
Por su parte, hay que decir que el rival que tendrá enfrente el Real Madrid no será cómodo, en ningún caso. El equipo que entrena Quique Setién desde finales de octubre, tras la abrupta salida de Unai Emery rumbo a la Premier, parece haber encontrado el rumbo tras un mal inicio en el banquillo del «Submarino Amarillo».
A pesar de que le costó engancharse al triunfo, cayendo ante el Athletic y el Mallorca antes del parón por el Mundial, poco a poco ha ido amoldando el equipo a su estilo.
Llegó al citado parón ganando los tres puntos ante el Espanyol en el último partido de Liga y, tras varios triunfos consecutivos en los amistosos disputados ente noviembre y diciembre (Fenerbahce, Galatasaray, Nápoles y Aston Villa), retomó el campeonato liguero con una victoria ante casa ante el Valencia, en el derbi de la Comunnidad Valenciana.
Además, hay que decir que este campo se le ha dado tradicionalmente mal al Real Madrid en estos últimos años, donde no gana desde febrero de 2017, cuando los blancos, entrenados entonces por Zinedine Zidane, se impusieron entonces por 2-3 al equipo local en un polémico partido y tras una gran remontada madridista.
Desde entonces, el Real Madrid se ha enfrentado en cuatro ocasiones al Villarreal en el feudo castellonense y ha empatado en todas ellas.
Por último, decir que el Villarreal, que ha perdido a su meta titular, Gero Rulli, traspasado al Ajax esta misma semana, ocupa en estos momentos la séptima posición en la tabla y, con 24 puntos, está a solo tres de los puestos del Atlético de Madrid, que cierra los puestos Champions.
