
Real Madrid 4-1 Sevilla: «Falsas polémicas para tapar la corrupción ajena»
El Real Madrid ha ganado con solvencia y brillantez a un correoso Sevilla, en una noche donde los golazos compartieron protagonismo con una falsa polémica, esparcida como un sucio bulo para tapar las vergüenzas de una competición manchada de corrupción y las incalificables declaraciones de Tebas del pasado viernes, comparando a RMTV con el régimen nazi y su aparato de propaganda.
En una noche plácida, en la que un Real Madrid con algunas interesantes variantes tácticas, como la de Valverde en el lateral derecho de inicio, el mediocentro Güler-Tchouameni y la primera titularidad de Endrick por el flanco derecho del ataque, mejoró sensiblemente su juego, todo se intentó manchar, arrojando una insoportable sombra de duda de un inexistente atraco, merced a la torticera utilización de unas jugadas que, para más inri, estuvieron bien pitadas.
Lo que sí fue, desde luego, una gran noticia es que por fin pudimos volver a ver a Eder Militao sobre el césped. El brasileño entró en los últimos minutos y volvió a la actividad tras seis meses de baja por lesión.
Duras (e injustas) críticas sevillistas a Busquets Ferrer por su actuación
Y es que los sevilistas bramaron contra el colegiado de esta noche, Busquets Ferrer, al que le reclamaron la expulsión de Arda Güler por una agresión de Güler sobre Peque en los primeros minutos y protestaron el penalti a Mbappé que dio lugar al tercer gol del Real Madrid.
Lo más triste de todo es que la jugada de Güler no es más que un forcejeo entre el jugador del Sevilla, que viene agarrando de la camiseta desde varios metros atrás al turco y éste, harto de la situación, se zafa de Peque con un golpe sobre la zona superior del pecho, casi pegado al cuello.
El jugador del Sevilla se tiró al suelo fingiendo una agresión en el rostro. De hecho, en un momento se lamenta de la parte derecha del rostro y en otras de la izquierda, cuando lo que jamás hubo fue contacto en la cara, como quería hacer creer el sevillista.
El caso es que, si bien desde el VAR tuvieron muy clara su decisión a pesar de estar varios minutos analizando la jugada, y aunque las imágenes mostradas por la TV eran francamente malas y muy confusas, Busquets Ferrer confirmó su decisión inicial y no señaló nada, ante el enfado de los visitanets.
Un enfado que se repitió en la segunda parte cuando Mbappé fue derribado por Castrín, al que previamente había ganado la posición tras un buen pase al espacio de Diomandé. El francés resultó trabado por el central sevillista y cayó al suelo y el colegiado pitó penalti.
A pesar de que las imágenes elegidas no fueron las más claras, fueron evidentes y el derribo existió. Aun así, los sevillistas, que habían callado mansamente cuando semanas atrás, Rodri agredió sin castigo a un jugador hispalense en el reciente Sevilla-Barça o el árbitro, paró un ataque claro del Sevilla alegando una lesión de Christensen, montaron en cólera.
Lo que no te cuentan los hoy hiperventilados aficionados sevillistas y medios españoles en general, es que este mismo árbitro dejo sin señalar un clarísimo manotazo del propio Castrín sobre el rostro de Endrick, que en condiciones normales habria sido penalti pero que en esta ocasión, como en otras similares con el Real Madrid, se dejo jugar y aquí no pasó nada.
Primera parte de golazos y buen juego blanco
En lo meramente deportivo, insisto en el hecho de que Mou hizo cambios en el «once» y no sólo meramente «cosméticos» sino también de sistema. Como una especie de reconocimiento al equipo que tan brillantemente remontó el pasado miércoles en el Olímpico de Roma, el portugués alineó a Courtois en la portería, Fede Valverde, Konaté, Huijsen y Cucurella en defensa, Güler, Tchouameni y Bellingham en el centro del campo y un ataque con Endrick, Mbappé y Diomandé.
El partido comenzó con bastante intensidad por parte de ambos equipos, con un Sevilla que salió a plantarle cara al Real Madrid. Tras unos primeros minutos de tanteo, de hecho, fue el Sevilla quien intentó sorprender a los blancos, pasado el cuarto de hora, con un disparo desviado de Vargas al palo corto que se marchó desviado.
Respondieron los blancos apenas un par de minutos después con un zambombazo desde la frontal de Fede Valverde que impactó en Mbappé cuando se colaba como un obús en la meta de Vladochimos.

Entonces, llegados al minuto 23, se produjo la primera jugada polémica de la noche cuando Peque se fue al suelo tras un forcejeo de unos cuantos metros con Güler. El jugador sevillista, que había venido agarrando al turco de su camiseta, simuló una agresión en el rostro por parte del centrocampista del Real Madrid que ,si bien en su afán de zafarse de Peque, golpea al ex-canterano culé (pero nunca en el rostro sino en el pecho y no con el codo sino con el antebrazo).
Tras una breve tangana y la revisión profunda de la jugada en el VAR, Busquets Ferrer decidió dejar seguir y no se adoptaron más medidas que un par de amarillas, una para cada equipo, por la tangana.
Ese parón afectó al Sevilla o quizás le permitió al Real Madrid reorganizarse y tomar aire y, a partir de ahí se fue adueñando del partido, dejando cada vez menos espacios a un Sevilla que empezó a tener serios problemas para salir de su campo.
En ese momento, llegamos al minuto 29 cuando Bellingham, muy hábil, sacó de primeras un buen balón hacia Diomandé por la izquierda. El costamarfileño, pegado a la cal, vio la llegada de Güler y le dejó un balón templadito a la altura del vértice izquierdo del área del Sevilla. Entonces, el turco, de primeras y con un imponente zurdazo, alojó el balón en la misma escuadra izquierda de Vlachodimos.
Un gol de auténtica fantasía que no se quedó ahí ya que, sólo seis minutos después, en otro ataque por la izquierda, Diomandé centró a Bellingham quien de espuela, filtró un sensacional pase entre líneas hacia Mbappé. El francés controló el balón con una ruleta, que le sirvió para dejar atrás a su marcador y, con la velocidad de un rayo, se plantó ante Vlachodimos y, con un regate en un palmo de terreno, recortó al meta sevillista y marcó a puerta vacía.

Eso sí, con el partido prácticamente sentenciado y con un Real Madrid que había dejado unos muy buenos minutos de juego, el Sevilla pudo haber acortado distancias en el descuento, con un gran disparo de Agoumé, al que respondió Courtois con una magnífica parada.
Más goles y polémica en la segunda mitad
Tras la reanudación, más de lo mismo. Vimos a un Real Madrid dominador y sin fisuras, con un Diomandé cada vez más desatado y al que sólo le faltó acertar en el último pase, pero al que el Sevilla estuvo a punto de acortar distancias con un remate acrobático de Correia que desvió milagrosamente Valverde a córner en el ’59.
Eso sí, minutos antes, Endrick pidió penalti por un manotazo de Castrín tras una brillante filigrana en la que el carioca le tiró un sombrero al zaguero sevillista y éste impactó con su mano sobre el rostro, lo que le dejó dolorido.
Instantes después de la buena ocasión sevillista, los de Mourinho se encontraron con el tercer tanto. Corría el minuto 60 cuando Diomandé robó un balón en campo propio, sólo unos metros antes de la línea del centro del campo.
El costamarfileño avanzó sin oposición y, al llegar a la zona de tres cuartos del Sevilla, le lanzó a Mbappé un magnífico servicio a la espalda de Castrín. El francés, muy rápido en su carrera, le ganó la posición y se cruzó por delante del zaguero sevillista, que le trabó y le mandó al suelo, con el consiguiente penalti.
El encargado del lanzamiento fue el propio Mbappé, que sorprendió a Vlachodimos con un espectacular «panenkazo», que supuso el tercero y la aparente sentencia para el Sevilla.
Sin embargo, un error del propio Mbappé en zona defensiva en el minuto 79, habilitó a Stassin, que había entrdo al campo minutos antes. El delantero belga tiró una pared con Manu Bueno y éste batió a Courtois con un buen disparo ajustado al palo derecho.

No le duró mucho la alegría a la parroquia sevillista ya que tan sólo dos minutos más tarde, en una buena combinación de la medular madridista, Tchouameni acabó sirviendo a Diomandé quien, tras avanzar un buen puñado de metros sin apenas oposición, acabó plantándose en la frontal y, aprovechando la inacción defensiva del Sevilla, armó la pierna y batió a Vlachodimos con un espectacular derechazo.
A partir de ahí se acabó el partido, que fue discurriendo sin más aliciente que ver en acción a Espí, quien tuvo la posibilidad de marcar casi al final del partido, pero no llegó a rematar en boca de gol un rechace de Vlachodimos a un durísimo disparo de Tchouameni desde la frontal.
Unos minutos en los que, por fin y tras seis interminables meses de retiro involuntario, Eder Militao se volvía a vestir de corto y disputaba sus primeros minutos de la temporada. Una vuelta a la actividad muy celebrada. por cierto, por los aficionados madridistas, que le recibieron con una gran ovación.
Finalmente y tras algo más de cinco minutos de prolongación, el partido tocó a su fin y, sin salir de Madrid, ahora toca ponerse en «Modo Champions». Espera el siempre difícil RB Leipzig, que visitará este miércoles el coliseo blanco en la tercera jornada de la Fase de Grupos.
Ficha técnica del partido
Real Madrid: Courtois; Valverde (Militao, ’84), Konaté, Huijsen, Cucurella; Tchouameni, Güler (Camavinga, ’77); Endrick (Brahim, ’70), Bellingham (Bernardo Silva, ’70), Mbappé (Espí, ’84) y Diomandé.
Sevilla: Vlachodimos; Juan Iglesias (Carmona,’72), Castrín, Salas, Suazo; Agoumé, Fofana; Vargas (Ejuke,’46), Peque (Bueno, ’56), Correia (Alfon, ’73); y Ure (Stassin, ’56).
Arbitro: Mateo Busquets Ferrer (Col. Balear). Por el Real Madrid amonestó a Huijsen y Cucurella y por el Sevilla, a Correia y Juan Iglesias.
