Crónica Real Madrid 0-1 FC Barcelona | Copa del Rey (Ida Semifinales)

El gol culé, de Militao en propia puerta, es la imagen de la impotencia madridista esta noche | Real Madrid 0-1 FC Barcelona

Real Madrid 0-1 FC Barcelona: «Impotencia… y rabia»

El primer Clásico copero de esta temporada se ha saldado con una triste derrota de un inoperante Real Madrid ante uno de los Barças más ramplones, flojos, tristes y sobre todo sucios que recuerdo en estos últimos 30 años.

Un partido que ha dejado una imagen de un equipo madridista marcada por la impotencia más absoluta ya que, a pesar de borrar del mapa al conjunto de Xavi que se pasó encerrado en su área achicando balones casi todo el partido, los de Carletto no supieron traducir ese dominio abrumador prácticamente en ninguna opción delante de Ter Stegen. De hecho, el meta alemán se volvió a Barcelona sin que nadie del Real Madrid le pusiera a prueba ya que acabó el partido sin un solo tiro entre los tres palos.

El equipo fue la viva imagen de la impotencia, tocando y tocando sin sentido, sin profundidad y sin apenas verticalidad, ante un Barça inédito en cuanto a su planteamiento ultradefensivo, que habría abochornado al mismo Cholo Simeone.

Pero es que además de sentimiento de impotencia, a muchos aficionados, entre los que me encuentro, este partido nos deja un sentimiento de rabia profunda porque, una vez más -y ya he perdido la cuenta- el Real Madrid tuvo a su merced a un Barça vulgar y temeroso.

Pocas veces se va a encontrar a un Barça peor, tan repleto de bajas (además de la conocida baja de Dembelé, esta semana perdía a Lewandowski y Christensen por lesión) y con menos fútbol.

Sin embargo, y en vez de salir al campo «encendidos» y a hacer sangre y terminar de rematar el daño que le hizo el United la pasada semana, el equipo saltó al campo con esa displicencia casi funcionarial, de un partido más y dejó pasar esta gran oportunidad de darle un zarpazo a su eterno rival que, conociendo la escasa fuerza moral de esta gente, podría haber sido un golpe de gracia no sólo a la Copa sino a la propia temporada culé.

Arbitraje indecente de Munuera Montero

Pero nada de esto podría ser comprendido si, en paralelo, no analizamos la labor indecente de Munuera Montero y González González en el campo y en la Sala VOR. El arbitraje fue deleznable, sibilno y, como es una constante en nuestros campeonatos (el verdadero «Clásico» de nuestro fútbol), estuvo marcado por la doble vara de medir en el aspecto disciplinario.

Es más, hay un punto de inflexión que se produce al filo del minuto 25, en pleno recital de juego madridista cuando, tras un forcejeo entre De Jong y Vinicius en el que el jugador barcelonista llega incluso a agarrar de sus partes al brasileño, no sólo no pitó falta en contra del Real Madrid sino que amonestó a Vinicius, quien perdió los papeles. A partir de ese momento, el equipo pierde el oremus y se aceleró tres velocidades, jugando con más corazón que cabeza, hasta acabar diluyéndose en la nada.

Por otra parte, permitió toda clase de brusquedades, tanto a Araújo que le hizo un bloqueo de basket a Vinicius totalmente impune, como sobre todo a Gavi, quien debió haber sido expulsado no una sino dos veces en la primera mitad por sendos codazos alevosos, uno de ellos peligrosísimo a Militao en el cuello.

Pero por si todo eso fuese poco, se tragó un clarísimo penalti a Rüdiger, de esos que nunca le pitan al Real Madrid  -muy similar al que tampoco le señalaron ante la Real Sociedad- por una osoto-gari de judo de Kessie, que encima se permitió la chulería de decir que el alemán se había tirado.

En definitiva, un arbitraje de esos que, por sibilino y desigual, acabó por sacar al Real Madrid del partido.

Primera parte para olvidar y gol afortunado del Barça

En lo deportivo, no hay que poner un solo pero a la labor defensiva del Barça y sí a la de Ancelotti, que «sorprendió» alineando de nuevo una fórmula que, desgraciadamente ya no funciona como es alinear a Kroos, que atraviesa un tétrico momento de forma, y a Modric. Sólo Camavinga pudo sostener ese centro del campo.

El Real Madrid empezó fuerte a los 30 segundos de partido, con la entrada de Luka Modric por la banda derecha, sorprendiendo desde atrás, pero su disparo acabó en el lateral de la red.

Luka Modric lo intentó pero no pudo romper la defensa barcelonista | Real Madrid 0-1 FC Barcelona

Empezó de forma arrolladora el Real Madrid, dominando el balón, presionando la salida de balón al Barça, que prácticamente no lo estaba viendo en los primeros minutos y con el juego centrado, una vez más en Vinicius por la banda izquierda,con el que se aplicaron a fondo Araújo y Kounde.

En pleno dominio, llegó el que pudo haber sido el tanto madridista, cuando Vinicius vio muy bien a Benzema, que le había gnado la espalda a Kounde y Marcos Alonso, recibió y de primeras envió el balón a la red. Lamentablemente, el francés estaba ligeramente adelantado y Munuera Montero, a instancias del VAR y de su juez de línea, anuló correctamente el tanto.

Pero el fútbol tiene estas cosas, muchas de ellas tan desgraciadas como la que le ocurrió al Real Madrid en el minuto 25. En la única vez que el Barça lograba cruzar el centro del campo, Camavinga perdió un balón de forma infantil ante Ferrán, que asistió a la espalda de la defensa para Kessie. El francés intentó cruzar ante Courtois, que sacó el balón con el pie e impactó sobre Militao, que seguía la jugada, y se coló en la meta sin que Nacho, bajo palos, tampoco acertase a sacarlo.

Un premio absolutamente inmerecido al que el Barça no hizo ascos y, en un alarde del más rancio cholismo, metió al equipo atrás y renunció a su sacrosanta «idea», la milonga de la posesión y se encerró atrás con un catenaccio de la más pura Juventus de los años 70.

El gol fue un durísimo golpe que se unió al desquiciamiento general en el que ya se había sumido el equipo a cuenta de las distintas resoluciones arbitrales y el equipo ya no dio pie con bola el resto del encuentro. Y no por dominio, que lo siguió teniendo, sino por su inoperancia frente al marco de Ter Stegen.

Segunda parte para olvidar, en un equipo sin mordiente

El equipo era incapaz de generar fútbol ofensivo de calidad. Sólo pases y más pases de un lado al otro del campo, al más puro estilo del «limpiaparabrisas» de Julen Lopetegui, con un Kroos que fallaba lo inexplicable y en un equipo en el que faltaba mordiente ya que Benzema, en otro partido horrendo, no era capaz de conectar con nadie.

Vinicius no tuvo su día ante la defensa azulgrana | Real Madrid 0-1 FC Barcelona

Para más inri, Vinicius se ofuscó una y otra vez en buscar la jugada por la banda, pero entre el marcaje de Araújo y las ayudas de a veces hasta tres hombres, el brasileño desapareció y salvo un buen centro-chut que obligó a sacar a Ter Stegen su primera y única mano de la noche, estuvo desaparecidísimo.

Ni siquiera los cambios funcionaron. Se fueron Nacho, Kroos y Modric por Rodrygo, Tchouameni y casi al final del partido, Alvaro. Un movimiento táctico que desplazó a Camavinga al lateral izquierdo, de modo que el único que estaba sosteniendo al centro del campo ya que Modric estaba  en posiciones más ofensivas y Kroos acabó de nuevo de pivote, con el mediocre rendimiento defensivo que, habitualmente, desempeña en esa posición.

El caso es que el Real Madrid lo intentó a base de centros y más centros laterales, sin que ninguno prosperase y, lo peor, tampoco fue capaz de aprovechar ninguno de los 11 saques de esquina que botó durante el partido. No se pueden sacar peor ni malograr tantas jugadas de estrategia.

Y menos mal que el tema acabó así porque, en la otra vez que el Real Madrid no pudo impedir que el Barça llegase al área madridista, los culés pudieron sentenciar la eliminatoria. En el minuto 71 Ferrán rompió a la defensa blanca por su banda izquierda y llegó hasta la línea de fondo para centrar al punto de penalti sobre Kessie, que llegaba completamente solo.

La salida de Alvaro no aportó ninguna solución ofensiva a un equipo atascado | Real Madrid 0-1 FC Barcelona

Su remate, cruzado, se dirigió sobre la meta de Courtois, ya batido, pero se encontró con Ansu Fati, que acacaba de saltar al campo y en vez de esquivar el balón, que como digo se colaba sin remisión en la portería del Real Madrid, lo rechazó como un poste y lo mandó fuera, evitando el segundo gol barcelonista.

A partir de ahí, toque a rebato. Los últimos minutos se jugaron exclusivamente en el campo azulgrana pero, entre la falta de ideas (de nuevo pases y más pases laterales sin control ni dirección) y que el Barça acumuló hasta 10 jugadores en el área, hizo imposible que el Real Madrid pudiese siquiera empatar porque no logró tirar entre los tres palos ni un solo disparo hasta el final de los más de seis minutos de añadido que prolongo Munuera Montero.

Ahora falta esperar que la vuelta, que recordemos se jugará el 5 de abril nada menos, el Real Madrid haya recuperado el olfato goleador y sobre todo un patrón de juego diferente porque, una vez más, ha vuelto a quedar de manifiesto la escasez de ideas de Ancelotti ante rivales que se le encierran atrás. Lo vimos con Osasuna, con la Real Sociedad y más recientemente contra el Atlético de Madrid.

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