
FC Barcelona 4-3 Real Madrid: «Amargo adiós a la Liga»
El Real Madrid se ha despedido de sus opciones para ganar la presente Liga al caer ante el Barça en Montjuic por 4-3, en un trepidante partido, donde tanto uno como otro equipo pudieron haber ganado y en el que los de Flick remontaron un 0-2 adverso en apenas 20 minutos.
Un partido que ha dejado definitivamente marcado a Lucas Vázquez, quien estuvo implicado en varios de los goles del Barça y que, a pesar del dominio aplastante de los culés durante gran parte del encuentro, acabó con varias ocasiones de los de Ancelotti para haber empatado como mínimo y que, como buen Clásico, tampoco estuvo exento de polémica arbitral.
Arranque espectacular del Real Madrid y remontada culé en la primera mitad
Con la defensa en cuadro, Ancelotti no tuvo opción alguna de sorprender a nadie con su alineación y se limitó a repetir el «once» -ya de circunstancias- que sacó´siete días antes frente al Celta en el Bernabéu, con un 4-4-2 que era casi más un 4-2-3-1, con Mbappé como único punta.
Y la apuesta del Real Madrid funcionó a la perfección, al menos durante los primeros minutos. Con la lección bien aprendida, se agazapó atrás buscando aprovechar el elevadísimo riesgo de la defensa adelantada del Barça y no tardó en dar el primer zarpazo.
A los dos minutos, Mbappé se aprovechó de un gravísimo error de Cubarsí en defensa para plantarse sólo ante Szczesny, quien derribó claramente al francés. Hernández Hernández no se lo pensó y señaló el punto fatídico aunque, incomprensiblemente, no amonestó al meta polaco.
Tras una interminable revisión en el VAR, ante la posibilidad de que Mbappé estuviese en fuera de juego, algo imposible porque el balón procedía del central culé, que erró gravemente no sé bien si en el control o en su intento de cesión al portero. El caso es que tras varios minutos, el colegiado canario confirmó su decisión y Mbappé ejecutó la pena máxima con un disparo ajustadísimo al palo derecho al que Szczesny estuvo a punto de llegar.

A los 13 minutos y con un Barça completamente desajustado, el Real Madrid asestó otro golpe durísimo a los locales. En otra contra de manual, y aprovechando el desorden defensivo culé, Vinicius sirvió un muy buen balón al espacio para que Mbappé, por velocidad y completamente desmarcado, batiese de nuevo a Szczesny en su salida.
Se las prometía, pues, muy felices el Real Madrid en un escenario hasta ahora inédito en esta temporada. Por delante en el marcador con dos goles de ventaja, no fue hasta el minuto 17 cuando, de la mano de Yamal, el Barça pudo inquietar a Courtois, con un buen disparo que buscaba la escuadra izquierda pero que el belga rechazó muy bien.
Inmediatamente después, llegó la primera de las desgraciadas jugadas del partido y que tuvieron como protagonista a Lucas Vázquez. El de Curtis perdió un balón en la zona de tres cuartos que permitió a Raphinha llegar como un cohete al área blanca. El brasileño centró al primer palo buscando a Ferrán Torres pero apareció Asencio para desviar a córner.
Y ahí se fraguó el primer tanto del Barça ya que Dani Olmo botó el saque de esquina que Ferrán peinó de cabeza en el primer palo y ahí apareció Eric García, adelantándose a Asencio para anotar el 1-2.
Lo peor no fue el gol sino que aquella acción metió de hoz y coz al Barça en el partido y los de Flick se desataron del todo, liderados por un fantástico Raphinha, aprovechando la autopista de la banda derecha blanca.
El Barça comenzó su asedio al área madridista, mientras que los de Ancelotti, amparándose en un simulacro de bloque bajo, apenas podía sacudirse la presión y se limitaba a buscar a Mbappé y a Vinicius a la espalda de la defensa a base de balonazos largos.
En el minuto 31 y, tras una clamorosa mano de Frenkie De Jong en el origen de la jugada, Lamine Yamal ponía el empate con un fenomenal disparo con rosca junto al palo derecho, tras una buena pared con Ferrán y alojando el balón entre un mar de piernas.

En apenas 15 minutos, los que transcurrieron desde el segundo gol de Mbappé hasta el empate de Yamal, el caos cambió de lado radicalmente. La prueba, el sindios que supuso el tercero, apenas un par de minutos más tarde cuando Pedri, aprovechando una pérdida absurda del Real Madrid en la medular al chocarse Ceballos y Mbappé, asistió a Raphinha para que, de nuevo por la banda derecha, le cruzase el balón a Cortouis para certificar la remontada culé.
El Real Madrid cayó desplomado a la lona y, en pleno éxtasis culé, bien pudo haber encajado un par de goles más de haber estado más acertados Cubarsí, primero, a la salida de un córner y, sobre todo, Raphinha, quien remató de cabeza por encima del larguero un fantástico servicio con el exterior y cuando tenía todo para haber anotado el cuarto.
El VAR y el fuera de juego semiautomático privaron a Mbappé de hacer su tercer tanto en el minuto 42 cuando fue derribado claramente en el área, cuando se disponía a rematar tras una buena contra de Vinicius. Sin embargo, Hernández Hernández, a instancias de la Sala VOR, anuló la jugada por fuera de juego en su gestación.
Pero claro, la cosa no podía acabar así y cuando el partido llegaba al minuto 44, de nuevo Lucas Vázquez la volvió a liar. Se aturulló intentando sacar el balón en el área y lo perdió ante la presión de Raphinha. El brasileño se apoyó en Ferrán, quien le devolvió el esférico y, completamente solo y casi a bocajarro, anotó esta vez sí, el cuarto tanto culé.
Reacción madridista tras el descanso en segunda mitad trepidante
Finalmente y, tras casi siete minutos de prolongación y un gol anulado a Mbappé por un claro fuera de juego, el partido se fue al descanso. Fue el momento elegido por Ancelotti para sentar a los inoperantes Ceballos y Güler, absolutamente desaparecidos en la primera mitad, para sacar a Brahim y Modric.
Sin embargo, las cosas no empezaron precisamente bien para los blancos que, a los siete minutos vieron cómo, en otro clamoroso error defensivo -cómo no, en la banda derecha-, Raphinha se plantó sólo prácticamente hasta el primer palo y asistió al segundo para que Lamine Yamal sólo tuviese que empujarla dentro. Afortunadamente, en esta ocasión la suerte quiso que el VAR detectase que el delantero brasileño del Barça había arrancado en posición antirreglamentaria y procedió a invalidar el gol.

En su intento desesperado por no rendirse, Mbappé tuvo el 4-3 en sus botas en el minuto 55 cuando, tras un magnífico pase de Vini a la espalda de la defensa, el francés se inventó un disparo casi sin ángulo que se marchó pegado al palo derecho de Szczesny
Fue a partir de ese momento cuando el Barça comenzó a dar síntomas evidentes de debilidad y el Real Madrid, que había logrado taponar la hemorragia de su banda derecha gracias al trabajo ímprobo de Brahim y con más control de balón con Modric, empezó a acechar a los locales.
Y así, en el minuto 69, en una jugada calcada a la del segundo tanto madridista, Modric fue capaz de filtrar un gran pase por detrás de una adelantadísima defensa culé para que Vinicius, en una de las pocas veces que pudo irse por velocidad, asistiese a Mbappé para que éste acortase diferencias.
El 4-3 le metió el miedo en el cuerpo al Barça, que no tardó en reaccionar y a punto estuvo de ampliar las diferencias. En apenas un par de minutos, entre el ’72 y el ’73, tanto Yamal, con un disparo lejano tras un error infantil de Vinicius al tratar de sacar demasiado rápido una falta en el borde del área blanca, como Raphinha, que falló estrepitosamente bajo los palos un buen pase de Yamal cuando Courtois estaba batido.
Hubo tiempo para lo polémica porque en el minuto 79 se le reclamó al colegiado canario una posible mano de Tchouameni dentro del área, ante un disparo de Ferrán a bocajarro. Lo cierto es que la mano se produjo pero ni ocupaba espacio ni estaba en posición antinatural, por lo que, tras su revisión en el monitor, Hernández Hernández se reafirmó en su primera decisión y dijo que ahí no había pasado nada.

Los últimos minutos fueron de auténtica locura. Con el Real Madrid ya a tumba abierta sobre el área de Szczesny, tuvo en sus manos la posibilidad de empatar, aprovechando las enormes facilidades que estaba ofreciendo su defensa, cada vez más arriba y, lo peor, menos contundente.
Y la tuvo el joven Víctor Muñoz en el ’88, que acababa de saltar al campo para sustituir a un Vinicius que, entre molestias y un evidente cansancio, era incapaz de dar dos pasos. En otra fulgurante contra, entre Endrick y el joven canterano, el balón le cayó franco a este último quien, de forma inexplicable, y casi a puerta vacía, mandó el cuero a las nubes.
Pero no fue la única ya que, instantes después, pero por el perfil izquierdo y en otra jugada muy similar fue Mbappé el que tuvo en sus botas la igualada.
La fiesta culé, finalmente, se adelantó al minuto 95 cuando Fermín, que había entrado en la segunda mitad, se despachó una espectacular jugada personal tras robarle la cartera en la banda a Fede Valverde y acabó encajando el balón con una fantástica rosca junto al palo izquierdo de Courtois. Sin embargo y afortunadamente para el Real Madrid, el VAR determinó que el jugador onubense del Barça se había ayudado de la mano para llevarse el balón en el origen de la jugada y procedió a invalidar el tanto.
Un pequeño jarro de agua fría para una fiesta que, si embargo, sí se desató apenas dos minutos después cuando Hernández Hernández decretó el final del partido y los tres puntos, esos tres imprescindibles puntos, se quedaron en casa para ponerle al Barça el título liguero en bandeja. De hecho, si el conjunto azulgrana venciese la próxima jornada al Espanyol en su casa o si el Madrid no logra ganar ante el Mallorca, será matemáticamente campeón.
Ficha técnica del partido
FC Barcelona: Szczesny; Eric García (Héctor Fort, ’77), Cubarsí (Christensen, ’57), Iñigo Martínez, Gerard Martín (Balde, ’58); De Jong, Pedri; Lamine Yamal, Olmo (Fermín, ’77), Raphinha y Ferran Torres (Gavi, ’89).
Real Madrid: Courtois; Lucas Vázquez (Endrick, ’84), Tchouameni, Asencio, Fran García; Valverde, Ceballos (Modric, ’46), Güler (Brahim, ’46), Bellingham; Vinicius (Víctor Muñoz, ’87) y Mbappé.
Arbitro: Hernández Hernández (Col. Canario). Por el Barça vieron la amarilla Araújo, Iñigo Martínez, Fermín y Pedri y por el Real Madrid, Valverde, Tchouameni y Asencio.

Era lo esperado. No por desearlo muy fuerte las cosas buenas ocurren. Eso me lo creí de cría, pero años después ya sé que no es cierto. Yo me he hecho mayor y parece que esté equipo se ha hecho más pequeño está temporada.
Muchos hablan de mala planificación y dejación de funciones. Creo que se han aprendido esas frases en las emisoras rancias de Prensa Nostra y porque no escuchan El radio oficial y muy probablemente por tener aún las neuronas de leche.
Muchos de ellos sólo habrán visto a cr7 y les entiendo en parte. Yo tengo la suerte de tener una familia que tiene una joya en casa, una extensa videoteca y de no ser por eso, por edad había visto nada más que triunfos y remontadas.
No siempre se puede ganar, ni siquiera el Madrid. Bastante tenemos con tener que competir con un equipo que debería estar en segunda división o desaparecido.
Eso, y el CTA y sus secuaces, que decidieron que este año tocaba Barça y Yamal y tantos otros Pelés renacidos paridos por La Masía.
El Madrid ha jugado mal? Sí.
El Madrid no está bien trabajado? Sí.
Hay que quemar el club? No.
El Madrid que muchos se ponen por montera ha sobrevivido a otros años desastrosos pero no sé acuerdan, no lo saben o no les da la gana de saber ni recordar.
Y quedaremos unos cuantos millones, porque somos muchos aficionados de todo el mundo, que pasaremos página de forma madura, y seguiremos viviendo felices porque, afortunadamente, tenemos una vida y cosas que hacer.
Lo que hagan los demás me da igual.
Gracias por esta maravilla de crónica qué sé que no te hubiera gustado tener que escribir. Diego, aquí Claudia. Una amiga, una admiradora, una esclava, una sierva. (Qué mal suena lo de sierva)
Hoy tengo un año más y espero haber subido un peldaño en sabiduría.
Gracias.