Crónica Atlético de Madrid 5-2 Real Madrid | Jornada 7 Liga EA Sports

Tarde desastrosa del Real Madrid que sufrió una goleada histórica | Atlético de Madrid 5-2 Real Madrid

Atlético de Madrid 5-2 Real Madrid: «El hambre y las ganas de comer»

El Real Madrid ha recibido un severo correctivo en el Metropolitano en el que, probablemente, haya sido el peor partido de la «Era Xabi Alonso», incluyendo la derrota por 4-0 ante el PSG del pasado Mundial de Clubes.

De nada sirvió adelantarse en el marcador, remontando el gol de Le Normand, gracias a la habilidad de Mbappé y de Güler. Uno de tantos errores defensivos al filo del descanso permitió a Sorloth igualar la contienda y una segunda parte para el olvido, marcada por un inexistente penalti a Nico González en sus primeros minutos, supusieron la debacle madridista.

El pésimo arbitraje de Alberola Rojas, más madera para una tarde negra

Pero como suele decirse, se juntaron el hambre (el mal juego, carente de intensidad y de la más elemental tensión competitiva) con las ganas de comer, encarnadas en un indecente -pero esperado- arbitraje del musculado Alberola Rojas. El colegiado castellano-manchego machacó al Real Madrid con una serie de decisiones muy relevantes y que pudieron tener su importancia en el resultado final.

Y no sólo me refiero al penalti de Güler sobre Nico González, que también, sino en otras jugadas como la no expulsión de Sorloth quien, ya con una amarilla, celebró con la grada su gol, lo que con el reglamento en la mano debería haberse traducido en otra amonestación.

Como discutible fue el gol de Le Normand, donde el francés se apoyó en Tchouameni, impidiéndole despejar. O del hecho de que el propio Le Normand estaba por delante de la barrera, fuera de la distancia reglamentaria, por lo que el lanzamiento de falta directa de Julián Alvarez que suponía el 4-2 debió haberse repetido.

Dantesco arbitraje de Alberola Rojas en el derbi | Atlético de Madrid 5-2 Real Madrid

 

Por no hablar del festival de teatro, teatro del bueno que diría Mourinho, que nos dispensó el equipo de Simeone en la segunda parte, con constantes simulaciones en cada contacto, revolcándose por el suelo y mucho juego subterráneo que afeó el buen espectáculo de la primera parte.

Para colmo, el derbi acabó con dos lesionados para el Real Madrid, Militao y Carvajal, en gran medida debido a sendas acciones salvajes de Sorloth y Nico González que no fueron castigadas como debieran. De hecho, la acción del noruego se saldó con una simple falta y el plantillazo del argentino

Sorloth le propinó a Militao una terrible patada en el tendón de Aquiles, cuando el brasileño se adelantó al delantero noruego del Atleti y éste, de forma accidental puesto que ya había iniciado la maniobra para chutar el balón, pateó con furia la parte trasera del tobillo de Militao. El central madridista logró recuperarse pero tuvo que dejar el partido al descanso.

Peor fue lo de Nico González, quien en una jugada en la zona defensiva madridista, llegó tarde y con muy mala intención sobre la tibia de Carvajal que se saldó con una amarilla que, sin duda, por su peligrosidad mereció haber sido roja. El grito de dolor del capitán madridista se oyó en todo el campo y sus gestos hicieron presagiar lo peor. Afortunadamente, tras ser asistidos por los masajistas del equipo, pudo regresar al campo pero acabó siendo sustituido durante la segunda parte.

Ojo, que no estoy diciendo que el arbitraje hubiese sido decisivo para el triunfo del Atlético de Madrid. En absoluto. Es más, el Real Madrid mereció perder ya que, en ningún momento (sobre todo durante la segunda mitad) ofreció una imagen digna de un equipo que quiere ganar no ya una Liga sino un partido ante un rival directo. Pero que, como dije antes, se juntaron el hambre con las ganas de comer…

Dos zarpazos madridistas para levantar una mala primera parte

En lo deportivo, hay que decir que Xabi Alonso sorprendió a todos con un planteamiento nuevo e inédito en lo que llevamos de temporada. Cambió el 4-3-3 de casi todos sus partidos y optó por un 4-4-2, con la inclusión de Bellingham en el «once» en el lugar de Mastantuono, con las vueltas al equipo de Carvajal, Militao, Tchouameni y Güler con respecto al partido del martes ante el Levante.

La entrada de Bellingham en el «once» no funcionó como Xabi esperaba | Atlético de Madrid 5-2 Real Madrid

Un experimento que rápidamente se vio fallido porque Bellingham no se sintió cómodo en ningún momento sobre el campo y, lo que es peor, no se vio un gramo de la presión adelantada madridista de estos últimos partidos y que tan buenos resultados le había dado.

Todo lo contrario. Con un errático Bellingham, que no sabía dónde ubicarse tanto en defensa como en ataque y lo que es peor, con un timorato Carreras, el equipo empezó muy pronto a hacer aguas, superado por el empuje de los del Cholo, que sorprendieron a los de Xabi con una asfixiante presión prácticamente en todo el campo.

A las primeras de cambio, el Atlético sorprendió a la espalda de la defensa con un gran pase sobre Sorloth, quien se plantó solo ante Courtois. Sin embargo, Militao se rehizo con rapidez y se anticipó al noruego y éste golpeó con dureza el tobillo del brasileño, que quedó tremendamente dolorido sobre el césped y se temió por su continuidad en el partido.

Con el Madrid atenazado y sin poder generar apenas una sola jugada, llegó el primer aviso rojiblanco a los 10 minutos, con un testarazo de Sorloth a pase de Barrios bastante peligroso, que Courtois tuvo que despejar a córner por encima del larguero.

Y a los 15 minutos llegó el tanto rojiblanco en lo que se estaba viendo que empezaban a ser los males del equipo. Con el Real Madrid superadísimo por la banda izquierda, donde Carreras era un auténtico flan, el balón le llegó a Giuliano tras un mal despeje de Valverde.

Entonces, el argentino colocó un fantástico centro al corazón del área para que Le Normand clavase un espectacular testarazo, aprovechándose de un posible empujón sobre Tchouameni (que lo cierto es que nadie protestó, todo hay que decirlo) y un desconocido Courtois, emulando al peor Casillas, que no hizo ni siquiera el ademán de salir de puños.

El gol fue gasolina para el Atlético, que se volcó sobre la portería de Courtois quien, en dos ocasiones casi consecutivas, pudo ser perforada de nuevo pero ni Sorloth, primero, ni Hancko después, pudieron llegar por bien poco a rematar en boca de gol sendos centros muy peligrosos de Julián Alvarez y Nico González, respectivamente.

Pero el Real Madrid tiene estas cosas y, cuando más herido parecía, en el minuto 24, apenas 11 después de encajar el 1-0, Güler se sacó un conejo de la chistera en forma de pase magistral a la espalda de la defensa, aprovechando un grave error de Le Normand y Mbappé se plantó solo ante Oblak, cruzándole el balón y alojándolo junto al palo derecho.

Este latigazo de Mbappé supuso el empate madridista en la primera parte | Atlético de Madrid 5-2 Real Madrid

Ese gol le hizo mucho daño al Atlético, que acusó el golpe y cedió parte del protagonismo a un Real Madrid que, de la mano de Güler empezó a tener el balón y a moverlo de lado a lado, con mucho más criterio y rapidez.

Fruto de ese dominio, llegó un nuevo zarpazo madridista en el ’35.  En una de las pocas veces que Vinicius pudo asomarse con peligro por su banda, recortó como sólo él sabe hacerlo, dejando tirados a Le Normand y a Llorente y le puso un balón maravilloso a Güler quien, desde el punto de penalti y completamente solo, conectó una gran volea con la izquierda para hacer el segundo.

Minutos más tarde, tras el susto mayúsculo con Carvajal, salvajemente pateado por Nico González, se volvieron a acentuar los males del equipo. Mal por las bandas y con un irreconocible Huijsen, llegó una jugada muy similar a la del primer tanto rojiblanco. En otro centro lateral a balón parado, Lenglet se adelantó a la defensa y remató con comodidad pero con el brazo y tras revisión con el VAR, se anuló el gol.

Una jugada que, de nuevo, se repitió en el segundo de los siete minutos de añadido pero desde el perfil contrario. Koke se despachó un gran pase a la olla para que Sorloth, esta vez sí, cómodamente y tras ganarle la posición un muy blando Huijsen, conectase un duro testarazo para empatar el derbi.

Sorprendió de nuevo cómo Courtois tampoco se animó a salir de puños y prefirió quedarse de nuevo atornillado sobre la línea de fondo y encajó el fortísimo frentazo del noruego casi sin rechistar.

Un Sorloth, por cierto, que se fue a celebrar alborozado el tanto del empate con las aficionados del Atleti a la grada, algo terminantemente prohibido por el reglamento y que debió haberle costado la segunda amarilla pues minutos antes ya había sido amonestado por una dura entrada sobre Courtois.

Debacle madridista en la segunda mitad

Y si la marcha a vestuarios fue amarga y dura, no fue mucho mejor la vuelta al terreno de juego tras el descanso. Con el partido apenas reiniciado, a los tres minutos para ser exactos, Julián Alvarez puso un gran balón al área que Güler, elevando excesivamente el pie, logró despejar.

Güler logró adelantar a los blancos con este remate a pase de Vinicius | Atlético de Madrid 5-2 Real Madrid

El problema llegó porque el joven centrocampista blanco no contó con que Nico González -eso sí, una vez despejado el balón- había entrado con todo de cabeza y se topó con el pie del turco, ya en trayectoria descendente e impactó en la cara del argentino, quien cayó fulminado al suelo. Alberola Rojas no se lo pensó y señaló el punto de penalti.

Una jugada arriesgada por parte de Güler, una clara acción de juego peligroso que debió haber sido castigada con libre indirecto dentro del área y que, inexplicablemente, el VAR tampoco decidió revisar y Julián Alvarez transformó en el 3-2 que le daba la vuelta al marcador.

Aquello fue el punto final para el Real Madrid, que desapareció en la segunda mitad, hasta el punto que no volvió no ya a tirar entre los tres palos sino que casi ni siquiera llegó a aproximarse con algo de peligro al área de Oblak el resto del partido.

Con un Real Madrid tremendamente desdibujado y a merced del Atlético, al que los cambios no aportaron demasiado (me atrevería a decir que no aportaron prácticamente nada, salvo Mastantuono), las cosas le fueron de mal en peor.

En el minuto 63, el propio Julián Alvarez firmaba su particular doblete al transformar magistralmente un libre directo sobre la meta de Courtois, que veía cómo el balón entraba a media altura por la zona de la barrera, junto al palo derecho.

A partir de ahí ya casi no se jugó nada de fútbol efectivo. Simeone, muy ducho en estas lides, ya se afanó con los suyos para que eso fuese posible. Constantes simulaciones, faltas que acaban con los jugadores rojiblancos por los suelos, patadas y empujones, especialmente a Vinicius -que se las tuvo tiesas con Koke- y mucho juego subterráneo.

Un irreconocible Fede Valverde hizo uno de sus peores partidos como madridista | Atlético de Madrid 5-2 Real Madrid

Es cierto que el Real Madrid dominó la pelota, pero sin efectividad alguna. Tremendamente romos en ataque, donde apenas podían brillar Mbappé y Mastantuono con algún escarceo aislado y el tiempo fue pasando sin que los de Xabi Alonso lograsen tirar un solo tiro a puerta. Tan sólo un libre directo botado por Mastantuono que se marchó fuera por poco.

Y cuando el partido estaba ya en el descuento, se consumó la «manita» en un fallo infantil de Fede Valverde. El uruguayo, tremendamente desaparecido hoy, perdió un balón absurdo en la medular por culpa de una mala entrega y Baena, que acababa de saltar al campo aprovechó para montar una contra de manual, habilitó a Griezzman y el francés, solo ante Courtois, le batió por bajo para hacer el quinto.

Durísimo varapalo, pues, para Xabi Alonso. Afortunadamente, el show debe continuar y, sin tiempo siquiera para lamerse las heridas, toca viaje larguísimo para jugar este martes ante el Kairat Almaty, en la otra parte del mundo, a más de 8.000 kms y donde les esperan casi 10 horas de vuelo.


Ficha técnica del partido

Atlético de Madrid: Oblak; Llorente, Le Normand, Lenglet, Hancko (Javi Galán ’81); Giuliano (Nahuel Molina ’92), Barrios (Baena ’92), Koke, Nico González (Griezmann, ’81); Sorloth (Gallagher, ’67) y Julián Alvarez.

Real Madrid: Courtois; Carvajal (Camavinga, ’60), Militao (Asencio, ’46), Huijsen (Gonzalo, ’89), Carreras; Tchouameni, Fede Valverde, Güler (Mastantuono, ’60); Bellingham (Rodrygo, ’70), Vinicius y Mbappé.

Goles: 1-0: m.14, Le Normand de cabeza. 1-1: m. 25 Mbappé. 1-2.m. 37, Guler. 2-2: m. 45+2: Sorloth de cabeza. 3-2: m. 51, Julián Alvarez, de penalti. 4-2: m. 63, Julián Alvarez. 52: m. 93, Griezmann.

Árbitro: Javier Alberola (C. Castilla-La Mancha).Enseñó tarjeta amarilla a Sorloth, Nico González, Lenglet, Giuliano, Guler, Asencio, Carreras, Mastantuono.

1 comentario en «Crónica Atlético de Madrid 5-2 Real Madrid | Jornada 7 Liga EA Sports»

  1. Aún nos dura el cabreo más que nada por el rival ante el que se perdió. El enemigo de la cuidad. «El equipo del pueblo» , que es el nuevo rico chulo y prepotente de esos parientes o vecinos que todos conocemos. El quiero y no puedo del fútbol español que ayer quiso y pudo porque para ellos es una final ganada, una hazaña, una cesta. Probablemente la única que haga.
    Yo convivo con un colchonero y sé de buena tinta que al atlético le fastidia que el auténtico rival del Madrid sea el Barça y no ellos.
    Y más desde las finales de Lisboa y Milan. Recuerdo a mi padre y a mis hermanos presumiendo de la cantidad de años que nos pasamos ganando todos los derbis hasta que empezó a igualarse la balanza.
    Lo de ayer no fue otro desnivel de la balanza sino un descalabro humillante por el paupérrimo juego y la penosa gestión del técnico. Un técnico que vino a «salvarnos» de Ancelotti e ilusionó al madridismo de una forma, para mí, exagerada y ansiosa. Yo no vengo aquí a ser la más lista de la clase, pero como espectadora de la Premier y Bundesliga, tuve mis reticencias con Xabi pues a pesar de haber hecho algo magnífico con el Leverkusen, no le considero uno de los grandes técnicos de esos contrastados y experimentados, ni mucho menos consagrados en la elite.
    Pero me ilusionó su bagaje mourihnista y guardiolista. Me encandiló su primer discurso y su primera rueda de prensa el día de su presentación. Todo aquello de trabajo y conexión con el público sonaba muy bien.
    Pero el club le hizo una faena haciendo que viniera cuando él no quería, ésto es, para hacerse cargo del equipo en el mundial de clubes. Creo que él lo aceptó por eso otro que también ilusionó al fan que es lo de » ser un hombre del club» un ex jugador, un amigo al fin y al cabo.
    Y nos enamoró su forma de entrenar, haciendo correr y tocar balón, metiéndose en los fondos, gritando instrucciones aquí y allá.
    Pero tras un principio ilusionante nos la pegamos con el PSG. Primer aviso. Pero seguimos confiando. Había ganas de confiar.
    Xabi renunció a su petición, Zubimendi.
    Según he oído porque Florentino tenía y tiene el ojo puesto en Rodri y lo más probable es que el chivo expiatorio del robo al balón de oro de Vini acabe recalando aquí. Y así, Xabi demuestra su amor al club renunciando a su única petición e ilusiona aún más al madridista, que lo ve como un hombre implicado totalmente.
    Yo seguí con mis reticencias pero me entregué a su sonrisa y a sus artes en rueda de prensa como alumno aplicado de Mou. Y también porque vi cosas interesantes en los primeros partidos del mundial. Porque me encantaron los fichajes y porque se notaba la savia nueva.
    Llegó el conjunto de victorias en liga y la cosa pintaba bien, muy bien incluso. Y se pensaba en que podría haber una goleada en el Metropolitano. Y entonces nos despertamos.
    Yo vi un técnico ramplón, un bordarlás,un lopetegui. Todo lo opuesto a un técnico de la elite. Lo que me temía. Y a ello se le sumó un equipo fallón y torpe. Inoperante, sin actitud ni garra. No vi la méritocracia, vi sumisión. No sé si al presidente, no sé si a él mismo, y me sentí descorazonada.
    No sé si me enfadé más durante el partido o al escuchar la rueda de prensa. Porque Xabi se me antojó Xavi. Porque me puso de los nervios oír lo del equipo en construcción.
    En frío me di cuenta de que efectivamente hace falta construir desde cero lo que se había conseguido en los partidos anteriores al derbi de la humillación. Y aún sigo en estado de shock.
    Porque no tengo mucha esperanza en que ésto sea un revulsivo.
    Pero como el madridismo es emocional y nada lógico, y porque fui soy y seré siempre del Madrid, elijo creer. Por una cuestión de la educación que he recibido para vivir la vida y porque nadie cambia de equipo. Y yo, como todos, menos que nadie. Y porque hay que estar sobre todo en las malas. Tanto con tus personas queridas como con el equipo de nuestros amores.
    Hala Madrid.

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