Caza Mayor

Al hilo del tremendo pero a la vez necesario (y quirúrgico) vídeo de Real Madrid contra ese personajillo venido a más llamado Juanma Castaño, me ha surgido una reflexión del por qué de su enconamiento salvaje -y diría que suicida- contra el Real Madrid, reforzado de un tiempo a esta parte, especialmente desde hace dos o tres años.

Seguramente por intereses espurios y bastardos (que diría el «difunto» Fernando Burgos, también conocodo como el Panocha), Castaño ha hecho de su programa la gran punta de lanza no ya contra el Real Madrid, que también, sino sobre todo contra su presidente.

Imagino que, bien llevado del ronzal y regado con los millones de Tebas y de Boluda (accionista del 7% de COPE y miembro de la candidatura de Riquelme), está intentando lograr la caída de Florentino y para eso se ha alineado con toda la purria antimadridista que ha encontrado por todos los resquicios del planeta. Pero esto va de mucho tiempo atrás.

Aun así, llevo varios años preguntándome qué le ha llevado a convertir su programa y, por ende, la linea editorial de toda la cadena a nivel de Deportes, en algo más parcial incluso que Radio Barça, contratando a gente tan despreciable como Dani Senabre, David Sánchez o sobre todo Toni Freixa.

O dando voz constantemente a ese catedrático de Derecho Penal llamado Emilio Cortés, al que Castaño llamaba tan sólo para exculpar al Barça en cada noticia, a cuál más grave, que ha ido saliendo del Caso Negreira desde 2023. Caso que, por cierto, ha pasado sin pena ni gloria por su programa a pesar de su gravedad.

A cambio, prescindió como contertulio de alguien tan capaz -y tan madridista- como Tomás Guasch, quien había hecho bandera de la posición del Real Madrid en el caso más grave de corrupción de la historia moderna del Deporte en Europa y casi del mundo.

En paralelo, maltrata de obra directamente o a través de sus contertulios a los pocos colaboradores madridistas que le quedan como Nacho Peña, al que rara vez dejan hablar tres palabras, o como Melchor Ruiz y Arancha Rodríguez, vilipendiados por Castaño y sus mariachis cada vez que abren la boca. Sólo Siro López, quien últimamente es aún más crítico que el propio Castaño con el Real Madrid, tiene la posibilidad de hablar, eso sí, siempre que sus palabras vayan dirigidas como dardos envenenados contra Florentino Pérez.

Por si eso fuera poco, a cuenta del reciente proceso electoral madridista, vivido entre mayo y junio de este mismo año, Castaño convirtió su programa en Radio Riquelme, apostando firmemente por el candidato opositor a Florentino, por el que siente auténtico odio africano.

Un odio quizás acentuado por el hecho de que hace ya unos años, el Presidente madridista optó por dejarle en tercer lugar en una rueda de entrevistas por las distintas cadenas de radio españolas y, Castaño, en un arranque de soberbia sin precedentes, decidió no entrevistar a Florentino porque «no somos plato de segunda, como para ser de tercera de nadie».

Evidentemente, desde aquello y a pesar de sus amargos lamentos posteriores (llegando incluso a negar en directo que dijese lo que había dicho años atrás), Florentino Pérez jamás ha vuelto a pisar los estudios de la COPE ni de visita.

Pero no nos engañemos. Esto viene de más arriba porque aunque Castaño piense de sí mismo que es un gran periodista (pese a no tener la carrera completada), no es más que una marioneta al servicio del gran financiador de este Tinglado, que no es otro que Javier Tebas, que lleva durante años obsequiando de forma generosa a la COPE y a otros medios con toneladas de dinero de los clubes para mantener viva la moral de la tropa. E imponiendo peones entre sus colaboradores, como el caso de Isaac Fouto, a cambio de su obediencia perruna.

Un dinero, por cierto, que es absolutamente opaco. A pesar de los constantes requerimientos, entre otros, del propio Real Madrid, nadie sabe a cuánto asciende la cantidad que cada año le dedica a pagarse la protección mediática y atacar a los disidentes y que, según algún estudio más o menos reciente (el último data de 2024), la cantidad de esos pagos pasaba ya de los 40 millones de euros al año.

Hundir a Florentino es el sueño húmedo de Tebas -del que Castaño y su tropa son sus lacayos- y han visto que la cosa está floja, no llegan los títulos y es el momento de redoblar el esfuerzo para hacerle caer, de ahí que estos dos últimos años la cacería se ha incrementado de forma exponencial. Un Madrid triunfante como el de los años 2014 a 2024 hacen de Florentino un muro que nunca podrían derribar.

Sin embargo, tras la caída en desgracia de Rubiales (enemigo aún más acérrimo de Tebas que el propio Florentino) y el paripé de las elecciones a la presidencia de la RFEF, donde desembarcó el ínclito Louzan, un títere en manos de Tebas, llegaron tiempos dificiles para el fútbol español pero también para el Real Madrid.

Y es que lo peor que nos pudo pasar es que, por fin, Tebas metiese sus zarpas en la RFEF y se convirtiese en el dueño único y absoluto del fútbol español de modo que ya dominaba todo. Incluyendo los medios gracias a su compra masiva a través de la publicidad de la Liga, como comenté anteriormente. Y el Partidazo (y Tiempo de Juego) es el programa que más daño le puede hacer al Real Madrid dado su liderazgo en audiencia, siempre según el EGM.

De esta forma, y desde hace dos años, que son los que coinciden con los del declive madridista en España, ahora mismo el Orondo maneja la Liga, maneja la Federación y, con ella, los árbitros y se ha dado cuenta de que si logra que el Madrid sume un tercer año sin títulos, Florentino caerá de maduro. No hay más que ver ese infame 35% de socios madridistas que votaron a un donnadie sin proyecto como Riquelme sólo para castigar a Florentino Pérez.

Pero antes habrá que haber «macerado» convenientemente a la afición con un trabajo de zapa y desgaste constante, para que sea el propio Madridismo (y no esta gente) el que pida la cabeza del presidente que es la pieza máxima de caza mayor a la que llevan sometiendo estos años al Real Madrid.

Por tanto, si por fin el club ha decidido cambiar su errática -y nefasta- política de comunicación consistente en poner sistemáticamente la otra mejilla y callar (otorgando el Relato antimadridista, porque aquí el que calla sí otorga), hay que seguir atacando a esta purria y demostrándole al mundo que somos más y sobre todo somos mejores. Y que esta gentuza tiene que dejar el fútbol español. Tanto los que lo dirigen y lo han llevado a un callejón sin salida, lleno de fango y corrupción, como los que les apoyan.

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