
Real Madrid 3-1 Villarreal: «Inyección de calma para el parón de selecciones»
El Real Madrid se ha llevado tres importantes puntos ante un Villarreal que llegaba lanzado a este partido, como tercero en el campeonato, con un partido que si bien no puede tacharse de brillante sí que tuvo bastantes dosis de oficio y juego más que aceptable en algunos momentos del mismo.
Gracias a un doblete de Vinicius y a un nuevo tanto de Mbappé, que suma y sigue en su impresionante racha goleadora (14 goles en 10 encuentros), el Real Madrid ganó con suficiencia ante un decepcionante Villarreal que trató de manchar con una falsa polémica su clara derrota.
La única nota negativa, la lesión de Mbappé, quien recibió un golpe en el tobillo y tuvo que dejar el partido tras anotar su gol, lo que ha encendido todas las alarmas. Afortunadamente, y tras las primeras exploraciones, Xabi Alonso indicó que no parecía nada serio aunque necesitará reposo,
Cuadra Fernández, de nuevo en la picota
En un pésimo arbitraje, cómo no, de Cuadra Fernández. Aunque es cierto que el colegiado madrileño (aunque del Colegio Balear) dejó con 10 al equipo groguet en base a una segunda amarilla para Mouriño, ciertamente traída por los pelos, no es menos cierto que el jugador uruguayo ya debió haber sido expulsado mucho antes. Además, el penalti de Rafa Marín sobre Vinicius fue muy claro, en un rodillazo del ex-jugador madridista sobre el brasileño dentro del área.

Pero no contentos con eso, Cuadra dejó sin sancionar dos penaltis aún más claros y evidentes que el anterior, si cabe. El primero, instantes después de la pena máxima que sí señaló cuando, Vinicius fue claramente derribado por Arnau Tena, tras un tantarantán sobre Camavinga en la frontal que el colegiado dejó seguir. El segundo, casi al final, en otro diáfano derribo de Rafa Marín sobre Rodrygo, tras una clara zancadilla dentro del área.
Buena primera parte del Real Madrid pero sin goles
En lo meramente deportivo, decir que Xabi volvía al Bernabéu con un 4-3-3, en el que tras las rotaciones del martes ante el modesto Kairat, con Fede Valverde jugando de inicio de lateral derecho, desmontando todos los gili-debates de estos últimos días sobre el compromiso del uruguayo y su negativa a jugar en esa posición. También Militao recuperaba su puesto en el eje de la defensa, en lugar de Alaba.
Repetían Ceballos y Güler en la medular y volvía Tchouameni tras su descanso del partido de Champios, mientras que Mastantuono, Mbappé y Vinicius volvían a ocupar el ataque madridista.
Los primeros minutos fueron de dominio madridista, en los que recuperó la presión alta de los partidos anteriores, lo que hizo que el Villarreal prácticamente no pudiese cruzar el centro del campo blanco.
Así, empezaron a llegar las primeras ocasiones madridistas. A los siete minutos, Güler mandó a las nubes un buen pase de Mbappé, quien minutos más tarde tuvo en sus botas el primero tras una gran jugada personal en el área, pero su disparo, muy forzado acabó en las manos de Arnau Tenas.

Entre medias, y en pleno dominio madridista, hubo que esperar hasta el minuto 19, para ver la primera aproximación del Villarreal a la meta de Courtois, con un lanzamiento lejano de Tani que se marchó muy alto.
En el minuto 21 se sucedieron dos ocasiones casi consecutivas, de esas que no se pueden fallar, a menos que luego acabes lamentándolo. La primera llegó con un gran centro desde la izquierda por parte de Vinicius que Tchouameni remató completamente solo en el segundo palo pero que el francés, bastante entonado en estas lides, esta vez inexplicablemente la mandó fuera.
Y casi sin tiempo a respirar, Ceballos recuperó un balón en la frontal y asistió a Mbappé. El francés le cedió un gran balón a Mastantuono quien, también solo y desde el punto de penalti, remató «al muñeco», estrellando su disparo contra el cuerpo de Veiga, quien evitó el primer tanto de la noche. Se confió el argentino, que disparó muy centrado.
El partido entró en una fase de cierta calma, en la que eso sí, los de Alonso siguieron dominando aunque con menos presión sobre la meta de Arnau Tenas. Eso sí, hubo algún escarceo como el nuevo remate de cabeza defectuoso de Tchouameni a pase de Mastantuono que, en el minuto 27 remató mal, entre otras cosas, impedido por un ligero empujón de Comesaña y el estorbo de Huijsen en el segundo palo.
Los últimos minutos transcurrieron con el mismo guión, esto es, dominio madridista pero nulo acierto rematador, como se pudo ver en el ’38, cuando una peligrosa falta directa al borde del área fue mal botada por Güler. El balón se estrelló en la barrera y el turco, que recogió el rechace, lo intentó rematando de primeras pero el balón se fue pegado al palo derecho de Arnau Tenas.
Eso sí, hubo tiempo para un susto mayúsculo para el Real Madrid que vio cómo en el minuto 40, Moleiro montó una contra fulgurante que sorprendió a toda la defensa madridista. El ex-jugador de la UD Las Palmas asistió a Tani, quien dejó atrás por velocidad a Huijsen y Militao y se plantó solo ante Courtois. Sin embargo, el belga salió muy bien, se hizo grade y le sacó con brillantez el balón por abajo al canadiense.

Tras un minuto de añadido, se alcanzó el descanso en el Bernabéu, no sin antes asistir a un nuevo intento de Mastantuono desde la derecha. El argentino se despachó una muy buena jugada personal, arrancando desde el vértice derecho y acabó con un gran disparo raso, que se marchó pegado al palo izquierdo.
Goles y falsa polémica en la segunda parte
La salida de los vestuarios no pudo ser mejor para los de Xabi Alonso, que vieron cómo Vinicius se inventó el primer tanto cuando apenas se había jugado un solo minuto de la segunda parte. El brasileño recogió un balón perdido casi en la esquina, se metió en el área y remató con comodidad casi a bocajarro. Su disparo tocó en el talón de Comesaña y acabó en el fondo de la red de Arnau Tenas, que nada pudo hacer para evitar el gol.
A partir de ese momento, el Real Madrid se hizo definitivamente con el partido. El gol le hizo mucho daño al Villarreal que quedó noqueado sobre el campo. mientras que los de Alonso dominaron a placer, recuperando enseguida el balón.
En el minuto 67, de nuevo Vinicius logró entrar por su banda como un cuchillo en un bloque de mantequilla pero, en esta ocasión, se topó con la rodilla de Rafa Marín, que impactó lo suficiente como para derribarlo y para que el colegiado señalase el punto de penalti.
Curiosamente, y tras unos breves instantes, Mbappé le cedió el lanzamiento a Vinicius quien, con un disparo manifiestamente mejorable -que pasó por debajo del cuerpo de Arnau Tenas- anotó su segundo gol de la noche.
En pleno festival de juego madridista pudo llegar la sentencia en las botas de Bellingham, que acababa de saltar al campo en lugar de Güler pero en dos ocasiones, casi consecutivas, sus dos remates a bocajarro se encontraron con el meta del Villarreal.
Eso sí, hay que decir que justo antes de estas jugadas, se produjo una jugada ciertamente extraña que nadie pudo llegar a entender. A los dos minutos del segundo tanto madridista, Camavinga era derribado con saña en la frontal por Rafa Marín. Aun así, el francés logró asistir a Vinicius, que se quedó solo ante Arnau Tenas y el meta, tras el hábil regate del brasileño le derribó claramente.

Sin embargo, de forma sorprendente, Cuadra Fernández no sólo no pitó penalti sino que se inventó una fantasmagórica falta de un jugador madridista (sabe Dios quién) y le dio el balón al Villarreal. Quizás demasiado para un árbitro como él eso de pitarle dos penaltis consecutivos a los blancos…
Y cuando todo apuntaba a una goleada madridista, llegó el 2-1 en el ’72para el «Submarino Amarillo» cuando el recién incorporado Mikautadze se sacó de la manga un espectacular lanzamiento raso y duro, ajustado al palo derecho de Courtois.
Se avecinaban unos últimos minutos de infarto, como en tantas otras ocasiones esta misma temporada. De una goleada a apretar el trasero en el tramo final del partido, pero en esta ocasión no hubo que sufrir.
En el minuto 76 llegó la otra jugada polémica del partido, cuando Mouriño -que había visto su primera amarilla en la primera parte- impactó levemente con el brazo sobre Vinicius, quien se fue al suelo como si le hubiesen apedreado la cara y Cuadra Fernández no dudó en mostrarle la segunda amarilla, dejando al equipo con 10.
Una falta, que si bien existió, no era para tanto, ni mucho menos. Pero claro, si tenemos en cuenta el criterio por el cual, el colegiado había amonestado, por ejemplo a Tchouameni en la primera parte, tampoco debería extrañar la rigurosidad de su decisión.
El caso es que esa expulsión fue un jarro de agua fría para los de Marcelino que, para más «inri», vieron cómo sólo cuatro minutos más tarde encajaban el tercero tras un gran robo de Bellingham en la frontal del área amarilla. El balón le cayó a Brahim, que acababa de entrar minutos antes por Mastantuono, y éste asistió a Mbappé para que el francés, a placer, anotase su 14º gol de la temporada y noveno en esta Liga.
El partido llegó a su fin tras cuatro minutos de prolongación en los que hubo tiempo para ver cómo Mikautadze empalaba desde la frontal una fantástica volea que se marchó por encima del larguero.
Y también cómo Camavinga en el descanso buscó la escuadra desde la frontal, tras una gran salvada de Rodrygo en un balón que se iba por la banda y Fede Valverde se atrevió a intentarlo desde fuera del área, con un espectacular zambombazo «marca de la casa» que se marchó fuera por bien poco.
Ficha técnica del partido
Real Madrid: Courtois; Fede Valverde, Militao, Huijsen, Carreras; Tchouameni, Ceballos (Camavinga, ’63), Güler (Belligham, ’63); Mastantuono (Brahim, ’74), Mbappé (Rodrygo, ’82), y Vinicius.
Villarreal: Arnau Tenas; Mouriño, Rafa Marín, Veiga, Cardona; Buchanan (Pepé, ’46), Comesaña (Parejo, ’86), Thomas Partey, Gueye (Pedraza, ’73); Oluwayesi (Alti, ’82) y Moleiro (Mikautadze, ’49).
Arbitro: Cuadra Fernández (Col. Balear). Amonestó a Tchoaumeni y Mastantuono por el Real Madrid. Por el Villarreal mostró amarilla a Cardona, Gueye y a Mouriño por dos veces, por lo que fue expulsado.

Parece que llega la alegría al Bernabéu. Ese Vini peleón, como el vino, que da resaca a los cuatrocientos defensas que suelen acompañarle.
Se fue y volvió o nunca se había ido si solamente nos atenemos a sus números. Y volvió Valverde a ser el mejor lateral entre lamentos de los que pedían » banquillazo» por desobediencia, por echar pulsitos y porque su mujer es la que le dirige la carrera vía X.
Pero volvió también una defensa fallona y algo torpe, con uno de los peores Carreras que aún está en el Metropolitano. Un Huijsen elegante pero torpón, que a estas alturas no nos podemos permitir. Volvió a marcar el de siempre, que esta vez quiso ser generoso con un Vini enchufado y que nos han contado que está aquí para romper un vestuario y no records. Y ya que el francés fue generoso, Brahim quiso tener el detalle de devolverle ese gesto con otro gesto de generosidad.
Lloran los Freixas y Jota Jordis porque creen que no hay neutralidad y puede que se tengan que plantear volver a pagar, si es que no han dejado de hacerlo. Lloran los jugadores del Villarreal cuando les dan la oportunidad para hacerlo, que es el deber que se toman con gran esmero los que les ponen el micrófono, y ayer aprovecharon muy bien su oportunidad de cada partido que juegan contra el Madrid. Porque sí, porque los vídeos de RMTV son los que adulteran, porque es la lección que tienen bien aprendida y porque patatas.
Curioso que no digan que esa es su boca cuando Tebas les organiza excursiones o cuando el que les goles es el Barça. No, por dios, el Barça está impoluto y si me apuras es uno y trino.
Trino en el cielo es el que pone Marcelino cuando juega contra el Madrid y también Prensa Nostra, que ya no sabe cómo meter mano al asunto y actuando como en Italia en tiempos de mal recuerdo para la Juve, ya incluso contrata a Jorge Javier Vázquez para montar un chuminero que te explica mal y de forma torticera, que Vini le dedicó el gol a una señora y no a su amigo enfermo.
Y llorando van también las tuitstars de marca azul porque no ven brotes verdes ni teniendo delante una ensalada. Pero ésos lloran porque quieren jugar a ser Xabi y por tener razón.
Y termino el comentario con la alegría de haber visto la derrota del Barça y por haber encontrado un hueco para leer las siempre certeras y amenas crónicas de Don Diego Montero Escartín Parera.
Un saludo, meritocráticos.