
Mi jaca
Galopa y corta el viento cuando pasa por el puerto
Caminito de Jerez….
Eso es lo que pasa por mi cabeza cuando veo al Real Madrid de Xabi “Arteta”, porque solo parece haber visto los partidos de Arteta, Luis Enrique, Pep… y querer aplicarlo en el equipo como si nunca hubiera pasado por él, por su vestuario, por su estadio, por reuniones con Florentino.
Su Madrid, porque el que yo recuerdo desde que era pequeña y con los vídeos que conseguí ver después está muy lejos de lo que llevamos viendo desde que volvimos del mundial de clubes. Sé que hay muchos defensores suyos, entre ellos la prensa, lo que cuanto menos me irrita, ¿desde cuándo la prensa defiende a un entrenador blanco?
Sí, soy muy crítica con él. En parte porque no está haciendo lo que él mismo dijo que haría (¿qué es, un político?), porque quienes lo defienden haga lo que haga, son los mismos que criticaban a Carletto por las decisiones que tomaba. No fueron los cambios contra el Talavera, que también, son cada uno de los cambios que hace en cada uno de los partidos del equipo sea en la competición que sea, cosa que ponía de los nervios con el italiano… pero no sé, ¡igual me equivoco!
Hace unos cuantos, bastantes a decir verdad, partidos, me di cuenta haciendo un repaso a mis propios resúmenes de los partidos… ¡¡que eran todos iguales!! Y con las ruedas de prensa pasaba lo mismo. Palito al «Panocha» en el último encuentro, muy bien, uno y gracias… Ese no es mi entrenador. Años atrás, que jugara el Real Madrid, suponía una gran motivación para mí, mi enfermedad, los planes de fin de semana y entre semana, mientras que ahora solo supone una sensación de sopor bastante decepcionante.

Los mayores defensores del entrenador, recurren a comentarios como tú no eres madridista, tú no sabes de fútbol y menos de la historia del equipo, tú es que eres muy joven y más comentarios de los que ya escuché hace años cuando defendía a Karim, cuando llegó Mou….
¿Pero sabéis qué? Lo malo no es que todo haya vuelto a una de las peores épocas con la prensa, no, lo peor es que se vuelven a repartir y quitar carnés según convenga. Lo peor es que eso se aplauda, se aplauda a un Lama que apoye al entrenador actual, se apoye a periodistas que apoyen el guion del programa televisivo de turno y sin duda se aplauda todo lo que vaya en consonancia con la moda actual.
¿No hemos aprendido nada? ¿No vemos AÚN que el Negreirato está más vivo que nunca? ¿Que el VAR funciona solo para algunos e influir así en todos los demás? Mejor no hablemos de los demás, que nunca irán en contra del Barça aunque les sirva de más bien poco.
Pero el antimadridismo se está convirtiendo cada vez más en la religión oficial de nuestro país con un presidente llamado Laporta que nunca robó y siempre tiene buenas palabras para referirse al fútbol español… ¡Normal! Se le lleva a juicio para cubrir expediente y nada relevante fue mencionado en ese trámite… ¿Qué podría ir mal?
Esperemos que en el próximo año, al menos nuestro equipo sin poner la atención en los demás, nos devuelva el apoyo que durante mucho tiempo ha sentido. Sea como sea, Felices Fiestas y todas esas cosas que se dicen en estas fechas.
Sólo quiero añadir una cosa más, todo mi ánimo y apoyo a Tony, de El diario de Mou, que durante tanto tiempo nos ha acompañado y apoyado en esta guerra que no parece tener fin…

Empezaré por el principio y acabaré por el final.
No, yo también me niego a conformarme y a seguir segura en el camino establecido. He aprendido de Angie a ser deliciosamente distinta a lo vulgar. Bueno, espero haberlo conseguido porque Angie es uno de esos ejemplos en la vida difíciles de alcanzar. Y yo también me quejé de Xabi incluso antes del mundial de clubes. Menos, pero me quejé.
Y me quejé porque me prometió rock’n’roll y vi pop ochentero. Me prometió volver a conectar con la afición y yo me sentí excluída porque yo nunca me desconecté de mi equipo, es más, nunca lo he hecho. ¿Por qué vino con ese prejuicio en su discurso? Esa fue la primera pregunta que me hice cuando le escuché decirlo y comparto en este foro la respuesta que encontré, que es ésta: una persona que entra en cualquier lugar con prejuicios es porque, o ha notado algo desde la observación desde fuera, o porque le habían contado algo antes de entrar.
En ambos casos hay una gran dosis de subjetividad, en el primer caso porque la mera observación desde fuera no suele ser fiable, y en el segundo caso porque lo que te hayan podido decir y / o advertir desde dentro puede estar también viciado por la subjetividad intrínseca al ser humano, o lo que es peor, sean intereses creados de forma torticera por parte de quien te lo haya dicho.
Y ésto es grave. Como bien dice Angie, ¿acaso Xabi no conoce al club y a la afición madridista?
Yo creo que cuando alguien ha estado en el Real Madrid sale de él solamente cuando fue una ruptura turbia, complicada y malsana. Y hay muy pocos casos de ex jugadores o ex técnicos que hayan salido de esa forma y aún así, hay muchos ejemplos de ex jugadores y ex técnicos que no han salido » bien» del club y en cambio hablan maravillas de su etapa en Valdebebas, Bernabéu, cuidad deportiva o Chamartín. Tal vez algún ex canterano ( me viene a la cabeza Kubo) o algún fiasco ( me viene a la cabeza Hazard).
Es así por lo que yo inicié mi romance con Xabi de una manera también subjetiva, pues ya dije que éso es inherente a la condición humana y yo, que sepa, soy una persona.
Pero yo creo en Angie y aspiro a parecerme a ella y es por esa razón que me niego a tragar con las ruedas de molino que Prensa Nostra le tiene reservadas al madridista.
¿ Por qué debería un madridista de verdad creerse a Prensa Nostra? A mí eso me parece un delito de traición, aunque sepa que hay madridistas que ven el chiringuito o se creen lo que dicen en ese estercolero y lo refuerzan en un ejercicio de falta absoluta de inteligencia comprando al As y el Marca, tanto con dinero como por hacer que cale en ellos los mensajes tóxicos que vomitan.
¿ Por qué un madridista pronuncia la frase » no toca hablar de los árbitros, damos pena» con la desfachatez propia de un soberano imbécil?
Me siento orgullosa de estar de acuerdo con Angie y suscribo cada palabra suya en este artículo y, por supuesto, en todos los que he tenido el honor de leer que llevaban su firma.
Gracias, Angie. Y por si no somos más que tú y yo, a mí me vale.