Real Madrid 2-2 Numancia: «Noche de bochorno»

El partido de vuelta de Copa del Rey ante el Numancia nos ha dejado uno de los peores y más bochornosos partidos que ha jugado el Real Madrid a lo largo de la temporada.
Un encuentro que se mostró muy similar en su desarrollo al partido de vuelta contra el Fuenlabrada, aunque en esta ocasión la eliminatoria nunca corrió peligro, la sensación de dejadez, desidia, de impotencia y absoluta carencia de espíritu que nos dejó el equipo fue bastante mayor.
A pesar de que los de Zidane se llegaron a poner hasta en dos ocasiones por delante, el juego desplegado y, lo que es peor, la actitud de algunos jugadores que se supone que deberían estar tirando la puerta abajo para demostrar que esta «Unidad B» es, como mínimo, igual de potente que la del pasado año, han mostrado una abulia y un pasotismo impropio de esa camiseta.
En lo que se ha convertido en una constante de esta temporada, el Madrid se dejó empatar tras bajar los brazos después de ponerse por delante y, por si fuera poco, el juego desplegado fue lamentable, con un equipo sin alma e incapaz de crear oportunidades de peligro ante un equipo de Segunda División como el Numancia.
De los que se vistieron de corto en el Bernabéu sólo se salvan Lucas Vázquez, protagonista destacado no sólo por sus dos goles sino por su actitud durante todo el partido, echándose el equipo a la espalda y pidiendo todos los balones, Mayoral que bregó como siempre y se ofreció el tiempo que estuvo en el campo y Vallejo, muy sobrio y seguro durante toda la noche.

Del resto, especialmente jugadores como Theo, Llorente o Ceballos defraudaron profundamente. En el caso de Llorente y Theo porque se vieron desbordados en todo momento y fueron incapaces de ofrecer soluciones. El de Ceballos, que si bien se mostró participativo, se perdió en infinidad de florituras y jugadas preciosistas pero carentes de la más mínima efectividad, amén de perder bastantes balones precisamente por su afán de protagonizar algunas jugadas casi imposibles.
Ahora espera el bombo este mismo viernes y hay mucho que cambiar porque de continuar con esta línea, o la suerte le sonríe a los de Zidane con un cruce benévolo en la ronda de cuartos de final o el Madrid sufrirá. Y sufrirá mucho.
Una primera parte insoportable
Como era de esperar, el Real Madrid salió con un equipo desconocido y casi inédito sin apenas caras «conocidas» de esos llamados «titularísimos».
Sólo Carvajal en el lateral derecho, Nacho en el eje de la defensa y, en menor medida, Lucas Vázquez ocupando la banda derecha. Sorprendió, eso sí, ver que en el «once» inicial, a pesar de la ventaja de la ida, no había ningún canterano, sino que se quedaron en el banquillo esperando su oportunidad.
Con la inclusión de Kiko Casilla bajo los palos, Theo y Vallejo en la defensa, acompañando como digo a Carvajal y Nacho, y con las novedades de un centro del campo y un ataque casi inéditos, con Llorente, Ceballos, Asensio, Kovacic, Lucas Vázquez y Mayoral, Zidane desplegó un equipo de absolutas garantías para imponerse con claridad al Numancia.
Y por lo visto en los primeros minutos, todo apuntaba a que el Madrid se haría con el partido por la vía rápida. A los nueve minutos, Asensio daba el primer aviso, estrellando su centro-chut en el lateral de la red y tan solo un minuto después, anotando el primer gol de la noche.
Un gran centro de Carvajal desde la derecha y Lucas Vázquez, que hábilmente había ganado la espalda a su par, acertó a rematar un testarazo picado completamente solo al fondo de la red de Munir.

A partir de ahí, el Madrid se empezó a apagar lentamente y el fútbol de toque del equipo blanco se volvió exasperadamente lento y previsible y las ocasiones empezaron a escasear.
En los siguientes 20 minutos, los de Zidane apenas se dejaron ver con peligro por el área del meta internacional marroquí y salvo una falta lejana botada por Asensio que se estrelló en la barrera, una oportunidad marrada por Mayoral y un disparo de nuevo de Asensio que se marchó fuera por poco, el Madrid empezó a borrarse del partido.
Con más pena que gloria, el partido fue avanzando hacia el descanso con el único sobresalto en las filas del Numancia debido a la sustitución en el minuto 40 por lesión del voluntarioso Higinio, quien dejó su sitio en el campo a Guillermo. Un cambio que, a la postre se reveló como decisivo para el desarrollo del encuentro.
Cuando todo el mundo esperaba el pitido final de la primera mitad, al filo del descanso, comenzó la debacle. Una contra perfectamente trazada por Dani Nieto, quien llegó sin apenas oposición hasta la medular del campo.
El delantero rojillo abrió a la banda de Carvajal, quien una vez más ni estaba ni se le esperaba, Allí recibió Mateu completamente libre de marca, que cruzó al corazón del área pequeña donde el recién incorporado Guillermo remachó al fondo de la red de Casilla y, acto seguido, todos a la ducha, tras una buena pitada.

Lamentable ridículo tras el descanso
Tras el descanso todo apuntaba a que Zidane se debió despachar una buena bronca porque el equipo salió con otra mentalidad y, sobre todo, con una actitud completamente diferente, dispuesto a sentenciar el partido por la vía rápida.
Con el fin de darle más profundidad al ataque, el técnico francés optó por dejar en la caseta a Carvajal y darle entrada a Achraf, dado que el de Leganés, salvo el centro del gol de Lucas Vázquez, había aportado más bien poco ofensivamente.
Ceballos, tras un gran regate, a punto estuvo de aumentar el marcador en el minuto 50 pero su disparo flojo acabó en las manos de Munir.
Y cinco minutos más tarde, el mismo Ceballos protagonizó una jugada maravillosa en el área del Numancia, con una elástica más propia de una videoconsola y asistió a Nacho pero el disparo del canterano madridista se perdió por encima de la portería soriana.
Cuando el marcador rondaba la hora de partido, el dominio madridista tuvo su colofón en una gran jugada coral que comandó Asensio por la banda izquierda.
El mallorquín colgó un balón medido a la cabeza de Borja Mayoral quien, en vez de rematar a puerta, hábilmente le cedió de cabeza la pelota a Lucas Vázquez y el gallego, de volea y en el mismo área pequeña, marcó a placer su segundo tanto de la noche.

En ese momento se produjo el cortocircuito generalizado en el Real Madrid. Tanto desde el césped como desde el banquillo. Por un lado, los jugadores hicieron una manifiesta dejación de funciones, a la espera de que el partido consumiese la media hora que restaba por jugarse para irse a la ducha. Por otro, Zidane enloqueció con unos cambios absolutamente inexplicables, que dejaron al equipo sin referencia atacante, al sustituir a Asensio por Isco y minutos más tarde, a Borja Mayoral por Casemiro.
Sin hacer gran cosa, el equipo se empezó a acular y renunció por completo a la disputa del balón y así, casi sin querer, el Numancia empezó a crecer y a dominar al Real Madrid, que ya sin delanteros, estaba cada vez más metido en su campo.
En el minuto 73 el Numancia tuvo el empate en las botas de Guillermo, que aprovechó un boquete descomunal en la banda izquierda madridista pero su disparo lo rechazó Casilla y el balón rebotado, en un nuevo fallo defensivo lo remató de tacón pero el disparo flojo acabó de nuevo en las manos del meta madridista.
No tuvo tanta suerte el Madrid en la siguiente jugada de peligro, cuando en el minuto 81 y con los de Zidane embotellados en su campo recibieron el justo castigo a su pasividad y a su falta de ambición.
Saúl puso un gran centro desde la banda izquierda del Numancia y Guillermo, anticipándose a un despistado Nacho, conectó un impecable cabezazo ante el que nada pudo hacer Casilla y el marcador se cobraba un empate que hacía justicia al empuje de unos y otros, especialmente en la segunda parte.

Con 10 minutos por delante y con la expulsión de Dani Calvo tras una justa segunda amarilla por derribo a Isco cuando montaba una contra, el Madrid fue la viva imagen de la impotencia.
Sin referente alguno en la parte de arriba y, lo que es peor, sin ambición por revertir la situación, los de Zidane fueron incapaces de ofrecer una cara distinta y otro partido en el Bernabéu en el que el rival del Madrid se lleva algo positivo.
