
Valencia 1-2 Real Madrid: «Epica remontada con 10 y contra todos»
El Real Madrid ha ganado en el siempre dificil campo de Mestalla a un correoso Valencia tras una nueva remontada épica, con 10 y ante un arbitraje de lo más canallesco y atrabiliario que recuerdo en muchos años (y mira que los ha habido malos en esta Liga), en partido aplazado por la Dana que asoló parte del territorio valenciano.
Con 10 jugadores, por la expulsión de Vinicius pero ofreciendo una lección de raza, coraje y de constancia, los de Ancelotti lograron darle la vuelta a una situación francamente complicada, gracias a los goles de Modric y de Bellingham, éste en el descuento, tras una muy mala primera parte madridista.
Arbitraje indecente de Soto Grado y Muñiz Ruiz
Mención aparte merece el indecente arbitraje de Soto Grado en el campo y, sobre todo, de Muñiz Ruiz desde el VAR, en un partido marcado por las jugadas polémicas, todas en contra de los blancos (hoy de naranja).
El arbitraje fue una completa persecución desde el primer minuto. Empezando por el gol valencianista, que nunca debió haber subido al marcador ya que vino precedido de una falta a Rodrygo en el inicio de la jugada, hasta la no repetición del penalti fallado por Bellingham, pasando por la injusta expulsión de Vinicius o el penalti que escamotearon al Real Madrid por derribo de Tárrega a Vinicius, entre otras cosas.

Afortunadamente, el Real Madrid se suele crecer ante la adversidad y nunca se rinde, por más feas que pinten las cosas y, lejos de tirar la toalla, acabó imponiendo su calidad y, aunque en el descuento, logró darle la vuelta al marcador y afianzar aún más su liderato en Primera, situándose ya a dos puntos del Atlético de Madrid y a cinco del Barça.
Homenaje a Valencia en una pésima primera parte madridista
El partido arrancó con un sentido homenaje a las víctimas de aquel desastre y como reconocimiento a la importante labor del Real Madrid en favor de Valencia, puesta de manifiesto prácticamente desde el primer momento en que se tuvo conciencia de la magnitud de aquella tragedia.
Un homenaje al que se sumó el Real Madrid porque, hasta bien entrada la primera mitad, no había comparecido al campo y, en un ejercicio grave de dejación de funciones, dio la sensación de haberse quedado en el vestuario.
Con la única novedad de la entrada de Mendy por Camavinga y de Vinicius por Brahim, Ancelotti repitió el mismo «once» con el que cerró el 2024 ante el Sevilla pero el resultado no pudo ser peor.
A pesar de que avisó a los cinco minutos con un duro disparo de Fede Valverde casi desde la frontal a pase de Lucas Vázquez que desvió Dimitrievski, lo cierto es que aquello fue un espejismo porque los del debutante Corberán, muy bien plantados en el campo, con las líneas tremendamente juntas y con Foulquier y Rioja como flechas por las bandas, apabullaron al Real Madrid a la contra.
Aprovechando la enorme debilidad madridista con sus dos laterales (flojísimos hoy tanto Lucas Vázquez como Mendy), el Valencia sorprendió en varias ocasiones con vertiginosasa transiciones que pusieron en serios aprietos al Real Madrid cuyas estrellas, especialmente las de delante, estuvieron bastante desaparecidas en estos primeros compases del partido.

A los 15 minutos fue Vinicius, precisamente, en su primera oportunidad de irse por su banda el que lo intentó, pero tardó una eternidad en armar la pierna y Tárrega, en un perfecto tackle viniendo desde atrás, le sacó el balón de la bota justo cuando se disponía a ejecutar a Dimitrievski.
En el minuto 16, Rioja dio sus primeras muestras de superioridad por la zona derecha de la defensa madridista y, tras destrozar a Lucas Vázquez, puso un gran centro al segundo palo que tocó de primeras Almeida para asistir a Hugo Duro, completamente solo en el punto de penalti. El ex-madridista remató con fuerza de volea pero su disparo, muy centrado, se encontró con el cuerpo de Courtois.
Apenas un par de minutos después, pero en la banda contraria, Diego López abrió hacia Foulquier quien, casi sin oposición, se plantó ante el meta madridista y le intentó batir por debajo, pero el belga anduvo listo y logró desviar el disparo del lateral francés.
Con un Madrid sin apenas ideas y, lo que es peor, sin intensidad, el partido se acercó a la media hora, cuando llegó la primera gran jugada polémica de la noche. Con el balón rondando la zona de tres cuartos valencianistas, Jarek derribó clarísimamente a Rodrygo y esa pérdida le permitió al Valencia montar un eléctrico contragolpe.
En unos pocos pases se plantaron en la zona derecha del ataque ché para que Foulquier, de nuevo solo, centrase cómodamente a Javi Guerra y éste rematase a placer de primeras sobre la escuadra de Courtois.
El belga logró rechazar el balón a duras penas, en una espectacular intervención, pero la pelota quedó muerta en el área pequeña y Hugo Duro, completamente solo, empujó el balón a la red mientras un despistado Lucas Vázquez se limitó a seguir la jugada con la mirada.
Lo asombroso de todo es que, a pesar de la claridad meridiana de la falta sobre Rodrygo que dio inicio a la jugada, para el VAR pasó inadvertida la infracción y se acabó dando validez al tanto valencianista.

A partir de ese momento, el Real Madrid, absolutamente anestesiado durante la primera media hora de juego, empezó a percatarse de la situación y comenzó a jugar, incrementando mínimamente la presión (hasta ahora inexistente) sobre la salida de balón valencianista y a generar algo de peligro.
Con un Madrid mucho más contundente, en el minuto 35 llegó la segunda jugada controvertida del partido cuando Vinicius, en una de las pocas veces que logró desbordar, se fue flechado hacia la portería de Dimitrievski. Entonces, Tárrega -ya superado por el brasileño- le derribó claramente con el brazo, en algo que era cualquier cosa menos una carga legal. Una jugada más de VAR que de campo pero, de nuevo, Muñiz Ruiz se dio mus y miró para otro lado y el penalti se marchó al limbo.
Un par de minutos antes del descanso pudo empatar el Real Madrid cuando Vinicius, tras recibir un fantástico pase entre líneas por parte de Ceballos, logró ganar la espalda a la defensa pero estrelló el esférico contra el cuerpo de Dimitrievski.
Un Real Madrid muy distinto tras el descanso
La bronca en el descanso por parte de Ancelotti debió ser monumental porque si no, no se entiende el cambio de actitud del equipo madridista, que saltó al campo bien concienciado de la importancia de este partido y de que el liderato de la Liga estaba en juego.
Desde el pitido inicial, el Real Madrid se hizo dueño y señor del balón, aplastando al equipo valencianista contra su portería. El balón apenas le duraba a los de Corberán, gracias a una presión asfixiante que, poco a poco, empezó a hacer rondar la pelota por la meta local.
Así, a los seis minutos de la reanudación llegó la jugada que pudo haber cambiado el partido cuando Mbappé, en una gran jugada, dejó atrás a Tárrega quien, incapaz de llegar al balón, cometió penalti, derribó de forma inexcusable al francés. Soto Grado lo consultó con el VAR y, tras un par de minutos de incertidumbre, confirmó la decisión y señaló los once metros.

El encargado del lanzamiento para hoy fue Bellingham pero su disparo se estrelló contra el palo izquierdo de la portería valencianista. Sin embargo, el lanzamiento debió haberse repetido por una doble circunstancia. En primer lugar, porque Dimitrievski tenía sus dos pies lejos de la línea de fondo y, en segunda instancia, porque Jarek invadió el área antes de que el jugador inglés golpease la pelota. Pero, de nuevo, desde el VAR hicieron caso omiso al reglamento y dejaron seguir la jugada.
El festival arbitral continuó apenas dos minutos más tarde cuando Bellingham filtró un fantástico centro al área para que Mbappé, después de un regate de fantasía sobre Dimitrievski, acabase cruzando el balón a la red. Un justo premio para el Madrid que duró francamente poco porque el VAR, esta vez sí, y en base a una posición milimétrica adelantada del francés, Soto Grado invalidó el tanto.
De hecho, la situación de Mbappé era tan ajustada que el realizador tardó más de 10 minutos en mostrar la imagen del sistema de fuera de juego semiautomático, lo que hace sospechar que el frame elegido obligó a que ese offisde se convirtiese en una mera cuestión de fe.
El enfado del conjunto madridista contra los árbitros iba en aumento mientras que veía cómo el tiempo volaba y, gracias a la poblada defensa valencianista que iba capeando a duras penas el temporal, ese dominio abrumador del Real Madrid sobre el césped no se traducía en ocasiones claras de gol.
Expulsión de Vinicius y remontada madridista sobre la bocina
Explotó el madridismo con otra jugada polémica que, como el resto, cayó en contra de los intereses del club blanco. Corría el minuto 75 y Vinicius caía en el área en una jugada sin aparente importancia.
En ese momento y sin venir a cuento, cuando el brasileño se disponía a incorporarse para continuar la jugada, recibió por parte de Dimitrievski un tirón de pelos (o de la camiseta, ya que las imágenes no fueron claras en ningún caso).
Vinicius reaccionó propinando un ligero empujón sobre la zona del cuello del portero valencianista. Este se desplomó sobre el campo simulando un puñetazo por parte del mismísimo Cassius Clay y se montó una pequeña tangana.
La jugada, que debió haberse ventilado con una amarilla para cada jugador. Una para el portero del Valencia por provocar y simular después una agresión y otra para Vinicius por responder airadamente a la provocación del meta.
Pero no. Muñiz Ruiz, esta vez -y a diferencia de otras jugadas- se mostró muy proactivo y llamó a Soto Grado al monitor a revisar la acción y tras su visionado, expulsó sin contemplaciones a Vinicius, mientras que Dimitrievski se fue de rositas, sin ni siquiera ver la amarilla, que en su caso, debería haber sido la segunda dado que durante la tangana vio la primera tras enzarzarse con Tchouameni.
Ahora bien, lo grave de esta situación no fue la resolución final de la jugada (que también) sino que, como ya ocurrió en este mismo campo en 2023 con otra expulsión de Vinicius, el VAR no le mostró a Soto Grado las imágenes de la provocación previa del portero macedonio sino que le expuso únicamente las de la reacción del brasileño, en un nuevo ejercicio de, dejémoslo en «mala praxis» para no llamarlo prevaricación y condicionar la decisión final del árbitro de campo, como así fue, por cierto.
Así las cosas, a falta de 10 minutos y con uno menos en el campo, la labor de al menos salvar un punto se antojaba hercúlea pero eso de rendirse o bajar los brazos no está en el ADN madridista.
Entonces, cuando peor pintaban las cosas para el Real Madrid, en el minuto 84 Brahim robó un balón en la frontal, se asoció con Bellingham y éste sirvió al corazón del área para Modric, que acababa de saltar al campo. El croata encaró a Dimitrievski le batió por abajo, desatando la locura en el seno madridista.

El árbitro dio nueve minutos de añadido, algo que se antojaba un auténtico mundo para ambos equipos. Pero sobre todo para el Valencia, completamente exhausto y sin fuerzas más que para intentar resistir colgados del larguero.
Y como era de prever, ese descuento fue demasiado para los locales que, precisamente fruto de su falta de fuerzas, vieron cómo el partido se les iba de las manos en el minuto 97. Un error infantil en cadena de la defensa valencianista, primero con un mal centro de Foulquier sobre Guillamón que, muy forzado, devolvió el balón de forma defectuosa a Dimitrievski, provocó que Bellingham, que estaba rondando el área, aprovechase el regalo y batiese al meta macedonio y completase la remontada.
Eso sí, hubo suspense hasta el final porque en la última jugada del partido, con el tiempo ya vencido, Luis Rioja sacó fuerzas de donde no las tenía para trazar una fantástica diagonal y despacharse un tremendo zambombazo que impactó violentamente contra la escuadra derecha de la meta de Courtois y acabó rebotando en la línea, para perderse finalmente.
Un tremendo susto que, sin duda, no hubiese hecho justicia a lo vivido en el campo para un Real Madrid que, por juego y ocasiones (especialmente en la segunda parte) hizo méritos de sobra para haber revertido el marcador mucho antes de ese mágico descuento.
Ahora, una vez normalizado el calendario para los blancos, toca pensar en el primer enfrentamiento de Copa de este lunes ante el modesto Deportiva Minera y, sobre todo, en la semifinal de la Supercopa de España, que enfrentará inmediatamente después al Real Madrid contra el Mallorca, en la lucha por el tercero de los siete títulos a los que optan los de Carletto esta temporada.
Ficha técnica del partido
Valencia: Dimitrievski; Foulquier, Tárrega, Mosquera, Yarek (Jesús Vázquez, ’88); Diego López (Canós, ’68), Javi Guerra (Guillamón, ’68), Barrenechea, Rioja; Almeida (Dani Gómez, ’88) y Hugo Duro.
Real Madrid: Courtois; Lucas Vázquez, Tchouameni, Rüdiger, Mendy (Camavinga, ’68); Valverde, Ceballos; (Modric, ’80), Bellingham (Asencio, ’97); Rodrygo (Brahim, ’68), Vinicius y Mbappé.
Arbitro: Soto Grado (Col. Riojano). Por el Valencia amonestó a Canós y Dimitrievski, mientras que por el Real Madrid expulsó a Vinicius con roja directa y amonestó a Ceballos, Lucas Vázquez y Modric.
