
No sé hasta qué punto es bueno poner los ojos en otras competiciones, cuando en éstas se ven acciones de nuestra Liga más casposa. Pongámonos en antecedentes, que no todos tenemos ya el guion de lo que nos dicen que hay que escribir…
Lo que antes eran «Ligas peligrosamente preparadas» para algunos, con menos descanso para sus plantillas, ahora son una lucha constante en cada una de las competiciones con alianzas peores que las de la Mafia; peores porque nosotros, nuestro club, nuestro Real Madrid lo gestiona todo por las vías legales y siendo líderes de la competición nacional.
Las alianzas nacidas de lo irregular, ilegal, desigual e ilícito sin ninguna duda, siempre serán (como lo fueron en un pasado para nada lejano) incomprensible para los amantes del buen fútbol, alejado de la envidia y sin posibilidades de curación alguna. La pequeñez se demuestra en cada partido y cada competición.
Por mucho que intenten engañar a quien se deja engañar, unas vitrinas están llenas de gloria, y otras de lágrimas convertidas en emociones sin recompensa. Recuerdo aquel anuncio de: «¿Y el Madrid qué, otra vez campeón de Europa?», que se utilizó posteriormente como las Copas de Europa en blanco y negro para terminar -supuestamente- con la llegada del entrenador que no ganaba ni a La Roda.
En la actualidad se oye aquello de siempre hablando de Negreira. Ahora hablar sólo puede hacerse según el guion del Chiringo, panfletos varios o radios, donde cualquiera está legitimado para hablar. En especial, si se critica sin ningún argumento de peso.
Cualquier opinión parece valer, sobre todo si se critica a jugadores que tienen la mala suerte de no tener el apoyo global de la afición. Las pancartas son respondidas con otras, o mejor aún, con goles. Todo el mundo no es que sepa ser entrenador, sino que sabrían hacerlo mejor ya que cada día están presentes en vestuarios, entrenamientos, enfermerías, etc, etc, etc.
Rodri se dedica a hacer fotos de pancartas seguramente para enmarcarlas en su casa, lástima que la respuesta sea un buen partido de Vini señalando su parche de 15 Copas de Europa. Lo que importa de verdad, no son fotitos, sino la actitud en el campo. Que Haaland marca en nuestro mejor momento, nos levantamos, que se encuentra con Asencio, éste no tarda ni medio segundo en aceptar la lucha… ¡¡y vaya la manera de hacerlo!! Unos juegan como se debe y se espera mientras que otros solo saben colocar autobuses en campo propio.
Este año no hubo «bolas calientes», solo la casualidad (yo nunca creí en estas, menos aún en el mundo del fútbol). Pero de nuevo el Universo (y nuestro mal hacer en la liguilla) quiso ver otro cruce entre Pep y Carlo. Un Pep que aceptó risas y conversación nada más llegar al campo, pero que las rehusó marchándose raudo y veloz al terminar el partido. Mecachis, cómo es la vida.

Si cambiamos radicalmente de competición, la actitud en Copa Del Rey no es que sea pequeñita, es que les corroe no poder ganarnos, y menos aún cuando es un canterano como Gonzalo quien nos da el pase.
Eso de indios y culés ya se amplía a todos los clubes y aficiones. Ellos tendrán su lucha que seguro creen de peso, pero la nuestra lleva años organizada y fraguándose cada vez con más ahínco apoyada en trofeos más que reconocidos y a nivel mundial. Madridistas residentes lejos de la capital y, en especial de nuestro país, no comprenden cómo no somos venerados.
¡Cosas de la vida! Tanto es así que tenemos «Vinagres» y falsos madridistas. Los «oficialistas» son aclamados para la horca, los defensores de jugadores como Mendy (dentro de los que me incluyo), somos tachados de insensatos que no sabemos de fútbol. ¡¿Cómo vamos a saber de este deporte si no somos del equipo del pueblo llano?! Perdonad que me ría, pero es todo tan estrambótico que parece sacado de una película de serie B, no por el presupuesto sino por su género tan particular.
Todo y todos están en contra de manera más que oficial y demostrada, hasta el RCD Espanyol parecía un club como el Valencia o el Sevilla. Fenomenal, se caen las caretas y queda demostrada esa falacia de los clubes amigos. ¡Ja!
Mejor para nosotros que siempre veremos buenos resultados ya que siempre alguno de los equipos perderá puntos… De mala persona, quizá, pero el respeto se gana y no se pisa.
Robos frente al Atlético, arbitrajes de película de terror, pancartas con poco inteligencia y mensajes ruines porque desconocen aquello de no hay mayor desprecio que no hacer aprecio. Nada de fútbol champagne y sí de Don Simón.

Felicidades, Angie y amigos de meritocracia,
Me ha encantado la sutil ironía que impregna el artículo y pienso que es esa la única forma que nos queda ya al madridismo para contrarrestar el odio anti porque el insulto es tarea suya y no debemos bajar a su lugar.
Yo viví en UK unos años; precisamente a caballo entre Liverpool y Manchester, por estudios y trabajo para costear mi estancia allí. Y en ninguna de las dos ciudades nos aman, pero nos respetan. Nos respetan y nos envidian. Puedo dar fé de ello, pues a unos se les nota y otros me lo dijeron abiertamente.
Liverpool tiene al glorioso Liv’ pool y Manchester al no menos glorioso United.
Y se nota muchísimo que el fan del City es , a pesar de la historia del equipo, el » nuevo rico» que como suele pasar, son más altaneros y engreídos que los que son «ricos de cuna» y el éxito alcanzado por la época del petróleo y un técnico así de altanero y engreído como ellos ( no sé quién fue antes, si el huevo o la gallina) hace que se sientan el mejor equipo de Europa; pero no siquiera son el nuevo mejor equipo de Europa pues ese ha sido, es y será el Madrid. Ellos lo saben pero no lo reconocen.
Hay prensa inglesa que ya habla de un City – Real Madrid como el Clásico Europeo, pero en mi opinión, ese es un Real Madrid – Bayern o un Real Madrid – Liverpool.
Y el esperpento del BdO no ha hecho más que engordar su mediocridad y lo vimos en la pancarta, los silbidos a Vini, y la rabieta de Rodri ciao, que ahora se queja del comportamiento de Vini por señalarse y señalar las 15 Champions que estoy segura nunca tendrán.
Muy ricos, sí. Nuevos ricos nada más que en dinero. Sin nuestra grandeza, sin nuestra épica, sin nuestro espíritu de lucha.
Al final, he escrito un editorial y no un comentario al magnífico artículo de Angie. Lo siento, pero querida , me has inspirado
Gracias por estos ratos de lectura a ti y a meritocracia blanca.
Un fantástico aporte, Claudia, que es muy bienvenido. Muchas gracias por tu comentario