Crónica Celta 1-4 Real Madrid | Jornada 2 Liga Santander

Luka Modric y Vinicius, los protagonistas de la victoria madridista | Celta 1-4 Real Madrid

Celta 1-4 Real Madrid: «El presente sigue intacto»

El Real Madrid se ha llevado tres importantes puntos de un campo siempre hostil y difícil como es Balaídos, merced a una gran actuación coral, en un partido especial al ser el primero sin la presencia de Casemiro, tras su reciente fichaje por el Manchester United.

Por eso todas las miradas se posaron en Aurelien Tchouameni, el llamado a ser el heredero natural de Casemiro, y hay que decir que él, junto a Eduardo Camavinga, si rinden al nivel de hoy (especialmente el primero), tiene perfectamente asegurado el presente y, sobre todo, el futuro de este equipo.

Una primera parte marcada por los penaltis

Ancelotti no quiso sorpresas y alineó a su «once» de gala, con la consabida ausencia de Toni Kroos, que se quedó en Madrid aquejado de una gripe, y de nuevo con ese 4-4-2, cada vez más reconocible, con Fede Valverde por la derecha.

Aunque se encontró con un Celta «guerrero», con un excesivamente sobrepasado Hugo Mallo, que pronto se cebó con Vinicius, no tardó en caer el primer tanto de la noche. A los 10 minutos Alabaremachó prácticamente en el área pequeña y el balón impactó en el brazo, completamente desplegado, de Tapia.

Carletto volvió a su «once» de gala en Vigo | Celta 1-4 Real Madrid

La mano, absolutamente diáfana y sin dudas, y a pesar de que la vio todo el estadio, no debió sin embargo ser de la suficiente enjundia para Gil Manzano, más preocupado por las protestas de Vinicius, harto de ser machacado por Mallo, porque el colegiado dejó seguir la jugada como si tal cosa.

Afortunadamente, instantes después se vio obligado a interrumpir el partido porque desde la Sala VOR fue avisado de su craso error al no apreciar la mano y, tras una incomprensiblemente larga revisión de la jugada en el monitor, rectificó y señaló penalti, que transformó Benzema de forma magistral, engañando a Marchesin.

Inexplicable fue lo que ocurrió instantes después. Con el partido donde quería el Madrid, en el minuto 22 llegó la jugada tonta de la semana a cargo de Eder Militao, quien falló a la hora de rematar de cabeza un centro desde la derecha y el balón impactó contra su brazo, igualmente desplegado y la jugada acabó de nuevo en el punto de penalti.

Curiosamente, esta vez no hizo falta que Gil Manzano fuese al VAR porque, a diferencia de la anterior jugada, lo vio con claridad y no necesitó de ayuda externa para señalizar lo que era, dicho sea de paso, un penalti tan absurdo como cierto y que transformó Iago Aspas, pese al esfuerzo de Courtois, que estuvo a punto de desviar.

Con las fuerzas equilibradas, el Celta volvió a lo suyo, a presionar fuerte, a atizarle a Vinicius, sobre el que se volcaron todos los esfuerzos ofensivos del Real Madrid, percutiendo una y otra vez por su banda.

El partido entró, pues, en una fase de toma y daca constante, en el que Alaba y Militao, escarmentado de su error, acompañados de un gran Tchouameni, se bastaban y se sobraban para atenazar los pocos intentos del ataque celeste, que sólo a través del portugués Paciencia, lograba llevar algo de peligro al marco de Courtois.

Con este espectacular derechazo anotó Modric el segundo gol | Celta 1-4 Real Madrid

Y cuando el partido parecía que se iría al descanso con tablas en el marcador, en el minuto 41 emergió la figura gigantesca de Modric. El croata, que estaba dominando el centro del campo y canalizando el juego madridista, sentó a Tapia con una finta y, desde fuera del área, conectó un disparo espectacular que se coló pegado a la escuadra izquierda de Marchesin.

Ahí se acabó el partido para el Celta, que se fue al descanso con los esquemas destrozados por ese golazo de Modric.

Paseo militar del Real Madrid tras el descanso

A la vuelta de vestuarios se evidenció aún más la superioridad madridista. Con un Celta cada vez más desdibujado, que llegaba tarde a la presión y dejando espacios, el Real Madrid jugó a sus anchas, sobre todo porque Camavinga y Fede Valverde empezaban a ver los huecos que no tuvieron tan a mano en la primera mitad.

Aunque el Celta tuvo el empate nada más empezar con un disparo de Paciencia que se marchó rozando el palo, a los 10 minutos de la reanudación llegó la sentencia madridista. En una contra fulgurante, que nace de un rechace en la defensa sobre Militao, que los celtiñas reclamaron como penalti que no era porque el balón impacta en el brazo pegado al cuerpo del brasileño que, además, estaba de espaldas a la jugada.

Entonces, Modric se sacó de la chistera una asistencia colosal a la espalda de la defensa, tremendamente adelantada y Vinicius, completamente solo y a la carrera, tras sortear a Marchesin en su salida, marcó a puerta vacía el tercero de la noche.

Fede Valverde marcó el cuarto a la contra | Celta 1-4 Real Madrid

Si el Celta no estaba ya lo suficientemente noqueado, éste fue el golpe de gracia y a partir de aquí el partido se acabó y la única duda era saber si caerían muchos más goles del lado de los de blanco, aunque hoy vistieran de negro con su tercera equipación.

Y no tardó en llegar el cuarto. En el minuto 65, Tchouameni se llevó con autoridad un balón desde la defensa y, tras cruzarse medio campo, inició una contra abriendo a la izquierda para Vinicius. El brasileño vio la entrada de Benzema y, aunque el francés se resbaló y no pudo aprovechar el pase, Fede Valverde, que acompañaba a Benzema, sí pudo controlar, armar la derecha y cruzar el balón pegado al palo derecho de Marchesin para anotar el cuarto.

Ya con savia nueva en el campo, con Rüdiger inicialmente de lateral derecho por Carvajal, hasta que minutos más tarde Lucas Vázquez salió al campo por Alaba, Ceballos por un Modric que salió ovacionado de Balaídos, Vinicius dejó su puesto a Hazard y Asensio por Camavinga, el Madrid ofreció otra cara, igualmente contundente.

Así, en el minuto 84 Rüdiger salió de la cueva y no se lo pensó dos veces. Se apoyó en Valverde y éste, viendo que el alemán venía desatado como una manada de búfalos, le mandó el balón al espacio y se plantó en una veloz carrera en el área celtiña. Centró a Benzema quien se giró en el punto de penalti para controlar y Hugo Mallo le derribó claramente.

De nuevo había que ir al punto de penalti, pero en esta ocasión y, en un gesto de capitán que engrandece aún más a Benzema, le dejó a Hazard el lanzamiento. Sin embargo, el belga apenas cogió carrerilla y lanzó mal, a la derecha de Marchesin, que no tuvo problemas para desviar el lanzamiento. El rechace le cayó a Karim pero su disparo lo volvió a desviar el meta celtiña para evitar el quinto.

Ya con el tiempo vencido, Asensio tuvo otra gran oportunidad para aumentar el marcador en otra nueva contra por la izquierda pero, en vez de asistir a Benzema, completamente solo en el área, optó por la jugada personal y acabó rematando mal, desviado, junto al palo derecho de la portería del Celta.

Sin tiempo para más y, con los cuatro minutos de añadido ya cumplidos, Gil Manzano decretó el final del partido y otros tres puntos más, de nuevo a domicilio, se vienen para casa. No se me ocurre una mejor terapia para aliviar el duelo de la marcha de Casemiro.

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