
Parece que pasaron años desde la eliminación de Copa, ¿o fue ayer? Como todo, depende de a quién preguntes y sus intereses. Desde aficionados varios a entrenadores de autor (Pep, Arteta, Xabi…) te dirán sin ningún pudor que ese es el fútbol de verdad, que no hay otro fútbol que se le parezca porque ¿con quién ha empatado Arbeloa?
La realidad es que no empató, sino que perdió contra el Albacete y eso será grabado en piedra cada vez que hablen periolistos, porque no hay nadie más listo que ellos; los que están en cada entrenamiento, en cada charla técnica, en el vestuario, en el avión a cada desplazamiento, en… cada todo. Y por lo tanto saben de todo, no hay nada que se les escape, y bien lo sabe Arbeloa que lo demuestra en cada comentario durante las ruedas de prensa (que se lo digan a Miguelito que recibió un gran zasca con sonrisa incluida en la expresión de nuestro míster).
Pueden pensar que es “nuevo”, que no sabe de qué se trata el Real Madrid, porque está más que claro, meridiano, que a él no le dieron ningún palo ni recibió malos apodos durante su época como jugador. En fin, creo que se me entiende y queda más o menos claro lo que quiero decir, pero ante cualquier duda estaré encantada de responder dudas.
De vuelta al fútbol, en mi caso he reconectado con la diversión, el disfrutar ante un partido del Real Madrid, enchufarme con las sensaciones que hacía bastante tiempo no sentía, ¿qué puede ser mejor? Parece que Asencio siente lo mismo que yo porque el cambio que se ve en el campo es más que notable; intenso, comprometido, con ganas… Esas emociones explotaron en cada uno de los jugadores en el partido contra el AS Monaco.
Sería por la Champions, el apoyo incondicional que en esa ocasión sí se sintió en el Bernabéu, sería, sería… lo que fuera, pero la conexión entre afición y equipo se podía casi tocar en contra de los que no entendieron al míster y pensaron que lo fácil sería la crítica fácil. ¡¿Cómo iban a ir dirigidas sus palabras a Relaño, Segurola y compañía?! No, qué va, eso no podía ser, disfrutaron solo a medias porque se vio un fútbol desordenado, demasiado rápido… como así me lo definen algunos aficionados.
Por mi parte disfruté como una niña pequeña, y eso es con lo que me quedo. Años metida en este deporte, y por fin me conecto de nuevo tras meses ausentes de buenas emociones… o igual es que no soy aficionada de autor.
El último partido de la competición nacional tuvo como director de orquesta a Soto Grado, árbitro que por desgracia todos conocemos tras sus espléndidas actuaciones contra nuestro equipo, ¿y que se vio? Un equipo capaz de realizar un partido serio frente a un adversario que esta temporada está realizando una gran campaña.
Un ritmo rápido donde la velocidad de los jugadores era una constante en la ida y vuelta de la mayor parte del encuentro, donde la dupla Vini-Mbappè funcionó a la perfección y así pudo verse en el resultado donde el jolgorio no terminó con el pitido final, ya que Arbeloa supo saber poner en su sitio, por ejemplo, a Miguelito y su memoria tan selectiva.
Tras sus palabras se pudo atisbar la unión tan importante de los jugadores, de los que en palabras del salmantino hay que aprovechar su naturaleza corriendo. Y desde luego se vio ayer cómo lo hacían, así como las repetidas piñas de los jugadores. Tercera victoria consecutiva junto con el compromiso cada vez más palpable. Esparta corre por las venas de nuestros jugadores, guste más o guste menos.

Siempre fan de Angie y espartana. Será que a mí tampoco me gusta el fútbol de autor. A mí me gusta mucho más el fútbol de futbolistas autores de fútbol, que para eso son los que juegan. Y éso se consigue con un técnico que confíe en sus jugadores.