
Manchester City 1-2 Real Madrid: «Victoria con sabor a Champions»
El Real Madrid se ha clasificado brillantemente para los cuartos de final tras volver a ganar al Manchester City, esta vez en su propio estadio, y con una gran demostración de oficio y de competitividad ante un Guardiola, que volvió a ser superado tácticamente por Arbeloa.
Con un Vinicius sencillamente incalificable, capaz de lo peor fallando varias ocasiones clarísimas pero logrando dos dianas, además de forzar el penalti que dio lugar al primer tanto madridista, y de nuevo con un equipo solidario y trabajador, los de Arbeloa, del que pocos hacen ya bromas, se llevaron la eliminatoria a casa.
Lo mejor, la vuelta de Mbappé a los terrenos de juego y sin aparentes signos de dolor o molestia en su maltrecha rodilla y la recuperación de jugadores como Huijsen, que hizo un partido soberbio o Brahim, que se fajó a conciencia y aportó tanto talenot como esfuerzo.
La mala noticia, sin embargo, llegó -cómo no- en forma de lesión. Courtois, que había hecho una gran primera mitad con varias paradas «marca de la casa», tuvo que dejar su puesto a Lunin por unas molestias en el aductor de su pierna derecha y es seria duda para el derbi del domingo.
Primera parte marcada por la expulsión de Bernardo Silva y el gol de penalti de Vinicius
Sabedor de que era el City quien debía arriesgar, el Real Madrid saltó al campo con un «once» casi idéntico al que ganó hace una semana en el Bernabéu, con la única salvedad del cambio obligado de Fran García por Mendy.
Aunque todos esperábamos un ataque en tromba del City, lo cierto es que el primero en marcar pudo ser el Real Madrid nada más pitar el árbitro. Y, de nuevo, en la figura de Fede Valverde, que apareció sorprendiendo a la defensa y tras un gran pase filtrado de Vinicius, pero el uruguayo no acertó a meter el pie y falló la ocasión.

No tardó en responder el equipo de Guardiola con sendos disparos de Cherki y Rodrigo, que fueron respondidos por Courtois con dos intervenciones espectaculares.
A pesar de la presión de los locales, el Real Madrid no tuvo excesivos problemas para sacar el balón y buscar la espalda de la defensa. Lo intentó sin éxito un par de veces hasta que, pasado el cuarto de hora, Vinicius sí logró romper a la defensa citizen. Desbordó por velocidad y tiró una gran diagonal que culminó él mismo con un durísimo remate contra el palo izquierdo de Donnaruma.
El rechace le golpeó en la espalda al meta italiano y quedó muerto en el área. Valverde fue más rápido y lo aprovechó para bombear un buen centro al segundo palo donde esperaba Vinicius completamente solo.
El brasileño se acomodó el balón y disparó con rabia junto a la cepa del palo donde Bernardo Silva, bajo los palos, no tuvo mejor ocurrencia que desviar el balón haciendo una clarísima «zamorana», alargando su brazo para evitar el tanto. Una acción que, por cierto, fue muy celebrada por sus compañeros a pesar de que era un penatli claro como un cristal.
Entonces llegaron unos minutos de confusión. Inicialmente, Clement Turpin, a instancias de su asistente anuló toda la jugada al entender que Vinicius había arrancado en fuera de juego en el inicio de la misma. Sin embargo, el VAR confirmó que no había posición antirreglamentaria de Vinicius, por lo que la jugada completa era válida y lo que había que chequear era el espectacular despeje de Bernardo Silva con el brazo.
Tras una breve revisión en el monitor por el colegiado galo, no hubo dudas y Turpin señaló los once metros y la expulsión por roja directa de Bernardo Silva. Entonces, Vinicius -que ya falló uno en la ida- se animó a intentarlo de nuevo y, esta vez sí, anotó engañando por completo a Donnaruma.
A partir de ahí, el equipo de Pep se desmoronó como un castillo de naipes y el Real Madrid se hizo con el control absoluto del partido y llegaron varias ocasiones para haber llegado al descanso con una soberana goleada. Pero no era el día de Vinicius, que falló prácticamente todas las que le llegaron, especialmente los manos a mano.

Eso sí, curiosamente, y nada más encajar, el City dispuso de una gran ocasión en las botas de Haaland, cuyo remate a bocajarro a pase de un lucidísimo Doku, se topó nuevamente con el cuerpo de Courtois.
Esa jugada dio pie a una contra en la que Brahim habilitó a Vinicius, que se quedó solo ante Donnaruma pero resolvió fatal, disparando por encima del larguero. El mismo Vinicius, en el ’27 tampoco acertó a definir, tras otra contra encadenada por Tchoaumeni y Güler, que se perdió por muy poco.
El partido iba avanzando y la sensación de superioridad del Real Madrid era manifiesta, tanto en el césped como en la grada, donde sólo se escuchaban los «olé» de los aficionados madridistas desplazados al Etihad.
En el minuto 35, Tchouameni lo intentó con un disparo lejanísimo abajo que paró muy bien Donnaruma. El mismo que sólo dos minutos más tarde, tuvo la suerte de cara para encontrarse con un balón que Brahim, en una espectacular jugada personal -en la que mandó al suelo a todo un Rubén Dias- estrelló contra el cuerpo del portero del City.
Sin embargo, y cuando peor estaba el City llegó el empate que les devolvió algo de oxígeno a los de Guardiola. En el minuto 40, tras un córner en corto, Doku -el mejor, de largo, del City- logró meter un balón peligrosísimo al segundo palo para que Haaland, ante Huijsen y con un disparo bastante mordido, casi de rebote, marcó el empate.
El gol no cambió para nada los planes del Real Madrid, que siguió buscando ataques rápidos a la espalda o largas posesiones y disparos lejanos, como el que intentó Alexander-Arnold en el ’42, que estuvo a punto de entrar por la escuadra derecha de Donnaruma.
El partido se enturbió un poco al final del primer período con una fea acción de Rubén Días sobre Güler, fruto sobre todo de la impotencia. El central portugués le propinó una durísima patada al turco que provocó una pequeña discusión entre varios jugadores. Acto seguido, Turpin, que dejó sin sanción la acción sobre Güler, mostró una amarilla que quizás pudo ser algo más, con el golpetazo que Khusanov le propinó a Vinicius para cortar una contra.
Finalmente, la sangre no llegó al río y tras tres minutos de insulso añadido, los jugadores se fueron a los vestuarios para afrontar el merecido descanso.
Lunin bajo palos y exhibición madridista a la contra en la segunda mitad
Tras la reanudación llegó la primera sorpresa. Lunin había saltado al campo para sustituir a Courtois quien, por lo visto, refirió molestias en su pierna derecha y, por precaución, los servicios médicos decidieron no arriesgar y darle descanso.

La salida de Lunin no pudo ser más acertada ni más providencial porque un City revitalizado especialmente por la banda derecha madridista, con un desatado Doku, pareció hacerse con las riendas del partido.
Aunque el primero en avisar fue Vinicius, con un disparo a las nubes tras un pase filtrado por Thiago Pitarch nada más saltar al campo, lo cierto es que el meta ucraniano tuvo una fantástica intervención, sacando una gran mano abajo para desviar un remate de Haaland, tras otra nueva asistencia de Doku en el minuto 49.
Aquellos fueron los minutos en los que más parecía sufrir el Madrid, demasiado atrás a pesar de la superioridad numérica y aunque intentaba controlar el partido el Madrid con posesiones largas, lo cierto es que parecía haber perdido el dominio.
Eso sí, en el ’62, en otra contra del Real Madrid, tras otro maravilloso pase de Tchouameni a campo abierto Vini se presentó completamente solo ante Donnaruma pero el delantero madridista, en vez de intentar sortearle, se chocó contra el meta italiano, que se quedó haciendo la estatua.
Justo a continuación, los de Pep respondieron con una contra en la que Doku se quedó solo ante Lunin y batiéndole por abajo. Sin embargo y, afortunadamente para los de Arbeloa, el juez de línea apreció la posición antirreglamentaria del delantero belga e invalidó el tanto.
En los mejores minutos del City, Khusanov lo intentó en el ’65 desde muy lejos pero el balón se marchó ligeramente desviado junto al palo derecho.
A partir de ese momento, las tornas empezaron a cambiar de nuevo del lado madridista. Entre que volvía Mbappé, que salió por Brahim y que el cansancio empezó a hacer mella entre los jugadores del City, especialmente en Doku, el partido se acabó por volver loco, de ida y vuelta.
En el minuto 69, Donnaruma se lució con un espectacular paradón para desviar un cabezazo de Tchouameni en el primer palo a saque de esquina de Alexander-Arnold. La intervención del portero italiano dio lugar a otro córner que acabó con un balón esta vez al segundo palo donde Mbappé, de volea y sin dejar caer el esférico estuvo a punto de anotar.
En ese intercambio de golpes llegó en el minuto 77 un segundo tanto para el City, en este caso de Ait Nouri de cabeza pero su remate de cabeza, claramente fuera de posición, fue invalidado por posición antirreglamentaria.

Aquella acción fue el epílogo para el Manchester City, que entregó definitivamente la cuchara y el partido, con el equipo citizen completamente roto, se convirtió en un monólogo madridista a la contra.
En el ’80 Turpin le perdonó un nuevo penalti y otra expulsión a los locales cuando, en otra contra, Mbappé se marchó por velocidad de Ait Nouri y éste agarró de la camiseta al francés, impidiendo su carrera hasta que cayó dentro del área.
Y el mismo Turpin volvió a ser protagonista al invalidar apenas un minuto más tarde el segundo tanto al Real Madrid, en concreto a Vinicius. Tchouameni filtró otro pase magistral a la espalda de la defensa que el brasileño, de nuevo muy desacertado, no pudo concretar, estrellando el balón contra el cuerpo de Donnaruma en el uno contra uno. El rechace le cayó a Valverde, que lo intentó de volea pero Aké, de cabeza, evitó el tanto. Entonces, el balón le volvió a caer a Valverde que, esta vez sí, alojó el balón en la meta local.
Lamentablemente para el uruguayo, el VAR estimó que Vinicius estaba ligerísimamente adelantado en el origen del la jugada, en el desmarque inicial e invalidó el gol.
Los últimos minutos fueron una exhibición madridista ante un rival que, claramente, había bajado los brazos y sólo buscaba el final para irse a las duchas, al menos con un empate. Sin embargo y viendo cómo estaba el equipo de Arbeloa, todo apuntaba a que se irían a Madrid con la victoria bajo el brazo.
En el minuto 91, una gran jugada colectiva de banda a banda en el ataque madridista, acabó con un gran centro de Carvajal sobre Valverde, quien asistió a Vinicius que, completamente solo y en boca de gol marcó a placer, no sin antes fallar en primera instancia, pero el tanto, nuevamente, fue invalidado por otro fuera de juego del brasileño.
Finalmente, la justicia terminó por hacerse en el ’93, cuando apenas quedaban unos segundos para cumplirse los cuatro minutos de prolongación que había dictado Turpin. Tchouameni, convertido en extremo derecho, colgó un fantástico centro al corazón del área para que Vinicius, esta vez en posición correcta, se adelantó a Guehi y batió a Donnaruma.
Ahora queda el último esfuerzo para acabar de la mejor forma posible este durísimo mes de marzo, en el que espera este domingo el derbi madrileño ante el Atlético en el Bernabéu, en un partido donde los de Arbeloa no pueden fallar si quieren seguir optando al título liguero.
Ficha técnica del partido
Manchester City: Donnarumma; Aït Nouri, Rubén Dias (Guehi, 46′), Khusanov, Matheus Nunes (Semenyo, 57′); Rodrigo (Nico González, 74′), Reijnders (Aké, 46′), Bernardo Silva; Doku, Haaland (Marmoush, 56′) y
Real Madrid: Courtois (Lunin, 46′), Fran García; Huijsen, Rüdiger, Alexander-Arnold (Carvajal 82′); Tchouameni, Fede Valverde, Thiago Pitarch (Camavinga, 73′), Güler (Manuel Angel, 73′); Brahim (Mbappé, 68′) y Vinicius.
Arbitro: Clement Turpin (FRA). Por el Manchester City expulsó con roja directa a Bernardo Silva y amonestó a Khusanov y a Pep Guardiola. Por el Real Madrid vieron amarillas Mbappé y Alexander-Arnold.
