Crónica Osasuna 2-1 Real Madrid | Jornada 25 Liga EA Sports

El Real Madrid se deja el liderato en Pamplona tras un partido gris | Osasuna 2-1 Real Madrid

Osasuna 2-1 Real Madrid: «Vuelta a las andadas»

El Real Madrid se ha dejado tres puntos en la siempre complicada salida a Pamplona, en un partido ciertamente gris en el que no funcionaron las rotaciones, especialmente las defensivas y tampoco se pudo ver apenas un atisbo de la garra y la seriedad de los últimos partidos de los de Arbeloa.

Salvo  un clásico en estas lides como Courtois, de nuevo brillante bajo los palos, y un inspirado Vinicius, el único que supo o quiso entender lo que necesitaba el partido, el resto de sus compañeros dejaron mucho que desear, sobre todo atrás donde nadie alcanzó a entender cómo un tristemente ex-jugador como Carvajal era titular ante uno de los extremos más veloces y en forma como Víctor Muñoz, que hizo lo que quiso del capitán blanco.

Si a eso le unes que Mbappé no estuvo nada fino de cara al marco, fallando un par de ocasiones de esas que no suele marrar el francés y que dos de los pilares del centro del campo como Fede Valverde y Camavinga no sostuvieron al equipo, es normal la imagen mostrada.

Para colmo de males, los cambios introducidos no mejoraron en nada la situación de un equipo que sólo se mantenía vivo por los arreones y el gol de Vinicius. Especialmente grave la actuación de Ceballos, que cometió un error infantil que posibilitó el tanto de la victoria osasunista al filo del tiempo reglamentario, cuando más controlado parecía el partido para los blancos y más cerca estaban de salvar al menos un punto.

Pésimo arbitraje de Quintero Alvarez y Figueroa Vázquez

Por último, no se puede ir de rositas el arbitraje de Quintero González. El artista que en su última actuación frente a los blancos, en la derrota en casa ante el Celta, expulsó a tres jugadores y dejó sin sanción la agresión de Borja Iglesias sobre Bellingham.

Como ya pasó la anterior temporada en la visita a El Sadar, Osasuna repartió todo lo que quiso, especialmente a Vinicius sin castigo, aunque otros como Mbappé e incluso Brahim, que apenas jugó media hora, también recibieron lo suyo. Y como siempre, se aplicó el doble rasero disciplinario de rigor. Mientras que a Osasuna le señalaron 17 faltas (cometió bastantes más), los blancos cometieron nueve. Sin embargo, los rojillos sólo vieron dos amarillas, por cuatro por los madridistas.

Es verdad que anuló el segundo gol a Osasuna por un fuera de juego que, aparentemente y sin necesidad de revisión, parecía legal. Pero no es menos cierto que antes le anuló otro también milimétrico a Mbappé del que no sólo no vimos monigote sino que la revisión, que para anularle un gol al Barça el otro día tardaron siete minutos, se ventiló en apenas un puñado de segundos.

Por no hablar de otro que le pitaron a Vinicius, cuando había al menos dos jugadores rojillos habilitando al brasileño y, en este caso, directamente ni siquiera dejaron seguir la jugada y pitaron, sin esperar a su finalización para su posterior revisión.

Pero la jugada que lo cambió todo fue el penalti a Budimir, que abrió el marcador en el tramo final de la primera mitad. Ahora bien, aquí el culpable no fue tanto el colegiado de campo sino el ínclito Figueroa Vázquez, quien desde el VAR, en un alarde de corrupción tecnológica le avisó no ya para que revisara la jugada sino para que pitase directamente el penalti por un presunto pisotón de Courtois al propio Budimir, cuando éste no tenía ninguna opción de jugar el balón, despejado segundos antes por Asencio.

Desde la Sala VOR sólo se le enseñó una toma de la jugada, a la que por si acaso había alguna duda, aplicaron zoom para forzar aún más la decisión del árbitro de campo, en la que se veía ese posible pisotón. Sin ni siquiera contemplar la posibilidad de ser un «pisotón residual», exactamente igual que el año pasado con Camavinga en ese mismo campo, cuando era evidente que Budimir ya no llegaba al balón.

Desgraciadamente, como suele pasar en esta corrupta y mugrienta Liga Negreira, a la hora de hacer esta crónica han salido a la luz otras tomas, más cercanas y desde el ángulo contrario, en las que se aprecia que Courtois llega antes y no hay ni rastro del pisotón, pero da igual. Ya no tiene arreglo y los tres puntos se quedaron en Pamplona.

¿Estoy justificando con esto la derrota y el mal juego madridista? No, en absoluto. Creo que he destacado sobradamente el mal partido en conjunto de los de Arbeloa pero una cosa no quita la otra y, si se destaca la ausencia de fútbol y respuestas de los de blanco, hay que poner también en valor la mala actuación del árbitro.

Primera parte con penalti polémico contra el Real Madrid

Centrándonos en lo meramente futbolístico, hay que decir que Arbeloa tiró de rotaciones y, seguramente por la baja de última hora de Huijsen y el hecho de tener a Rüdiger y Alexander-Arnold entre algodones, cambió a casi toda la defensa.

Sorprendió Arbeloa con la alineación de Carvajal en el «once» inicial, quien no tuvo un buen día | Osasuna 2-1 Real Madrid

Así pues, el salmantino apostó por una zaga sorprendente, donde Carvajal entraba por el inglés y Alaba por Huijsen, mientras que Asencio volvía a la titularidad en lugar de Rüdiger y sólo repetía Carreras en el lateral izquierdo. Por lo demás, repitieron los de Lisboa, con Camavinga, Tchouameni, Valverde y Güler en la medular y Vinicius y Mbappé en punta.

El partido resultó bastante igualado de inicio, con los rojillos apretando y con el Real Madrid también, buscando perfilar sus ataques por la izquierda, gracias a un inspiradísimo Vinicius, que no tardó apenas en convertirse en el centro de las iras del público de Pamplona, con las consabidas mofas del «balón de playa» y unos cánticos mucho más graves de «Vinicius, muérete». Cánticos que, por cierto, no se reflejaron en el acta arbitral, por lo que sea…

El caso es que con un encuentro intenso, jugado con bastante ritmo y dominio alterno, no tardaron en llegar las primeras ocasiones. El primero en golpear fue Vinicius en el minuto 17, con un disparo raso desde fuera del área, bien detenido por Sergio Herrera al que respondió de inmediato Budimir, con otro disparo lejano que se marchó fuera por poco.

Sin embargo, la primera gran ocasión del encuentro llegó del lado rojillo, cuando a la salida de un córner botado en corto desde el perfil derecho del Real Madrid, Rubén García puso un excelente balón al segundo palo donde, entre Budimir y Carreras desviaron el balón rumbo a la escuadra derecha de Courtois, quien sacó una espectacular mano, «marca de la casa» para evitar el tanto.

Reaccionaron los blancos muy bien, con sendos disparos lejanos muy peligrosos a escasos instantes de la media hora. El primero, David Alaba con un potentísimo chut que se marchó alto y, casi a continuación, Mbappé, que intentó sorprender desde lejos a Herrera pero su disparo, duro y raso, pegado al palo derecho, lo desvió no sin problemas el portero de Osasuna.

Y así iba discurriendo el partido hasta que en el minuto 34 llegó la jugada polémica del partido. En una acción realmente extraña, en la que un balón aparentemente fácil para Asencio y que perseguía Budimir, el canterano despejó lojo y Courtois, que salía a cortar la jugada, se topó con el delantero croata de Osasuna, que salía volando como si hubiese pisado una mina antipersona, retorciéndose de dolor agarrándose la pierna (y mirando de reojillo, eso sí, para vez qué pitaba el árbitro).

En un primer momento, Quintero Alvarez no se lo pensó y señaló saque de puerta, amonestando incluso a Budimir por simular penalti pero, de forma sorprendente, fue avisado por el árbitro de VAR, Figueroa Vázquez, para que revisase la jugada, ofreciéndole como dije antes, una única toma, la que era «a favor de obra».

Tras unos breves instantes en el monitor, el colegiado de campo cambió su decisión, señalando los once metros, retirando la amonestación a Budimir y sacando además tarjeta amarilla al portero madridista.

Budimir no falló y anotó el primer gol del partido engañando a Courtois, resultado con el que el partido se fue al descanso con la ventaja osasunista, no sin antes ver cómo, ya en el descuento, Herrera se despachaba un espectacular paradón a Tchouameni, cuyo remate en una especie de volea que salió mordida, se empezó a envenenar y a punto estuvo de ser el empate.

Dominio madridista en la segunda parte y derrota con gol osasunista en el último minuto

Tras el descanso, el Real Madrid salió con ganas de devolver la igualada al marcador y se fue con intensidad y ganas hacia delante. Y a punto estuvo de conseguirlo nada más volver de los vestuarios pero no era el día y el disparo de Güler desde la frontal, se marchó fuera por centímetros.

Los de Arbeloa empezaron a embotellar a los de Lizzi en su campo, hasta el punto que Courtois se convirtió en un espectador de excepción en esta segunda mitad. Un empate que llegó en el ’70. Brahim logró filtrar un pase a la espalda de la defensa rojilla para que Mbappé encajase el balón en la escuadra izquierda de Herrera, pero el árbitro, a instancias del auxiliar, señaló la posición adelantada del francés por escasos centímetros e invalidó el tanto.

No tardó, sin embargo, mucho más el Real Madrid en sellar, esta vez sí, la igualada. Apenas tres minutos más tarde, Fede Valverde se internó en el área buscando el perfil izquierdo y centró al corazón del área pequeña donde Vinicius, más rápido que su par, se lanzó con todo e introdujo el balón en la meta osasunista.

Vinicius fue, de largo, el mejor jugador madridista a pesar de las faltas recibidas | Osasuna 2-1 Real Madrid

Si al evidente cansancio de los rojillos por el desgaste, especialmente en la primera mitad, le unimos el empuje madridista esperable tras el gol, todo parecía apuntar a que los de Arbeloa le darían la vuelta al marcador a no tardar mucho, pero no fue así.

Inexplicablemente, sólo Alexander-Arnold que sustituyó a Carvajal, cuyo partido fue dantesco, pareció mejorar a los que habían mandando al banquillo. Tanto Brahim, que había saltado al campo minutos antes junto al inglés, por Camavinga, como Gonzalo y, especialmente, Ceballos, por motivos que veremos después, empeoraron lo visto hasta entonces.

Mbappé pudo firmar la remontada en el ’78, tras aprovechar un buen balón en el área, pero su remate con la izquierda, flojo y mal colocado, con Herrera ya batido, lo sacó Javi Galán cuando se colaba en la portería.

Y cuando el partido parecía que iba a acabar en unas inmerecidas tablas, visto lo ocurrido especialmente en la segunda parte, llegó el error que marcó definitivamente el partido. A escasos segundos de cumplirse el tiempo reglamentario, Ceballos cedió el balón atrás de forma inexplicable, justo donde estaba Raúl Moro quien no desaprovechó el regalo.

Con todo el equipo madridista y, en especial su defensa, totalmente descolocada, el jugador osasunista avanzó unos metros y cedió a la izquierda hacia Raúl García. El delantero se perfiló perfectamente, dejó sentado a Asencio, que se había lanzado con todo al suelo y, ante la salida de Courtois, le batió con un gran disparo a media altura.

En un primer momento, el colegiado anuló el tanto al entender que Raúl García se encontraba ligeramente adelantado en el momento de recibir el balón de su compañero pero, tras una breve revisión, Figueroa Vázquez desde el VAR confirmó su posición correcta y acabó por darle validez al tanto.

Sin apenas capacidad de respuesta por parte del Real Madrid, los cinco minutos de prolongación establecidos por el colegiado transcurrieron en un abrir y cerrar de ojos y el partido llegó a su fin y con él tres puntos que, a buen seguro y salvo sorpresón mayúsculo, el liderato volverá a manos del Barça, que juega este domingo frente al Levante en el Nou Camp.


Ficha técnica del partido

Osasuna: Herrera; Rosier (Arguibide, ’83), Catena, Herrando, Galán; Moncayola (Raúl Moro, ’83), Torró; Víctor Muñoz, Oroz, Rubén García (Bretones, ’66); y Budimir (Raúl García,’66).

Real Madrid: Courtois; Carvajal (Alexander-Arnold, ‘.64); Asencio, Alaba, Carreras; Valverde (Gonzalo, ’75), Tchouameni, Camavinga (Brahim, ’64), Güler (Ceballos, ’82); Mbappé y Vinicius.

Arbitro: Alejandro Quintero González (Col. Andaluz). Por los locales amonestó a Oroz y Moncayola. Por los visitantes mostró amarillas a Courtois, Alexander-Arnold, Vinicius y Alaba.

Deja una respuesta