
Con ninguna sorpresa recibo la designación de Alberola Rojas como árbitro para el derbi capitalino de esta tarde. Entre otras cosas porque, a pesar del paripé de oficializar las designaciones el día antes de cada partido y no los jueves como antaño, los Trompeteros de los medios ya se habían afanado en desvelar quién sería el árbitro de este partido a lo largo de esta semana.
Una designación que demuestra una vez más la inexistencia de ese puño de hierro y de ese poder omnímodo que, al parecer y para el Antimadridismo, dicen que tiene Florentino en el CTA, así como lo mucho que ha conseguido que cambie el arbitraje español a su favor.
En lo que es una auténtica declaración de intenciones por parte del CTA, el día del partido más importante de este tramo de temporada para el Real Madrid, lo va a dirigir un tipo que pagó 8.600 euros al hijo de Negreira durante tres años por unos supuestos cursillos de coaching.

Mira que me esperaba al rojiblanco Cuadra Fernández, pero no. Ha sido aún peor. Han elegido al musculado Alberola. Un tipo altamente perjudicial para el Real Madrid, que ha dirigido a los blancos en 16 ocasiones, con un balance de 11 victorias (apenas un 69%), tres derrotas y dos empates.
Pero, a mi juicio, eso no es lo más sangrante de esta designación. Había que hacer ostentación y alarde contra el Real Madrid y demostrarle que, a pesar de que todo ha cambiado en el seno del arbitraje español, realmente no ha cambiado nada. Y que si no querías caldo del Negreirato, el inefable Borbalán, Fran Soto y demás «hermanos mártires» del arbitraje te van a servir dos tazas.
Y es que hablamos de un colegiado que, oh casualidad, desde que empezó a pagarle cursillos a «Negreirita» en 2016, subió en apenas dos temporadas de Segunda a Primera y no tardó en ser designado como Árbitro UEFA por Velasco Carballo, como pasó en 2021. Algo que llevó a ser criticado por otros compañeros como el defenestrado «Toño», el ínclito Mateu Lahoz.
Se trata del mismo Alberola Rojas, el que no hace mucho hacía el pollo en el Bernabéu para decir que una mano clamorosa de Llorente en el área del Betis no era penalti, en un partido en el que tuvo una actuación desastrosa, escamoteando hasta tres penas máximas en el área verdiblanca.

Pero, sobre todo, es el que anuló un gol legal a Camavinga en el Metropolitano y le perdonó la expulsión a Giménez por una salvaje acción sobre Rodrygo en el derbi de la 2023/2024.
En lo que está siendo una constante esta temporada desde el primer partido de Liga ante Osasuna, se ve que el CTA está dando debido cumplimiento a las amenazas (nada veladas, por cierto) que, junto al lacrimógeno «Richi», vertió González Fuertes contra el Real Madrid antes de esa final de Copa que el club nunca debió haber aceptado jugar, cuando dijo aquello de «Vamos a tener que tomar medidas». Y vaya si las están tomando.
Que Dios nos pille confesados esta tarde. Y no será porque no lo hemos avisado…

Van con todo. Está claro que los arbitrajes » más o menos amables» que hemos tenido hasta ahora no era sino un intento de mantenernos con la guardia baja para el atraco de esta tarde.