
Esta tarde se ha conocido el fallecimiento de Radomir Antic en la Clínica Ruber de Madrid a los 71 años, víctima de una pancreatitis.
El ex-entrenador y seleccionador serbio, ya retirado desde hace años, es el único técnico del mundo que puede presumir de haber entrenado al Real Madrid, al Barça y al Atlético de Madrid, además de otros muchos equipos como el Real Zaragoza, el Real Oviedo o el Partizan de Belgrado e incluso ser seleccionador de su país.
Una trayectoria en el Real Madrid marcada por su polémico cese
El primero de los tres grandes clubes a los que Antic tuvo la oportunidad de entrenar fue al Real Madrid, equipo al que llegó a mitad de la temporada 1990/1991 para sustituir en el banquillo a Alfredo Di Stéfano.
El astro hispano argentino se había sentado en el banquillo del club blanco, inicialmente de forma interina, tras el cese del galés John Benjamin Toshack.en noviembre de 1990, a causa de los malos resultados.
A pesar de que Di Stefano logró ganar una Supercopa al Barça, lo cierto es que no se hizo con las riendas del vestuario, lo que trajo como consecuencia su renuncia y la contratación de Radomir Antic en marzo de 1991, con el equipo en séptima posición en la Liga y en caída libre.
Antic, que había entrenado al Real Zaragoza hasta la temporada 1989/1990, no sólo enderezó el rumbo de la nave sino que llevó al equipo hasta la tercera plaza liguera, a 11 puntos del Barça y metiendo al equipo en Europa para la temporada siguiente, algo que parecía imposible cuando se sentó en el banquillo por vez primera.
Aunque cayó eliminado ante el Spartak de Moscú en cuartos de final de la Copa de Europa, al menos logró el objetivo de clasificarlo para la Copa de la UEFA, en una época en la que sólo el campeón de Liga se clasificaba para la Copa de Europa y a la UEFA iban desde el segundo hasta el cuarto clasificados.

Sin embargo, nunca se ganó el cartel de entrenador imprescindible para el entonces presidente Ramón Mendoza, quien además se presentaba en junio de 1990 a la reelección. Para ello, barajó varios nombres (el colombiano «Pacho» Maturana o Arrigo Sachi, entre los que más sonaron) y entre los que no se encontraba en modo alguno la renovación de Antic.
Pero la negativa de todos los candidatos a ocupar el banquillo madridista, le obligó a Mendoza a tirar del serbio quien, además, debido a sus novedosos métodos de entrenamiento, se había grangeado el respeto del vestuario, de modo que al presidente blanco no le quedó más remedio que ofrecerle la continuidad, que Antic aceptó encantado.
Y Antic respondió al reto con un excelente inicio de la temporada, que le llevó a liderar la clasificación de la Liga con hasta ocho puntos de ventaja sobre el FC Barcelona, en una época en la que la victoria daba dos puntos y no tres como ahora.
Pero de repente, Mendoza se dejó embaucar por los cantos de sirena de una parte de la prensa liderada por José María García (enemigo acérrimo de Mendoza, de la Quinta del Buitre y del propio Antic) y de parte de la afición, y empezó a cuestionar su trabajo.
El presidente blanco no se supo abstraer a las críticas de entonces -como ahora- acerca de que el Real Madrid «no jugaba bien» y que el verdadero jogo bonito lo practicaba el Barça de Cruyff y Mendoza, subido en esa ola populista, aprovechó la ocasión para liquidar de forma sorprendente a Radomir Antic del banquillo madridista.
El CD Tenerife, «verdugo» de Antic en el banquillo madridista
Así, un 26 de enero de 1992 y tras una corta y protestada por la grada victoria por 2-1 al CD Tenerife (el equipo que, por cosas del destino, le quitó aquella Liga al Real Madrid en el último partido de esa temporada), Ramón Mendoza «fulminó» al técnico serbio, quien fue reemplazdo por un viejo conocido de la afición madridista como era el holandés Leo Beenhakker.

Como se pudo ver después, aquella sorprendente y polémica destitución -que cayó como una losa en el vestuario- no trajo nada bueno al club quien, tras una segunda vuelta más bien discreta, dejó escapar la sustanciosa ventaja que tenía sobre el Barça y se llegó a la última jornada con el Real Madrid líder, a tan solo un punto de los culés.
El Real Madrid visitaba el Heliodoro Rodríguez López y el Barça recibía al Athletic de Bilbao. Bastaba con igualar lo que hiciesen los azulgranas y, a pesar de que el Real Madrid se fue al descanso con 0-2, y tras un gol mal anulado a Milla con 1-2, el Tenerife de Jorge Valdano le dio la vuelta al partido y acabó derrotando por 3-2 a los blancos, entregando el título a los culés.
Fue entonces cuando se admitió por parte de miembros destacados de la Directiva que el despido de Antic había sido un error y aquella factura se pasó al cobro -y con intereses, dado lo doloroso de aquella derrota- con seis meses de diferencia.
Antic y Atlético de Madrid: Del «doblete» a tres ceses
Desde entonces, Antic le guardó un enorme rencor al Real Madrid por aquella inexplicable destitución. Un odio africano que se acrecentó cuando en la temporada 1995/1996 fichó por el Atlético de Madrid y al que llevó a sus mejores cotas de éxito en décadas, logrando un histórico «doblete», al ganar Liga y Copa del Rey esa misma temporada.
Antic aguantó en el club rojiblanco hasta el final de la temporada 1997/1998, cuando dejó su puesto por Arrigo Sacchi. No obstante, no duró mucho la separación entre Antic y el club rojiblanco porque apenas unos pocos meses después, Sacchi era cesado y Antic volvió al Atlético para jugar las últimas 11 jornadas.
Pero como dice el refrán, «segundas partes nunca fueron buenas». Al serbio no le fueron muy bien las cosas en esta segunda etapa al frente del banquillo del Atlético y, a pesar de que llevó al equipo a la final de Copa del Rey, su derrota ante el Valencia fue el detonante para su no continuidad.

Aquella no fue, sin embargo, la última vez que Antic dirigió a los colchoneros ya que, tras cesar a Claudio Rainieri, el que había sido su sustituto en el banquillo rojiblanco, volvió al Atlético de Madrid en febrero para una tercera y definitiva etapa, la más desastrosa sin duda.
El serbio no pudo salvar al Atlético del descenso, en un año marcado por la intervención judicial de la presidencia del club y, aunque volvió a llevar al equipo a la final de Copa del Rey, su nueva derrota, en este caso, ante el Espanyol, certificó su definitiva salida del club madrileño.
El Barça, su última gran obra como entrenador
Tras repetir experiencia en el Real Oviedo en la 2000/2001, equipo en el que había dejado un grato sabor de boca en una primera etapa entre 1992 y 1994, pero al que no pudo salvar del descenso en esta ocasión, se tomó algo más de un año sabático.
Un retiro, más o menos voluntario, del que salió a finales de enero de 2003, cuando fue contratado por Joan Gaspart, entonces presidente del FC Barcelona, como sustituto del holandés Louis Van Gaal, para intentar dar un golpe de timón a su caótica temporada.
Antic cogió al equipo casi en puestos de descenso y, de forma similar a lo que le ocurrió en su etapa como entrenador del Real Madrid, lo acabó llevando hasta el sexto puesto, clasificándolo para la Copa de la UEFA y cayendo con honor en cuartos de final de Champions ante la Juventus.

Un balance insuficiente para asegurarse su continuidad y. tras el cambio en la presidencia del club, fue despedido al final de la temporada, sustituido por Frank Rijkaard.
Una carrera profesional en declive
A partir de ahí, su carrera como entrenador se fue diluyendo. En enero de 2004 llegó al Celta para salvar al equipo gallego del descenso pero su trayectoria fue nefasta. Incapaz de salvar al equipo, acabó renunciando apenas un par de meses después, a finales de marzo.
De hecho, Antic se centró en su labor como comentarista deportivo en la cadena SER y no fue hasta 2008 cuando volvió «al tajo», aunque en calidad de seleccionador de Serbia. Debutó en el banquillo para el inicio de la fase de clasificación para el Mundial de Sudáfrica, objetivo que cumplió, logrando el pasaporte para dicho campeonato.
Ahora bien, el pésimo papel desempeñado por el equipo en el Mundial así como un par de malos resultados en los partidos posteriores, provocaron su salida del banquillo de su país.
Finalmente, y ante la falta de ofertas de calidad, Antic afrontó sus últimos años como técnico en el fútbol chino. En diciembre de 2012 fichó por el Shandong Luneng pero fue cesado al final de la temporada debido a los malos resultados.
Posteriormente, en de enero de 2015, firmó un contrato de tres años con el Hebei Zhongji, de la segunda división china, pero en agosto de ese mismo año fue despedido al no lograr clasificar al equipo para la promoción de ascenso.
A partir de ese momento, Radomir Antic, ya con 67 años a sus espaldas, decidió retirarse definitivamente de los banquillos e incluso de los micrófonos, entre otras cosas por una grave enfermedad que, finalmente, le acabó costando la vida.
