Salta a la vista que Sergio Ramos incrementa superlativamente sus prestaciones en Champions League, la competición por excelencia para el Real Madrid. Los más incrédulos se amparan bajo la larga sombra de ‘la flor’ para justificar las actuaciones del capitán. Con números y estadísticas voy a deshojar la famosa ‘flor’, y nuestros rivales ya no descansarán bajo su sombra en la travesía por el desierto que se ha convertido la máxima competición europea para ellos.
En la retina de cualquier madridista está su vuelo sin motor sobre un mar rojiblanco para proyectar el esférico al fondo de la red colchonera en el tiempo de descuento en el ‘Estádio da Luz’, por la importancia de esto, comienzo con la estadística referente a goles marcados. Sergio Ramos ha anotado once tantos en Europa en ciento once encuentros, un gol cada diez partidos. Hasta la llegada de José Mourinho, el camero había marcado tres dianas en fase de grupos, y ninguno en setecientos veinte minutos de eliminatorias; desde esa temporada (2010/2011) los números se han invertido con dos goles en fase de grupos, uno cada quince partidos, y hasta seis goles en eliminatorias, uno cada siete partidos. En otras palabras, el central blanco anota un gol cada tres fases de grupos, por un gol cada temporada en eliminatorias.

Es obvio que los goles del camero serán siempre recordados tanto por el madridismo como por nuestros rivales, pero la importancia en defensa del central blanco es aún más evidente, y todavía con el miedo en el cuerpo por la reciente eliminatoria frente a la Juventus, estos datos se entienden mejor. Si en ataque valoré los goles marcados, en defensa me fijo en los goles encajados. Volviendo a tomar como referencia el primer año de José Mourinho, desde el cual el Real Madrid suma ocho temporadas consecutivas como mínimo en semifinales, y hablando sólo de partidos de eliminatorias, el equipo ha encajado treinta y siete tantos con Sergio Ramos sobre el campo (0.83 goles/partido), por once dianas sin el capitán (1.57 goles/partido). Es decir, el conjunto blanco encaja el doble de goles sin el de Camas en el campo.
Y por último, una estadística que ha ido siempre muy ligada a la carrera del central blanco es en referencia al número de tarjetas y expulsiones. Sobre las cartulinas amarillas, a nuestro capitán le han mostrado ciento cuarenta y ocho entre liga y copa, una cada 2.8 partidos; mientras que en Europa ha recibido treinta y tres, mejorando la estadística a una cada 3.3 partidos. Respecto al número de tarjetas rojas, entre liga y copa han sido veintiuno, una expulsión cada diecinueve partidos; en cambio, en Champions League le han mostrado tan sólo tres, una expulsión cada treinta y siete partidos. Pero lo aún más llamativo es que ninguna de esas tres expulsiones ha sido en los cincuenta y dos partidos de fase de eliminatorias que ha disputado en la máxima competición europea.
Estos datos reflejan tanto el incremento exponencial de su rendimiento en Europa con el paso de las temporadas, como el aumento de prestaciones en Champions League en comparación con las competiciones domésticas. Y estas estadísticas personales de Sergio Ramos explican en parte el éxito del Real Madrid, ya que con su presencia en el terreno de juego, el capitán blanco impone un nivel de exigencia en el resto de sus compañeros que les lleva a mejorar sustancialmente su aportación al colectivo, lo que se traduce en el mejor equipo del fútbol europeo.
