Crónica Real Madrid 1-2 Arsenal | Champions League (Vuelta cuartos de final)

El Real Madrid fue la viva imagen de la impotencia en un mal partido | Real Madrid 1-2 Arsenal

Real Madrid 1-2 Arsenal: «Ni cabeza ni corazón ni cojones»

El Real Madrid ha quedado apeado de esta Champions, tras volver a caer derrotado por el Arsenal en un partido donde se soñó con una remontada histórica pero en el que los de Ancelotti volvieron a naufragar estrepitosamente.

Ayer mismo, en la rueda de prensa previa de Carletto, previa al partido de esta noche, el técnico italiano hizo suyas las palabras del gran tenista Carlos Alcaraz, «cabeza, corazón y cojones» y a ellos se encomendó para afrontar el reto hercúleo de remontar tres goles en caa ante un equipazo como el Arsenal.

Sin embargo, no vimos nada de estos tres atributos o elementos a los que apeló Ancelotti. Más bien todo lo contrario. El equipo fue la viva imagen de la impotencia, un equipo sin más recursos que los centros laterales y que fue incapaz de inquietar siquiera a un Arsenal que, esta noche, volvió a darle un baño táctico al Real Madrid y supo gestionar de manera excepcional el dominio territorial madridista e incluso para sorprenderle a la contra y ganar el partido.

Letexier y el VAR, tristes protagonistas

Ahora bien, y sin que eso sirva de excusa, hay que hacer mención especial al pésimo arbitraje del francés Letexier. Un colegiado que llegaba con la vitola de ser de los mejores colegiados del continente y que, llevado de un irrefrenable afán de protagonismo, terminó de hundir las exiguas opciones del Real Madrid para afrontar la machada.

Con un VAR tremendamente sesgado hacia el lado británico, pitó un penalti absurdo por un agarrón de Asencio a Merino en el área madridista en los primeros minutos, de esos agarrones que se dan por decenas en los partidos. Sin embargo, curiosamente, y de nuevo a instancias del mimso VAR, se retractó del penalti que minutos después le pitó al Arsenal por un agarrón similar de Rice a Mbappé, tras más de cinco minutos de deliberación.

El francés Letexier y el VAR fueron tristes protagonistas del partido | Real Madrid 1-2 Arsenal

Pero es que, acto seguido, en otra acción muy parecida pero a la inversa, era Asencio el que resultaba zarandeado dentro del área del Arsenal sin que eso despertase el celo de nadie para revisar la jugada.

Insisto en que esta actuación arbitral no fue decisiva para la eliminación del Real Madrid pero sí que fue clave en echar un jarro de agua fría sobre el esfuerzo del equipo y, con ese eterno parón para revisar el penalti de Rice y su no señalamiento. Justo cuando los de Ancelotti desarrollaron su mejor versión (con más corazón que fútbol) y empezaron a embotellar al Arsenal, aprovechando el «subidón» de la parada de Courtois, esos cinco minutos paralizaron al equipo y, sobre todo, al público.

Nunca sabremos qué habría pasado en el partido si ese penalti se hubiese confirmado y si el Real Madrid se hubiese puesto por delante en el marcador a los 20 minutos, pero lo que sí sé es que esa jugada y su desarrollo posterior, fueron decisivas en el inicio del hundimiento madridista para el resto del encuentro.

Primera parte marcada por el arbitraje y un Madrid sin pegada

Deportivamente, y a pesar de la enorme expectación generada, con un recibimiento masivo y espectacular a los jugadores y con el Bernabéu convertido en una verdadera olla a presión, el partido defraudó a todo el mundo.

Carletto optó por una excesiva continuidad en el «once», donde sólo la obligada baja por sanción de Camavinga y su cambio por Tchouameni, así como la vuelta de Lucas Vázquez a la titularidad, fueron las principales novedades tácticas del italiano con respecto al equipo que fue vapuleado en Londres.

Aun así, el equipo saltó de forma explosiva al campo y así, prácticamente al primer minuto, Mbappé remató a la red con el pecho un gran centro de Vinicius pero estaba claramente en posición antirreglamentaria y el gol no subió al marcador.

Thibaut Courtois logró pararle su penalti a Saka con una gran intervención | Real Madrid 1-2 Arsenal

Con el Madrid dominando territorialmente pero sin generar peligro, y prácticamente en la primera vez que el Arsenal pisaba el área blanca, a los ocho minutos llegó la primera acción polémica de la noche. Tras un córner botado desde el perfil derecho del Real Madrid, que acabó sin consecuencias y bien detenido arriba por Courtois, el árbitro sorprendió a todos anunciando que se iba al monitor del VAR a revisar una acción merecedora de penalti.

Tras revisar que, efectivamente, había habido un forcejeo en el área en el que Asencio acababa arrastrando a Mikel Merino (como dije antes, uno de tantos de esos que se producen cada día en el área) y decretó penalti. Sin embargo, el lanzamiento de Saka, a lo Panenka, fue lamentable y Courtois, con una gran estirada logró desviar el disparo del británico y evitar el primer tanto de la noche.

Si no fue la esperada apertura de las «Puertas del Manicomio», poco le faltó porque entre la explosión de júbilo del público y un Real Madrid enrabietado, el equipo explotó y embotelló a un Arsenal que parecía empezar a sentir la presión de las grandes noches europeas del Bernabéu.

Y así, en el minuto 22 llegaba la ansiada reacción madridista. Lucas Vázquez metió un excelente centro al punto de penalti que prolongó Asencio al segundo palo donde esperaba Mbappé. Pero el francés, abrazado literalmente por Declan Rice, no pudo avanzar y se fue al suelo.

El francés Letexier no lo dudó un instante y pitó el penalti, que a la vista de las repeticiones, sin ser excesivamente ostensible, era perfectamente pitable. Sobre todo viendo dónde había puesto el listón con los agarrones en el área tan solo unos minutos antes.

Sin embargo, y tras seis interminables minutos en los que, a modo de «investigación prospectiva» (un término tan de moda hoy día) en la que se analizaron todos y cada uno de los posibles motivos para no pitar el penalti -desde un inexistente fuera de juego posicional de Rodrygo hasta la inexistencia de la falta sobre Mbappé-, el caso es que llamaron por fin al árbitro al monitor y éste decretó la nulidad de su decisión, se desdijo del penalti y le retiró la amarilla al jugador británico.

A pesar del claro agarrón de Rice a Mbappé, el árbitro anuló el penalti a instancias del VAR | Real Madrid 1-2 Arsenal

Aquello fue un jarro de agua fría total. No sólo para el público sino para los jugadores, a los que les sentó fatal ese parón tan largo… y por qué no decirlo, la decepción de haber podido poner derribar la primera fila de ladrillos a ese muro aparentemente infranqueable de la remontada.

A partir de ahí el partido se espesó. El Real Madrid entró en una especie de bloqueo de juego y, salvo un disparo lejano de Mbappé en el minuto 30 que se marchó ligeramente desviado, decayó toda producción ofensiva del equipo.

Todo se limitó a un chorreo de intentos infructuosos de desborde de Vinicius por la izquierda y, lo que es peor, a un sinfín de centros laterales sin ton ni son, hasta el punto de que el encuentro se fue al descanso, tras siete minutos de añadido, sin que los de Ancelotti hubiesen contabilizado un solo tiro entre los tres palos.

Impotencia absoluta madridista en una segunda parte sin juego ni ideas

Tras el descanso, más de lo mismo. Un quiero y no puedo. A pesar de que se esperaban cambios (Ceballos se pasó calentando los 15 minutos de refresco), el Real Madrid optó por seguir con los mismos jugadores que acabaron la primera mitad.

La ausencia de cambios en el «once» trajo consigo la ausencia de cambios en el juego madridista, cada vez más atropellado, donde sólo una buena mano de Raya para evitar un gol olímpico de Rodrygo en el minuto 56, trajo algo de peligro al partido.

Y como dice el refrán, «a perro flaco todo se le vuelven pulgas», y si la remontada se estaba poniendo en chino, llegó la peor noticia cuando en el minuto 64. En una jugada muy mal defendida por los dos centrales, Merino asistió a Saka, incrustado entre Rüdiger y Asencio. El delantero inglés les ganó la espalda con facilidad y se quedó solo ante Courtois y, tras  elevar con suavidad el balón ante la salida del belga, anotó el 0-1.

Saka adelantó a los «gunners» con este gol en el minuto 64 | Real Madrid 1-2 Arsenal

Afortunadamente, y como también suele ocurrir en las grandes noches europeas, llegó el momento del despiste o del fallo clamoroso del rival para despertar a la Bestia. Y así, apenas dos minutos después, Saliba se durmió con el balón en la frontal y Vinicius aprovechó para robarle la cartera y batir a Raya, en lo que supuso un rayo de luz, un atisbo de esperanza, entre la oscuridad que se había cernido sobre el Bernabéu tras el gol de Saka.

De nuevo, con la necesidad de hacer tres goles, y con algo más de 30 minutos por delante, el Madrid siguió empujando pero la cosa no mejoró en absoluto. Ni siquiera con el triple cambio llevado a cabo por Carletto, dando entrada a Ceballos, Endrick y Fran García por Lucas Vázquez, Rodrygo y Alaba. Como tampoco ayudaron la posterior entrada de Brahim por un lesionado Mbappé, que se torció severamente el tobillo en un choque con un rival, y de Modric por Asencio.

El equipo continuó obsesionado con meter centros laterales sin ton ni son, algunos desde más de 30 metros y el Arsenal, perfectamente ordenado y con mucho oficio, no dio opción alguna al Real Madrid. Sólo Endrick, casi al final con un remate forzado pudo haber adelantado al equipo pero no era el día.

De hecho, no era el día que, ya con el tiempo cumplido y con el equipo volcado sobre el área del Arsenal, Martinelli enganchó una contra de forma magistral, se fue por velocidad de un exhausto Fran García y cruzó el balón a Courtois en su salida para darle la puntilla al partido.

Ahora, ya sin objetivos europeos, sólo queda centrarse en la Copa del Rey, cuya finalísima se jugará la próxima semana y en una Liga que, visto lo visto con los arbitrajes, se antoja una quimera, por no hablar del futuro incierto de verdad que le espera a Ancelotti, que puede haber jugado hoy su último gran partido europeo con el Real Madrid.


Ficha técnica del partido

Real Madrid: Courtois; Lucas Vázquez (Ceballos, ’61), Asencio (Modric, ’74), Rüdiger, Alaba (Fran García, ’61); Tchouameni, Fede Valverde, Bellingham; Rodrygo (Endrick, ’61), Vinicius y Mbappé (Brahim, ’74).

Arsenal: Raya; Timber (White,’94), Saliba, Kiwior, Lewis-Skelly; Rice (Zinchenko, ’94), Partey, Odegaard; Martinelli (Tierney, ’94), Saka (Trossard, ’77) y Mikel Merino.

Arbitro: François Letexier (FRA). Amonestó a Alaba, Asencio y Rüdiger por el Real Madrid; y a Raya y Partey por el Arsenal.

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