.

El tiempo fue transcurriendo y, tras un par de buenos escarceos de Brahim, que dejó muy buenas sensaciones en los minutos que estuvo en el campo, el partido llegó a su fin tras seis minutos de añadido en los que, eso sí, hubo lugar de nuevo a la polémica y a la bronca.

El detonante fue una durísima entrada de Bellingham sobre Correa que, en este caso y para compensar, Alberola Rojas castigó con tarjeta amarilla a pesar de ser merecedora de mayor castigo y eso generó un conato de tangana entre ambos equipos que, afortundamente, no pasó a mayores.

Ahora, sin tiempo para lamerse las heridas, el Real Madrid tiene una nueva cita liguera este miércoles, en este caso en el Santiago Bernabéu y ante la UD Las Palmas contra el que espero que el Real Madrid haya aprendido de una vez la lección y salga concentrado ante sus rivales.


Ficha técnica del partido

Atlético de Madrid: Oblak; Molina (Azpilicueta, 64), Savic, Giménez (Correa, 85), Hermoso, Lino (Javi Galán, 86); Llorente, Koke (Witsel, 46), Saúl; Griezmann y Morata (Memphis, 82).

Real Madrid: Kepa; Lucas Vázquez (Nacho, 56), Rüdiger, Alaba, Fran García (Mendy, 56); Kroos (Brahim, 69), Modric (Joselu, 46), Fede Valverde, Camavinga (Tchouameni, 56); Bellingham y Rodrygo.

Árbitro: Alberoja Rojas. Amonestó a Giménez por el Atlético de Madrid y a Modric, Mendy y Bellingham, por el Real Madrid.

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