
Real Madrid 1-2 Manchester City: «A perro flaco, todo son pulgas»
El Real Madrid ha tropezado hoy en casa ante el Manchester City, en un partido que nunca debió perder, pero al que condenaron dos errores puntuales en su área y su falta de acierto en el área rival Si a eso le unimos un arbitraje bastante mejorable del francés Clement Turpin, los de Xabi Alonso cedieron tres puntos ante uno de los más flojos equipo skyblue que recordamos de la era Guardiola.
Un error en un despeje de Courtois, quien por cierto había sido agarrado por Bernardo Silva en el momento de salir del área, y un penalti absurdo hecho por un agarrón de Rüdiger a Haaland, señalado a instancias del VAR, fueron suficiente para permitir a los de Pep revertir un partido que tenían perdido y, lo más importante, cuando estaban más a merced del Real Madrid que nunca en este duelo.
Actuación polémica de Turpin y el VAR, que perjudicaron al Real Madrid
Hablamos de polémica arbitral porque el VAR esta vez se cebó con los blancos. De la misma forma que desde la Sala de Videoarbitraje fueron muy diligentes con el penalti señalado a Rüdiger (tan claro como absurdo), el Real Madrid no tuvo tanta suerte con las jugadas a favor.

Se sacó fuera del área por milímetros un penalti que el propio Turpin había señalado nada más empezar el partido y otro más en la segunda mitad, donde volvió a sacar fuera un nuevo derribo a Vinicius pegado a la cal del área citizen, tampoco estimó revisar una mano clara de Nunes.
Pero en mi opinión y, lo más sangrante, es que el VAR tampoco tuvo a bien revisar un clarísimo agarrón a Asencio en el área visitante, sobre todo visto el rasero que había mostrado apenas unos minutos antes con los agarrones dentro del área minutos antes con Rüdiger.
Dominio madridista, partidazo de Rodrygo… y goles del City en la primera mitad
El partido arrancó con un «once» absolutamente revolucionario marcado por el elevado número de bajas con las que tuvo que apechugar hoy Xabi Alonso, la última la de Mbappé, que entró a última hora en la convocatoria pero que arrancó de inicio en el banquillo.
Y es que, a una defensa de auténticas circunstancias integrada por Fede Valverde, Asencio, Rüdiger y Carreras, Xabi Alonso sacó a Tchouameni, Ceballos y Bellingham en la medular y, lo más sorprendente, alineó una tripleta atacante inédita, integrada por Rodrygo, Gonzalo y Vinicius, dado que Mbappé finalmente no pudo ser de la partida.
El Real Madrid salió con una actitud completamente diferente a la del día del Celta. Mordiendo y presionando, no tardó en disfrutar de la primera gran ocasión. A los tres minutos y fruto de esa presión, Vinicius robó el balón en la frontal y cuando se disponía a entrar en el área, fue zancadilleado claramente por Nunes.

En un primer momento, Turpin señaló penalti pero tras ser avisado por el VAR y revisar la jugada en el monitor, se estimó que el derribo se había producido un puñado de centímetros antes de pisar área y, por tanto, anuló su decisión y pitó libre directo en la frontal que quedó en nada.
El Real Madrid dominó a placer, con un juego fluido basado sobre todo en una buena presión que impedía el clásico fútbol de toque del equipo de Pep pero, sin Mbappé y con un voluntarioso Gonzalo pero al que no le llegaban balones, el equipo no terminaba de crear peligro.
Hasta que, llegados al minuto 27, Bellingham condujo por el centro del campo y vio la llegada de Rodrygo completamente desmarcado por la derecha. Asistió al brasileño, que se internó en el área y sorprendió cruzando el balón al palo derecho de Donnaruma para anotar el primer tanto de la noche.
Se las prometía muy felices el madridismo porque, ahora sí, el dominio en el campo se había traducido en dominio en el marcador. Pero como dice el refrán, «dura poco la alegría en la casa del pobre» ya que. sólo cuatro minutos después, Gvardiol remató fácil de cabeza un córner en el segundo palo. El remate sorpendió a Courtois, que apenas pudo quitarse el balón de encima y le cayó a O’Reilly, quien remachó a placer para hacer el empate.
El gol animó a los de Guardiola que, sin hacer gran cosa, se fueron hacia delante, sacudiéndose el dominio madridista. Eso sí, tampoco generaron peligro sobre la meta de Courtois. Al menos hasta que al filo del descanso, llegó una jugada desgraciada por parte de un hoy atolondrado Rüdiger.

O’Reilly puso un buen servicio sobre el punto de penalti hacia Haaland en una jugada aparentemente sin peligro. Entonces Rüdiger no tuvo mejor ocurrencia que agarrar al noruego para zarandearle y acabar derribándole. Inicialmente, Turpin dejó seguir pero instantes después, el VAR le instó a revisar la jugada en el monitor y tras unos segundos, decretó penalti que el propio Haaland se encargó de transformar.
Resulta curioso que el VAR, tan diligente para avisar al colegiado del claro y evidente agarrón de Rüdiger no actuase igual apenas dos minutos después cuando Asencio fue agarrado y volteado por Gvardiol en una jugada muy similar, motivo por el cual Turpin fue muy protestado.
Con el Madrid casi en shock y justo antes de irnos al descanso, llegaron dos ocasiones consecutivas para el City en las que un inspirado Courtois sacó dos espectaculares manos ante los disparos de Haaland y Bernardo Silva, en lo que pudo haber sido la sentencia para los de Xabi.
Zafarrancho madridista sin éxito en la segunda parte
Tras el descanso, el Real Madrid pudo haber empatado en la que fue una de las ocasiones más claras del partido. Rodrygo abrió desde la frontal del área hacia la derecha sobre Bellingham pero el inglés erró a la hora de picarla por encima de Donnaruma y mandó el balón por encima del larguero.

En una de las pocas ocasiones que el City, muy agazapado atrás, tuvo para perforar la meta de Courtois, Cherki disparó, tocó en Asencio y el belga, muy atento, paró el peligro. Mucho mejor fue la que tuvo Doku minutos más tarde, cuyo gran chutazo cruzado obligó a lucirse de nuevo a Courtois con una espectacular mano abajo y desviar a córner.
A partir de ahí, el Madrid fue una locomotora que encerró a los de Pep en su área y, tras mover el banquillo, dando entrada a Güler, Brahim y Endrick, abrió las famosas «puertas del manicomio», pero esta vez por desgracia, sin éxito.Y no será porque no dispuso de ocasiones, pero estaba claro que no era el día.
La primera gran oportunidad para los de Alonso llegó en el ’76, en un remate de cabeza de Vinicius a pase de un inspiradísimo Rodrygo que se fue ligeramente desviado. Tres minutos después, el mismo Vinicius no pudo aprovechar un fallo en la salida de Donnaruma a saque de esquina de Güler y su acrobático remate, muy forzado, se marchó alto.
Por último, la más clara de todas las ocasiones llegó en el minuto 84, cuando Endrick se adelantó a Gvardiol y conectó un excelente testarazo a un magnífico servicio de Carreras desde la izquierda pero la pelota impactó contra el larguero y se marchó fuera.
Finalmente y, a pesar de los esfuerzos madridistas, el marcador no se movió más y, aunque merecieron mucha mejor suerte, los tres puntos volaron hacia Manchester, dejando el futuro de Xabi Alonso más en entredicho que nunca.
Ahora toca recuperarse del nuevo mazazo y a prepararse para otro importantísimo partido como es el del domingo ante el Alavés en Mendizorroza, para el que Xabi Alonso, a menos que medie un milagro, se va a encontrar con un equipo más diezmado aún que el de hoy.
Ficha técnica del partido
Real Madrid: Courtois; Fede Valverde, Asencio (Endrick, ’79), Rüdiger, Carreras; Tchouameni, Ceballos (Brahim, ’67), Bellingham; Rodrygo, Vinicius y Gonzalo (Güler, ’58).
Manchester City: Donnarumma; Nunes, Ruben Dias, Gvardiol, O’Reilly; Nico, Bernardo Silva, Foden (Reinjders, ’70); Cherki (Savinho, ’70), Doku y Haaland (Marmoush, ’70).
Arbitro: Clement Turpin (FRA). Amonestó a Rüdiger, Rodrygo y Carreras por el Real Madrid y a Foden, O’Reilly y Bernardo Silva por el equipo citizen
