Historia de los Real Madrid-AS Monaco

La penúltima jornada de esta Fase de Grupos de la Champions League ha establecido que Real Madrid y AS Monaco disputen un enfrentamiento que, históricamente, prácticamente no se ha dado en nuestra historia. De hecho, sólo una vez se han enfrentado en una eliminatoria a doble partido y el resultado, de sobras conocido, es de infausto recuerdo para el Madridismo.

Repasemos cuál ha sido el histórico de enfrentamiento entre ambos clubes a lo largo de los años.

Temporada 1965/1966: AS Monaco 2- 1 Real Madrid (Amistoso)

En marzo de 1966, apenas un par de meses antes de que el Real Madrid lograse su sexta Copa de Europa, el conjunto blanco visitaría por primera vez al conjunto del Principado en un amistoso que tuvo amargo desenlace para los madridistas.

Con Puskas y Santamaría ya veteranos y suplentes habituales del equipo, el Real Madrid no daba la talla y Félix Ruíz se marcaría un tanto en propia puerta pasado apenas cuarto de hora de la primera parte.

Manolín Bueno, eterno suplente de Paco Gento, aprovecharía su titularidad (habitual en este tipo de encuentros) para marcar el empate al poco de empezar la segunda parte y dar opciones a su equipo.

Sin embargo, Artelesa lograría el 2-1 local a poco más de 10 minutos para el final del encuentro y los últimos arrebatos del Real Madrid quedaron en nada, por lo que veía como perdía su primer encuentro ante el Mónaco. Un prólogo de lo que ocurriría casi 40 años después.

Temporada 2003/2004: Real Madrid 4-AS Monaco 2 (Cuartos de final Champions League, ida)


El primer duelo oficial -y el último- en el Santiago Bernabéu, entre ambos equipos se dio en la infame temporada con Queiroz al frente de los «Galácticos».

El Real Madrid, que venía de perder la final de Copa del Rey ante el Zaragoza y ver desaparecer su ventaja de ocho puntos en Liga en apenas tres jornadas, había remontado algo el vuelo tras golear al Sevilla por 5-1 apenas unos días antes.

Ronaldo Nazario, disputando un balón en el partido de ida en el Bernabéu

El regreso de Ronaldo, ausente en la secuencia de empates y derrotas antes mencionada, había devuelto el mordiente al equipo arriba, aún con el mal desempeño defensivo del conjunto blanco. Para este duelo, además, tendría la ausencia de Roberto Carlos, sancionado tras la ida de octavos ante el Bayern Munich.

El duelo no comenzaría como los aficionados hubiesen querido, con el Real Madrid jugando a un ritmo plomizo y sufriendo en transición, especialmente tras la lesión de Raúl Bravo. La salida del lateral obligó al joven Mejía a ser el lateral izquierdo y los franceses insistieron mucho en esa zona para sacar el centro y castigar el pobre juego aéreo de Helguera y el recién ingresado Pavón.

Justo antes del descanso llegaría el primer gol francés, obra de Squillaci, tras la enésima jugada a balón parada mal defendida por los blancos. Sin embargo, el mismo jugador se introdujo el balón en propia puerta con ayuda de Helguera al poco de volver de vestuarios y el Real Madrid desató todo su potencial ofensivo.

Aunque el segundo gol tardó algo en llegar, el Mónaco se descompuso en minutos. Zidane logró el segundo tanto en el minuto 70, cinco minutos Figo remataría a puerta vacía el rechace de un penalti fallado por él mismo y en la jugada siguiente Ronaldo aparentemente mataba la eliminatoria con un nuevo tanto.

Morientes, que militó esa campaña en el conjunto monegasco, aprovecharía un centro al área y la pobre defensa de Pavón para mantener viva la vuelta, poniendo el 4-2, pero el cruce parecía sentenciado para los «Galácticos».

Temporada 2003/2004: AS Monaco 3-Real Madrid 1 (Cuartos de final Champions League, vuelta)

Un par de semanas después el Real Madrid se plantaría en Estadio Louis II de Mónaco para cerrar la eliminatoria y certificar su mejoría tanto en Champions como en Liga, con la única ausencia notable de David Beckham (quien había forzado la quinta amarilla en los últimos minutos de la ida para llegar limpio a semifinales).

El inglés llevaba un tiempo ejerciendo prácticamente de pivote defensivo del equipo, posición que no le era ideal, pero en la que había cumplido por encima de las expectativas aquella temporada. Para sustituirlo entraría el joven Borja Fernández, y el eterno baile de canteranos en el centro de la zaga vería a Mejía acompañar a los siempre presentes Salgado, Helguera y Roberto Carlos (este último regresando de su sanción).

Este gol de Morientes en el partido de vuelta condenó a los blancos a la eliminación europea

No empezaría mal el Real Madrid, en una primera parte donde el Mónaco era un quiero y no puedo. Su inicio efervescente se fue calmando a medida que Zidane y Guti se hicieron con el dominio del balón y poco a poco llegarían las ocasiones blancas. hasta que pasada la media hora marcó Raúl para poner nuevamente en tres goles de ventaja a los blancos.

Parecía cerrada, pues, la eliminatoria, y el gol de Giuly en la última jugada antes del descanso no parecía más que un fastidio para enmendar por los de Queiroz en la segunda parte.

Sin embargo, el Mónaco salió con el cuchillo entre los dientes en la segunda parte, alentados por un comentario fortuito de Zidane en vestuarios en el que confesaba que el equipo estaba muerto físicamente.

A los instantes de empezar el segundo tiempo, Morientes lograba el segundo tanto tras una jugada nefasta del Real Madrid por alto y tras varias ocasiones locales que obligaron a los blancos a encerrarse atrás, Giuly lograba el tercer gol pasada la media hora de partido.

Los «Galácticos» se encontraron de repente sin fuerzas, eliminados y con apenas cartas que jugar en el banquillo.

Con todavía bastante tiempo por delante tiraron de la poca casta todavía existente y el duelo se convirtió en un correcalles donde pudo marcar el siguiente tanto cualquier equipo.

Los blancos rozaron el gol que les daría el pase en varias ocasiones, pero el Mónaco dispuso de claras opciones a la contra para sentenciar por medio de un joven Adebayor que años después pasaría por el club blanco.

Finalmente, el resultado no se movió, y el Real Madrid de los «Galácticos» confirmaba su caída, que poco después continuaría en la Liga, ganando sólo uno de los últimos seis partidos del campeonato y cediendo no sólo el título sino también el segundo y tercer puesto.

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