
Celta 1-2 Real Madrid: «Aferrados a la Liga»
El Real Madrid ha logrado una importantísima victoria ante el Celta de Vigo en Balaídos que le permite seguir la estela del Barça en la lucha por el título de Liga, gracias a un gol de Fede Valverde en la última jugada del partido, tras un gran dominio, especialmente en la segunda parte.
Un gol no exento de fortuna porque llegó tras un rechace en un defensor celtiña pero que, quizás por eso del Karma o de la fecha, el 124º cumpleaños del club blanco, compensa la mala suerte que sufrió en Pamplona, recibiendo aquel gol postrero tras el fallo de Ceballos. O la mucha suerte que tuvo Satriano el lunes pasado, enchufando aquella espectacular volea en el Bernabéu ante el Getafe.
El caso es que los tres puntos acabaron volando a Madrid y ahora la pelota queda sobre el tejado culé, que tendrá que puntuar ahora ante el Athletic de Bilbao en San Mamés si no quiere volver a sentir el aliento de los de Arbeloa otra vez en el cogote.
El arbitraje de Díaz de Mera, otra piedra en el camino madridista
Lamentablemente, y como parece que va a ser una constante en esta temporada (al menos hasta que logren el propósito de destacar al Barça y que gane por fin otra Liga), el equipo ha vuelto a ser objeto de un arbitraje deleznable. Díaz de Mera, que es como se llamaba el trencilla de hoy, ha hecho todo lo imposible para evitar que el Madrid ganase hoy en Balaídos.
Nada más empezar le perdonó una roja colosal a Jutglá por un plantillazo alevoso con los tacos por delante que impactó contra la rodilla de Tchouameni, que a punto estuvo de mandarle al hospital. Después, no quiso apreciar un claro empujón a Vinicius cuando se internaba solo ante Radu y también se le reclamó un posible penalti en un contacto sobre Güler tan residual ocmo el que sufrió Budimir ante Courtois en Pamplona, sin ir más lejos.
Pero la gota que colmó el vaso y el epítome de la corrupción arbitral que nos rodea llegó en la segunda parte cuando Jutglá -que insisto, no debería haber seguido jugando desde el primer minuto- hizo un despeje de voleibol en el área celeste. Ya fue grave que ni el árbitro ni el asistente lo apreciasen, a pesar de lo espectacular de la acción pero lo que ocurrió después con el VAR fue aún más incalificable.

El inefable Pulido Santana, por fin y tras los cambios del Celta, tuvo a bien llamar a Díaz de Mera al monitor para revisar la mano, sobre la que no había duda alguna. Sin embargo, el colegiado no indicó los once metros a favor del Real Madrid y se inventó una falta previa por un levísimo empujón de Palacios sobre un defensa (bastante menos intenso, desde luego, que el que había sufrido Vinicius casi una hora antes sin que se pitase nada). El caso es que el árbitro desautorizó al VAR y dijo que ahí no había pasado nada.
Curiosamente, Díaz de Mera acertó en la jugada previa al gol de Valverde dejando seguir tras un gran tackle de Manuel Angel sobre Fer López. Una acción sobre la que, para sorpresa de nadie, se focalizó la ira contra el colegiado por parte de los celtistas , al considerar quee el joven canterano había cometido falta sobre el jugador celeste. Nada más lejos de la realidad. Pero, oye, que al final y después de lo vivido sobre el césped, el Relato ha decretado el atraco madridista. Vivir para ver…
Primera parte de goles y exhibición de Tchouameni
En lo deportivo, hay que decir que Arbeloa tuvo ante sí el duro reto de afrontar este partido con un equipo de retales, plagado de bajas (hasta 10 jugadores del primer equipo no pudieron viajar a Vigo entre lesiones y sanciones) Por tanto, lo tuvo dificil el técnico salmantino para componer un «once» mínimamente digno, en el que volvía a ser titular el joven Thiago Pitarch, por cierto.
Con el incombustible Courtois bajo palos, Arbeloa alineó en defensa a Alexander-Arnold, Rüdiger, Asencio y Mendy, que volvía tras varias semanas fuera por lesión. El centro del campo estuvo comandado por Tchouameni, Güler, Valverde y el propio Thiago Pitarch, con Brahim y Vinicius.

Un equipo completamente inédito que se encontró a los cinco minutos con el primer susto de la noche, en las botas de Borja Iglesias. El «Panda» intentó sorprender a Courtois con un buen zurdazo desde la frontal pero el meta belga respondió con una formidable mano abajo.
Respondió rápidamente el Real Madrid, gracias a una gran jugada de Vinicius, quien ganó por velocidad a la defensa tras un espectacular pase al hueco de Alexander-Arnold. El brasileño impuso su zancada y cuando entró en el área fue empujado claramente por Javi Rodríguez.
A pesar de ello y, forzado por la situación, Vinicius logró conectar un disparo raso que se estrelló contra la base del palo derecho de Radu y el balón bordeó la línea de fondo hasta que pudo ser despejado por la defensa mientras que el delantero madridista acababa estampado contra las vallas publicitarias.
La jugada debió haber sido castigada con la pena máxima pero Díaz de Mera y su cuate Pulido Santana, se dieron mus y dejaron seguir como si nada.
Inmediatamente después, llegó otro importante aviso de la mano del mejor jugador madridista de la noche que no fue otro que Aurelien Tchouameni. El francés aprovechó un rechace desde la frontal para intentar sorprender a Radu con un fortísimo disparo raso pero el intento acabó saliendo a córner, ligeramente desviado junto al palo izquierdo.

Esta jugada fue la antesala del gol porque, fruto precisamente de ese córner, botado en corto entre Alexander-Arnold y Güler acabó con un gran pase del turco hacia la frontal del área, donde apareció Tchouameni para conectar un chutazo que se coló, esta vez sí, junto al poste izquierdo de Radu, que nada pudo hacer para evitar el tanto.
Ese gol le dio vida a un Real Madrid que firmó unos buenos momentos de fútbol. Con un gran Pitarch y con una buena y rápida circulación de balón, junto a una gran presión adelantada, lo que llevó al dominio del partido.
Sin embargo, lo que parecía que iba a ser un plácido partido para los blancos, hoy de azul y plata, no tardó en empatar el Celta en una jugada que es el vivo reflejo de la situación de la defensa madridista.
En el minuto 24, y tras un balón largo sobre la espalda de Alexander-Arnold que el británico fue incapaz de defender con un mínimo de fuerza, Swedberg ganó la línea de fondo y sirvió para la llegada de Borja Iglesias que, completamente solo, machacó la meta de Courtois.
El gol descompuso la confianza del equipo que, sin perder del todo la compostura, sí que volvió a atorarse de cara al gol. Vinicius prácticamente no entraba en juego y los ataques empezaron a complicarse y el partido se espesó y los de Arbeloa volvieron a mostrar su imagen más impotente e incapaz a la hora de generar peligro.
Dominio infructuoso del Real Madrid y gol de Valverde en el descuento
El partido se fue al descanso, tras el cual las cosas el partido pareció inclinarse nuevamente del lado madridista, que buscó con mucha más decisión -aunque con el mismo escaso éxito- la portería del Celta.
Arbeloa movió entonces el banquillo y dio entrada a Palacios por Güler, cuyo rendimiento cayó en picado. Un movimiento que le dio otro aire al equipo, que recuperó la presión gracias, entre otras cosas a un imperial Tchouameni, que recuperó todo balón que pasó por sus dominios.

Entonces llegó la jugada más polémica de la noche. En el minuto 68 y en un intrascedente centro lateral que despejó la defensa y Valverde, desde la frontal, mandó a las nubes, llegaron los cambios del Celta e, inmediatamente después, Díaz de Mera detuvo el partido a instancias del VAR.
Nadie sabía por qué, ya que salvo Rüdiger, nadie había reclamado nada en la jugada previa. Sin embargo, las imágenes demostraron que Jutglá había interceptado el centro lateral con un manotazo tan estúpido como incomprensible. Díaz de Mera se fue a revisar la jugada al monitor y, oh sorpresa, cambió su decisión y, en vez de señalar el claro penalti, pitó falta previa por empujón de Palacios a Moriba. Un empujón que nadie, ni siquiera el afectado había pedido.
El caso es que el partido fue avanzando y con él, la sensación de que el Real Madrid se iba a dejar dos puntos en Vigo porque, a pesar del insistente dominio blanco, las ocasiones no terminaban de llegar y los minutos volaban.
Un empate que bien pudo frustrarse en el ’86, cuando el recién incorporado Iago Aspas, en una hábil jugada, mandó el balón al palo izquierdo de Courtois.
Sin embargo, y cuando ya se daba por hecho que el camino liguero madridista se acababa en Vigo esta noche, llegó la jugada del gol de la victoria. En el último de los cinco minutos de prolongación dados por el árbitro, Manuel Angel peleó con ansia un balón en la parte izquierda de la zona de tres cuartos del Celta.
El canterano, yendo con todo abajo, le arrebató el esférico a Fer López y continuó la jugada, cuyo balón acabó en la banda derecha. Alexander-Arnold intentó un centro raso bastante defectuoso, que despejó la defensa.

El balón le cayó a Fede Valverde quien, tras acomodarse el balón, chutó con fuerza a puerta con tan mala fortuna para el Celta que el balón tocó en Marcos Alonso y desvió su trayectoria, despistando a Radu e introduciéndose con suavidad en la portería.
Ahora toca esperar que Arbeloa pueda recuperar a alguna de las bajas de hoy para afrontar el importantísimo duelo de este miércoles ante el Manchester City en el Santiago Bernabéu.
Ficha técnica del partido
Celta: Radu; Carreira, Javi Rodríguez, Starfelt, Marcos Alonso, Mingueza (Aspas, ’83); Román, Moriba (Vecino, ’91); Jutglà (Álvarez, ’70), Swedberg (Fer López, ’70) y Borja Iglesias (El Abdellaoui, ’70).
Real Madrid: Courtois; Alexander-Arnold, Asencio, Rüdiger, Mendy; Valverde, Tchouaméni, Güler (Palacios, min.65), Pitarch (Manuel Ángel Morán, min.90); Brahim Díaz (Gonzalo, min.77) y Vinícius.
Arbitro: Isidro Díaz de Mera Escuderos (Col. Castellano-manchego). Por el Celta amonestó a Borja Iglesias y a Tchouameni y Asencio por el Real Madrid.

Excelente crónica. Es verdad que yo estoy enganchada a las crónicas nada vampíricas de Diego Montero, y cuando hay victoria más aún.
Muchísimas gracias como siempre, querida Claudia