La última reunión telemática del Comité Ejecutivo de la UEFA con la Asociación de Clubes Europeos (ECA) y el Sindicato de Futbolistas Europeos (FIFPro) sigue dando pasos para perfilar los distintos escenarios que la pandemia de Coronavirus está provocando en los distintos países miembros del Alto Organismo, de cara a organizar no sólo la finalización de la temporada en vigor (actualmente en suspenso, salvo en Bielorrusia) y la planificación de la próxima.

El 3 de agosto, fecha tope para acabar las Ligas nacionales
Así pues, la prioridad de la organización presidida por Aleksander Ceferin es fijar la fecha en la que todos los campeonatos nacionales han de finalizar y para ello ha establecido el próximo 3 de agosto como tope.
Además, ha establecido que la prioridad es que dichos campeonatos se acaben por medios deportivos, bien sea a puerta cerrada o bien con público (algo prácticamente improbable) y con el formato que sea necesario.
De esta forma, la UEFA insta a sus países miembros a tratar, por los medios que sean, a que se disputen los partidos que restan para que, como ha dejado claro su presidente, a la hora de determinar qué equipos se clasifiquen para las distintas competiciones europeas, primen los principios de mérito deportivo.
No obstante, y como es lógico por otra parte, todas estas decisiones quedan supeditadas a lo que establezcan las autoridades sanitarias en cada uno de los países, con el fin de evitar riesgos innecesarios a los deportistas, hecho prioritario para la UEFA.
En este sentido, la UEFA sólo va a liberar de la obligación de acabar sus campeonatos a aquellos países que se vean envueltos en alguno de estos dos escenarios:
1º) Que exista una orden oficial por parte de las autoridades de ese país o de la propia Unión Europea que prohíba la celebración de los eventos deportivos, de modo que las competiciones nacionales no pueden completarse antes del citado 3 de agosto.
2ª) Que haya problemas económicos insuperables que puedan poner en grave peligro la estabilidad financiera tanto de la propia Liga como de sus equipos.
En estos dos supuestos, la UEFA dejará en manos de los órganos competentes de cada país la selección de los equipos que se clasificarían para jugar en Europa la próxima temporada.
Esto que vendría de facto a reforzar la solución aportada la semana pasada por la RFEF y que rechazó de plano LaLiga, ya que dicho órgano competente para España es la Federación presidida por Luis Rubiales.

Es decir, se tomará como referencia la «foto fija» que resulte de la tabla clasificatoria en el momento de que se confirme la suspensión definitiva de la competición y que, de no poder retomarse la Liga española, llevaría a la Champions League al FC Barcelona, Real Madrid, Real Sociedad y Sevilla y a la Europa League al Atlético de Madrid, Getafe y, probablemente, al Athletic de Bilbao en calidad de finalista de la Copa del Rey.
Reservado el derecho de admisión
Con independencia de lo anteriormente citado y, en un claro gesto de reprobación hacia lo determinado por Bélgica y Holanda, que unilateralmente ha decidido dar por finalizadas sus respectivas Ligas, la UEFA se reserva el derecho de admisión a sus propias competiciones.
Esto se ha traducido en lo determinado por el Organismo europeo, que ha marcado las líneas maestras para la adjudicación de las plazas para las competiciones internacionales.
En concreto, el procedimiento de selección de equipos debe basarse en «principios objetivos, transparentes y no discriminatorios» y teniendo en cuenta «las circunstancias específicas de cada competición».
En sentido contrario, la UEFA podrá vetar el acceso a sus competiciones a aquellos equipos que hayan obtenido sus respectivas plazas conforme a procedimientos no objetivos, no transparentes o discriminatorios o para caso en lo que exista una «percepción pública de injusticia» en la clasificación del equipo.
Esto confirmaría el rumor extendido la semana pasada que hablaba de que el Atlético de Madrid habría recibido una invitación para disputar la próxima edición de la Champions League, aunque no logre su clasificación por méritos deportivos, como es el caso (siempre y cuando, insistimos, la Liga española no pudiese reiniciarse).
