
Atlético de Madrid 1 (2)-0 (4) Real Madrid: «Crueldad sin límites»
El Real Madrid ha logrado clasificarse para cuartos de final de la Champions al eliminar al Atlético de Madrid en los penaltis, en una tanda que pasará a la historia por el terrible (e involuntario) error de Julián Alvarez quien, tras resbalarse en el césped en el momento de ejecutar el lanzamiento, tocó dos veces el balón y el VAR invalidó el tanto.
Ese fallo, unido al error de Marcos Llorente, que unió su destino en la desgracia rojiblanca al de Juanfran con aquel inolvidable tiro al palo en Milán mandando su penalti al larguero de Courtois, fueron los clavos en el ataúd de un Atlético de Madrid que no supo aprovechar la ventaja que le dio el tempranero gol de Gallagher a los 30 segundos.
Sí, han oído bien, a los 30 segundos porque eso fue lo que tardó el británico en perforar la meta de Courtois.
Pero, entre que el belga volvió a ser ese «hacedor de milagros», sacando varias manos de mucho mérito y que el Cholo, por desgracia para su equipo, también fue el Cholo en estado puro y no quiso ir abiertamente a por el partido, especialmente a partir del último tercio del tiempo reglamentario, el Atleti acabó fiándolo todo a la lotería de los penaltis. Y tocó perder (otra vez).
Ahora bien, todos nos pudimos haber ahorrado este sufrimiento si Vinicius no manda al cielo del Metropolitano un penalti en la segunda parte del encuentro, que habría supuesto el 1-1 en el marcador y la clasificación directa para los blancos en los 90 minutos.
Pero la de Julián Alvarez no fue la única polémica del partido ya que durante el partido se le reclamaron dos penaltis, aparentemente bastante claros. El primero una mano de Giuliano Simeone en la primera parte y un pisotón de Correa a Brahim en la prórroga, pero ni el colegiado polaco Marciniak ni el VAR tuvieron a bien apreciar infracción alguna en ambas jugadas.
Gol tempranero y dominio rojiblanco en la primera parte
En lo meramente deportivo, decir que el partido no pudo empezar peor para los de Ancelotti porque cuando aún había gente sentándose en sus asientos, De Paul entró por la banda derecha como Pedro por su casa, casi hasta la cocina. El argentino centró al primer palo donde Giuliano desvió ligeramente, adelantándose a Asencio y Gallagher, completamente solo en boca de gol, marcó el gol que igualaba la eliminatoria.
Un escenario soñado para los aficionados rojiblancos y para el Cholo, al menos a priori, porque jugando en casa, ante tu ruidoso público y teniendo enfrente al eterno rival, las cosas pintaban fenomenal.

Sobre todo porque el Real Madrid acusó el golpe y, qué demonios, el Atleti firmó un muy buen inicio de partido, teniendo la pelota, buscando con velocidad el ataque y superando a un centro del campo como el madridista, incapaz de soportar las embestidas rojiblancas.
Además, el Real Madrid estaba pasivo, lento, previsible y sin la intensidad mínima para afrontar un partido de de estas características por lo que la sensación era de que estaba más cerca el segundo que el empate del Real Madrid.
Sin embargo, en el minuto 19, en una de las pocas veces que un irreconocible Vinicius se marchó de su par, aunque perdió el balón, lo peleó desde el suelo e intentó centrar en una posición imposible, pero su centro nunca llegó a su destino. Entre otras cosas porque se estampó contra el brazo completamente despegado de Giuliano pero el colegiado, a instancias del VAR, entendió que no había nada y dejó seguir.
Con el Atleti atacando no en tromba pero sí con mucha comodidad, no tardó en comenzar el festival de paradas de Courtois con dos fantásticas manos a tiros muy peligrosos en los minutos 24 y 39, especialmente la primera, con una espectacular mano arriba.
La segunda parte comenzó con un guión similar. Se esperaba quizás un cambio de actitud en el Real Madrid que, sin embargo, no se produjo y el equipo saltó al campo al tran-tran, con pases exclusivamente al pie y sin ningún tipo de verticalidad, lo que le estaba poniendo las cosas francamente sencillas al Atleti, que además, bien replegado, no sufría en absoluto.
Segunda parte de reacción madridista y gran repliegue del Atlético
A los dos minutos de la reanudación, de nuevo Julián Alvarez -el mejor del Atleti al menos en los primeros 90 minutos- volvió a poner a prueba a Courtois pero, otra vez más, el belga se lució de nuevo con otra gran intervención.
Entonces llegó el mágico minuto 65 que es cuando Ancelotti, por fin, se percató de que, jugando así, todo lo más a lo que podría aspirar el Real Madrid era jugar la prórroga y se animó a mover el banquillo.
Sacó del campo a un inoperante Modric y a Tchouameni, que no lo estaba haciendo nada mal, achicando lo que pudo pero muy superado por los centrocampistas del Atleti y encima con una amarilla (que, por cierto, le impedirán estar en Londres para la ida ante el Arsenal) y dio entrada a Lucas Vázquez y a Camavinga.
Sin duda, una apuesta tremendamente arriesgada, habida cuenta que eso suponía devolver al centro del campo a Valverde, hasta ese momento inexpugnable por la derecha, y arriesgar con un controvertido Lucas Vázquez, aprovechando que Reinildo apenas pisó el ataque madridista.
Pero las cosas no le pudieron ir mejor. Camavinga se disfrazó del mejor Casemiro y se hinchó a cortar balones y Valverde, bueno, Valverde hizo simplemente de sí mismo y el escenario cambió como de la noche al día.
De hecho, fruto de un robo de Camavinga en el área, el Real Madrid pudo hacer lo que más le gusta al Atleti, que es robar y salir volando a la contra y sorprendió por primera y única vez a los del Cholo con la defensa descolocada.
Con un sensacional pase de Vinicius al espacio, Mbappé se inventó un par de regates de fantasía, dejando sentados a Giménez y a Lenglet y éste, cuando el francés se adentró en el área para rematar, le hizo a su compatriota un placaje más propio del Seis Naciones de Rugby que, esta vez sí, Marciniak no dudó en señalar como penalti.
Quizás pudo y debió recibir más sanción el jugador del Atlético de Madrid, que sólo vio la amarilla a pesar de ser el último hombre y desentenderse del balón para trabar a Mbappé, pero el caso es que, sin apenas discusión, Vinicius se aprestó a lanzar el penalti.
Pero el brasileño, tremendamente desafortunado hoy, lanzó mal y mandó el balón rumbo a la grada y con él la opción de meter al Real Madrid en cuartos por la vía rápida y enterrar el intento de remontada rojiblanca.

Sin embargo, lo que sí provocó esta jugada fue que el Cholo fuese, una vez vez más, el Cholo. En vez de ir a por el Real Madrid y acabar la eliminatoria, se encerró atrás -más aún si cabe- y montó una especie de jaula con dos líneas de cinco para no volver a conceder un solo espacio más a los blancos y esperar a la prórroga.
Las cosas se le complicaron aún más a Ancelotti con la lesión de Mendy, que estaba haciendo un partido calamitoso y tuvo que entrar Fran García, prácticamente sin calentar, pero el Atlético había renunciado al ataque. Salvo un pequeño susto al final del tiempo reglamentario, lo cierto es que ni él ni Lucas Vázquez sufrieron demasiado atrás, mientras la figura de Valverde en el centro del campo, acompañado por un inmenso Camavinga, le dieron otro empaque al Real Madrid, que sí se fue hacia delante, buscando evitar la prórroga, pero sin éxito.
Prórroga de dominio madridista y penaltis con polémica
El tiempo extra comenzó con un buen intento de Brahim desde la frontal pero su disparo, tímido y raso, acabó sin problemas en las manos de Oblak. Sin De Paul, lesionado, el Cholo se encomendó descaradamente a la defensa y renunció al ataque, a pesar de que pudo haber hecho mucho más daño por la derecha madridista con Lino y por la izquierda con Correa, además de Sorloth, que salieron a pocos minutos de acabar los primeros 90 minutos. Por eso no es de extrañar el dominio abrumador del Real Madrid durante los 30 minutos de prolongación, pero sin apenas frutos.
No hubo fisuras, a pesar del empeño de los de Carletto. La defensa rojiblanca logró mantener a raya al ataque madridista y, quizás por eso, no fue de extrañar el gesto de satisfacción del entrenador atlético, apretando ambos puños con rabia, cuando Marciniak pitó el final de la prórroga y mandó el partido a la lotería de los penaltis.
Lo que no se podía imaginar Simeone es que la crueldad que el destino le tenía deparada una vez más al Atlético de Madrid. El sorteo de lanzadores deparó que sería el Real Madrid el primero en tirar pero en la portería del Frente Atlético, o sea que ahí tendría cierta ventaja el equipo local. Pero ni por esas.

Comenzó anotando Mbappé, al que respondió Sorloth con otro tanto. Jude Bellingham anotó el segundo y aquí empezó a fraguarse la tragedia. Julián Alvarez marcó el empate pero con tan mala suerte, que se resbaló al lanzar.
A priori, nada importante porque a pesar del traspié, logró marcar. Pero las protestas de Lucas Vázquez y una extraña llamada del VAR, invalidaron el tanto. El por qué, muy sencillo. Al caerse, de forma accidental e involuntaria, tocó por dos veces la pelota y para esas cosas el reglamento es inflexible y, por tanto, el gol no subió al marcador, lo que puso a los blancos en ventaja de forma sorprendente.
Anotó el tercero Fede Valverde, con un excepcional lanzamiento que adivinó Oblak y marcó Correa para el 4-2. Le tocó entonces a Lucas Vázquez, un habitual en estas lides pero, a diferencia de Milán o Manchester, falló. Lanzó flojo y mal, a la derecha del meta del Atleti, que despejó sin problemas.
Se igualaban, pues, las cosas pero entonces llegaron de nuevo los fantasmas del pasado y otro ex-madridista, Marcos Llorente, tal y como le pasó a Juanfran en Milán, mandó el balón al larguero, ante la desesperación de los locales.
Y como pasó hace justo un año en Manchester, el último lanzamiento le tocó a Antonio Rüdiger, que no perdonó y, a pesar de que Oblak llegó a desviar la pelota, el balón entró en la portería rojiblanca para consumar de nuevo el desastre y quedar eliminados por quinta vez en la Champions, en las cinco veces que estos clubes se han enfrentado en estos últimos 10 años.
Ahora, mientras las lágrimas y la indignación impostada de la directiva y la afición rojiblanca inundan las redes sociales, la próxima cita para los blancos llegará el próximo 8 de abril. Nos espera el Arsenal en Londres y una nueva historia que escribir.
Ficha técnica del partido
Atlético de Madrid: Oblak; Llorente, Giménez, Lenglet (Le Normand, ’91), Reinildo (Azpilicueta, ’98); Giuliano Simeone (Correa, ’89), De Paul (Molina, ’90+4), Barrios, Gallagher (Lino, ’85); Griezmann (Sorloth, ’89) y Julián Álvarez.
REAL MADRID: Courtois; Valverde, Asencio, Rüdiger, Mendy (Fran García, ’83); Tchouameni (Camavinga, ’65), Modric (Lucas Vázquez, ’65), Bellingham; Rodrygo (Brahim, ’78), Mbappé y Vinicius (Endrick, ‘115).
