
Athletic de Bilbao 0-3 Real Madrid: «Algo más que tres importantes puntos»
El Real Madrid ha ganado esta noche algo más que tres puntos en San Mamés, en el que -junto a la primera mitad contra el Barça y el encuentro ante el Valencia, se puede decir que ha sido el mejor partido del los blancos en esta temporada.
Un punto y aparte en la deriva de juego y resultados que había venido experimentando el conjunto madridista estas últimas semanas y en el que hemos visto a un equipo muy diferente. Aunque es verdad que el partido en Gerona dejó ver ciertos «brotes verdes», especialmente atrás, con la vuelta de Militao y Rüdiger, hoy se ha visto a un conjunto mucho más equilibrado, que apenas ha sufrido atrás y donde nadie ha escatimado una gota de sudor y se ha visto un compromiso colectivo que hacía tiempo que no se veía.
Si a eso le unimos las gotas de genialidad que han aportado Vinicius, Courtois -de nuevo, sobresaliente bajo los palos- y sobre todo, Mbappé, que ha marcado dos auténticos golazos y ha asistido al tercero de los goles blancos hoy, el resultado es el partido que hemos visto. Un Real Madrid contundente, dominador y compacto, que ha funcionado como un auténtico colectivo.
La nota negativa ha llegado en forma, cómo no, de lesiones que, un año más se siguen cebando con el equipo. El primero en caer fue Alexander-Arnold, que además estaba cuajando su mejor partido como jugador madridista, a cuenta de una lesión muscular que se rumorea que, además, puede ser seria.

El otro fue Eduardo Camavinga. El francés que también estaba a un fantástico nivel, ya sufrió una durísima entrada de Rego en la primera mitad pero se pudo recuperar. No tuvo tanta suerte en la segunda mitad, cuando fue «cazado» por detrás por Berenguer en otra acción completamente fuera de lugar y tuvo que abandonar el campo unos pocos minutos después.
En este caso, y a falta de las preceptivas pruebas médicas, los pronósticos son bastante más halagüeños y no se descarta incluso que pueda estar para el partido de Champions de la semana que viene ante el Manchester City en el Bernabéu.
Magnífica primera mitad de juego y goles del Real Madrid
En lo estrictamente deportivo, decir que la alineación presentada por el tolosarra no dejaba dudas con respecto a lo que pretendía buscar hoy en San Mamés. Músculo y talento a partes iguales. Por eso lució de inicio con sus mejores galas. Con Courtois bajo los palos, Alexander-Arnold, Militao, Rüdiger y Carreras en la zaga, la medular la ocuparon Camavinga y Tchouameni, con Bellingham y Fede Valverde más tirados a banda y con Mbappé y Vinicius arriba.
Y no tardó en avisar el Real Madrid. Entre que apretó de veras y que los zagueros rojiblancos anduvieron algo despistados, no tardaron en llegar las dos primeras grandes ocasiones madridistas, y ambas precedidas de sendos fallos en la salida de balón por parte de los del «Txingurri» Valverde.
A los cuatro minutos, un error garrafal de la defensa del Athtetic y el balón le cayó a Mbappé, que se metió en el área y disparó a bocajarro pero Unai Simón, el mejor jugador local sin duda hoy, tiró de reflejos y con una mano espectacular, evitó el primer tanto.
Pero es que no había transcurrido un minuto cuando Ruiz de Galarreta falló estrepitosamente sacando la pelota y Vinicius, que andaba por ahí, aprovechó para enfilar rumbo a la portería local y disparar un durísimo chutazo desde la frontal que obligó a lucirse de nuevo a Unai Simón, mandando el balón a córner.

Ambas jugadas fueron un aperitivo de lo que le esperaba al Athletic porque, apenas dos minutos después, Alexander-Arnold vio cómo Mbappé le tiraba un desmarque en la otra banda. Con un servicio espectacular de más de 30 metros, le puso el balón a la espalda de la defensa y Mbappé firmó una obra de arte.
Sólo con el control orientado, Mbappé se quitó de encima a Lekue y, como alma que se lleva el diablo, puso rumbo hacia el área del Athletic. Ahí sentó a Vivian y con un simple gesto se deshizo de Laporte y empaló un tremendo disparo que sorprendió a Unai, que esta vez no puedo hacer nada para parar la pelota.
Intentó responder tímidamente el Athletic, que hasta el minuto 13 prácticamente no había podido ligar más de tres pases seguidos. Entonces, Nico Williams -muy gris hoy- le puso un buen centro a Guruzeta en el punto de penalti, pero el delantero vasco mandó el balón a las nubes.
Entonces, para prevenirse de una posible reacción local, los de Xabi trataron de dormir el partido, tocando con parsimonia buscando la contra especialmente por la banda de Vinicius.
Sin embargo, dos errores casi meten en el partido a los de Valverde. El primero, en el minuto 25, cuando un fallo de Fede Valverde sacando el balón del área madridistas, provocó que el balón rechazado le acabase cayendo a Guruzeta dentro del área, quien remató de primeras pero se encontró con el cuerpo de COurtois, que había salido a cubriri puerta.
El segundo, cuatro minutos después, más que de un error fue fruto de la mala suerte porque, en un balón dividido en el área blanca, el esférico tocó en Militao de forma accidental y le cayó a Berenguer, que estaba por ahí. Su disparo, a bocajarro, lo sacó de nuevo Courtois con una mano providencial para evitar el empate. Y hasta ahí el peligro del Athletic.
El Real Madrid siguió dominando el juego, sorteando con cierta facilidad los intentos de presión del Athletic, buscando las contras como la que montaron en el ’32 entre Mbappé y Vinicius por la derecha que acabó con una galopada del brasileño ante Unai, que había salido del marco a cubrir puerta. El brasileño, muy escorado, logró chutar a puerta y el balón se estrelló contra la base del palo izquierdo.

Los de Xabi volvieron a tenerla cinco minutos más tarde, cuando Militao, en otro pase excepcional a la espalda de la defensa, volvió a hacer diana aunque en este caso hacia Vinicius. El astro brasileño se plantó solo ante Unai Simón pero falló en el mano a mano.
La sentencia llegó en el minuto 42 cuando una gran jugada coral de prácticamente todo el equipo tocó la pelota, desde la defensa en la banda derecha hasta Bellingham en la izquierda.
El inglés se cruzó toda la frontal y vio la llegada por la banda de Alexander-Arnold y el ex-jugador del Liverpool sirvió un gran centro, templado y muy bien colocado hacia el segundo palo sobre la cabeza de Mbappé. El galó prolongó al palo contrario donde Camavinga, completamente solo, y casi en línea de gol sólo tuvo que empuiar el balón a la red con un suave testarazo.
Con la losa del 0-2, lo mejor que le pudo pasar a los «Leones» fue que Gil Manzano decretase el final de la primera mitad y les mandase a todos a vestuarios.
Calma chicha y nuevo golazo de Mbappé en la segunda mitad
Tras la reanudación, el partido empezó de la misma forma que acabó. Un nuevo error en la salida de balón del Athletic que habilitó a Mbappé, quien intentó sorprender a Unai pero el meta vasco, muy bien colocado, paró sin problemas.
Volvió a probar fortuna el Athletic sólo tres minutos después, cuando Jauregízar se aprovechó de una pérdida de Vinicius ante Adama (a mi entender, en falta) para encarar el área del Real Madrid y, ni corto ni perezoso, se despachó un espectacular zambombazo desde antes incluso de la frontal. Pero Courtois, en modo Dios esta noche, lo mandó a córner con otra impresionante intervención.
Con el partido dominado plácidamente por los de Xabi Alonso, en el minuto 52 llegó la primera de las malas noticias de la noche. El inglés despejó con fuerza un balón desde la banda y rápidamente se fue al suelo.
Al principio se pensó que podría ser un esguince, fruto de un duro pisotón en su pie derecho, recibido en el momento del disparo pero pronto se pudo ver que la lesión se produjo en el muslo de su pierna izquierda y Alexander-Arnold, incapaz casi de apoyar la pierna, se tuvo que marchar del campo dejando su puesto a Asencio.

Y al filo de la hora de juego, llegó la puntilla para el Athletic. En otra gran jugada de todo el equipo, el balón acabó en los pies de Mbappé en la frontal, a la altura del vértice izquierdo del área rojiblanca. El galo, en estado de gracia, no dudó y disparó a media altura, justo por encima de Vivian y el balón fue a parar a la red, pegado al palo derecho de Unai que, tapado por su compañero, tardó unas décimas en reaccionar. Las suficientes como para no llegar a la pelota y acabar viendo cómo Mbappé redondeaba su gran noche.
A partir de ese momento, con el partido en la buchaca, el equipo se dedicó a tocar y controlar el juego para evitar más sobresaltos que el vivido con Camavinga, quien sufrió una terrible entrada por detrás de Berenguer. Un golpetazo que le dejó muy maltrecho el tobillo y, aunque intentó proseguir, enseguida se dio cuenta de que era imposible, teniendo que dejar también el terreno de juego en el minuto 69, siendo sustituido por Arda Güler.
El partido bajó definitivamente de revoluciones a partir del minuto 76, en el que Xabi Alonso hizo un triple cambio para dar minutos a los menos habituales y descanso a sus estrellas y el equipo perdió parte de su identidad.
De una tacada sentó a Vinicius, Mbappé y Militao y dio entrada a Rodrygo, Gonzalo y Brahim que, prácticamente, salvo un par de escarceos del brasileño, no tuvieron apenas protagonismo en el tramo final.
Eso sí, el Madrid pudo incluso haber ampliado la distancia en el minuto 81 cuando, tras un córner provocado por Rodrygo, el balón salió rebotado a la frontal, donde Fede Valverde recogió el rechace y disparó con fuerza de volea, pero Unai respondió con otra grandísima intervención para mandar el balón a córner
El partido finalizó con un par de sustos. El primero, protagonizado por Rüdiger, quien se fue al suelo aquejado de molestias musculares en el ’87 pero, tras ser atendido en el campo, se reincorporó al juego sin aparentes problemas. El segundo, con una última ocasión del Athletic, ya en el descuento, protagonizada por Vesga pero su remate de volea desde el área, tras un buen pase de Areso, se marchó desviado.
Ficha técnica del partido
Athletic de Bilbao: Unai Simón; Lekue (Areso, ’46), Vivian, Laporte, Boiro; Rego, Galarreta (Unai Gómez,’46), Jauregizar (Vesga, ’69); Berenguer (Serrano, ’69), Guruzeta y Nico Williams (Selton, ’78).
Real Madrid: Courtois; Alexander-Arnold (Asencio, ’56), Militao (Gonzalo, ’77), Rüdiger, Carreras; Fede Valverde, Tchouameni, Camavinga (Güler, ’69), Bellingham; Mbappé (Rodrygo, ’77) y Vinicius (Brahim, ’77).
Arbitro: Gil Manzano (Col. Extremeño). Amonestó a Berenguer y Rego por parte del Athletic, sin tarjetas para el Real Madrid.
