
Osasuna 1-1 Real Madrid: «Un nuevo atraco arbitral priva de tres puntos al Real Madrid»
Después de tardes como ésta, sentarse delante del ordenador y comentar lo ocurrido sobre el césped de El Sadar resulta ciertamente difícil cuando has tenido que soportar un arbitraje tan deleznable, tendencioso y abiertamente hostil como el que ha perpetrado hoy el inefable José Luis Munuera Montero, sí, el del tristemente famoso «Todo OK, José Luis», entre otras fechorías, acompañado por Trujillo Suárez desde el VAR.
Y es que realizar cualquier análisis táctico o contar lo sucedido desde un prisma meramente deportivo es, cuando menos, complicado porque hacía tiempo que el Real Madrid no sufría algo como lo ha que tenido que sufrir durante todo el partido de hoy ante Osasuna.
Y no será porque los precedentes arbitrales de esta temporada, especialmente tras los indecentes arbitrajes en Cornellá ante el Espanyol o la semana pasada en el Bernabéu ante el Atlético de Madrid no hayan sido lo suficientemente escandalosos, hasta el punto de apearnos del liderato y diluir tres victorias en tres tristes empates, como los tigres del trabalenguas…
Lo peor de todo, encontrar los adjetivos para calificar a Munuera Montero y a su homólogo del VAR para no incurrir en un delito de injurias y de calumnias y esquivar el Código Penal de la misma forma que lo hace el FC Barcelona cada semana.
Porque desde el punto de vista deportivo poco o nada se puede sacar en claro. Sobre todo cuando los jugadores de Osasuna, perfectamente aleccionados y sabedores de su impunidad, se dedicaron a apalizar a los jugadores madridistas, especialmente a Mbappé -que sufrió varias agresiones, dos de ellas muy peligrosas-, a Vinicius y a Bellingham.
Por no hablar de la peligrosísima acción de Areso casi al filo del descanso en la que empujó a Fran García contra las vallas y acabó cayendo de muy mala forma fuera del campo. Y no fue ni falta, oye…
Resulta harto elocuente de la gran farsa vivida es que Osasuna llegó al descanso con apenas dos faltas señaladas y, por supuesto, ninguna amarilla mientras que el Real Madrid, con una falta más, no sólo vio una amarilla sino que, encima, se quedó con 10 por la expulsión de Bellingham.
Una expulsión que, según indica el acta, se debió a que le dijo «fuck you» (algo así como «jódete» o «vete a tomar por culo», cuando lo que en realidad afirmó (afortunadamente grabado por las cámaras de TV) fue «fuck off» (más o menos, «no me jodas»).
Pero siendo grave todo esto, hacía tiempo que no se veía un repertorio de penaltis más claros en el área de un rival del Real Madrid y en menos tiempo. Y no señaló ni uno. Ni Munuera Montero desde el césped ni Trujillo Suárez desde la Sala VOR, a pesar de que algunos de ellos fueron más que evidentes, como la mano de Catena al minuto y medio de partido, el que sufrió Vinicius por parte de Moncayola a los siete minutos y el doble derribo de Torró a Bellingham en el minuto 16.
De VAR, pero igualmente señalables, fueron las manos de Juan Cruz ante un centro de Fede Valverder desde la derecha pero como en las otras tres ocasiones precedentes, este cuarto penalti se fue al limbo.
No estuvo tan remiso a intervenir el VAR cuando, en a los 10 minutos de la segunda parte, en una jugada similar a la de Tchouameni de la semana pasada en el derbi, Camavinga llega con fuerza y golpea a Budimir, quien ya había chutado a puerta y el balón, de hecho, casi había salido del campo.

En ese caso, curiosamente y por lo que sea, Trujillo Suárez, que se había pasado toda la primera parte durmiendo la siesta, mandó a Munuera al monitor a revisar la jugada y pitando el penalti que, a la postre, supuso el empate para Osasuna.
En definitiva, una oda completa y casi perfecta a la corrupción arbitral que hace que todo mi resumen del partido se circunscriba a esto. Poco más que reseñar, al menos por mi parte ya que todo lo deportivo quedó opacado por lo ocurrido a medias entre Munuera Montero y Trujillo Suárez.
Y es que, futbolísticamente, poco o nada más hay que añadir, salvo que el Real Madrid logró abrir el marcador al cuarto de hora por medio de un Mbappé que sigue batiendo marcas goleadoras, tras un fantástico servicio de Fede Valverde desde la derecha.
Tras el empate osasunista en la segunda mitad el Real Madrid no se amilanó y siguió buscnado el triunfo y casi lo consigue pero las mejores ocasiones blancas en este período no entraron y ni Mbappé -que la tuvo en el ’71 y al final del partido con un mano a mano fallido- ni Vinicius, cuyo testarazo lo desvió Catena cuando iba a gol. Como tampoco la tuvo la volea de Modric en el 81, que no encontró puerta
Menos mal que en tan solo tres días abandonamos temporalmente este montón de estiércol que es la Liga española para volver al oasis europeo. Nos espera la vuelta de la Champions en casa ante el City, donde los de Ancelotti deberán hacer valer el 2-3 de la ida para sellar su pase a octavos de final.
Ficha técnica del partido
Osasuna: Sergio Herrera; Areso (Rubén Peña, ’59), Herrando, Catena, Juan Cruz (Abel Bretones, ’59); Moncayola (Iker Muñoz, ’79), Torró, Oroz; Rubén García, Budimir (Raúl García, ’87) y Bryan Zaragoza (Moi Gómez, ’79).
Real Madrid: Courtois; Fede Valverde, Tchouaméni, Asencio, Fran García; Modric, Camavinga, Bellingham; Brahim (Rodrygo, ’68), Mbappé y Vinicius.
Arbitro: Munuera Montero (Col. Andaluz). Amonestó a Areso, Juan Cruz y Aimar Oroz por parte de Osasuna. Por el Real Madrid amonestó a Ancelotti y a Camavinga y expulsó a Bellingham con roja directa.
