
Real Betis 1-0 Real Madrid: «La mala suerte y el VAR hunden a los blancos»
El Real Madrid ha cosechado su primera derrota de la temporada tras un partido en el que, sin ningún género de dudas, mereció muchísimo más pero entre la pólvora mojada de sus atacantes, los palos y lo que es peor, un arbitraje de los que hacía tiempo que no padecía el club blanco, se quedó con la miel en los labios.
El gol de Parrott, a falta de 10 minutos para el final, descompensó un partido que tuvo controlado el Real Madrid y en el que los de Mou dispusieron de un sinfín de ocasiones que, entre la mala suerte y la mala puntería (hasta tres tiros a los palos y varias oportunidades clarísimas falladas) no supieron o no pudieron ver puerta.
De nuevo, otro arbitraje nefasto para la historia
Pero siendo esta ausencia de acierto rematador algo bastante serio (no se pueden fallar las ocasiones que se han fallado hoy, algunas a puerta vacía como una de Vinicius y dos de Mbappé), lo realmente grave ha sido el arbitraje de hoy, con especial foco en la actuación del VAR.
Ahí estaba Iglesias Villanueva, un sospechoso habitual, que anuló un golazo de chilena a Espí por un presunto fuera de juego del delantero valenciano muy anterior al inicio de la jugada y sin incidencia en su resultado final.
Sin embargo, su obra cumbre fue la de no ordenar la repetición del penalti que falló Mbappé en el 92 a pesar de que Bartra había invadido el área pero, según el frame mostrado instantes antes del golpeo del francés desde los 11 metros, uno de los pies ya pisaba la línea del área y el otro estaba a escasos centímetros del césped.
Según la IFAB, en una modificación llevada a cabo precisamente esta temporada, el hecho de pisar o no ya es irrelevante, ya que basta con la posición proyectada de sus pies para que se considere que está pisando el área y, por tanto, el penalti debió haberse repetido.
El problema es que de tanto retorcer el reglamento, hemos pasado de las «jugadas grises» a directamente el «Reglamento gris» aunque, desgraciadamente, con la misma conclusión. Siempre, por lo que sea, su resolución siempre acaba perjudicando a los mismos; esto es, al Real Madrid.
Buena primera parte del Real Madrid, que perdonó demasiado frente al marco de Valles
En lo meramente deportivo, decir que el Real Madrid presentó varios e interesantes cambios con respecto al partido ante el Málaga. Courtois bajo los palos, con Dumfries, Konaté, Huijsen y Cucurella en defensa, Fede Valverde, Camavinga, Güler y Bellingham en la medular y los tradicionales Mbappé y Vinicius arriba.
El partido comenzó con un Real Madrid muy bien plantado sobre el campo y con ganas de llevarse el partido cuanto antes, para pensar en el Inter. Y a punto estuvo de lograrlo ya que, antes del primer cuarto de hora ya había gozado de dos grandes ocasiones.
La primera llegó en el ’11 cuando Hujsen, de forma acrobática, remató de primeras un gran centro de Arda Güler -el mejor de la primera parte- y Alvaro Valles se lució, mandando el balón a córner. La segunda, sólo tres minutos después, cuando en otra gran jugada elaborada por el ataque blanco, de nuevo Güler sirvió un fantástico centro al segundo palo donde Vinicius, un tanto forzado y a puerta vacía, remató contra el poste, perdiéndose la jugada.
A partir de ahí y hasta la pausa de hidratación, el Real Betis -hasta ese momnento, un juguete en manos los de Mou- despertó y empezó a tocar más y mejor la pelota y a recuperar terreno, obligando a recular a los blancos y llevando el equilibrio al partido.

Sin embargo, y sin saber muy bien por qué, el partido se volvió loco en los últimos minutos de la primera mitad y en ese contexto, el Real Madrid se encontró muy cómodo y llegaron las mejores ocasiones no ya de este período sino prácticamente del partido.
Unas ocasiones que debieron haber puesto por delante a los blancos pero, por desgracia, el desacierto rematador de los nuestros, especialmente de un irreconocible Mbappé, impidió que los de Mou liderasen el tanteador al descanso.
Así, en el minuto 41, Güler cerró una elaboradísima jugada del ataque madridista con un disparo lejano que se marchó ligeramente desviado por encima del larguero de Alvaro Valles. Un aperitivo de lo que vino inmediatamente después.
En el ’42, Vinicius aprovechó su velocidad tras recibir un fantástico pase al espacio de Bellingham y se plantó solo ante Alvaro Valles. El brasileño, en un alarde de generosidad, vio completamente desmarcado a Mbappé a la altura del punto de penalti y le cedió el esférico.
El francés, que tenía toda la portería a su disposición, inexplicablemente disparó sobre el cuerpo de Natan. El rechace le cayó de nuevo al francés quien, tras acomodarse el balón con el pecho, volvió a rematar de nuevo sin oposición pero Bartra sacó su disparo debajo de los palos, cuando ya se cantaba el gol en las gradas.
Sólo un minuto después, Bellingham protagonizó una preciosa jugada individual dentro del área que finalizó él mismo con un disparo cruzado, excesivamente ajustado junto al palo izquierdo de Valles.

Pero no acabó ahí la cosa. En pleno asedio madridista, Valles se lució de nuevo sacando con una portentosa mano un espectacular y poderosísimo testarazo de Belligham a la salida de un córner botado por Güler.
La primera parte llegó a su fin tras otra magnífica ocasión para los de Mou cuando en el descuento otro espectacular cabezazo, en este caso de Huijsen, se topó con la parte superior del larguero.
Segunda parte más equilibrada, marcada por el tanto bético y la polémica arbitral
Tras el descanso, el Real Madrid volvió a la carga y puso el silencio en la grada cuando, con sólo dos minutos disputados, Mbappé disparó desde la frontal un durísimo disparo raso tras una buena combinación con Vinicius, pero el balón se marchó de nuevo fuera por poco, lamiendo el poste izquierdo de Valles.
A partir de ahí, el partido cayó de ritmo, fruto sin duda del cansancio y Mourinho no quiso esperar para revitaminarlo. Por eso hizo un triple cambio en el ’64 dando entrada a Alexander-Arnold, Bernardo Silva y Diomandé por Dumfries, Camavinga y Güler.
Y a punto estuvo de dar frutos porque el Real Madrid reactivó la presión, fruto de la cual, apenas tres minutos más tarde, un inteligente corte en la medular de Huijsen propició una magnífica asistencia del hispano-holandés (el mejor del partido hoy, sin duda) al espacio para dejar solo a Mbappé frente al meta hispalense. Pero el francés, trastabillado tras el control, disparó contra el cuerpo del portero.
Poco a poco la cosa empezó a nivelarse pero nadie se esperaba lo que vendría a partir del ’80. En ese instante, un córner a favor del Betis tras una jugada sin demasiado peligro, botado desde la derecha, fue rematado de forma magistral por Deossa con un espectacular testarazo. El remate obligó a una no menos espectacular palomita de Courtois que dejó el balón muerto en el área pequeña y entonces apareció el recién incorporado Parrott, completamente libre de marca, para empalar a la red el tanto de la victoria.

Eso motivó la reacción inmediata de Mourinho que, acto seguido, dio entrada a Espí por Fede Valverde y el equipo literalmente entró en combustión, buscando la remontada en los últimos minutos.
El primero en avisar fue Mbappé en el ’85, cuando de forrma muy inteligente y aprovechando que Alvaro Valles estaba ligeramente adelantado, se inventó un remate picado, suave aunque con toda la intención y que superó al meta del Betis, pero se acabó estrellando contra la cruceta derecha de la portería.
Esto fue el «empezóse del acabóse» de la corrupción arbitral y de la gran escandalera que se montó en el tramo final del partido. Apenas un minuto después y en pleno zafarrancho madridista, Espí remató de chilena un gran centro de Vinicius con el exterior. Un auténtico golazo que ponía las tablas en el marcador.
Sin embargo, y de forma sorprendente, el VAR empezó a rebobinar la jugada hasta descubrir que bastantes toques antes, Espí inició el ataque devolviendo un balón cuando estaba ligeramente adelantado. La excusa ideal para anular el tanto.
Un gol que, por cierto, nadie había protestado. Entre otras cosas, porque la posición ilegal de Espí -que existía, eso es indudable- se había producido en otra Glaciación, mucho tiempo antes del gol. Pero había que anularlo. Y eso hizo Hernández Hernández a instancias del ínclito Iglesias Villanueva.
El varapalo que supuso la anulación del tanto no fue óbice para detener a los de Mou que, pese a todo, siguieron percutiendo el área de Valles. Y así, en el minuto 91, Vinicius se inventó una maravillosa jugada por su banda, con autopase de fantasía incluido y, cuando ganó la línea de fondo fue arrollado clarísimamente por Natan, señalando penalti.
Y aquí llegó de nuevo más polémica arbitral. Es cierto que Mbappé ejecutó el lanzamiento de forma lamentable, lo que provocó que Alvaro Valles desviase el balón. Pero no es menos cierto que, justo antes de que Mbappé impactase sobre el esférico, Bartra y otro jugador del Betis irrumpieron en el área, por lo que el penalti debió haberse repetido. Un Valles que, por cierto, tuvo una fea actitud para con Mbappé, al que le festejó en la cara el haberle parado el penalti.

Entonces, de nuevo Iglesias Villanueva, en un alarde de ingeniosidad, decidió que aunque Bartra estaba pisando la línea de la media luna (luego estaba pisando área) pero le pilló con un pie en el aire, decidió que no estaba pisando y por tanto, decidió dejar seguir. De nada sirvió que, además, el propio Bartra fuese el que despejase el balón rechazado por el portero. No se repitió y todos contentos, que con las cosas de comer no se juega. Y aquí no ha pasado nada y chimpún.
Aun así, ya con el tiempo cumplido, tuvo tiempo el Real Madrid de empatar gracias a un poderoso remate de cabeza de Espí a la salida de un córner botado desde la izquierda pero no era el día. O al menos sí lo fue para Alvaro Valles, quien se volvió a lucir desviando el balón con otra gran mano arriba.
Finalmente y tras ocho minutos de añadido, Hernández Hernández dio por finalizado el aquelar… digo el partido ante las protestas generalizadas de los blancos. Eso sí, resultó especiamente significativo ver cómo el colegiado canario tuvo tiempo para amonestar a Vinicius, quien como capitán madridista, se estaba dirigiendo a él para pedirle explicaciones, aunque con buen tono y sin aspavientos, culminando de la peor forma el atraco bético.
Ahora toca pasar página, concienciarse de que ganar esta Liga (o cualquier otra Liga) va a ser misión casi imposible mientras sigan los herederos de Negreira en el CTA y con Tebas en la Patronal y en la RFEF) y centrarse en el debut madridista en Champions de este martes ante el Inter de Milán en el Bernabéu.
Ficha técnica del partido
Real Betis: Alvaro Valles; Bellerín, Diego Llorente (Marc Bartra, 39′), Natan, Fran García; Marc Roca, Bernal (Deossa, 69′); Antony (Riquelme, 77′), Isco (Fidalgo, 60′), Pablo Fornals; «Cucho» Hernández (Parrott, 69′).
Real Madrid: Thibaut Courtois; Dumfries (Trent, 64′), Konaté, Huijsen, Cucurella (Álvaro Carreras, 87′); Fede Valverde (Carlos Espí, 82′), Camavinga (Bernardo Silva, 64′); Arda Güler (Diomande, 64′), Bellingham, Vinicius; Mbappé.
Arbitro: Alejandro Hernández Hernández (Col. Canario). Amonestó a Bernal, Marc Roca y Natan por los locales y a Güler, Konaté, Camavinga y Vinicius por los visitantes.

Me he aficionado a ir en contra de tu coherencia entre las notas y las crónicas.
Quiero pensar que es una segunda lectura del partido.
Si das notas tan bajas a los de arriba y ahora hablas de pases excelentes, jugadas de fantasía y demás, es evidente una segunda lectura del partido.
No necesariamente, Claudia. Puede ser que esos «pases de fantasía» y esos «pases excelentes» son en momentos puntuales. De hecho, Mbappé hace uno de los partidos más desacertados que le recuerdo como jugador del Real Madrid, si no el que más. Y Vinicius está desastroso hasta que se inventa la jugada del gol de Espí y el penalti. Sinceramente, yo no he visto por segunda vez el partido, me limito a contar lo que he visto y, desde luego, que unas pocas jugadas aisladas no me van a hacer cambiar mi opinión del partido global de tal o cual jugador. En cualquier caso, como siempre te agradeceré tus comentarios y, sobre todo, que te hayas tomado la molestia de leer la crónica y las notas. Un abrazo