
Real Madrid 0-0 Cádiz CF: «Terrorismo futbolístico»
El Real Madrid ha visto truncada su racha de 10 triunfos consecutivos por culpa de un pinchazo inesperado ante el Cádiz, en un partido marcado por la incapacidad de romper el enorme entramado defensivo que le planteó Alvaro Cervera.
Durante 94 minutos, con los 11 jugadores amarillos metidos en su área, buscando una contra aislada con la que sorprender a los blancos, el Cádiz cerró todas y cada una de sus líneas y se convirtió en una fortaleza inexpugnable que los de Ancelotti no fueron capaces de asaltar.
Y no será porque no lo intentaron. El Real Madrid asedió por tierra, mar y aire pero no pudo ser. Hasta en 36 ocasiones dispararon los jugadores madridistas a la portería de Conan Ledesma (9 de ellas entre los tres palos)
Pero entre el buen partido del meta cadista, el desacierto rematador y el hecho de que, de nuevo, el arbitraje impidió que, si no era por lo civil, al menos fuese por lo criminal, tal y como ha pasado esta misma Liga con otros equipos fácilmente identificables. Pero ni por ésas.
Medié Jiménez se tragó dos claros derribos a Benzema para seguir engordando una terrible estadística y es la de que al Real Madrid sólo le han pitado un penalti a favor esta temporada (el que le pitaron el día del Celta, con el partido ya decidido, por cierto) y, sinceramente, ya no sé qué más van a tener que hacerle a nuestros delanteros para que piten penalti.

Seguramente, si sólo uno de esas dos infracciones (una por cada parte) se hubiese señalado, es más que probable que el resultado hubiese sido bien distinto. Como distinta hubiese sido la intensidad defensiva del Cádiz de haber observado un mayor rigor disciplinario con las acciones del conjunto amarillo, especialmente en la primera mitad.
Eso sí, el hecho de que apreciase como cartulina amarilla una dura entrada de Casemiro y no como roja, como muchos reclamaban, ha sido la gran coartada que el antimadridismo, en especial el mediático y su Relato, presenten al Cádiz como el gran damnificado del arbitraje y no el Real Madrid. Pero es que Florentino mueve los hilos y domina los medios y tal…
Una primera mitad de «quiero y no puedo» madridista
Pero ciñéndonos al partido, hay que decir que Ancelotti fue fiel a su palabra y dio la titularidad a Hazard, como ya avisó en la rueda de prensa previa al partido, aunque le dio entrada por una zona poco habitual para el belga, como es la banda derecha. El italiano, ante la ingente lista de bajas, casualmente todas por esa banda, metió a Fede Valverde por Modric y a Lucas Vázquez por Carvajal.
Y no tardó Alvaro Cervera en descubrir sus cartas. Con todo el equipo armado atrás, únicamente con Lozano en punta, preparado para aprovechar cualquier error defensivo, el Cádiz se encerró con 10 jugadores prácticamente en su área, le entregó el balón a los de Carletto y a rezar para que los 90 minutos no fuesen tan «longos» como en su día dijo el gran Juanito que eran los 90 minuti del Bernabéu.
Pico y pala en ristre, el Real Madrid jugó unos magníficos primeros minutos, con circulaciones rápidas de banda a banda, con el fin de intentar encontrar el más mínimo resquicio en el muro defensivo amarillo. Y lo encontró a los 12 minutos cuando Kroos logró sorprender a la zaga amarilla con un gran balón a la espalda para que Benzema, completamente solo, intentase controlar de espaldas a la portería.

En ese momento, apareció Conan Ledesma, rodilla al aire y como un elefante en cacharrería, se llevó por delante a Karim, arrollándole violentamente con un tremendo rodillazo en la espalda del francés. Un penalti tan tonto como diáfano puesto que una jugada así, en la misma frontal del área, se habría castigado con falta en contra del Cádiz.
Sin embargo, nadie dijo nada. Ni en el campo ni en el VAR y la jugada, en la que peligró la espalda de Benzema, pasó al limbo de otros tantos penaltis cometidos esta temporada contra el Madrid y el partido siguió sin más.
Ante la imposibilidad de encontrar huecos, el Real Madrid siguió moviendo la pelota sin éxito por lo que en el minuto 22, Fede Valverde trató de sorprender a Ledesma con un extraordinario lanzamiento desde fuera del área, al que respondió el meta argentino con una no menos extraordinaria estirada.
Sin embargo, poco a poco, el partido se fue espesando ya que el Cádiz se encerró aún más si cabe y cerró hasta el último de los resquicios posibles y el juego del Real Madrid se fue haciendo cada vez mas lento y previsible y, pese al dominio aplastante del juego (con fases de posesión de casi el 85% para los del Ancelotti), lo cierto es que se dejó de crear peligro.
Hubo, eso sí, margen para la polémica porque al filo de la media hora, Casemiro, bastante errático durante este período, perdió un balón peligroso en el centro del campo y se tuvo que emplear con bastante dureza contra Iván Alejo, al que derribó por detrás en una acción peligrosa que acabó con tarjeta amarilla para el brasileño, muy protestada por los visitantes, que reclamaban la roja directa.

Un hecho, por cierto, aprovechado por el antimadridismo mediático para deslizar que el Real Madrid y no el Cádiz fue el beneficiado por el arbitraje de Medié Jiménez, nada más lejos de la realidad…
Pero volviendo al partido, decir que la banda derecha del Real Madrid estuvo francamente mal, con un inoperante Hazard y un lamentable Lucas Vázquez, unido a un estrechísimo marcaje sobre Vinicius, que hacía que en cuanto se iba de uno, se encontrase de inmediato a otro defensor e incluso a dos. Si a esto le unimos el hecho de que Mendy a veces se incorporaba al ataque, atropelladamente, solapando incluso al brasileño, el ataque madridista quedó prácticamente paralizado al tener casi inoperativas ambas bandas.
Así las cosas, el partido llegó al descanso sin más oportunidades claras de gol para el Real Madrid ni, por descontado, para el Cádiz, que apenas sí había cruzado el centro del campo un par de veces en toda la primera mitad y, para más inri, perdía por lesión a su único delantero, el «Choco» Lozano, en el minuto 44.
De nuevo, contra el muro amarillo
Tras el descanso, más de lo mismo. Un Cádiz aún más agazapado atrás, con momentos en los que tenía nueve jugadores de campo más el portero en su propia área y con Negredo, el sustituto, con bastanate menos movilidad, el Real Madrid se volcó sobre el área amarilla.
Hazard se echó más al centro, dejando la banda derecha casi libre para Lucas Vázquez, y se empezó a asociar mucho y bien con Benzema, mientras que Vinicius, un partido más, se echó al equipo a la espalda y empezó a luchar contra viento y marea, protagonizando gran parte del ataque madridista.

De hecho, a los pocos minutos de la reanudación, una gran triangulación entre ellos tres, le abrió un camno franco al brasileño para plantarse ante Ledesma pero la defensa reaccionó bien anticipándose. En el minuto 55 llegó la mejor ocasión del Real Madrid cuando un gran centro de Kroos a la espalda de la defensa lo remató de cabeza Hazard, obligando a Ledesma a realizar una gran parada
En los mejores minutos de Vinicius, el brasileño intentó hasta tres internadas con peligro pero en todas ellas se acabó estrellando contra el muro amarillo. En el minto 70 entró Jovic por un desacertado Valverde, intentando aprovechar su potencial en los centros laterales pero sin éxito.
En el minuto 73, el Cádiz dio el gran susto, el único, del partido cuando Negredo remató de primeras, pegado al palo, un gran centro desde la izquierda de Sobrino tras una fulgurante contra.
Dos minutos más tarde, llegó otra nueva jugada polémica, cuando Benzema se internó en el área y fue zancadilleado claramente por Cala pero en vez de caer al suelo, salió trastabillado y falló a la hora de ejecutar el remate. No fue un penalti clamoroso sino uno de esos que llaman «penaltito» pero no fue menos penalti, por ejemplo, que el que le señalaron recientemente a Depay ante el RCD Espanyol y que supuso el triunfo culé en el derbi catalán.
El tramo final fueron un constante acoso y derribo pero la defensa gaditana se mostró inaccesible y, a pesar de los esfuerzos, resultó imposible abrir la lata. Incuso Alaba, casi al final, estrelló una falta directa contra la barrera, en la que fue la última gran oportunidad madridista y tras cuatro minutos de añadido, claramente insuficientes para lo que perdió el Cádiz, volaron otros dos puntos del Bernabéu.
