
El Real Madrid ha anunciado que, en base a lo convenido en la reunión mantenida con la Comisión Estatal contra la Violencia, el Racismo, la Xenofobia y la Intolerancia en el Deporte, el partido de Euroliga entre el club blanco y el Maccabi de Tel-Aviv que se va a disputar este jueves a las 20:45 en el Movistar Arena de la capital, no tendrá público en las gradas.
A pesar de la finalización del conflicto en Gaza, y con el recuerdo todavía fresco de los graves incidentes vividos en la etapa final de la última Vuelta a España, dicho organismo ha declarado el partido de alto riesgo y ha solicitado que se dispute a puerta cerrada, a lo que el club ha accedido.
En el comunicado hecho público hoy por el Real Madrid anunciando el cambio en las condiciones del partido, el club ha confirmado que procederá a la devolución automática del importe de las entradas.
De esta forma, los aficionados que hubiesen adquirido sus entradas, no tendrán que hacer nada para reclamar el dinero pagado, mientras que para los aficionados abonados, el importe correspondiente se compensará en la renovación de la próxima temporada.
La Comunidad de Madrid, el Alcalde y la Federación de Comunidades Judías exigen la apertura de las puertas
La reacción de distintos organismos públicos en contra de esta decisión no se ha hecho esperar. Por un lado, se ha manifestado el consejero de Medio Ambiente, Agricultura e Interior de la Comunidad de Madrid, Carlos Novillo.
El consejero madrileño le ha exigido a la Delegación del Gobierno (de quien depende la competencia de seguridad) el despliegue de un «dispositivo de seguridad adecuado» para que el partido se pueda jugar con normalidad y «no deje imágenes como las del paso de La Vuelta a España por la capital el pasado mes de septiembre». Unas declaraciones a las que agregó su lamento por el hecho de que «el Deporte esté implicado en estas disputas, que deberían centrarse en otro ámbito».
En estos mismos términos, el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, afirmó su malestar por la decisión tomada por la Comisión Estatal contra la Violencia, el Racismo, la Xenofobia y la Intolerancia en el Deporte.
El edil madrileño exigió que se abrieran las puertas para disputar el partido, al tiempo que arremetió contra el actual Delegado del Gobierno, Francisco Martín, al que acusó de «buscar reclamo político».
Por último, la Federación de Comunidades Judías de España también expresó públicamente su malestar por esta decisión y exigió que el partido se dispute a puerta abierta, para lo cual ha instado a las autoridades, especialmente a la Delegación del Gobierno, a garantizar el normal desarrollo del evento.
La FCJE ha hecho público un duro comunicado en el que considera «inaceptable que el normal desarrollo de las competiciones deportivas se vea condicionado por presiones de carácter ideológico o por declaraciones que fomenten el odio contra equipos israelíes, como las realizadas por los líderes de Podemos Ione Belarra y Pablo Fernández».
