
Real Madrid 4-1 Real Sociedad: «Noche de fútbol, goles… y falsas polémicas»
El Real Madrid ha vuelto a la senda del buen juego y del triunfo, tras un partido más que serio y en el que los de Arbeloa desarbolaron a uno de los equipos más en forma del momento, con una demostración de poderío, buena presión y acierto de cara al gol, a pesar de contar con la ausencia de Mbappé.
El francés, que fue duda toda la semana, se quedó en el banquillo, aquejado de algunas molestias y Arbeloa, con buen criterio, prefirió reservarlo, con vistas al importante partido de Champions de este martes en Lisboa. Su sustituto, Gonzalo, volvió a ver puerta y el equipo, liderado por unos espectaculares Vinicius y Fede Valverde se llevó los tres puntos y duerme como líder, a la espera de lo que haga el Barça este lunes ante el Girona en Montilivi.
Falsa polémica arbitral, enterrada por el propio Materazzo
Por otra parte, a pesar del intento de emborronar esta clara victoria con una falsa polémica arbitral, el Real Madrid recibió dos penaltis a favor (y uno en contra, de factura muy similar al segundo con el que fue castigado la Real, pero sin el mismo eco mediático), ambos de Aramburu sobre Vinicius.
Dos penaltis diáfanos y claros como el cristal, pero empezando por una indecente retransmisión editorializante de Carlos Martínez y sus mariachis de Movistar (más vomistar que nunca) y acabando por el resto de mamadores profesionales de Prensa Nostra, pretendieron transformar sendos derribos -especialmente el segundo- en dos piscinazos.
Afortunadamente y, aunque hay que decir es rara avis en el fútbol patrio, el entrenador de la Real Sociedad, Materazzo, admitió en rueda de prensa que ambos penaltis lo fueron, que hubo contacto con Vinicius y que Aramburu se precipitó entrando a destiempo y sin posibilidad de jugar el balón. Un detalle de nobleza tan escaso en esta podredumbre que representa la Liga española y que honra y engrandece al técnico txuri-urdiñ.
Primera parte de buen juego y goles madridistas
En lo relativo al partido, decir que Arbeloa sorprendió dejando en el banquillo a Mbappé, a peasr de su convocatoria y, por supuesto, que lejos de lo que anunció el Marca esta semana, Alexander-Arnold y no Carvajal fue el lateral derecho.
Así pues, el salmantino alineó de entrada a Courtois, Alexander-Arnold, Huijsen y Rüdiger (que volvía a la titularidad tras más de un mes de baja) y Carreras en defensa, una medular potente con Tchouameni, Camavinga, Güler y Fede Valverde y con Gonzalo y Vinicius en punta de ataque.
El Real Madrid salió con el cuchillo entre los dientes y, con una muy buena disposición sobre el campo, aderezada con una buena presión adelantada, no tardó en deshacer la gran virtud de la Real de Materazzo que es su rigor y orden táctico y desarboló de inicio al conjunto blanquiazul, hoy de rojo.
Así, a los cuatro minutos y del guante que tiene Alexander-Arnold en su pie derecho, salió un espectacular pase a la espalda de la defensa, que sorprendió a los zagueros de la Real y Gonzalo, muy bien situado, no desaprovechó ese bombón de crema que le sirvió el británico y, adelantándose a su par, tocó lo suficiente como para desviar el balón y batir a Remiro.

Sin embargo y, a pesar del dominio madridista en este primer tercio de partido, llegó un error infantil de esos que un equipo y un defensa de primer nivel no pueden tener. En el minuto 19, Carlos Soler filtró un gran pase sobre Yangel Herrera, que le había ganado muy bien la posición a un despistadísimo Huijsen.
Entonces, el central internacional español, reaccionó tarde y, con la posición perdida, se tiró con todo por detrás y zancadilleó al atacante de la Real. Penalti claro que Hernández Maeso no dudó en señalar y que Oyarzábal ejecutó con maestría para igualar el partido.
Ahora bien, este golpe no afectó en absoluto a los de Arbeloa que no tardaron en recuperar la ventaja en el marcador cuando, apenas cuatro minutos más tarde, Vinicius se internó en el área y, tras un par de regates sobre Aramburu, éste zancadilleó claramente al brasileño y el colegiado señaló los once metros. El encargado de tirar el penalti fue el propio Vinicius que, tras una pequeña paradinha, batió a Remiro.
Ese gol devolvió la confianza a los de Arbeloa que siguieron dominando con claridad el partido y acosando a Remiro hasta que, llegada la media hora de encuentro, perforaron por tercera vez la meta realista. Camavinga le tiró un gran pase a Carreras quien, de primeras, vio a Fede Valverde, que recogió el centro y, casi desde la frontal, se despachó un gran disparo que incrustó el balón en la escuadra izquierda de la portería visitante.
Un resultado más que justo al descanso que, incluso, pudo haber sido aún mayor si, al filo del tiempo reglamentario, Gonzalo no hubiese mandado a las nubes y a bocajarro un gran balón que le había puesto Valverde desde la derecha.
Segunda parte tranquila para los de Arbeloa y nuevo penalti
Tras la reanudación, y cuando aún no se había terminado de sentar la gente en sus asientos, llegó la puntilla para la Real cuando, de nuevo Vinicius, protagonizó un nuevo slalom en el área.

El brasileño hizo lo que quiso con Aramburu, al que dejó atrás con un espectacular caño y el defensa realista, totalmente superado y sin posibilidad de llegar al balón, se tiró con todo por detrás y, haciendo la tijera con ambas piernas, derribó a Vinicius y provocando un nuevo penalti.
Penalti que volvió a lanzar Vinicius, con una factura muy similar al primero pero igualmente efectivo, por más que Remiro casi pudo llegar al balón. En resumen, 4-1 y partido más resuelto, por lo que tocaba pensar en el partido del martes.
Por ese motivo, Arbeloa no tardó en mover el banquillo. A la hora de partido dio entrada a Carvajal y Alaba para darle oxígeno a Alexander-Arnold y Rüdiger, que salían de lesión y necesitaban descanso y unos minutos después, fueron Ceballos y Brahim los que daban el relevo a Camavinga y Valverde, para acabar siendo Cestero casi al final el que entrase por Tchouameni.
Entre medias, prácticamente nada a cargo de la Real que, si bien, se encontró con un regalo de Carvajal en su primera actuación sobre el campo pero la cosa no fue a mayores, y un gol bien anulado a Oskarsson en el ’83 por fuera de juego, prácticamente no amenazó en absoluto a Courtois, a pesar de que, como es lógico, el equipo se resintió con los cambios.
Aun así, Gonzalo dispuso de una muy buena ocasión en el minuto 70, que sacó Jon Martín bajo los palos cuando se cantaba el quinto y Cestero también, solo ante Remiro, no acertó a meter el balón entre los tres palos.
Por último, en el ’89 y sin saber aún muy bien por qué, pues ninguna imagen lo pudo acreditar y no hubo «monigotes» desde el SAOT, el colegiado le anuló un tanto a Vinicius, que remató con el hombro un gran centro de Güler desde la derecha tras botar una falta.
Finalmente, no hubo nada más que reseñar y el partido, tras sólo dos minutos de añadido, tocó a su fin y los de Arbeloa, a pesar de todo el ruido mediático y los traspiés sufridos, se va a dormir como líder de la Liga y se marcha a Lisboa con toda la confianza en una nueva mejoría que habrá que confirmar.
Ficha técnica del partido
Real Madrid: Courtois; Alexander-Arnold (Carvajal, ’60), Rüdiger (Alaba, ’60), Huijsen, Carreras; Tchouameni (Cestero, ’79)Camavinga (Ceballos, ’73), Fede Valverde (Brahim, ’73), Güler; Gonzalo y Vinicius.
Real Sociedad: Remiro; Aramburu, Zubeldia, Jon Martín, Muñoz; Herrera (Turrientes, ’60), Gorrotxategi; Marín (Díaz, ’73), Soler, Wesley (Guedes, ’46); y Oyarzábal (Oskarsson, ’60).
Arbitro: Francisco J. Hernández Maeso (Col. Extremeño). Amonestó a Huijsen por el Real Madrid y a Turrientes por la Real Sociedad.

Yo añado que el equipo está mejor físicamente.
Creo que Huijsen de sintió más arropado por Rüdiger y querría destacar la buena primera parte de Camavinga.
De Trent no puedo decir nada más que es una de mis debilidades,ya lo » sufrí» siendo fan del United. Y no voy a descubrir nada de su pie, el segundo mejor de la Premier después del de Beckham.
Tampoco insistiré mucho por si me acusan de Vini lover, que está mal visto, pero este es el Vini que no deja de intentarlo, que sigue fresco al final del partido y te regatea a los tropecientos defensas que siempre atrae.
Y que Fede fue el mejor, tampoco haré mucho hincapié, porque mi hijo se llama así y no quiero que se me acuse de nepotismo.
Gran artículo Diego
Muchas gracias, Leire