Hoy no escribo yo. Escriben mis vísceras y mis lágrimas.
Querido lector, además de darte las gracias por leerme, ya te digo de antemano que es muy posible que este larguísimo artículo no te guste. Que estés en completo desacuerdo con mis palabras. Y es normal, es algo que puede pasar perfectamente. Pero es lo que hay. Es lo que pienso. Se trata de un desahogo total.
Por eso voy a ser contundente, no me voy a callar nada y voy a ir con todo. Me da igual que no te guste. No lo hago con esa intención. Entenderé que dejes de leer en algún momento, que no le des like, que no comentes… Sólo te pido que no me insultes. Que, viendo cómo está todo últimamente, creo que ya es bastante. Entiendo que pienses que a nadie le importa mi opinión. Y seguro que es cierto. Pero me apetece lanzarla a los cuatro vientos. A quien quiera leerla. Y si no quiere leerla nadie, pues también me parecerá bien. Tampoco es necesario. Procedo entonces.
El lunes, al empezar a despertarme, antes incluso de haberlo hecho totalmente y de abrir los ojos, el primer pensamiento que me vino a la cabeza, a parte del típico “otra vez lunes”, ha sido el partido. La mierda del partido. Y claro, se me jodió el día. Como a todos.
Cada vez que se pierde un partido hay una explosión de emociones dentro de mí: tristeza, rabia, impotencia, … Supongo que lo normal. A eso le siguen varios días de incomodidad y escozor que trato de gestionar como buenamente puedo. Unas veces mejor y otras peor.
La que me más me suele funcionar es aislarme de opiniones y, sobre todo, de las redes sociales, donde está lo peor. Aunque en esas mismas redes sociales he encontrado a gente maravillosa con la que comparto muchas cosas bonitas y que nutren mi vida.
Pero hoy no es un día más. Siento que se ha colmado el vaso, que he llegado al límite. Y lo sentiré más veces porque podría dejarlo todo aquí, como han hecho otros. Sería lo más sano seguramente. Pero yo no sé, no puedo y quizá tampoco quiera.
Es como, cuando después de una tremenda resaca, te juras a ti mismo que no volverás a beber, pero cuando pasan unos días, te ves de nuevo con una copa en la mano y te oyes diciendo: “Por la penúltima”.
Hoy le decía a un gran amigo que el Real Madrid es como el amor. Quizá también sea una forma de amar. Por eso me hace sentir todo esto. Lo disfruto y me lleva al éxtasis, pero también me duele y me rompe por dentro.
Todo es mentira
Y, utilizando de nuevo esa manida y famosa frase de “como dijo Jack El Destripador, vamos por partes”, empiezo a desembuchar todo aquello que me aflige y me quema.
Hay una primera conclusión a la que llegué ayer cuando conseguí enfriarme y que sigo teniendo hoy. Ya la tengo desde hace tiempo, pero creo que ha cobrado más fuerza que nunca: todo es mentira. Y, lo peor de todo, es que no va a cambiar. No, en muchos años. Quizá en algún momento cambie. Pero lleva décadas así y cada vez es peor. Sólo que no lo sabía. No era consciente. Ahora sí y me resulta insoportable.
El fútbol ya no existe en España. Fuera de ella, cada vez importa menos. Va por delante de él los negocios, el marketing y el dinero. Pero, al menos en la mayoría de las veces, las competiciones, con sus defectos y errores humanos, e incluso intereses, suelen ser fiables.
Aquí no. Ya lo intuía. Hace más de tres años y medio lo supe. Y ahora he tomado consciencia completa. Quien me diga lo contrario, no se entera de nada. O no se quiere enterar. Que lo entiendo, porque darse cuenta de esta realidad es demasiado doloroso. Es mucho mejor ponerse una venda en los ojos y seguir adelante. Pero yo no puedo y me niego a hacerlo.
Con el que me he rendido primero es con el club. Amo y seguiré amando profundamente al Real Madrid, pase lo que pase. Pero me siento tan sola, tan pequeña… Una hormiga luchando contra titanes de metros y metros de altitud.
¿Y para qué? Porque no sirve absolutamente de nada. No gano nada. No avanzo. Más bien al contrario. Defiendo a un club que, para mí, es mucho más que eso. Porque no es el actual presidente ni los actuales jugadores. Es una filosofía de vida, unos ideales y unos valores que me fueron dados desde la cuna y que no se pueden separar de mí. Que van ligados a la historia de mi familia y a miembros muy importantes que, por desgracia, ya no tengo conmigo. De alguna manera es un hilo que me sigue uniendo a ellos, aunque también hay otras muchas cosas, por supuesto.
Me he hartado y me duele profundamente que el Real Madrid sea un club cobarde o indiferente. Ya no sé qué pensar. Lo que nos pasa en muy grave. MUY GRAVE. Y humillante. Ningún club aceptaría ni aguantaría esto. Y no, esto no es señorío. Es poner la otra mejilla y ser pusilánime. A veces, hay que atacar como un león. Ya está bien.
El Caso Negreira salió a la luz el 15 de febrero de 2023. Pero va mucho más allá de esto. Tenéis toda la información en la cuenta de Futbolgate, que ha realizado y realiza un trabajo ingente para recopilar toda la información. Es una época de 17 o 18 años que, ya de por sí, hace que se tenga que paralizar la competición completa, que se abra una investigación y que se ponga en entredicho todo lo acontecido en ese tiempo.
Pero es que viene de antes. Y después, porque es que ya no está Negreira y todo sigue su curso.
No es fútbol, es la Liga. Pero es que no es sólo La liga, es la Real Federación Española de Fútbol (no entiendo por qué son dos entidades diferentes, cuando deberían ser la misma) junto con el Comité Técnico de Árbitros, que es como una subentiedad. Es la prensa y los medios de comunicación. Todos cómplices. Y también es política. Aquí radican todos los males: es mucho más que deporte e intereses económicos.
Lo peor es que a nadie le importa. Solamente a los madridistas. Y no a todos, que manda cojones. Que hay madridistas que niegan el Negreirato o que te dicen que no es para tanto, que eso ya pasó, que lo olvidemos. ¿Pero qué me estás diciendo? ¿Cómo me puedes pedir algo así?
Datos que duelen en una Liga sin valor
El Real Madrid no está en su mejor momento deportivo y, seguramente, tampoco institucional. Es toda la autocrítica que vais a ver en este artículo. Y no me vengáis con la exigencia ni “cuando pierden dan la mano”, porque siento que insultáis mi inteligencia. Ya está bien. Ya basta.
La última vez que el Real Madrid consiguió dos ligas consecutivas fueron las de 2006/2007 y 2007/2008. ¡Hace casi 20 años! Curiosamente en este mismo período, se han conseguido nada menos que seis Champions. En tan sólo 10 años. Seis Copas de Europa, que es el trofeo que te dan por ganarlas. Que hay clubes que no consiguen eso nunca. Que el más tiene después de nosotros, tiene siete, y es el Milan y la última vez que la consiguió fue en 2007.
Hemos conseguido lo que no ha conseguido nadie. Desde que se creó la Champions League en 1992 y se estrenó el formato en la temporada 1992/1993 NADIE había conseguido ganar dos campeonatos seguidos. Hasta que llegó el Madrid, 23 años más tarde, y no sólo lo logró, sino que además sumó otra más. Tres consecutivas. Hasta el momento, seguimos ostentando este gran honor, que espero que no nos trunque el PSG, que está cerca de conseguirlo.
Y ha cambiado mucho el fútbol en estos años. Surgieron los Clubes-Estado, que tienen el dinero por castigo. Disponen de recursos ilimitados para fichar todos los jugadores que quieran, al precio que sea y con el salario que sea sin que esto les repercuta de ninguna manera en su economía.
Pero esto de la pelotita, no va sólo de pasta, afortunadamente. El Manchester City y el PSG que venían a instaurar la hegemonía de una década o quizá más en la competición europea, se han encontrado con que no les ha servido de nada las ingentes cantidades de euros y libras respectivamente invertidas. El club inglés sólo tiene 1 y porque estaban como un tiro, porque la podríamos haber ganado nosotros perfectamente. Y el club parisino, porque por fin ha entendido de qué va esto y ha cogido carrerilla, ha conseguido dos seguidas. Las únicas que tiene hasta la fecha. Sí, pero lo que les ha costado.
Clubes que no tienen ninguna historia hasta que no llegó alguien cargado de billetes, por cierto.
Todo esto que os digo es para dar a entender que ganar una Champions es MUY DIFÍCIL. Y no os digo ya ganar seis. Pero el Madrid convirtió lo imposible, lo extraordinario, en normal. Y hay demasiada gente que se lo ha creído.
¿Cómo es posible que logres este tipo de hitos brutales y no seas capaz de ganar dos ligas domésticas en tu país? En un país llamado España que sí, que durante años tuvo la mejor Liga del mundo, pero que hoy en día es un producto fenecido, gracias a las gestiones y corruptelas de los buitres que la dirigen, con el infame Javier Tebas como cabeza visible. Qué visión más repugnante, por cierto.
Pero la gente insiste en darle valor a una competición corrupta y ficticia en la que el principal perjudicado es el Real Madrid. SIEMPRE. No me digáis lo contrario. Llevamos años así, pero desde 2023 ha empeorado y mucho. Cada año que pasa es peor.
La enfermiza inacción del club
Por eso, no entiendo que el Real Madrid no tome acciones. Ya sé que se presentó como acusación particular y que, al menos, estamos en proceso judicial, en el mal llamado caso Negreira. Proceso en el cual yo personalmente no tengo nada de fe.
Me da la sensación de que se van a ir de rositas. Porque todo lo que no sea que el Fútbol Club Barcelona esté descendido una década, despojado de los títulos que consiguió en ese tiempo y sin posibilidad de jugar en ninguna competición que no sea la Segunda División, con todos los árbitros, medios de comunicación y periodistas procesados e incluso encarcelados, no es justicia. Por tanto, no me va a satisfacer.
Y eso, es una utopía. Es más fácil ver a un unicornio que ocurra eso.
No me vale el informe a la UEFA o la FIFA, si es que realmente se ha llegado a presentar. Durante mucho tiempo pensaba “están preparando algo gordo con los abogados, que de esto saben mucho. Sólo hay que ser paciente”. Pero no, sólo es apariencia. Humo. Y a mí se me ha agotado la paciencia. He dejado de creer. Siempre he defendido a capa y espada la famosa frase de “Necesitamos un Barça fuerte” de Florentino diciendo que había que leer entre líneas. Claro que me enfadé, pero pensé que había un plan detrás.
Que decía esto porque se trataba de darles fuerzas para hundirlos más adelante, pero no es así. Y me siento muy estúpida. Le doy la razón a todos los que están tan enfadados con el presidente. Me jode profundamente, pero no se puede seguir apoyando algo así.
Me he llevado una profunda decepción, de la que no creo que me recupere, con nuestro presidente. Y mira que admiro a Don Florentino Pérez Ramírez. Le quiero casi como un abuelo. Pero ya basta. He dejado de creer. No sé si es cosa de él, porque desde mi ignorancia pienso que por ser presidente no puede hacer lo que quiera. Pero de todas formas es incomprensible. Ya se rompió una parte el día de la famosa Copa del Rey del año pasado en la que nunca debimos presentarnos. Pero ya se ha roto del todo.
¿Cómo puede ser que, después de tantos y tantos agravios, sumando a lo que pasó el domingo, la respuesta del club sea el silencio? Los vídeos de Real Madrid TV no sirven por sí solos. Están bien, pero demasiado poco. Y tienen una audiencia mínima. Si casi tienen más repercusión porque los otros medios hablan sobre ellos para criticar. Y mientras, el infame Juanma Castaño comparando a la cadena con el Diario Gara. ¡Un periódico de terroristas, cuando los terroristas son ellos! Estamos muy solos. Muy muy solos.
Busca una puñetera tertulia en algún medio convencional de comunicación: televisión o radio. Ni un madridista. Ni uno de verdad. Por favor, no me digáis que «Látigo! Serrano es madridista porque me estaréis insultando.
Además, el relato ha calado tan profundamente que todo el mundo da por sentado que el Madrid roba de “toda la vida”. Sin tener ni puta idea de fútbol. Escucho esto cada día, hasta en la cola del pan, de gente que no ha visto un partido en toda su existencia. Pero el Madrid roba. Y hay muchos que realmente ni ha oído hablar de Negreira. Preguntad al otro lado del charco, si no. Pero no hace falta irse tan lejos. Ni aquí, en Barcelona.
No sé qué beneficios obtienen los clubes con ponerse de culo con el Real Madrid. Algo debe haber. No me creo el antimadridismo gratis y altruista. Y tampoco creo que lo hagan sólo por miedo. Algo tienen que ganar. Porque ellos también son perjudicados. Ellos han descendido, dejado de ascender, perdido plaza en competiciones europeas, incluso perdido algún título doméstico por la misma razón.
La parte de la prensa y medios de comunicación, lo entiendo más. Es lo que vende. Y les va muy bien eh. Que los Castaño, Relaño y compañía no cobran 1.000€ al mes ni viven en un piso de alquiler de 50 metros, precisamente. Los muy canallas. Pero ahí están. Y la gente sigue leyendo los periódicos en los que escriben y sus opiniones de mierda, manipulando constantemente todo en las cadenas en las que trabajan.
Que a ver, en las redes sociales tampoco puedes informarte porque todo es emitir opiniones con juicios muy subjetivos. Pero al menos, algunos no te mienten. Muchos sí. Hay que decir que algunos viven muy bien hablando del Real Madrid y les da igual mentir o esparcir estiércol con un ventilador con tal de:
-
- Tener razón.
- Conseguir visibilidad, likes, etc y por supuesto, dinero.
El miedo reverencial al Barça
Pero es que es acojonante. Un mismo equipo juega con el Barça, les atracan vilmente y en la entrevista posterior, salen con una sonrisa diciendo: “bueno, es que nos lo merecíamos. Somos malos, merecemos perder y oye, que nos hace mucha ilusión que nuestros puntos se los quede un equipo honesto, como es el Barcelona”. Ese mismo equipo juega a la semana siguiente (o tres días más tarde que el calendario está apretado) y te vierten toda la bilis posible, sacándote historias inventadas de la época de La República que ni sus abuelos han vivido.
La liga es una mentira porque todos lo permiten. El primero, el club. Que no sé qué podría hacer, la verdad. Ya está denunciada la entidad y su presidente Javier Tebas por varios asuntos. Pero da igual, porque la justicia en este país no sirve de nada. A ti te roban y total impunidad. Robas tú, y todo el peso de la ley cae sobre ti. Así que no, lo siento. No existen los clubes hermanos.
Celebraré cada descenso que haya porque todos merecen estar en el lodo. Cada ruina. Porque encima es eso, están arruinados. Pues que sigan votando a Tebas, mientras él cada vez es más rico y ellos más pobres. Lo de insultar a Vinicius porque es moda y me creo muy guay sin haber jugado en la vida contra él, ¿qué narices es? Él es un triunfador, pero ¿tú? ¿qué eres tú, un mediocre, verdad? Acomplejado. Por eso se cree muy valiente desde la grada, con unos cuantos más descerebrados como él.
Y sí, el fútbol es un reflejo de nuestra sociedad. Es lo que más me duele y me asusta. Porque yo, madridista en territorio hostil, siempre pensé que lo peor era tener que aguantar a los palancas. Pues resulta que cada vez soporto menos a la afición a la que yo pertenezco. Bueno, en realidad no a toda. Porque tengo grandes amigos y gente a la que admiro y con la que me encanta debatir. Pero es que en esta sociedad cada vez se puede debatir menos.
Vivimos en un mundo infantilizado e intolerante en el que somos incapaces de respetar las opiniones de los demás. Todos quieren tener la razón y quedar por encima. No se escucha, no se lee, no se razona y no se piensa. Sólo se escucha a aquellos que dicen lo que quieren oír. Casi nadie está dispuesto a escuchar cosas incómodas, aunque se digan con respeto, elegancia y con argumentos.
No, si no es lo que yo quiero, mienten o se equivocan. Gente que deja de leer a escritores o seguir a artistas, etc porque tienen ideologías diferentes a las suyas. ¿Eres de izquierdas/derechas? ¡Bloqueado! No puedo seguir a alguien que tiene ideas diferentes o contrarias a las mías. Amigos que dejan de serlo porque uno ha dicho que Vinicius está en un mal nivel y el otro no soporta ni tolera esa opinión. Como esto, miles de ejemplos. Sólo hay que echar un vistazo alrededor y sumergirse unos instantes en la cloaca de las redes sociales.
Entre todo esto, como a río revuelto ganancia de pescadores, ¿quién sale ganando? Pues como en la famosa cita: divide y vencerás. Así es. Salen ganando los que quieren sumar adeptos a sus filas, sin importar la condición ni calidad. Y, sobre todo, los que nos quieren destruir. Los antimadridistas.
Una parte grande, no sé si tanto, pero al menos muy muy ruidosa que parece que sea mayor de lo que realmente es, ha comprado el relato. Y no sólo porque lea el Marca. No hace falta. Se cree a la gente que ve en las redes sociales y los piperos, palillo en boca, que hablan con la suficiencia y la osadía que genera la ignorancia.
Un erróneo concepto de «Exigencia»
De ahí sale la EXIGENCIA. Se llenan la boca con esta palabra. Porque si no criticas absolutamente todo lo que hace el club, los jugadores, el presidente y hasta el que vende las cervezas, no eres un buen madridista. Si no eres exigente, el club se hunde. Porque gracias a eso se ha ganado tanto.
Y no, es una exigencia tóxica y mal entendida. Desde el sofá del que no mueven sus culos sebosos desde hace décadas (y me da igual que sean delgados y tengan 15 años) se atreven a decir cómo hay que dirigir al club y al equipo. Ellos, que ni siquiera saben dirigir sus vidas. Que creen que ganar títulos y partidos es tan fácil como un chasquido de dedos. Como han triunfado tanto en las suyas, creen que todo el mundo es igual. Ironía modo on, por si no se entiende. Y si no fichan al entrenador o jugadores que ellos quieren, mal. Pero es que, cuando los fichan, ya no les sirven. Porque el bueno es aquél otro.
Hay que pitar. A todo y a todos. No vale sólo con mostrar descontento cuando el equipo debe espabilar, sino porque sí. Porque es martes, porque es septiembre y porque hoy me he cruzado con alguien vestido de amarillo. Se olvidan de que la afición también es muy importante para ganar títulos. Y que, obviamente hay que protestar cuando es necesario. Pero también hay que apoyar y animar.
Se rema juntos para conseguir cosas. La Decimocuarta es el mejor ejemplo. ¿Que a lo mejor los actuales jugadores no se merecen eso? Pues puede ser. Pero entonces, ¿vamos a ir a la guerra continua? Quizá es porque yo no soy socia y para mí ir al estadio es un milagro. No solemos valorar lo que tenemos y por eso yo lo veo de otra forma. En ningún momento digo que haya que aplaudir todo. Pero pitar todo, como que no.
En el Real Madrid el bueno de verdad es el que ya se ha ido o el que nunca vino. Kroos. Cristiano. Benzemá. Esos sí que eran buenos y no los zánganos de ahora. Pero cuando estaban ellos, los querían fuera. Porque no valían. Eran mejor los Butragueño y compañía. Y así siempre. Por no hablar del tema Rodrigo: viudas de un jugador que nunca quiso venir. Que ya te lo ha contado Mourinho. Que nos utilizó como cebo. Para dar celos. Que él es antimadridista, joder. Ahora parece que, sin él, no ganaremos nunca nada.
Florentino, ¿héroe o villano?
He tenido que ver como cada vez más hay aficionados diciendo cosas como que Florentino es el peor presidente que hemos tenido. Me río de la misma rabia que me da. ¿En serio? ¿No podemos ver que sin Florentino seguramente seríamos una suerte de… Villarreal, quizá? ¿Que si hubiera seguido Calderón y hubiéramos dejado el club en manos de aquellos que tanto nos odian y que lo quieren mangonear como los Relaño y compañía estaríamos en la ruina y seríamos la nada más absoluta?
Florentino, como es humano, aunque sea un «Ser Superior», pues sí, se ha equivocado en cosas en estos 20 años de mandato. Como para no. Porque claro, yo supongo que todos lo hacéis perfecto en vuestras vidas sin equivocaciones. Y va siendo momento de echarse a un lado. De dejarlo aquí. Pero nadie, nadie, le hubiera dado la grandeza que le devolvió él. Qué pena me da que no se sepa distinguir y lo terriblemente ingratos que son. Que se tenga una memoria tan corta para sólo ver lo que está pasando ahora sin amplitud de miras y con contexto.
Es un visionario. Que puede tener muchas ideas que no nos gusten, porque no las entendemos. Si casi siempre le acabamos dando la razón a Florentino. Cada vez menos, es verdad. Porque la pelotita no entra. Cuando vuelva a entrar, aquí se olvida todo. Menos los que quieren vivir en la infelicidad constante. Pero también es cierto que hay muchas cosas en la directiva que se deben mejorar. Para empezar, la comunicación. ¿Por qué tanta opacidad? No hace falta publicarlo todo, pero un poquito más de información y comunicación es necesario.
Pero ah, Riquelme. Ese fantoche que nos hundiría y vendería el club a los enemigos en menos que canta un gallo. Hay mucha gente que lo apoya. Qué preocupante. A mí me hubiera gustado que en las elecciones se hubieran presentado candidatos “fiables”. Al menos, no esperpentos.
Luego, una vez que son presidentes a saber, pero al menos que den buena impresión. Porque opino lo mismo que con los jugadores: la competencia es buena. Que nadie crea que tiene su puesto asegurado. Pero, ya sea por unos estatutos que quizá haya que modificar un poco (que también protegen al club de los piratas) o porque no hay nadie decente para ello, no se ha presentado ningún candidato más.
Entre Riquelme y Florentino, lo tengo claro. Y me sorprende que hayan dudas. Comprendo la parte de “votar para castigar”, pero eso siempre es peligroso y puede salir muy mal.
El problema de la afición
No se merecen ninguna de las ocho Copas de Europa que se han ganado estando él en el palco. Y precisamente, todos esos que rajan tanto y que no se sienten identificados con el club porque bla bla bla, como nos dé por llegar a la final de la UEFA Champions League en el Metropolitano el sábado 5 de junio de 2027, van a ser los primeros en decir que ellos siempre creyeron. El Real Madrid, por desgracia, se ha convertido en una moda. Y hay mucha gente que es de este equipo porque gana. Por eso, cuando vienen épocas duras, porque la vida real es esto, chavales, entonces, es que todo es una mierda y nadie sirve.
Bueno, a lo mejor no, eh. A lo mejor van con el equipo contrario (quizá el Atleti. Sueño muy obsceno sería ganarles una final en su campo) porque no sé qué de unas camisetas. Pero luego, hay un equipo, el que lleva adulterando la competición desde tiempos inmemoriales, que no sólo no se pone la camiseta ni hace ningún acto en apoyo de nada, sino que ni siquiera quiere formar parte del país en el que juegan.
Sacan banderas independentistas, insultan al país que pertenecen y aún tengo que ver a barcelonistas de Cuenca o Murcia diciendo que es normal, que lo entienden. Que ellos harían lo mismo. Pues fenomenal, oye. Eso sí, no quieren saber nada de España, pero bien que llenan la selección de sus jugadores y bien que juegan en todas las competiciones.
Y no se dan cuenta de que la Liga, a la que no pienso poner en mayúscula porque no la respeto, es una serie de Netflix guionizada por villanos que pretenden que yo me tome en serio.
¿Existe el fútbol?
No se puede hablar de fútbol porque no existe:
– Cuando te pitan una acción de manera diferente, perjudicándote claramente a cómo se la pitan a los demás, el fútbol no existe.
– Cuando te condicionan partido tras partido, con faltas y tarjetas muy rigurosas contra ti, pero demasiado permisivas con el contrario, el fútbol no existe.
– Cuando no son comprensivos con el calendario, pero sí lo son con tu principal rival, y el equipo contra el que juegas acepta cambiar el partido, pero a la Federación no le da la gana cambiarlo de fecha, el fútbol no existe.
– Cuando revisan cada gol que metes a ver si hay alguna posibilidad de anularlo, el fútbol no existe.
– Cuando tienes que salir al campo y meter tres o cuatro goles porque necesitas tener colchón por lo que pueda pasar, cuando hay otros equipos que no necesitan esforzarse, el fútbol no existe. En esta liga de granjeros, el Madrid se podría permitir no ser tan intenso algunas veces para dosificar y llegar a final de temporada fuerte. Pero no puede hacerlo.
– Cuando hay situaciones polémicas a favor del Real Madrid y no se ven repeticiones en la televisión, el fútbol no existe.
– Cuando delante del árbitro ocurren cosas y las está viendo pero no actúa y el VAR no le avisa, el fútbol no existe. El VAR, esa herramienta que supuestamente iba a ayudar a los árbitros para que hubiera más justicia. Y sólo les ayuda a prevaricar aún más.
– Cuando te anulan un gol perfectamente legal porque el árbitro ha visto que conseguías ganar en el último minuto y no interesaba y sacan una roja a tu jugador por decir “es un puto gol”, el fútbol no existe.
– Cuando a tu principal rival y comprador de vicepresidente de árbitros, no se le puede soplar porque el contrario se va con 6 tarjetas en el minuto 6, el fútbol no existe.
– Cuando cada vez que uno de tus jugadores tocan el balón o lo huelen siquiera le muelen a palos sin consecuencias, el fútbol no existe.
– Cuando el capitán del Barcelona o cualquiera de sus jugadores pueden hablar con el árbitro y bromear con él, pero nosotros no podemos si quiera mirarlo, el fútbol no existe.
– Cuando una acción no sirve para ti, pero sí para los demás, el fútbol no existe.
– Cuando tienes que enterarte de que ha habido una mano de Pubill, o de quien sea, que no se ha visto en ningún momento de la retransmisión y nos hemos enterado de ello en las redes sociales, por supuesto sin pitar, el fútbol no existe.
– Cuando hay un comité de árbitros malísimos con un nivel tan bajo que no los quieren en ninguna competición internacional, pero son los que más cobran de Europa y probablemente del mundo, el fútbol no existe.
Y puedo seguir hasta el infinito.
Que he tenido que leer estos días que la culpa es de nuestros jugadores porque casi les rompen la pierna y no se quejan. Que también es verdad. Deberían comerse al árbitro y tirarse haciendo la croqueta durante horas hasta que nos hicieran caso. Pero no lo hacen, porque alguno también estaba en plena jugada y también les hubiéramos dicho que tiraran para adelante y se dejaran de mierdas. Pero es que lo hacemos y pasan de nosotros. Y si hacemos faltas duras para que a nuestros contrincantes se les quiten las ganas de tocar a los nuestros, nos expulsan a medio equipo. Que ya me parece bien. Al menos, te quedas a gusto. Si nos van a joder igual.
No me vengáis a hablar de técnica, de táctica, ni de fútbol. Y ya lo que me repatea del todo: que como jugamos mal, no podemos quejarnos de los árbitros. Mira, vete a la mierda. No me pidas que te respete a ti y a tus opiniones porque diciendo eso me faltas al respeto. Osea, que como no juegas bien, tienen derecho a robarte a manos llenas. ¿Es eso? Que esto no va de merecer. Esto va de que el balón entre o no. Se gana jugando mal. ¿Y qué? ¿Es que nuestros rivales ganan porque juegan bien? Venga, hombre.
Por cierto, ¿qué narices es jugar bien? ¿Jugar a lo que y con los jugadores que vosotros queréis? ¿Con vuestras condiciones?
El arbitraje español, esa gran mentira
Os animo a que sigáis el canal de Youtube Dato Mata Relato y sus tweets en los que se curra un Excel con las diferencias de arbitraje al Real Madrid y al Barcelona. El año pasado perdimos, creo, 12 o 15 puntos. Da igual. Y ellos los ganaron. Ponte que nosotros seamos responsables de la mitad. Hubiéramos tenido 6 más y ellos 6 menos. Pero que esto es cada puñetera temporada. Y no sólo está él. Está también Maketo Lari, Futbolgate y otros que hacen un trabajo ingente para demostrar lo que los tontos del culo de los ladrones nos quieren rebatir.
No perdemos por los árbitros. No, que va. Que me da igual que el Madrid no juegue a nada. Dame una competición en igualdad de condiciones. Nos sorprenderíamos muchísimo.
También tengo que oír que Negreira, aunque es cierto y los árbitros y tal, son excusas para cuando perdemos porque la gente siempre pone excusas. Por favor, es que no me lo puedo creer. Y les parece normal. Pues no. NO ES NORMAL. A mí no me parece normal.
Por eso estoy hastiada de esa parte de la afición que dice estas cosas. Ellos sí son los verdaderos conformistas.
A los jugadores les falta compromiso muchas veces. Al menos, el domingo fue así. Y no saben al club que están representando ni lo que significa ese escudo que llevan en el pecho. No todos, algunos se salvan. Pero pocos. Y es una lástima y una vergüenza que sea así.
Un madridismo cainita
Pero lo último que queda es que nos peleemos entre nosotros por ellos. Un madridismo cada vez más dividido para disfrute de nuestros enemigos, que son todos los demás, que quieren destruirnos y vernos hundidos. Porque ganamos. Porque triunfamos. Porque tenemos éxito y ellos son unos mediocres. Unos muertos de hambre en muchos casos. Porque nos tienen envidia. Y se lo servimos en bandeja.
Las fobias y filias a los jugadores, la mayoría de las veces por criterios subjetivos por algo que dijo o porque no les caen bien. Hay que ser imbécil. Crítica constructiva siempre, pero destructiva no. ¿Tú ves a los culés o los atléticos hacer eso? NUNCA.
Los culés sólo lo hacen con aquellos jugadores que les dicta su club que ya no les interesan , la mayoría de las veces porque quieren cobrar. Entonces son malas personas y no se integran. Pero tienen jugadores más malos que un dolor que defienden a muerte. A muerte. Y que van a la selección, no te lo pierdas.
Nosotros no, nosotros les insultamos y les dejamos a la altura del betún porque la exigencia y la autocrítica. Que de nuevo digo que no hay que aplaudir todo, pero hay que ser consecuente, por Dios.
Así que al final llega un día en que te hartas. Porque este ambiente es irrespirable, porque no quiero pertenecer a eso. Yo no pertenezco a eso. Y considero, por muy socios que sean y madridistas de décadas, que son ellos los que no pertenecen a esto.
Yo, renegar de la afición del Real Madrid. Pues ha llegado el día. De una parte de ella, claro. Y no, no son de los que piensan contrario a mí. Hay opiniones que no entiendo, pero las tolero. Otras no, aunque me las digan con la mayor educación. Ya basta. Hasta aquí he llegado. Y también podría renegar del club y de los jugadores. A veces me dan ganas.
Ojalá no me gustara el fútbol. Lo he intentado. He intentado despegarme. Pero no, es como una relación de esas tóxicas de las que no te puedes desprender. Amo al Real Madrid y lo seguiré amando, porque él está por encima de todo. De todas las personas que lo han conformado, conforman y conformarán.
Menuda perorata, eh querido lector. No puedes decir que no te avisé. Me ha vaciado y quedado muy a gusto, por cierto, como has podido comprobar. Si has llegado hasta aquí, agradecimiento eterno. Tienes ganado el cielo desde luego. Así que tú decides qué quieres hacer: si ser parte del problema o de la solución. Pero de la solución de verdad, no la de palillo en boca.
Veo que el club se está despertando con comunicados. Necesito mucho más que eso, pero algo es algo.
Hoy, más que nunca, HALA MADRID.









Querida amiga, bienvenida al grupo de gente que hemos abierto los ojos.
Somos cada vez más y no es que seamos mejores, sólo somos más sensibles a la ignominia, a la ignorancia y al cinismo.
Somos la peor afición del mundo, y como te he dicho en alguna ocasión, no son exigentes, son caprichosos.