
Real Madrid 2-1 Atlético de Madrid: «El Real Madrid golpea primero»
El Real Madrid se ha llevado el primero de los dos actos de este gran espectáculo europeo, en un partido donde hubo más tensión que juego y en el que ambos equipos se mostraron más tímidos y encorsetados por el miedo a dejarse la eliminatoria en la ida
Una timidez y un encorsetamiento que sólo se rompió gracias a las genialidades de tres excepcionales jugadores que, con sus tres golazos, Rodrygo y Brahim por el Real Madrid y Julián Alvarez por el Atlético, desequilibraron un partido en el que los de Ancelotti fueron ligeramente superiores, a pesar de estar plagados de bajas.
De hecho, uno de los mejores jugadores de esta noche, Fede Valverde, jugó tocado y forzó para estar presente en este partido y, sin Bellingham ni Ceballos, el Real Madrid adoleció de falta de creación en el centro del campo.
Por último, no hay derbi sin su polémica arbitral y eso que el francés Clément Turpin está entre los mejor considerados por la UEFA hoy día. El francés se tragó un clarísimo penalti de Javi Galán sobre Rodrygo a los pocos minutos del primer tanto madridista que podría haber puesto muy cuesta arriba la eliminatoria para los del Cholo.
Del mismo modo, aunque sin razón, algunos aficionados de Atleti y su fuerza de corps en los medios españoles pedían la anulación del gol de Brahim por un presunto fuera de juego posicional de Vinicius, absolutamente inexistente porque el brasileño jamás estorbó a Oblak y, de hecho, apenas aparece unas décimas de segundo por delante del meta esloveno.
Primera parte de tensión y golazos de Rodrygo y Julián Alvarez
El partido comenzó con un emotivo homenaje al recientemente fallecido Dorado, ex-jugador madridista. Desgraciadamente, los energúmenos del Frente Atlético y parte de su afición dinamitaron ese momento tan especial, rompiendo el minuto de silencio con gritos de «Madridistas Hijos de Puta».
Y una vez puesto el balón el juego, el Real Madrid tenía ante sí un duro reto y es el de imponerse o al menos salir vivo de su estadio de cara al partido de vuelta. Y sí, era un difícil reto porque el «once» madridista no podía ser más de circunstancias. Ancelotti alineó de inicio a Courtois bajo los palos, Fede Valverde y Mendy en los laterales, Asencio y Rüdiger en el eje de la defensa. El centro del campo quedó en manos de Tchouameni, Camavinga y Brahim y con la gran terna atacante, Rodrygo, Mbappé y Vinicius.
El partido no pudo comenzar mejor porque a los dos minutos, Valverde le puso un fantástico centro a Rodrygo con el que fácilmente se deshizo de Javi Galán. Con un espectacular cambio de ritmo y un no menos maravilloso control orientado se perfiló hacia dentro del área y sorprendió a Oblak con un fantástico disparo con rosca que se coló pegado a la derecha del meta.

No se le podía poner más de cara el partido al Real Madrid. Apenas un minutos después, llegó la jugada que pudo desnivelar del todo la eliminatoria cuando Rodrygo volvió a medirse con Galán en el área y el jugador del Atlético, otra vez desarbolado por el brasileño, optó por agarrarle y hacerle caer. Penalti de libro que, sin embargo, Turpin decidió mandar al limbo.
El partido entró en una dinámica cómoda para el Real Madrid aunque hay que decir en favor del Cholo que su equipo no perdió en ningún momento la compostura. Muy juntas las líneas y marcajes férreos a Vinicius y Mbappé y el compromiso firme de no concederle un solo espacio más a los de Ancelotti.
Aun así, a los 12 minutos, un Vinicius excesivamente fallón hoy, no supo aprovechar el fantástico servicio de tacón que le hizo Brahim y que le permitió plantarse solo ante Oblak. Sin embargo, el brasileño tardó una eternidad en armar la pierna y para cuando lo hizo, se topó con la pierna de Giménez para desviar el esférico.
Hubo que esperar al cuarto de hora para ver el primer acercamiento rojiblanco a la meta de Courtois y fue a través de una contra que acabó en un córner, pésimamente culminado por Giuliano, que remató muy desviado, lejos de la meta madridista.
Poco a poco el partido se fue oscureciendo, con mucho centrocampismo, muchas pérdidas por ambos equipos y a la vez casi nada de fútbol y pánico al error, por lo que cayó en intensidad. Sólo chispazos sueltos como un disparo lejano de Vinicius en el minuto 21, culminando una buena jugada personal pero Oblak, bien colocado, atenazó sin problemas.
A todo esto, y como pasó en Sevilla, no sé bien si por mérito del Atleti o por orden expresa de Carletto, el equipo madridista empezó a acularse, replegó y perdió el control del balón, entre otras cosas por la nefasta gestión que estaba llevando a cabo Camavinga en la medular, con constantes pérdidas que hacían que la pelota apenas le durase a los blancos.

Así, en el minuto 26, en la primera y quizás única vez que Giuliano pudo sortear a Mendy, se fue por la banda y llevó a cabo un pase de la muerte que salvó Fede Valverde bajo los palos cuando Lino se aprestaba a empujarla. La jugada siguió y acabó con un disparo alto de Pablo Barrios desde la frontal.
Respondió el equipo blanco con una extrañísima falta botada por Rodrygo en el minuto 28 desde el perfil izquierdo que se fue envenenando y, aunque nadie acertó a rematar, a punto estuvo de entrar en la portería de Oblak,
El problema para el Real Madrid es que el Atleti estaba cada vez más cómodo con el balón y jugando más cerca del área madridista, mientras que los de Ancelotti parecían perdidos, sin balón y sin centro del campo porque Tchoaumeni era incapaz de abarcar todo el terreno que cedía Camavinga y, sin los apoyos de los de arriba, salvo de Brahim.
Entonces llegó el minuto 31 y la jugada que resume todo el potencial ofensivo del Atleti hoy. En un balón aparentemente inocuo en el perfil derecho del Real Madrid, Julián Alvarez se deshizo fácilmente de Camavinga y, sin pensárselo dos veces, se despachó un increíble disparo con rosca frente al que nada pudo hacer Courtois, a pesar de su estirada.
Empate y vuelta a empezar, pues, en un partido que empezaba a parecérsele peligrosamente al del Betis del pasado sábado ya que, a pesar de un intento lejano de Rüdiger en el minuto 35 y un remate flojo de Valverde frente a Oblak casi en el descuento, el Atlético se dedicó a dormir el partido, sin profundidad y con un Madrid impotente e incapaz de cortar la situación.
Segunda mitad marcada por el golazo de Brahim
Tras el descanso, el Real Madrid saltó al campo aparentemente con otra actitud y con ganas de ir a por el partido y así, cuando sólo llevábamos un minuto disputado, Mbappé con un disparo flojo desde la frontal puso a prueba a Oblak.
En el ’51 pudo, por contra, adelantarse el Atleti con un remate fácil de De Paul, que se aprovechó de un mal despeje de cabeza de Rüdiger pero Mendy, muy bien situado mandó el balón a córner.

Aquello fue un preludio de lo que estaba por venir. En el minuto 54, Brahim recibió un balón en el área. Y como se decía en su día de Butragueño, paró el tiempo durante unos instantes, se inventó un maravilloso y casi imposible regate que dio con los huesos de Giménez en el suelo y marcó cruzando el balón al palo izquierdo de Oblak.
Pero, de la misma forma que pasó en la primera mitad, el gol del Real Madrid no le hizo perder la figura a los del Cholo en ningún momento. Es más, apenas cinco minutos después, en la única vez que Griezzman pudo chutar a puerta, estuvo en un tris de marcar el empate. El francés culminó su gran jugada personal con un buen chut raso y colocado al que Courtois, el habitual hacedor de milagros bajo los palos, logró desviar con la punta de los dedos cuando se cantaba el segundo.
Enonces llegó el minuto 61, cuando se produjo el cambio que revolucionó el partido para el Real Madrid. Saltó Modric para dar descanso a un terrible Camavinga y aquello sirvió para devolver al equipo el equilibrio en el centro del campo que había perdido o incluso, si me apuras, que nunca tuvo durante el partido.
El Real Madrid no sólo encontró un faro al que seguir en la salida de balón, hasta ese momento bastante errática sino que se convirtió en el auténtico maestro de ceremonias del juego madridista. Esto le permitió a Tchouameni brillar con luz propia y, con los roles perfectamente definidos, el juego de los de Carletto creció exponencialmente.
El Real Madrid no sólo empezó a dominar el partido sino que comenzó a crear peligro con cierta regularidad aunque sin puntería. En el minuto 64 Mendy se animó a disparar desde la frontal pero Oblak, de nuevo muy bien situado, paró sin problemas.
En el ’73 Asencio cabeceó alto un córner y a partir de ahí, con los cambios del Cholo, el equipo dio un paso atrás y el Atleti, por contra, pareció recuperar la iniciativa aunque no le duró mucho ya que un enardecido Vinicius, aprovechando la ausencia de Llorente (su gran secante hoy) aprovechó para «abusar» de Nahuel Molina y generando mucho peligro por la banda y hasta cuatro córners casi consecutivos que, desgraciadamente, quedaron en nada.
Afortunadamente para el Real Madrid, esa sensación de cercanía del Atlético en el área blanca con Correa y Sorloth, no se tradujo en nada positivo para los del Cholo y el Real Madrid, ya con Lucas Vázquez por un exhausto Valverde y un batallador Endrick por Brahim, también bastante fatigado, recuperó el balón y, dando por bueno el resultado, se dedicó a tener el balón y evitar sustos de última hora.

Es más, ya en el descuento el Real Madrid tuvo la que, sin duda, fue la ocasión más clara de la segunda parte cuando Mbappé, por fin Mbappé, tras un pésimo partido, logró irse por velocidad como interior derecho pero tardó una eternidad en asistir a Vinicius, que entraba completamente solo por el centro. El centro llegó tarde y el brasileño no pudo acertar a empujarla pero Llorente, tremendamente rápido y hábil, acertó para desbaratar la ocasión que podría haber sentenciado la eliminatoria.
Ahora, con las espadas en todo lo alto y con esta mínima renta, el Real Madrid visitará el próximo miércoles el Metropolitano para el acto final de esta gran obra que esperamos acabe como tantas otras grandes noches madridistas. Lo bueno es que ninguno de los apercibidos han visto tarjeta y podrán estar en la vuelta y además, Ancelotti recuperará a Bellingham, que es mucho recuperar.
Ficha técnica del partido
Real Madrid: Courtois; Valverde (Lucas Vázquez, ’81), Asencio, Rüdiger, Mendy; Tchouameni, Camavinga (Modric, ’61), Brahim (Endrick, ’88); Rodrygo, Mbappé y Vinicius.
Atlético de Madrid: Oblak; Llorente, Giménez, Lenglet, Javi Galán; Giuliano (Molina, ’64), Barrios (Correa, ’75), De Paul (Sorloth, ’75), Lino (Gallagher, ’64); Griezmann (Le Normand, ’71) y Julián Álvarez.
Arbitro: Clément Turpin (FRA). Amonestó con tarjeta amarilla a Brahim y a un ayudante de Ancelotti, por parte del Real Madrid
