
Levante 1-2 Real Madrid: «El VAR rescata a un Real Madrid sin alma»
El Real Madrid se ha llevado tres importantes puntos en un partido en el que los de Solari volvieron a mostrar un pésimo juego, absolutamente alejado de lo que habíamos visto en las últimas semanas y que, por contra, se pareció muchísimo a los últimos minutos del partido del Girona en el Bernabéu de hace una semana.
Ni un atisbo de la presión, de la circulación rápida del balón ni de ni un solo desmarque de ruptura. Nada. Sólo fogonazos sueltos de Vinicius, al que le sigue lastrando su falta de acierto de cara al marco y el empuje de un Luka Modric que se resistía a abandonar el barco de la Liga a falta de 13 jornadas.
Y es que, por momentos, especialmente en la primera mitad, el Levante tuvo contra las cuerdas al Real Madrid, cuyo centro del campo, especialmente Kroos, se había vuelto transparente y era una marioneta ante el empuje de los jugadores granotas y su defensa, sin Ramos, sancionado, volvía a ser un chiste, una broma de pésimo gusto.

Sin embargo, el verdadero protagonista fue el VAR, que extrañamente y en lo que va de temporada, ha favorecido al Real Madrid, tras muchos partidos viendo cómo era perjudicado una y otra vez…. y al mismo tiempo benefició, en muchas otras tantas ocasiones, a sus rivales, en especial al Barça, aunque por desgracia, con mucho menos trompetería mediática
Lo más curioso de todo es que el primer penalti, señalado por manos de Vardi dentro del área, era claro y el segundo, más discutible, resulta que se ha saldado con la rotura del ligamento cruzado de Doukure al lanzarle la patada a Casemiro que dio lugar al segundo penalti.
Lo indignante de todo esto es que no ví tanto revuelo en la prensa cuando el VAR ignoró el penalti a Vinicus ante la Real Sociedad o no invalidó el penalti de chiste que le pitaron la pasada semana a Piqué ante el Valladolid. Ni cuando nadie del VAR indicó que se señalasen dos clarísimos penaltis contra el Barcelona ante el Girona en Montilivi hace unas semanas.
Es más, hubiese estado bien que el presidente del Levante, el Sr. Catalán, se hubiese empleado a fondo como lo hizo ayer para denunciar la alineación indebida del Barça en la ida de los cuartos de final de Copa del Rey y que habrían dejado fuera de la competición a los culés y para lo que no tuvieron ni el valor ni las ganas de denunciar.
Una primera parte lamentable
El Real Madrid no ofreció nada que se pareciese a un equipo de fútbol en los primeros minutos.
Aculado atrás, intentaba sacar algo de peligro por las bandas, De hecho, el único instante en el que tuvieron que contener la respiración los aficionados del Levante llegó en el minuto 9 cuando un gran centro de Carvajal a pase de Lucas, cruzó toda el área pequeña pero no encontró rematador.

Con un Levante dominador, en el minuto 24 llegó la primera gran oportunidad del partido. En un nuevo error defensivo del Madrid, a la salida de un córnet Rober Pier se adelantó a Nacho para rematar de cabeza y prolongar al segundo palo. Allí apareció de la nada y completamente solo Roger para rematar de volea en difícil posición, pero el balón se fue al poste.
Un primer aviso serio que, sin embargo, no hizo inmutarse a los de Solari, que apenas sí mantenían el balón en su poder y a base de pelotazos o de pases intrascendentes que nunca acababan en nada.
A la media hora, y en plena verbena defensiva, el Levante volvió a gozar de una magnífica ocasión, en este caso a la salida de una falta lejana que acabó en el corazón del área ante la pasividad de Nacho. Lucas Vázquez erró en el despeje y le dejó la pelota fácil a Roger, cuyo disparo a bocajarro se marchó por encima del larguero de Courtois.
El Real Madrid, por su parte sólo se acercó al área de Aitor en un par de ocasiones y en ambas ocasiones de la mano de Vinicius. En el minuto 31, el brasileño le ganó la espalda a la defensa pero se cerró demasiado y su disparo, ya sin ángulo, lo desvió el meta levantinista.
Para la segunda, mucho más clara, hubo que esperar casi hasta el minuto 38 cuando, tras robarle la cartera a Cabaco en la frontal del área se plantó solo ante Aitor pero se le hizo de noche de repente y ni supo culminar la jugada ni centrar y el balón, suavemente, acabó en las manos del portero levantinista.
Y cuando todo apuntaba a que ambos equipos se irían al descanso con empate a cero, llegó la primera jugada polémica de la noche. En el minuto 43 Vardi cortó claramente con el brazo un centro de Modric desde la derecha en la misma frontal del área.
Iglesias Villanueva decretó inicialmente golpe franco directo al entender que la mano, clarísima dicho sea de paso, había sido sobre la misma línea del área.

Sin embargo, desde el VAR le indicaron que la infracción había sido dentro y, tras acercarse al monitor, comprobó que el balón estaba dentro del área, por lo que acabó decretando penalti. Una pena máxima que ejecutó Benzema por el centro de la portería y sin contemplaciones,
Aun así, el Levante pudo empatar acto seguido en una jugada en la que los granotas tocaron a placer hasta dejar completamente solo a Rochina, quien se había deshecho con facilidad de Nacho, pero su disparo raso impactó contra el poste derecho de Courtois, tras lo cual, el partido llegó al final de su primera mitad.
El VAR y la Caja de Pandora
Daba la sensación que el Levante había bajado los brazos ya que la segunda mitad pudimos ver otro equipo, más cansado y al que, sin duda, el gol le había hecho bastante daño. Pero el Real Madrid a veces tiene esas cosas tan sumamente incomprensibles y, en vez de aprovechar las circunstancias para rematar la faena, acabó sumido de nuevo en la siesta.
Pases intrascendentes, jugadores inmóviles que no se ofrecían para nada, un Lucas Vázquez que perdía una vez tras otra la pelota en estériles jugadas que no iban a ninguna parte nos mostraban a un Madrid absolutamente desdibujado y gris.

Pese a todo, Benzema pudo marcar en el minuto 55 con un cabezazo tras el saque de una falta desde la derecha a cargo de Kroos pero el remate se estrelló contra la parte superior del larguero de Aitor. Y Vinicius también tuvo en sus botas la sentencia un par de minutos después, tras otra gran jugada personal que no supo coronar y su remate se marchó fuera por poco.
Pero la pasividad defensiva y la falta de tensión competitiva mostrada por los de Solari en la segunda mitad fue el germen del gol del empate. Un tanto que fue el verdadero compendio de la pasividad defensiva de un equipo como el de Solari, que vagaba penando, sin alma por el campo.
En un abrir y cerrar de ojos, y sin apenas oposición, en apenas dos pases, Morales ganó la línea de fondo ante la mirada estupefacta de Carvajal y Casemiro y su centro al corazón del área lo remató Roger tras ganarle una vez más la espalda a Nacho.
Con un empate que parecía dar por bueno el Levante, a partir de ese momento, el partido se convirtió en un engrudo pastoso en el que no había apenas juego y el Real Madrid a pesar de dar entrada a Bale por Benzema y a Fede Valverde por Kroos, seguía sin encontrar la tecla del buen juego.
Sólo Reguilón, en el minuto 75 tras una internada por su banda que desvió un defensa, y a punto estuvo de introducirse en su portería, llevó algo de peligro a un partido que parecía dormido, exactamente donde querían los de Paco López.
Sin embargo, el partido dio un giro de 180 grados tan solo un minuto después, en una jugada aparentemente sin peligro dentro del área levantinista, cuando Casemiro se disponía a rematar y por detrás Doukuré pateó aparentemente el tobillo del brasileño, en una fea acción.
Iglesias Villanueva, inicialmente, no pitó nada pero instantes después y siguiendo las instrucciones del VAR, señaló el penalti ante las airadas protestas locales, que entendían que el defensa del Levante no tocó a Casemiro, a pesar de que las imágenes, ciertamente dudosas, parecían demostrar que, aunque de refilón, Doukuré tocó al jugador madridista.

Ante la ausencia de Ramos y Benzema, el encargado de lanzar la pena máxima fue Bale quien, con calma y por la izquierda, batió por bajo a Aitor y ponía al Real Madrid por delante.
A partir de ahí, los de Solari se dedicaron a tocar y tocar y hacer que el partido se jugase lo menos posible a pesar de que Nacho, como colofón a una de las peores actuaciones que le recuerdo, se fuese a la ducha tras ver la segunda amarilla por un claro agarrón a Dwamena.
Finalmente y tras cuatro interminables minutos de descuento, Iglesias Villanueva pitaba el final y estos tres puntos, absolutamente vitales para llegar al Clásico del sábado con una mínima posibilidad de luchar por la Liga.
