
Real Madrid 2-1 FC Barcelona: «La Liga de la Injusticia»
El Real Madrid ha dado un importante golpe encima de la mesa en el campeonato liguero tras la gran (y corta) victoria lograda ante un gris Barça, al que pudo golear en la primera parte y que se defendió con orden en la segunda, después incluso de fallar un penalti.
Los de Xabi Alonso firmaron sus mejores minutos de la temporada, destrozando el sistema defensivo culé con numerosos pases a la espalda. bien aprovechados por Mbappé pero, de nuevo, el «frame corruptor» del VAR dejó sin más frutos al francés, que vio cómo le anulaban un gol por el bigote de una gamba, además de deshacer de forma abracadabrante la señalización de un penalti de Lamine Yamal sobre Vinicius en el primer minuto de partido.
Asimismo, el VAR, donde estaba el ínclito Iglesias Villanueva, el que no apreció roja sobre Mbappé en aquel infame Espanyol-Real Madrid de la pasada temporada, anuló un par de tantos más, también por fuera de juego, pero en mi opinión, esta vez sí estuvieron correctamente invalidados.
El arbitraje de Soto Grado fue malo, en términos generales, pero lo realmente asombroso es que, aun revisando la jugada del primer penalti en el monitor del VAR donde se apreciaba que Yamal zancadilleaba a Vinicius, decidió reconsiderar su opinión y dejó sin señalar la clara infracción. Y algo parecido ocurrió con el segundo. A pesar de que la mano de Eric García era diáfana, tuvo que esperar a su revisión en el monitor para poder pitarlo.

Aluvión madridista en la primera mitad
Centrándonos en cuestiones meramente deportivas, hay que decir que el Real Madrid fue un vendaval en la primera mitad y se llevó por delante al Barça que, visto lo visto, tuvo mucha suerte -y un gran portero, por cierto- yéndose al descanso con una derrota por la mínima.
La gran novedad táctica de Xabi Alonso fue la presencia de Eduardo Camavinga en el «once» pero por la derecha, lo que dejó mucha libertad a Bellingham. En esta ocasión, el sacrificado fue Mastantuono, entre otras cosas porque el Real Madrid jugó con una especie de 4-2-3-1, con el francés por la derecha, Vinicius por la izquierda y con Bellingham por el centro.
La otra novedad fue la vuelta al equipo de titular de Dean Huijsen, así como el hecho de que el técnico tolosarra siguiese apostando por Valverde en el lateral derecha, a pesar de que tanto Carvajal como Alexander-Arnold habían retornado a la convocatoria.
Los blancos, a diferencia de los Clásicos de la pasada temporada, salieron con los ojos inyectados en sangre y dispuestos a comerse al Barça. Presión adelantada y mucha intensidad y cuando el partido apenas llevaba un minuto de juego, cuando Vinicius se disponía a disparar dentro del área, Lamine Yamal se tiró al suelo detrás del brasileño, al que derribó claramente.
Pero aunque Soto Grado no dudó ni un instante en señalar los once metros, Iglesias Villanueva convenció al colegiado riojano de que Yamal, lejos de zancadillear a Vinicius, fue su víctima ya que consideró que el brasileño, al armar la pierna, pegó al pie del delantero barcelonista. El caso es que tras unos minutos de duda, el árbitro se desdijo y aquí no pasó nada.

Entramos entonces en unos minutos en los que parecía que el Barça se había adueñado del balón pero, tras un mal disparo con rosca de Yamal desde el perfil izquierdo alos ocho minutos, sin consecuencias, no tardaron en volverse las tornas.
Y así llegamos a la segunda jugada polémica de la tarde. A los 11 minutos, una disputa entre Fermín, que se durmió en la zona de tres cuartos del Barça a la hora de despejar un balón, acabó en las botas de Mbappé quien no se lo pensó dos veces y empalmó un derechazo descomunial desde más allá de la frontal que batió por arriba a Szczesny.
Sin embargo y, de forma sorprendente, de nuevo Iglesias Villanueva avisó a Soto Grado desde la Sala VOR para indicar que el francés estaba ligerísimamente adelantado en el momento de recibir el pase. Pase que, para más «inri», venía de un toque del jugador culé y no de Güler. El caso es que llevábamos algo más de 10 minutos y el Barça ya había sido salvado dos veces por la campana.
A pesar de los dos tropiezos arbitrales, el Real Madrid no cejó en su empeño y, esta vez sí, a la tercera -y a pesar de ser escrutado con lupa- en el minuto 21 fue a la vencida y Mbappé logró abrir el marcador. En un maravilloso pase a la espalda de la defensa de Bellingham, el francés se aprovechó de su velocidad para plantarse ante Szczesny y batirle por abajo.
El justo premio para un Real Madrid infinitamente más intenso y ambicioso que su rival, que apenas acertaba a pasar del centro del campo y al que la pelota apenas le duraba en sus botas.
Los blancos pudieron aumentar la ventaja en el ’28 cuando, aprovechándose de la picardía de Valverde para sacar rápidametne una falta próxima al área culé sobre Bellingham, recibió el servicio del británico para armar la pierna en un abrir y cerrar de ojos y chutar a puerta, pero se encontró con el meta polaco quien, dicho sea de paso, el mejor jugador barcelonista del partido..
Apenas un minuto después, Tchouameni filtró un fantástico pase por encima de la defensa azulgrana sobre Huijsen que, en posición de «9» y casi a bocajarro, remató de primeras lanzándose sobre la pelota pero, de nuevo, Szczesny, muy atento, logró desviar el esférico.

El Madrid estaba gustándose, con un juego dinámico, intervenciones casi vertiginosas y ganándole la espalda a la zaga culé prácticamente en cada ataque. Pero el fútbol siempre tiene estas cosas y así, en el minuto 37, le dio un buen susto a los blancos.
Un fallo bastante absurdo de Güler, que se durmió en la frontal ante Rashford, permitió que el británico, muy habilidoso, se internase en el área madridista y, viendo la llegada de Fermín desde segunda línea, habilitase al canterano barcelonista para que éste remachase de primeras sobre la meta de Courtois, que nada pudo hacer para evitar el tanto.
Un duro -e inmerecido- golpe al Real Madrid que, hasta ese instante, había hecho todo lo posible para ganar y por una mayor ventaja pero al que, de nuevo, un error aislado en defensa le había condenado al empate.
Pero los de Xabi Alnoso no sólo tiraron la toalla sino que se vinieron aún más arriba. Sin perder un ápice de intensidad, el Real Madrid siguió martilleando la defensa barcelonista y sin apenas tiempo para digerir el golpe, lo devolvieron casi de inmediato.
En el minuto 42, Vinicius protagonizó un fantástico slalom por su banda ante De Jong y Koundé y desde prácticamente la línea de fondo sirvió un gran balón al segundo palo, donde apareció Militao para prolongar el balón al centro de la portería para que Bellingham, completamente solo, no tuviese más que empujar el balón a la red.
Un tanto muy protestado por el equipo azulgrana, que reclamó falta de Huijsen sobre Cubarsí en la disputa del balón aéreo que le acabó llegando a Bellingham. Una infracción inexistente porque el central madridista, mucho más alto que el central culé, además de que ya había ganado la posición, no sólo saltó maás y sin los brazos desplegados sino que fue Cubarsí el que, debido a que saltó más tarde, se golpeó ligeramente en el cuello con el brazo de Huijsen.
El gol trajo la tranquilidad a las gradas y le dio serenidad al equipo blanco que, incluso, ya en el descuento pudo ampliar aún más la distancia pero el gol de Mbappé, tras una gran triangulación con Güler y Bellingham, no subió al marcador por fuera de juego del francés en el inicio de la jugada, al recibir el primer servicio del turco.
Segunda parte de dominio culé sin peligro, penalti desperdiciado por Mbappé …y tangana final
La segunda mitad arrancó con un Barça más presionante y que se fue rápidamente arriba a buscar al Real Madrid y sorprendió con un disparo de Fermín desde la frontal que no vio puerta por poco.

Reaccionó de inmediato el equipo blanco, con una buena jugada personal que acabó con un córner a favor del Madrid tras tocar en Koundé y obligar a intervenir a Szczesny. Córner, que botó Güler y que remató de cabeza Tchouameni pero el balón se marchó alto.
La sentencia del partido pudo llegar en el minuto 49 cuando Eric García desvió con la mano un intento de centro de Bellingham. En un primer momento, Soto Grado decretó únicamente córner a favor del Real Madrid pero Iglesias Villanueva llamó al colegiado para que revisase la jugada en el monitor y, tras un par de minutos de deliberación, reconsideró su primera decisión y señaló, esta vez sí, la pena máxima.
Sin embargo, Szczesny adivinó la intención de Mbappé y con una fantástica estirada, logró desviar el balón por encima del larguero.
Este fallo provocó una contra del Barça por parte de Fermín, en una de lsa escasísimas ocasiones en las que los de Flick (hoy desde uno de los palcos debido a su sanción) lograron sorprender al Real Madrid. Pero el canterano culé no estuvo fino y culminó muy mal la ocasión, disparando flojo a las manos de Courtois desde la frontal, cuando tenía solos a Rashford y Ferrán por las bandas.
En el minuto 63 llegó un primer susto para Valverde, que se quedó tumbado en el suelo aquejado de molestias tras un mal disparo de Yamal desde fuera del área. El uruguayo parecía que iba a dejar el campo sustituido por Carvajal pero, a pesar de las molestias, paró el cambio y aguantó un rato más sobre el campo.
El partido entró en una dinámica en la que el Real Madrid pasó a defender en bloque bajo, renunció al balón, se lo dejó al Barça, que tocaba y tocaba pero de forma muy horizontal y sin generar ningún peligro.

Llegaron entonces los primeros cambios del Real Madrid en el ’72 con las salidas de Vinicius y de un exhausto Valverde por Rodrygo y Carvajal, aderezados por el cabreo «ostentóreo» (que diría el desaparecido Jesús Gil) del brasileño.
Vinicius le montó un pollo intolerable a Alonso al enterarse de que era él el elegido para abandonar el campo. Y no sólo se marchó echando pestes por la boca sino que ni siquiera se fue al banquillo sino que se dirigió directamente al vestuario, aunque minutos más tarde es cierto que volvió a su lugar y se sentó en el banco blanco.
El partido entró en una fase de mucha más emoción que juego porque si bien es cierto que el Barça dominaba el balón y se acercaba al área blanca, lo hacía sin generar apenas ningún peligro ni sobresalto sobre la meta de Courtois.
Las únicas ocasiones azulgranas llegaron en el minuto 82, con un disparo lejano de Araújo, que intentó sorprender a Courtois pero el balón se marchó lejos y, sin duda, la mejor del Barça en la segunda parte, cuando en la única acción de mérito de un desaparecidísimo Lamine Yamal, asistió muy bien a Koundé, que le había ganado muy bien la espalda a Rodrygo. Pero el francés, que se había quedado sólo ante Courtois, no pudo controlar el balón y se perdió la oportunidad.
El Madrid llegó al descuento con mucho mejor físico que el Barça y tuvo dos ocasiones más para aumentar la diferencia. La primera, en el ’94 con una contra madridista muy mal gestionada por Rodrygo. La segunda y última, en el ’97, con una falta directa botada por el propio Rodrygo, tras una dura entrada de Pedri a Camavinga y a la que respondió muy bien Szczesny con una fantástica intervención.
El partido llegó a su fin casi en el minuto 100 y como colofón tuvo la expulsión de Pedri. El canario, que ya había visto una amarilla por un agarrón a Camavinga, recibió la segunda por otra fuerte entrada, en este caso a Tchouameni. Por tanto, con un Barça con 10 y, sin más tiempo, ya no se volvió a jugar y el Real Madrid se llevó los tres puntos y ahora es más líder, con cinco puntos de ventaja ya sobre el Barça.
Eso sí, el final del partido nos dejó una espectacular tangana en la que tuvo que intervenir hasta la propia Policía al enfrentarse primero los dos banquillos y después los jugadores de ambos equipos, tras la expulsión de Pedri y, sobre todo, después del pitido final.
Ficha técnica del partido
Real Madrid: Courtois; Valverde (Carvajal, ’72), Huijsen, Militao, Carreras; Güler (Brahim, ’66), Tchouameni, Camavinga; Bellingham (Ceballos, ’90); Mbappé (Gonzalo, ’90), Vinicius (Rodrygo, ’72).
FC Barcelona: Szczesny; Koundé, Cubarsí (Bardghji, ’84), Eric Garcia (Araújo, ’74), Balde (Gerard Martín, ’97); De Jong, Pedri; Yamal, Fermín, Rashford; Ferrán Torres (Casadó, 74).
Arbitro: César Soto Grado (Col. Riojano). Por el Real Madrid amonestó a Fede Valverde y Huijsen. Lunin vio la cartulina roja directa. Por el Barça, vieron amarilla Fermín y Pedri, éste por dos veces, por lo que fue expulsado.
