Crónica Real Madrid 4-4 Real Sociedad | Copa del Rey (Vuelta Semifinales)

Güler y Rüdiger celebrando con la grada el gol del alemán en la prórroga | Real Madrid 4-4 Real Sociedad

Real Madrid 4-4 Real Sociedad: «Que alguien cierre las puertas del manicomio»

El Real Madrid ha logrado el objetivo de clasificarse para la Final de la Copa del Rey al lograr empatar a cuatro tantos ante la Real Sociedad aunque no sin esfuerzo ni sufrimiento y gracias a un tanto de Antonio Rüdiger en la segunda parte de la prórroga en un partido absolutamente delirante y, por momentos surrealista.

No en vano, a falta de 10 minutos para acabar el tiempo reglamentario, la Real Sociedad estaba clasificada para la final ya que se imponía por 1-3 a los blancos que, en un arrebato de esos de locura inclasificable, tiró de casta y empató el partido con dos goles casi consecutivos de Bellingham y Tchouameni. Pero la locura no acabó ahí y la Real, al filo del minuto 90 se volvió a poner por delante en el marcador con un tanto de Oyarzábal, lo que ponía el marcador en un 3-4 para los blanquiazules, que llevó el partido al tiempo extra.

De todas formas, además de por este carrusel de sensaciones, goles y constantes idas y venidas, este partido tendrá que ser recordado como el de la noche que la defensa madridista hizo aguas de una forma clamorosa. Hasta el punto de que dos de los cuatro tantos del conjunto vasco los hizo Alaba en propia puerta, después de un calamitoso encuentro, en el que sólo Asencio se salvó de una debacle como hacía tiempo que no se veía.

Es verdad que jugadores como Rüdiger o Fran García, máxime cuando Mendy sigue lesionado, necesitaban descansar y quizás éste fuese el mejor momento para rotarles. Sin embargo, nadie -ni en la peor de sus pesadillas podría haberse imaginado un rendimiento tan paupérrimo y que dio tantísimas facilidades a la Real Sociedad.

Alberola Rojas, digno heredero del más rancio Negreirato

De todas formas y, precisamente ahora que el Real Madrid logró su clasificación, hay que hablar largo y tendido de Alberola Rojas, el colegiado que hizo carrera pagando cursos de coaching al hijo de Negreira y que hoy ha dado un recital del más rancio Negreirato.

Dejó sin sancionar un claro penalti de Remiro tras propinarle un manotazo en el rostro a Bellingham al ir a despejar un balón, le perdonó la roja directa a Olasagasti por una entrada terrorífica a Vinicius en la prórroga y pudo señalar también otro empujón a Mbappé dentro del área justo cuando iba a rematar de cabeza.

Pero lo peor fueron las 23 faltas sancionadas, 23, que se saldaron únicamente con tres amarillas, incluyendo la del citado Olasagasti y otra a Oyarzábal por protestar. Por si fuera poco, pudo haber fuera de juego de Kubo en el inicio de la jugada que da lugar a la falta que provoca el 3-4.

Por eso, son absolutamente incomprensibles las quejas de Imanol Alguacil en la sala de prens tras el partido, lamentándose de unas presuntas ayudas arbitrales al Real Madrid que sólo existieron en su imaginación. Y es que los jugadores y el técnico donostiarra reclamaron fuera de juego posicional de Mbappé en la jugada que acabó en el córner que dio pie al 3-3 de Tchouameni. Una jugada en la que el francés, lejos de influir, se retira del escenario para no intervenir en la misma.

Primera parte marcada por los goles y los errores defensivos

El partido comenzó con un Real Madrid esperando a los de Imanol Alguacil, con la necesidad de contener las primeras acometidas de una Real  que salió a empujar, presionar y robar para buscar los espacios por los laterales, hoy ocupados por Lucas Vázquez en la derecha y por Camavinga en la izquierda.

Y fueron los blancos los que a punto estuvieron de inaugurar el marcador a los ocho minutos cuando Bellingham prolongó de cabeza un buen balón al área de la Real. Endrick, muy hábil, le ganó la posición a Zubeldia y se inventó un fantástico remate de chilena que se marchó fuera por muy poco.

Parecía, pues, que el Madrid a pesar de que la Real apretaba y buscaba dominar, tenía controlado el partido pero entonces llegó lo que, desgraciadamente, nos tiene muy acostumbrados este equipo y es su pésimo balance defensivo, que una vez más, volvió a hacer aguas y, de nuevo, por el lado de Lucas Vázquez.

Con este suave toque, Endrick batió a Remiro por alto para lograr el 1-1 Real Madrid 4-4 Real Sociedad

A los 16 minutos, en un claro desajuste de la zaga, Zubimendi movió el balón hacia la derecha para que Pablo Marín prolongase levemente al agujero negro de la banda de Lucas Vázquez sobre Barrene. El delantero vasco, completamente solo, se plantó casi en el área pequeña y batió a Lunin metiéndole el balón entre las piernas.

Un gol que, sin embargo, no pareció afectar demasiado al Real Madrid que no cambió el esquema y siguió con el mismo dibujo que, hasta ese momento, le había ido razonablemente bien en ese primer cuarto de hora.

Bellingham avisó a los 20 minutos con un buen disparo cruzado y terminó de ejecutar su plan apenas 10 minutos más tarde, con el mismo protagonista que en Anoeta que no era otro que Endrick, que ha convertido la Copa del Rey en su coto particular. Vinicius le cedió un balón espectacular al espacio que el joven brasileño no desaprovechó. Ganó en velocidad a su par y, ante la salida de Remiro, le batió picándole el balón por encima con un sutil toque.

Con la eliminatoria, de nuevo encarrilada para los de Carletto, el partido entró en una fase de calma chicha, a la espera de la llegada del descanso.

Locura goleadora y polémica arbitral en la segunda mitad

Tras la reanudación, el Real Madrid salió con más fuerza y con ganas de poner tierra de por medio y a punto estuvo de conseguirlo, con un intento de gol olímpico de Rodrygo desde la derecha, al que respondió Remiro con muchos apuros.

Prácticamente después, llegó la primera gran jugada polémica de la noche. En otro córner botado en este caso desde el perfil izquierdo, Aramburu se adelantó al intento de remate de Asencio pero su despeje, hacia su propia portería se encontró con la presencia de Jude Bellingham que saltó para rematar de cabeza.

Endrick estuvo a punto de marcar un sensacional gol de chilena | Real Madrid 4-4 Real Sociedad

En ese momento, Remiro, que reaccionó tarde, salió a despejar pero calculó mal, se tragó el balón y cuando éste le había rebasado, con su brazo derecho golpeó violentamente sobre el rostro del británico, que cayó fulminado sobre el césped. Sin embargo, y de forma sorprendente, una vez que Bellingham se pudo levantar, Alberola Rojas decretó saque de puerta, sin que Trujillo Suárez desde el VAR, le hubiese advertido de la acción.

La cosa no quedó ahí porque Vinicius era derribado cuando se plantaba solo en el área y entonces el colegiado castellano-manchego le instó a que se levantase, esperando tal vez un arranque de furia del brasileño y poder sancionarle.

El caso es que prácticamente desde que se cumplió la hora de juego, el Real Madrid desapareció literalmente del partido. Se fue. Dimitió. Quizás dando por hecho que la eliminatoria era suya, renunció al ataque y le dio el balón a la Real, intentando defenderse en bloque bajo.

Una opción terriblemente arriesgada, sobre todo habida cuenta del pésimo partido que, a nivel defensivo estaba despachándose el equipo. Con la defensa haciendo aguas por todas partes, avisó Zubimendi en el minuto 70 a la salida de un córner con un remate de primeras, adelantándose a un atolondrado Alaba y obligando a Lunin a realizar una excelente parada.

El problema es que la cosa no quedó ahí ya que, apenas dos minutos después, Pablo Marín, campando a sus anchas en el área, ganó la línea de fondo e intentó centrar al segundo palo pero su pase se topó con la pierna de Alaba, que desvió el esférico dentro de la portería de Lunin.

Con esta jugada, Pablo Marín provocó el primer autogol de Alaba | Real Madrid 4-4 Real Sociedad

Un jarro de agua fría que, esta vez sí, descompuso a los locales que vieron cómo en otra jugada con la misma o incluso peor fortuna ponía a los donostiarras por delante de la eliminatoria. En el minuto 80, Kubo -que estaba volviendo literalmente a Camavinga- centró al corazón del área para la llegada de Oyarzábal. El delantero vasco chutó sin demasiada convicción pero su disparo se volvió a encontrar con la pierna de David Alaba, que se marcaba otra vez en su propia meta.

En ese momento, el Real Madrid tiró de épica y volvimos a ver cómo se abrían de nuevo las puertas del manicomio y, como en otras ocasiones, le dio la vuelta a la tortilla en un abrir y cerrar de ojos.

Liderados por un espectacular Vinicius, que se fue por la banda como en sus mejores momentos, ganó la línea de fondo y asistió de forma magistral al centro del área sobre la llegada de Bellingham desde la segunda línea. El astro inglés, en difícil postura por cierto, engatilló de volea e igualó la eliminatoria en el ’82.

Entonces llegó la jugada que reclamaba como fuera de juego posicional de Mbappé. En el minuto 85 Vinicius logró ganar de nuevo la espalda y se fue como una flecha hacia la meta de Remiro. Encaró hacia el mismo lugar donde Mbappé se encontraba en posición ilegal pero, lejos de intervenir, se quitó de en medio y dejó que el brasileño siguiese la jugada.

Inexplicablemente, Vinicius se entretuvo y falló estrepitosamente cuando ya había regateado a Remiro y se aprestaba a empujarla. Pero el balón se le enredó en los pies y entre el portero y Zubeldia, que acabó mandando el balón a córner, se desbarató una fantástica ocasión.

El caso es que ese despeje a córner dio pie a un excelente servicio de Rodrygo desde el perfil derecho que Tchouameni, perfectamente colocado, pudo cabecear con violencia a la red para poner el empate en el luminoso y darle la clasificación a los blancos a sólo cuatro minutos para el final del partido.

Tchouameni completó la remontada exprés con este cabezazo | Real Madrid 4-4 Real Sociedad

Ahora bien, si una vez que has abierto las puertas del manicomio, se te olvida cerrarlas puede que ocurra lo que finalmente pasó. En el descuento, Kubo -en posición harto dudosa- le volvió a ganar la espalda a Camavinga, quien se lanzó con todo a por él, derribándole cuando ya estaba dispuesto a centrar pegado a la línea de fondo.

La falta, que no pudo estar peor defendida, fue botada por Sucic y perfectamente rematada de cabeza por Oyarzábal, que aprovechó la pésima salida de Lunin, estorbado además por Alaba, que ponía el broche de oro a su esperpéntico parido.

El partido estuvo a punto de no ir a la prórroga porque en el minuto 97. prácticamente al filo de los siete minutos que Alberola Rojas dio de prolongación, Bellingham estuvo a punto de hacer el cuarto tanto madridista pero su espectacular remate de cabeza en plancha, tras un servicio magistral de Vinicius, lo sacó Remiro con una no menos espectacular parada.

Una prórroga dominada por el Real Madrid con gol de Rüdiger

Por tanto, agotado el tiempo reglamentario, nos fuimos a la prórroga, en la que Ancelotti dio entrada a Rüdiger y a Camavinga nada más comenzar para intentar apuntalar una defensa que había sido un completo disparate.

En el tiempo extra, el Real Madrid, infinitamente más fresco físicamente, dominó a placer a una Real que se había vaciado y ahora se había partido en dos, dejando el partido en manos de las contras madridistas.

En una de ellas se produjo el momento más desagradable e igualmente polémico de la noche cuando Vinicius, absoluto dominador ya de la banda izquierda, montó una contra. Aunque se zafó de dos tarascadas importantes, se rehízo y logró recuperar la verticalidad y afrontar el ataque. En ese momento, Olasagasti se volvió loco y sobre la línea medular, sin posibilidad algna de jugar la pelota -que había avanzado ya varios metros por delante- le metió un patadón colosal, con los tacos por delante que pudo haberle arruinado la temporada.

Rüdiger selló el pase a la final con este gran gol de cabeza | Real Madrid 4-4 Real Sociedad

Sin embargo y, sorprendentemente, Alberola Rojas decidió castigar con tarjeta amarilla esa peligrosa acción sin que nadie desde el VAR le sacase de su error. De hecho, el colegiado ha falseado el acta porque indicó que la jugada se produjo «en disputa del balón» cuando en ningún momento fue posible.

El caso es que se montó un zaperoco importante que acabó con una gran discusión y minutos más tarde, el partido se fue hacia su último acto. Una segunda parte de la prórroga marcada por la salida al campo de Brahim y sobre todo de Güler, por Rodrygo y Asencio, lo que mandaba a Tchouameni a la defensa y dejaba a Modric y al turco a los mandos.

El Real Madrid se fue a por todas y encontró su merecido premio a falta de cinco minutos para llegar al final del tiempo extra, de nuevo a balón parado. Güler botó un córner desde la derecha con la precisión de un cirujano sobre el primer palo donde apareció Antonio Rüdiger para conectar la cabeza y hacer el cuarto gol.

El mejor epílogo para un equipo, el donostiarra que, abatido y sin fuerzas, entregó definitivamente la cuchara. Ahora, con los deberes hechos y en una nueva final de Copa, los de Ancelotti esperarán rival, que saldrá del duelo entre el Atlético de Madrid y el Barça de este miércoles.


Ficha técnica del partido

Real Madrid: Lunin; Lucas Vázquez (Modric, ’79), Asencio (Güler, ‘105), Alaba (Rüdiger, ’90), Camavinga (Fran García, ’91); Tchouameni, Fede Valverde, Bellingham; Rodrygo (Brahim, ‘105), Vinicius y Endrick (Mbappé, ’66).

Real Sociedad: Remiro; Aramburu (Traoré, ’80), Zubeldia, Aguerd (Elustondo, ’27), Aihen Muñoz; Zubimendi, Pablo Marín (Olasagasti, ’90), Sucic; Kubo (Mariezkurrena, ‘105), Barrenea (Sergio Gómez, ’68) y Oyarzábal (Oskarsson, ‘105).

Arbitro: Alberola Rojas (Col. Castellano-manchego) Amonestó a Camavinga por el Real Madrid, mientras que por la Real Sociedad vieron tarjeta Aramburu, Javi López, Oyarzábal y Olasagasti.

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