Crónica FC Barcelona 0-0 Real Madrid | Jornada 10 Liga Santander

Instante en el que Lenglet comete penalti sobre Varane y que nadie quiso ver | FC Barcelona 0-1 Real Madrid

FC Barcelona 0-0 Real Madrid: «VARgonzoso atraco»

El Clásico nos ha dejado uno de los atracos más indecentes y descarados que se recuerdan en la historia de los enfrentamientos entre Real Madrid y Barcelona que ha empañado una de las mayores exhibiciones de los blancos en territorio enemigo de los últimos 30 años.

Los de Zidane fueron mejores durante prácticamente todo el partido, dominaron el partido de principio a fin, tuvieron las más claras oportunidades e incluso marcaron un gol. Pero como dijo Felipe II en la debacle de la Armada Invencible, «yo no he mandado a mis barcos a luchar contra los elementos».

Y, tal y como se esperaba, esos elementos en esta ocasión fueron Hernández Hernández sobre el césped y De Burgos Bengoetxea en la Sala VOR. No por esperado, duele menos porque saber que una actuación arbitral como la de hoy ha frustrado la victoria madridista.

Hernández Hernández, un ladrón de guante azulgrana

Por un lado, hubo un desigual trato a nivel disciplinario, con un reparto de faltas absolutamente desproporcionado que se tradujo en apenas cuatro cometidas finalmente por el Barça frente a nada menos que 17 en contra del Real Madrid.

Algo parecido ocurrió con las tarjetas. MIentras que fue «generoso» con los de Zidane, que acabaron con cuatro, sólo mostró dos a los de Valverde, perdonándole la roja a Rakitic cuando el partido llevaba apenas media hora.

Eso sí, masacró a faltas al Real Madrid, señalando prácticamente cualquier contacto. Hasta 17 llegó a señalar en contra de los de Zidane por apenas cuatro en contra de los de Valverde, en una interpretación tremendamente sui generis del reglamento.

Ninguno de los árbitros quiso apreciar penalti en este agarrón a Varane | FC Barcelona 0-1 Real Madrid

Pero lo más grave se produjo en el área azulgrana, donde Varane fue objeto de dos clarísimos penaltis, uno de los cuales le dejó como recuerdo de este Clásico una herida en el muslo derivada de la tremenda coz que recibió de Lenglet en las mismas narices del árbitro y ni éste ni De Burgos Bengoetxtea desde el VAR quisieron saber nada. Y tras un minuto, Varane fue agarrado por Rakitic por la camiseta y acabó en el suelo, ante la pasividad arbitral.

Y para rematar la faena, anuló un gol a Gareth Bale en la segunda parte por un fuera de juego milimétrico de Mendy y en el que la realización mostró unas líneas tiradas, aparentemente por el VAR, de forma cuando menos discutible.

En definitiva, un sinfin de errores de distinta consideración pero todos en el mismo sentido y tendentes a lograr lo que finalmente lograron y era que el Real Madrid no ganase en el «Templo de la Libertad», en la que, por cierto, hubo exhibición indecente de las famosas pancartas exigidas por Tsunami Democrático, gritos de independencia y, sobre todo, un parón porque desde las gradas arrojaron centenares de globos.

Pero ni por esas el Barça pudo con el Real Madrid. Es más, pocas veces hemos podido asistir a un dominio tan brutal y tan aplastante como el que hemos vivido hoy sobre el césped del Nou Camp, aunque no fue así todo el partido.

Una primera parte histórica

El inicio del encuentro fue un poco accidentado ya que le costó a los de Zidane asentar su esperado 4-4-2, con Ias inclusiones de Isco en la medular y de Bale en el ataque, junto a Benzema. Una alineación, por cierto, que una vez se hizo pública provocó que Valverde cambiase su equipo inicial sobre la marcha y sentase a Busquets y metiese a Rakitic.

Este equipo y el sistema adoptado por Zidane borró del mapa al Barça en su campo | FC Barcelona 0-1 Real Madrid

En los primeros minutos, Carvajal estuvo absolutamente despistado y fuera de sitio y a los cuatro minutos fue aprovechado por el Barça para percutir constantemente por su banda, con un inspirado Jordi Alba, de cuyas botas salió un gran pase al centro del área al que Luis Suárez, complentamente solo, no alcanzó a rematar por centímetros.

A partir de ese momento, el Real Madrid se empezó a encontrar con su juego y a embotellar cada vez más al Barça hasta el punto que tardó casi 30 minutos en poder cruzar el centro del campo y las oportunidades a  caer como fruta madura.

La primera de todas ellas llegó en el minuto 17cuando a la salida de un córner, Casemiro remató de cabeza y Piqué sacó bajo los palos en la misma jugada en la que Rakitic agarró ostensiblemente a Varane, hasta el punto de derribarlo. Un agarrón bastante más ostensible que el que provocó la ira culé del pasado domingo en Anoeta y una carta de protesta del presidente del Barça a la RFEF.

Evidentemente, y ante el silenzio stampa de Hernández al cuadrado, dicho agarrón tampoco despertó el celo de De Burgos Bengoetxea en la Sala VOR y la jugada se fue al limbo.

Pero por si eso fuese poco, en la siguiente jugada, en un balón dividido en el área, Lenglet arremetió con la plancha sobre el muslo de Varane, al que dejó los tacos marcados ante la pasividad de Hernández Hernández y, de nuevo De Burgos hizo caso omiso de una jugada tan evidente que se hizo el silencio en el Nou Camp ante la posibilidad de que se pitase penati. Pero ni por esas.

Isco cuajó una buena actuación en términos generales | FC Barcelona 0-1 Real Madrid

Aun así, el Real Madrid siguió achuchando de lo lindo y Ter Stegen tuvo que aparecer dos veces consecutivas en el minuto 25. Primero para sacar con los pies un pase de la muerte de Carvajal desde la derecha e inmediatamente después, para sacar con una gran estirada un disparo lejano de Casemiro.

A todo esto, hubo que esperar justo hasta la primera media hora para ver al Barça cruzar el centro del campo y además hacerlo con peligro. En una pequeña melé en el área, Messi se encontró con un balón franco y empujó a la red pero se encontró con Ramos, que la sacó in extremis.

A todo esto, Hernández Hernández volvió a beneficiar al Barça, al perdonarle la segunda amarilla a Ivan Rakitic. El croata, que había visto la primera amarilla en el minuto 25 del partido por una dura entrada a Isco, cortó un balón con la mano y el colegiado de apellido al cuadrado decidió que tampoco era un buen momento para perjudicar a los locales y volvió a mirar para otro lado.

El partido se convirtió entonces en un perfecto monólogo madridista, con exhibiciones casi impúdicas de gestos técnicos y de una superioridad absoluta que llegó incluso a ridiculizar al Barça, que sólo acertaba a sacar el balón a base de pelotazos sin sentido que caían una y otra vez en las botas de los jugadores madridistas. Incluso Fede Valverde se animó a probar fortuna pero su disparo se marchó pegado al palo de Ter Stegen.

Aun así, el Madrid llegaba muy bien por las bandas pero fallaba siempre en el último pase. Ni Carvajal ni Mendy eran capaces de dar un buen servicio. Quien sí lo dio, curiosamente, fue Messi quien, en el minuto 40, metió un pase monumental al corazón del área a Jordi Alba, que entró rompiendo la defensa pero su remate de primeras, excesivamente cruzado, se perdió lamiendo el poste izquierdo de Courtois.

Sólo faltó el gol para redondear una gran segunda parte

En la segunda parte cambió radicalmente el posicionamiento de los dos equipos. El Barça dio un paso adelante y el Real Madrid, ante tal circunstancia, juntó las líneas y adelantó a la defensa esperando una contra.

El Real Madrid puso cerco a la meta de Ter Stegen durante todo el partido | FC Barcelona 0-1 Real Madrid

Aquello fue un desahogo para los culés que recuperaron la posesión pero a los que se les atragantó el cambio de sistema madridista y, aunque pasaron a dominar el partido, lo cierto es que no crearon demasiado peligro. Tan solo una internada en el minuto 60 de Griezzman por la derecha que, tras ayudarse con el brazo, cedió al centro del área para que Messi fallase estrepitosamente el control y no acertó a rematar.

A partir de ahí se acabó el Barcelona y el partido comenzó siendo un correcalles cada vez mayor, donde el Madrid empezó a sentirse más y más cómodo buscando la espalda de la defensa culé, más nerviosa a cada minuto que pasaba y que sólo pudo oponer una contra llevada por De Jong, que el holandés culminó con un flojo disparo a las manos de Courtois.

La lástima para los de Zidane fueron los fallos en los controles a la hora de dar los últimos pases porque de haber tenido un mínimo de acierto, a buen seguro que en alguna de las múltiples contras, tanto Benzema como Bale sin duda habrían visto puerta. Es más, el galés estuvo en un tris de marcar tras una gran jugada de Valverde pero su disparo se fue al lateral de la red.

Pero no pudo ser. Bueno, sí, al menos una vez, en el minuto 71, cuando Casemiro vio el desmarque de Mendy por su banda y el francés vio completamente solo a Bale en el área y el galés no perdonó. Y no lo hizo porque para perdonar al Barça ya estaba Hernández al cuadrado, de nuevo al rescate, anulando el tanto por fuera de juego de Mendy a la hora de recibir el pase.

Karim Benzema volvió a liderar el ataque madridista, al que sólo faltó la guinda del gol | FC Barcelona 0-1 Real Madrid

Un fuera de juego milimétrico que el VAR, en esta ocasión sí, revisó la jugada y tiró unas líneas cuando menos discutibles, suficientes para mostrar la posición antirreglamentaria de Mendy y así justificar la anulación del gol.

Y ya no hubo tiempo para más. El partido se volvió más áspero y sin ocasiones, con más emoción que juego y, aunque Zidane buscó «rematar la faena» dando entrada a Rodrygo y Modric, lo cierto es que el último cuarto de hora (10 minutos de tiempo reglamentario más cinco de añadido) sólo sirvió para ver cómo Hernández Hernández culminaba su obra con un par de amarillas, una de ellas ridícula a Bale por una falso plantillazo a Griezzman y otra casi a final a Carvajal, ésta sí, merecida, por una dura entrada a Ansu Fati.

Es más, en su paroxismo, llegó a sancionar con falta en contra del Real Madrid un cabezazo fortuito entre el propio Bale y Lenglet en la disputa de un balón aéreo y finalmente, el colegiado canario decidió no prolongar más la agonía culé y decretó que aquello había acabado y el Clásico más polémico de la historia finalizó sin goles por primera vez en 17 años.

Un punto que sabe a poco en un partido que acabó con la sensación de que lo que podía haber sido una goleada de escándalo fueron al final dos puntos que se perdieron. Pero también con la imagen de que este equipo y este entrenador están preparados para afrontar con total garantía una temporada que se prevé, ahora sí, larga y ojalá fructífera.

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