
Queridos madridistas:
Se han ido tantas almas, tantos corazones que latían de blanco, que da tristeza sólo de pensar que cuando un seguidor, un jugador, o un técnico, o un empleado del club de nuestras vidas fallece. Hay un madridista menos en la grada, en el campo, en el banquillo, en el gimnasio o en la oficina del club.
No podría nombrar a todos los que se han ido por ser tarea imposible, pero sí puedo hablar de mí.
Madridista por vocación a tiempo completo. Desde que tuve uso de razón y entendí lo que hacían esos hombres jugando a la pelota haciendo cosas con el balón que había visto a los niños de mi barrio y que me llamaba más la atención que jugar con muñecas.
Fui del Madrid cuando no habíamos ganado aún la Séptima. Cuándo aún no sabía resolver una ecuación de segundo grado y, sin embargo, sabía lo que era un fuera de juego, un regate, un libre indirecto, un penalti y un saque de esquina.
Fui una niña infeliz que apenas supo del amor hasta que me enamoré de 11 tipos vestidos de blanco antes que de mi primer amor del colegio. Y de un Estadio, y de una Entidad que me enseñó mucho más que lo que aprendí allí.
Se dice que no amas hasta que entiendes; es una cita que he oído por ahí. Pero yo amé lo que era el sentimiento madridista mucho antes de entenderlo porque yo era así; caótica, incomprendida y difícil de entender.
Un regate o una bicicleta me parecían pasos de ballet, y que un delantero rompiera la cintura del defensa se me antojaba un paso de baile de salón.
Cuando un contrario le hacía una falta excesivamente dura a uno de los nuestros algo en mis entrañas me hacía rabiar y mirar con odio al árbitro del encuentro, a la vez que una palabrota, de las que oía en la grada del Santiago Bernabéu a algún forofo furibundo, salía por mi boca como si de Regan MacNeil se tratara hablándole al padre Karras.
Ya sabía amar y odiar. Y apenas levantaba un palmo del suelo. Odiaba al contrario, sobre todo a atléticos y culés, y amaba a los míos por encima de todas las cosas. No tuve un padre presente en mi vida, y mi madre no me quería lo suficiente como para que yo le correspondiera demasiado. Quizás por eso el Real Madrid era, es y será mi familia.
Luego de muchas tardes horribles y noches gloriosas, sucedió la magia de remontar el primer cáncer coronándome como Reina de la Catorce. Después conocí a gente extraordinaria que no voy a nombrar por si no desean ser nombrados.
Lo que sí diré de todos ellos es que son maravillosos y me han acompañado en la metástasis de células y cariño llevándome en volandas a la Decimoquinta. La de todos los madridistas y la más mía por ser mi «Última» Champions.
Me tengo que ir inexorablemente pero os dejo encargada la Decimosexta. Es algo que me tenéis que prometer sin condiciones pues os estaré vigilando. Me voy llena de amor de personas increíbles de Twitch y Twitter. Me voy tranquila pues dejo al equipo en vuestras manos. Sólo espero que allá donde vaya pueda piratear la señal para no darle ni las gracias al señor Tebas, algo que por otro lado, nunca haría… Y menos en el Más Allá, donde todo debe ser gratis.
Y me encantaría saludar uno por uno a todos los madridistas que se fueron antes que yo y así darme cuenta de que es una alegría encontrarlos, conocerlos, y poder constatar que no es triste que haya un madridista menos, sino ingentes cantidades de madridistas felices y eternos por siempre.

As sido y serás siempre maravillosa .
No, gracias a ti por compartir tu madridismo estoy seguro que una legión de madridistas te recibirá allá donde sea a la cabeza con La Saeta. Descansa tranquila te lo has ganado que aquí en el pasto habrá madridistas que te recuerden y se encarguen de cuando ganemos la 16 te rindan justo tributo.
Seas de equipo que seas…te tiene que emocionar…D E.P 🙏🏼
La vida cambia,no termina. Más bien con la muerte empieza la vida eterna, la que si es para siempre. Allí sólo habrá verdad y justicia, ya no valen las trampas ni los trucos. Espero encontrarme con muchos, miles, millon3s demadridistas en el cielo. Y seguro que en el juicio final tendremos tiempo de sobra de ver como nos robaron muchas ligas y muchos títulos. Las vitrinas del Bernabeu se pueden quedar pequeñas para recibir los títulos que nos han robado.
Eres y serás la más grande entre nosotros, x tu sencilles y tu inmenso cariño.
Buen viaje Mavi 💟
Sin comentarios.
Descansa en paz 🌹