
Bayern Munich 4-3 Real Madrid: «Doloroso punto final al sueño europeo»
El Real Madrid ha dicho adiós a su sueño europeo (y casi con total seguridad a la temporada 2025/2026) tras caer derrotado en el Allianz Arena ante un Bayern Munich tremendamente poderoso pero ante el que los de Arbeloa ofrecieron probablemente su mejor y más competitiva versión de estos últimos dos años.
Una eliminación que vendió muy cara el Real Madrid, compitiendo hasta el final, poniendo contra las cuerdas al club germano y que sólo el árbitro, el esloveno Vincic, destrozó con una inexplicable expulsión a Camavinga en el minuto 86, absolutamente determinante para el resultado final.
Vincic destrozó una espectacular eliminatoria
En una acción infantil, exagerada y ridícula (sobre todo si vemos cómo la animalada de Tah sobre Mbappé en la ida sólo se saldó con una amarilla), el árbitro le mostró la segunda cartulina a Camavinga por una acción de esas que vemos en el fútbol a diario sin consecuencias.
El francés, sancionado con una falta -bastante discutible, por cierto- sobre Kane en campo alemán, retuvo el balón con sus manos apenas dos o tres segundos antes de devolvérselo a su rival. Una acción táctica para facilitar el repliegue del equipo, como tantas que se hacen en cada partido. Entonces, Vincic le mostró la segunda amarilla y dejó al Real Madrid con 10, en una acción en un partido hasta ese momento impecable, jugado de poder a poder por ambos equipos y en el que estaba reinando la más absoluta deportividad.
Esa expulsión no tardó en tener sus consecuencias porque prácticamente en la siguiente jugada, el Bayern atacó por el perfil derecho del Real Madrid y marcó Luis Díaz con un tremendo disparo desde la frontal, aprovechando el hueco que tenía que haber estado ocupando Camavinga para evitar su chut.

Aquel gol supuso el 3-3 y la eliminación de facto para los blancos, a sólo dos minutos para el final, en un partido que iba de cabeza a una prórroga absolutamente imprevisible, Ahí se acabó la eliminatoria, que incluso tuvo tiempo para un cuarto gol de los alemanes, un señor golazo de Olise, en el descuento y con ello, el adiós prematuro del Real Madrid a su competición fetiche.
Una verdadera lástima porque me hubiese encantado ver cómo habrían llegado ambos equipos a una agónica prórroga, después de haberse vaciado durante los 90 minutos reglamentarios, en el que ha sido, de largo, no sólo el mejor y más emocionante partido de fútbol de esta temporada en Europa sino, probablemente, de los últimos cinco años.
Espectáculo impresionante de juego y goles en la primera parte
En lo deportivo, hay que decir que Arbeloa -al que sólo le valía la victoria en el Allianz- apostó por ir a por los alemanes. Sin contemplaciones y a pesar de la dura baja de Tchouameni en la medular. Con la modificación táctica de incorporar a Valverde al mediocentro junto a Bellingham, el técnico salmantino dio entrada a prácticamente lo mejor que tenía para ir a por el triunfo.
Con Lunin bajo palos, Alexander-Arnold y Mendy en los laterales, recuperó a Militao y Rüdiger para el eje de la defensa tras casi cinco meses, Valverde y Belllingham en el eje de la medular, con Güler y Brahim por las alas y con Vinicius y Mbappé en punta.
Y las cosas no pudieron empezar mejor para los blancos porque, cuando no se llevaba ni un minuto de juego disputado, Manuel Neuer (que fue el mejor en la ida) cometió un error de bulto, con nefastas consecuencias.
Intentando buscar a Kimmich, el meta alemán entregó muy mal el balón y Güler, muy avispado, se percató de lo deficiente del centro, lo interceptó y, desde muy lejos y aprovechando que la portería estaba vacía, sorprendió con un espectacular chutazo que acabó en la portería alemana.

Ni el más optimista del lugar habría firmado igualar la elminatoria al primer minuto. Pero entonces, lo que Neuer le dio a los blancos, se lo quitó Lunin apenas cinco minutos más tarde. El meta ucraniano se durmió en un córner botado desde el perfil derecho por Kimmich y, en una deplorable actuación, acabó dentro de la portería tras ver cómo Pavlovic, casi sin saltar y en la misma linea de gol, remató a placer de cabeza para hacer el empate.
Con la eliminatoria de nuevo cuesta arriba, ese gol le dio alas al Bayern, que empezó a desplegar su apisonadora, empujando a los blancos cada vez más atrás, pegados a su área y con la única opción de buscar contras rápidas con Vinicius y Mbappé.
El partido, jugado de poder a poder y con un ritmo intensísimo, pudo volcarse del lado madridista en el ’20 si Mbappé no hubiese rematado mal frente a Neuer un fantástico pase filtrado de Vinicius al área. O del lado alemán, si Lunin no se hubiese lucido ante Kimmich con una gran parada en el ’27..
Apenas un minuto más tarde, Mbappé era objeto de falta fuera del área, bastante alejado de la frontal pero Güler, con un espectacular zurdazo alojó el balón en la escuadra izquierda de Neuer. El balón pasó como un misil por encima de la barrera y, aunque Neuer lo intentó, no pudo detener el esférico y el Real Madrid volvía a estar por delante en el marcador y la eliminatoria, de nuevo, igualada.
Pero no era el día, porque el Bayern, lejos de acusar el golpe, se fue de nuevo hacia delante buscando un empate en el marcador que llegó en el minuto 37, aprovechando uno de los pocos desajustes defensivos de la zaga blanca en esta noche. Upamecano supo filtrar un gran pase desde la frontal hacia el corazón del área, donde estaban Kane y Luis Díaz. El inglés recibió el pase y marcó casi a placer.

Lejos de hundirse, el Real Madrid mostró entonces su mejor versión. Buscando una y otra vez la espalda de la defensa bávara, jugó sus mejores minutos del partido. Vinicius tuvo su gran ocasión en el minuto 41 mandando el balón al larguero tras una gran jugada personal.
Sin embargo, cuando todo apuntaba a que el partido se iría al descanso con empate a dos goles, Vinicius y Mbappé se inventaron una fabulosa pared en el ’43 que culminó el francés con un disparo de primeras que batió por abajo a Neuer, devolviendo la ilusión al madridismo.
Segunda parte de emoción…hasta que Vincic se cargó el partido
Tras el descanso, que se saldó sin cambios en el Real Madrid, el partido siguió en todo lo alto, con constantes alternativas e intercambio de golpes entre ambos equipos, aunque con más protagonismo madridista en el área alemana.
De hecho, mientras que el Bayern buscaba los ataques posicionales, el Real Madrid dispuso de dos grandes ocasiones para ponerse por delante, aprovechando su verticalidad pero, insisto, no era el día.
Así, la eliminatoria pudo decidirse en el minuto 54 cuando Valverde recuperó un balón en campo madridista y cedió a Alexander-Arnold. El inglés ganó la banda y le puso un excelente servicio a Mbappé al segundo palo. El francés remató de primeras pero se encontró con el brazo derecho de Neuer para evitar el tanto.
Un tanto que pudo haber llegado 11 minutos más tarde si Valverde, en la única vez que pudo armar su potente disparo desde la frontal, hubiese estado un pelín más fino para que Neuer no pudiese desviar su chut.
A partir de ese momento, el Bayern empezó a dominar y a inclinar el campo a su favor. En el minuto 68 Lunin se lució ante el disparo de Olise desde fuera del área con una gran mano arriba. Un Olise que, por cierto, hasta ese momento estaba pasando completamente desapercibido gracias al extraordinario marcaje de Mendy.
Empezó, pues, a achuchar al Real Madrid que se defendió con un bloque bajo que hizo que el último tercio del encuentro casi no pudiese cruzar el campo. Una gran presión y el balón rondando el área blanca pero lo cierto es que, gracias al fantástico trabajo defensivo, especialmente de Rüdiger y Militao, el equipo logró evitar grandes sustos en su portería.

Entonces, cuando todo apuntaba a que el partido se iría a la prórroga llegó el fatídico minuto 86. El momento decisivo del partido y la clave, en mi opinión, de la eliminación madridista en el que intervino Slavko Vincic, el colegiado esloveno.
Camavinga, que había saltado al campo en lugar de un exhausto Brahim en el ’62 y ya había visto una amarilla por un agarrón a Kimmich, cometió una falta más que discutible sobre Kane junto al área bávara. Entonces, el francés retuvo el balón unos pocos segundos y Vincic, sorprendentemente, le mostró la segunda amarilla y tuvo que abandonar el partido.
Esto dejaba al Real Madrid con 10 de cara a la previsible prórroga pero no hizo falta ya que tan sólo dos minutos más tarde, tras una combinación del ataque del Bayern, el balón le llegó a Luis Díaz en la frontal del área y el colombiano, con un excelente disparo, batió a Lunin, aprovechando que nadie le salió a defender, justo en la zona que debería estar ocupando precisamente Camavinga.
Ese gol, a tan sólo dos minutos fue el mazazo definitivo para los de Arbeloa que, incapaces de reaccionar, y a pesar de incorporar con urgencia a Thiago Pitarch y Gonzalo, no pudo devolver ya el golpe.
Es más, con el equipo volcado sobre la portería bávara, recibió un impacto más, cuando en el descuento, Olise, libre de la marca de Mendy, se inventó una diagonal hacia el interior y alojó el balón en la escuadra derecha de Lunin desde la frontal con un impresionante chutazo con rosca.
Una victoria inmerecida, al menos a la vista de lo ocurrido en los 90 minutos de este partido pero que pone el punto final a una temporada nefasta, sin opciones en la Copa y en la Liga y que dejan este mes y medio que resta de campaña como un mero trámite.
Ficha técnica del partido
Bayern Munich: Neuer; Stanisic (Davies, ’46), Upamecano, Tah, Laimer; Kimmich, Pavlovic; Olise, Gnabry (Musiala, ’61), Luis Díaz; Kane.
Real Madrid: Lunin; Alexander-Arnold (Thiago Pitarch, ’90), Militao, Rüdiger, Mendy; Brahim (Camavinga, ’62); Valverde, Bellingham, Güler (Mastantuono, ’90); Mbappé y Vinicius.
