
Athletic de Bilbao 0-1 Real Madrid: «Agarrados a la Liga contra viento y marea»
El Real Madrid sigue agarrado con uñas y dientes a una Liga que cada jornada que pasa apesta más a podrido. Una liga que, pese a todo, durante algo más de 18 minutos estuvo en nuestras manos pero que el gol de Luis Suárez en el minuto 89 en el Wanda Metropolitano, le daba la victoria al Atlético de Madrid ante Osasuna.
Afortunadamente, la victoria madridista en San Mamés, plena de casta y actitud anteponiéndose a un nuevo escarnio arbitral en forma de sendos penaltis clamorosos que no se pitaron.
Una mano sensiblemente más clara de Morcillo dentro del área, que cortó un pase de Odriozola y un derribo de Yeray a Benzema, tan accidental como el de Modric en Vigo que le costó no sólo una falta peligrosísima al borde del área sino una amarilla al croata, que en ningún caso despertaron el celo de Mateu Lahoz para ir al monitor para su consulta.

A pesar de ello, el equipo se supo sobreponer, sabedores de que hoy tampoco iba a ser el día en el que engordar tímidamente una estadística tan ridícula como significativa como es la de los tres exiguos penaltis a favor que lleva el Real Madrid en esta Liga y que le sitúan en la cola de los 20 equipos del campeonato en cuanto a penas máximas señalizadas a favor.
Otra polémica arbitral con los penaltis de fondo
Sabedor de que no íbamos a tener las cosas en absoluto sencillas, y con un Athletic presionante y que en los cinco primeros minutos corrió y achuchó más que todo el partido del miércoles pasado ante el Huesca, Zidane planteó un partido en el que, además de tener la pelota, era clave moverla con rapidez de banda a banda y buscar la velocidad de Vinicius y Miguel por la izquierda y de Rodrygo y Odriozla por la derecha.
Y tras superar esos primeros minutos de cierto agobio por la presión adelantada del Athletic, el Real Madrid se hizo dueño y señor de la pelota y el partido se jugó en todo momento a lo que quiso el equipo, con Modric de director de orquesta y Fede Valverde, cuyo despliegue físico imponía el orden y el respeto en el centro del campo.

Sin embargo, a pesar de que el Madrid entraba muy bien por las bandas, con muy buenos destellos de calidad de Miguel Gutiérrez, fallaba una y otra vez a la hora de dar el último pase, con centros que se quedaban cortos o acababan en las botas o en la cabeza de los defensores del Athletic. En este sentido, destacó sobremanera el pésimo partido de Vinicius, una máquina imparable de perder balones.
Precisamente, en el minuto 26, en uno de estos centros -en esta ocasión desde la derecha- Odriozola ganó bien la línea de fondo y colocó un gran pase a Benzema que Morcillo desvió claramente con el brazo.
Una jugada muy similar, por ejemplo, a la que le pitaron a Lucas Vázquez en Mestalla y que, curiosamente, y con el mismo árbitro en el VAR que entonces (el ínclito Iglesias Villanueva) sí fue objeto de pena máxima, aquí no y la jugada, a pesar de las protestas, quedó en el limbo y, a diferencia de lo que pasó el domingo pasado con Militao ante el Sevilla, en esa ocasion Mateu no fue llamado al monitor para ver la jugada y sacarle de dudas.
El partido estaba tenso, con dominio madridista pero sin ocasiones de gol y cuando las pudo haber, como pasó cinco minutos más tarde, de nuevo Mateu se hizo el sueco.

En un balón proyectado a la espalda de la defensa, y cuando Benzema se disponía a recogerlo, fue literalmente barrido por detrás por Yeray. Es cierto, que dicho derribo es accidental puesto que el defensa vasco se resbaló y en su caída arrolló al francés, pero el derribo existió, impidió al francés disputar la jugada y evitó un posible tanto madridista.
Una jugada que, por su trascendencia y ejecución, me recordó y mucho a la falta que le pitaron a Modric al borde del área en Vigo en el último Celta-Real Madrid, en la que el croata se resbaló tras realizar un centro y, segundos después de haber soltado el balón, arrolló al delantero celtiña. Una jugada que, además de que casi nos costó un gol de Iago Aspas, le supuso una tarjeta amarilla al croata.
Con un ojo puesto en el Wanda, donde las cosas seguían como en San Mámes, y sin mucho más que la enésima frustración por ver cómo otro penalti clamoroso se iba al limbo, el partido no tuvo mucha más historia y se fue al descanso.
El gol de Nacho y líderes durante 18 minutos
Tras la reanudación, Zidane dio orden de pisar el acelerador y el equipo, igualmente vertical y profundo que en la primera mitad, empezó a buscar el tanto, que casi encontró Modric en el minuto 56 con un gran disparo raso, pegado a la cepa del palo derecho y al que Unai Simón respondió con una excelente parada.
En plena ofensiva del Real Madrid, en uno de los pocos córners que el Real Madrid logró botar en condiciones, Casemiro llegó a conectar un fantástico testarazo que se estrelló en el larguero de la portería del Athletic, en otra gran ocasión de un equipo, el de Zidane, que ya iba sin tapujos a por el partido.

Para ello, el francés sentó al muy errático Vinicius para dar entrada a Asensio, buscando más acierto rematador y algo más de desborde por una banda, la derecha, por la que sin embargo, apenas estaban creando juego.
Pero curiosamente, en una de las pocas veces que el equipo atacó por esa zona, llegó el tanto de la victoria. En el minuto 67 un Rodrygo clarividente, disfrazado de Benzema, encontró un hueco por la derecha para que Casemiro, en labores de extremo, hiciese el pase de la muerte al segundo palo donde apareció Nacho para empujarla dentro.
Un gol no exento de suspense porque fue objeto de revisión por el VAR por una posible posición antirreglamentaria de Benzema en la misma jugada, pero es que el francés ni intervino en la jugada ni su posición, ciertamente adelantada, influyó para nada en la visión de Simón. Y finalmente tras casi un minuto de angustia, Mateu ratificó el tanto que hacía justicia en el marcador.
En paralelo, se desataba la euforia entre la expedición madridista porque se conocía que apenas cuatro minutos más tarde, Budimir adelantaba a Osasuna en el marcador en el Wanda, lo que ponía la Liga de cara al Real Madrid con 20 minutos por delante.
Con los dos ojos en lo que estaba pasando en el Wanda, lo cierto es que en San Mamés el partido ya no dio para mucho más. El Real Madrid, con Hazard en el campo por Rodrygo, se adueñó de la pelota y supo canalizar bien el último arreón de garra del Athletic que tuvo como única oportunidad un remate de cabeza de Vesga que se marchó lamiendo el palo derecho de Courtois tras un gran servicio lejano de Unai López en el minuto 82.

Y finalmente, y casi al mismo tiempo que se conoció que el Atlético de Madrid logró darle la vuelta al marcador en su partido con el gol de Luis Suárez en el minuto 88, Raúl García veía la roja directa, de forma fulminante por insultar gravemente a Mateu Lahoz y, con el partido ya en vía muerta, y tras tres minutos de descuento, el partido llegaba a su fin y la Liga continará sin dueño hasta el próximo domingo, en la última jornada.
Con el triunfo in extremis del Atlético, ahora la única posibilidad de que la Liga acabe en nuestra Sala de Trofeos pasa por un tropiezo en Pucela ante el Real Valladolid y, por supuesto, por nuestra victoria en Valdebebas ante el Villarreal, que se juega su presencia el próximo año en la Europa League (cuya final, por cierto, afrontará apenas tres días después en Gdansk ante el Arsenal)
Recordemos que, tras tener los dos pies en Segunda durante un buen rato, la victoria del Betis ante el Huesca le ha reportado a los de Sergio un mínimo halo de vida para seguir en Primera División y que está unido indisolublemente a ganar al Atlético.
