
Vinicius se lamenta tras un fallo | Real Madrid 0-3 CSKA
Real Madrid 0-3 Champions League: «Ridículo continental»
Está claro que el Real Madrid se ha empeñado en hacer de esta temporada una auténtica montaña rusa, un vaivén de sensaciones, en un ir y venir de emociones a base de ofrecer partidos muy buenos (los menos, ésa es la verdad) como el día del Valencia, Roma o Viktoria Plzen con otros auténticamente dantescos, como el vivido el domingo pasado en Huesca, en Eibar y sobre todo el de hoy ante el CSKA.
Parece increíble que el equipo blanco haya perdido sus dos partidos ante un equipo paupérrimo como el ruso que, curiosamente, a pesar de haber vencido al campeón de Europa, ha quedado último de grupo y fuera incluso de la «pedrea» de la Europa League.
Lo más terrible de todo el esperpento vivido hoy en el Bernabéu es que la goleada infligida hoy por el CSKA ha sido un castigo excesivo para sus merecimientos. Es más, el Real Madrid mereció sin duda más, especialmente en la primera mitad ya que, hasta el primer tanto moscovita sólo hubo un equipo sobre el campo y fue el blanco.
Sin embargo, y a pesar de que los de Solari disfrutaron de varias ocasiones que la cruceta y la buena actuación del meta Akinfeev evitaron que el Real Madrid se pusiese por delante. Y sin hacer un gran partido, ésa es la verdad, pero al menos tuvieron la pelota y se dejaron ver.
Por eso lo más grave no fue tanto la derrota en sí, repito, injusta no tanto en el hecho de caer sino en lo abultado del resultado.
Lo peor de todo ha sido la sensación de impotencia y de incapacidad que desarrollaron los jugadores del Real Madrid y constatar el pésimo momento de forma de algunos integrantes del equipo como Asensio, Isco y Marcelo. Y que el «plan B» de Solari tiene, al menos de momento, muy mala pinta…
Un Real Madrid sin pegada y sin recursos
Estos jugadores, que se supone formaron hoy la columna vertebral del equipo demostraron con creces por qué no deben jugar de titulares y por qué otros futbolistas, de menos renombre pero con más capacidad de sacrificio como Lucas Vázquez o Marcos Llorente les han adelantado por la derecha y por la izquierda.

Aprovechando la intrascendencia del partido, Solari dio descanso a gran parte de la plantilla titular y, salvo Courtois, cuya presencia sorprendió ya que se esperaba a Keylor Navas bajo los palos y volvió a dar la titularidad a Javi Sánchez y Vallejo y volvía Marcelo al once, tras su lesión.
De hecho, de los titulares de los últimos partidos sólo repitieron Marcos Llorente y Benzema, dando la alternativa a jóvenes como Fede Valverde y Vinicius, acompañados de Isco y Asensio.
En teoría, un bloque más que suficiente para ofrecer una buena cara ante un equipo ya eliminado y que llegaba a Madrid con la única aspiración de clasificarse para la Europa League, en dura pugna con el Viktoria Plzen, que jugaba ante la Roma en la Ciudad Eterna.
Y la verdad es que, sin hacer un gran partido, el Real Madrid dominó con bastante claridad a un CSKA, muy reservón, bien ordenado atrás y con las líneas muy juntas, a la espera de pillar alguna contra.
Ante la imposibilidad de encontrar huecos, los de Solari apostaron por el fútbol de toque, con posesiones largas y moviendo el balón de una banda a otra, de Asensio a Vinicius, con Marcos Llorente y Fede Valverde achuchando en el centro del campo para controlar las posibiles salidas de los rusos.
Con Benzema estrechamente vigilado, sólo Vinicius por la izquierda, en plan estelar y Asensio, quizás en exceso individualista, eran capaces de crear peligro y de hecho, de sus botas salieron las mejores (y únicas) ocasiones del Real Madrid en la primera mitad. Una verticalidad absolutamente contrapuesta al fútbol cansino y reiterativo de Isco, empeñado siempre en dar un toque de más en cada jugada.

La primera de las oportunidades llegó en el minuto 24 cuando Vinicius se inventó una magnífica jugada que acabó con un balón abajo que sacó Akinfeev de forma inverosímil. El rechace le llegó a Asensio quien, tras acomodarse la pelota, se sacó una maravillosa «banana» que se estrelló en la cruceta.
Tres minutos después, Isco mandó a la barrera una peligrosa falta al borde del área cometida sobre Llorente. Y en pleno monólogo de los de Solari, al filo de la media hora, Akinfeev se volvió a lucir ante un gran disparo de Asensio desde el vértice del área.
El círculo para el Real Madrid se cerró cuando una gran triangulación iniciada con un taconazo de Vinicius y un buen centro de Benzema al hueco, lo remató de nuevo Asensio desde el punto de penalti, muy flojo y a las manos de Akifeev.
Lo realmente asombroso es lo terriblemente endeble que es el Real Madrid, especialmente en defensa. Se pudo ver en el minuto 36, cuando en una contra sin aparente peligro conducida por Oblyakov, la inexistente zaga de los de Solari le permitió llegar hasta la frontal del área y abrir a Sirgurdsson. El islandés tocó fácil para Chalov, quien tuvo tiempo para acomodarse la pelota y cruzar al palo derecho de Courtois.
El golpe dejó a los de Solari en shock. Con el equipo absolutamente cortocircuitado, especialmente atrás, al filo del descanso el CSKA le dio el golpe de gracia al partido.
Una gran pared por la banda izquierda madridista entre Manuel Fernandes y Chalov, aprovechando la pasividad de Javi Sánchez y Marcelo, absolutamente dormidos, le permitió a Fernandes plantarse solo ante Courtois. El belga rechazó el disparo del lateral y el balón le cayó a Schennikov y su remate, mordido y en semifallo, se coló pegado al poste.
Un desastre sin paliativos
La segunda parte comenzó con el cambio de un Benzema invisible y desaparecido y con la idea de abrir el campo y aprovechar su velocidad y la de Vinicius por la izquierda. Y a punto estuvo de funcionar, cuando en el minuto 50 el brasileño ajustó en exceso su disparo y su gran jugada personal acabó con el balón lamiendo la cruceta izquierda de Akinfeev.
Ahí se acabó el Real Madrid. Con las líneas cada vez más separadas, el partido cayó en picado. Los rusos se hicieron con el centro del campo y los de Solari perdieron el control del balón, entre otras cosas porque Isco se empecinó en batallar contra sí mismo y el campo se le hizo enorme a Fede Valverde. Y no nos olvidemos que los de delante se olvidaron de defender.

De hecho, Isco se acabó de pelear con la grada del Bernabéu cuando en el minuto 56 Isco se enredó consigo mismo y tras mil y un regates en el área pequeña acabó disparando desviado, lo que encendió al público y provocó que el malagueño se encarase con el público, provocando que a partir de ese momento, arreciasen los pitos cada vez que tocó el balón.
Entretanto, Kroos entró en el campo por Llorente, con la intención de recuperar el control de la pelota pero fue un error. El único pegamento que quedaba para unir las ya prácticamente destejidas líneas era Llorente y dejarle esa función a Valverde en exclusiva fue demasiado para el uruguayo ya que el centro del campo terminó de romperse.
Para más inri, Bale hizo saltar todas las alarmas cuando, tras un salto en una disputa en el área moscovita se lastimó el tobillo derecho. Con evidentes gestos de dolor, el galés dejaba el campo varios minutos para ser atendido en la banda.
Y para esos que dicen que Bale tiene el umbral del dolor muy bajo, hay que decir que joy dio una verdadera lección de deportividad. Cuando lo más fácil era borrarse del partido y pedir el campo, el galés volvió al campo para tener que dejarlo de nuevo, minutos después, y acabar retornando a la cancha instantes después para acabarlo, a pesar de que se le notaba claramente disminuido.
En el minuto 73 el CSKA puso el punto final a la goleada con un nuevo despropósito defensivo y, otra vez, por la banda izquierda. Allí Chalov y Vlasic tocaron como Pedro por su casa. A la fiesta se unió Sigurdsson, quien cruzó el balón lejos del alcance de Courtois para hacer el tercero de la noche.
Con la indignación en las gradas, Carvajal entró en el campo por Marcelo y el partido entró en su tramo final con el único propósito de que acabase cuanto antes. Unos, los locales, deseando que acabase aquel espectáculo bochornoso y otros, los rusos, deseando que la Roma marcase el empate ante el Viktoria Plzen para poder ganarse el pase a la Europa League.
Desgraciadamente, no pasó nada de lo esperado. Al Madrid se le hicieron eternos los últimos minutos y la Roma no empató en el Olímpico, Isco lo volvió a intentar y Valverde se llevó una merecida amarilla por una dura entrada y, tras tres minutos de descuento, ahora sí, el partido y la Fase de Grupos llegó a su fin.
