El pívot norteramericano Brad Branson, que fue jugador del Real Madrid de baloncesto entre 1986 y 1988, ha fallecido hoy a los 67 años.

A pesar de que sólo estuvo dos temporadas en el club blanco, dejó una profunda huella por su carácer cercano y su simpatía y caballerosidad dentro y fuera de la pista. Tanto que el club ha lamentado su muerte con una sentida nota publicada en su web y sus redes sociales.
Con sus 2,08 de estatura, Branson llegó al Real Madrid el verano de 1986 para intentar llenar el hueco dejado por Fernando Martín, que había emprendido su aventura norteamericana en los Portland Trailblazers.
Su llegada al club, de la mano de Lolo Sáinz, fue un soplo de aire fresco para un equipo que había perdido a uno de sus principales referencias y algunas de sus estrellas empezaban su ocaso como Juan Antonio Corbalán, Rafa Rullán y Juanma López Iturriaga.
Curiosamente, su fichaje generó mucha menos expectación que el de Larry Spriggs, el otro norteamericano que recaló en el Real Madrid esa misma temporada para reemplazar a la pareja integrada por Wayne Robinson y Linton Townes.
Sin embargo, y a diferencia de su compatriota, Branson rápidamente se convirtió en el líder del equipo y firmó unas excelentes cifras, tanto de anotación como reboteadoras. El pívot de Illinois dejó unos nada desdeñables 22,2 puntos y 9,5 rebotes por partido de media en su primera campaña, que le convirtieron en el jugador de moda en la Liga ACB.
En su segunda temporada, la vuelta de Fernando Martín cortó mínimamente su proyección y opacó en cierto modo su presencia en la cancha. Aun así, Branson promedió 19 puntos y ocho rebotes y fue clave en la consecución de la Copa Korac de 1988 ante la Cibona de Zagreb a doble partido, antes de hacer las maletas, rumbo a Valencia donde acrecentó su figura.
El verano de 1988 fichó por el PAMESA Valencia, donde estuvo seis temporadas. El conjunto valenciano, creado por los empresarios locales Fernando y Juan Roig, apenas contaba con un par de años de historia y su llegada, así como su trayectoria posterior, le convirtieron por derecho propio en su primera gran estrella.
Aunque nunca llegó a igualar las cifras de su primer año en el PAMESA, en el que promedió 23,4 puntos y 9,1 rebotes, lo cierto es que Branson se ganó un lugar de honor en el corazón de todos los fans, incluso después de su retirada definitiva, que se produjo al acabar la temporada 1993/1994.
Un auténtico trotamundos enamorado de España
Branson llegó España tras un periplo bastante interesante por EE.UU e Italia. Tras su exitosa trayectoria en el baloncesto universitario, en concreto en la Southern Methodist University, en la que se convirtió en el quinto mejor taponador de la historia de dicha Universidad, con 1,4 bloqueos por encuentro.

En 1980 fue elegido en la 45ª posición del draft de la NBA por Detroit Pistons, aunque nunca llegó a debutar con su primer equipo. De hecho, Branson se embarcó rumbo a Italia, para jugar en las filas del Sacramora Rimini donde jugó una única temporada, promediando 20,7 puntos y 10,3 rebotes por partido.
Un rendimiento que le permitió ganarse el pasaporte de regreso a su país para jugar eAnchorage Northern Knights de la CBA, desde donde por fin pudo dar el salto a la NBA. En concreto, fichó por los Cleveland Cavaliers, con los que llegó a jugar los 10 últimos partidos de la temporada.
En la temporada 1982/1983 fue traspasado a los Indiana Pacers donde no tuvo mucha continuidad y acabó promediando 5,5 puntos y 2,8 rebotes, antes de hacer las maletas nuevamente y dejar el baloncesto profesional para siempre.
El verano de 1983 volvió a Italia para jugar el Basket Brescia. Allí permaneció durante tres temporadas, siendo uno de los máximos anotadores de su equipo hasta que en 1986, Lolo Sáinz puso sus ojos en él y lo fichó para el Real Madrid. El resto de su historia, ya es sobradamente conocido.
Una vez retirado, se instaló en España, país del que siempre se mostró tremendamente enamorado y más concretamente, de Valencia, donde llegó a montar un restaurante y un concesionario de coches. De hecho, se casó con una valenciana y una de sus hijas, Natalia, llegó a ser fallera mayor en 2014 y, a día de hoy, continúa muy vinculada al baloncesto valenciano a través del Valencia Basket.
En una de sus últimas entrevistas, concedidas a Javier Balmaseda en Jot Down Magazine, Branson confesó que visitaba Valencia muy a menudo, especialmente en Fallas, y aunque se instaló definitivamente en EE.UU., donde tenía una empresa de coaching para impartir charlas de motivación a jóvenes adolescentes, no perdía una sola ocasión de volver a España.
Comunicado del Real Madrid
El Real Madrid C. F., su presidente y su Junta Directiva lamentan profundamente el fallecimiento de Brad Branson, jugador de nuestro equipo de baloncesto entre 1986 y 1988.
En las dos temporadas que defendió nuestra camiseta, Branson jugó cien partidos y ganó 1 Copa Korac, en 1988.
El Real Madrid quiere expresar sus condolencias y su cariño a todos sus familiares, a sus compañeros y a todos sus seres queridos.
Brad Branson ha fallecido a los 67 años de edad. Descanse en paz.
