Crónica: Sporting de Gijón 2-3 Real Madrid | Jornada 32 Liga Santander

Sporting de Gijón 2-3 Real Madrid: «El día que Dios se disfrazó de Isco»

Isco celebrando con rabia el gol de la victoria | Sporting 2-3 Real Madrid

Dicen que hace algo más de 30 años, y tras una portentosa actuación de Michael Jordan en el Boston Garden en la que anotó 63 puntos ante los Celtics, la estrella del conjunto local, Larry Bird, afirmó rotundamente aquello de «es como si Dios se hubiese disfrazado de Jordan», para describir aquel partido del mítico jugador de Chicago Bulls.

Pues bien, algo parecido habría que decir hoy de Isco Alarcón, tras lo vivido en El Molinón, después de la magistral actuación del malagueño sobre el césped gijonés.

Isco le ha dado algo más de tres puntos al Real Madrid, en una sufrida y elaborada victoria ante el Sporting de Gijón. Un tiunfo firmado con sangre y con mucho sacrificio, gracias a un gol fabuloso del malagueño en el minuto 90.

El jugador malagueño ha ofrecido una actuación prodigiosa, la mejor sin duda desde que viste los colores del conjunto blanco y con sus dos goles y una capacidad de liderazgo y sacrificio inéditas hasta la fecha, ha llevado al Madrid hasta el triunfo.

Y es que, a pesar de las numerosas bajas que presentaba el Madrid, los de Zidane han firmado una soberbia actuación no tanto a base de juego pero sí de trabajo duro y sacrificio, en esos partidos donde sobra el esmóquin y hace falta el mono de trabajo.

Una importantísima victoria, sobreponiéndose a los dos goles del Sporting, que se pusieron hasta en dos ocasiones por delante en el marcador. Pero sobre todo a una nefasta y muy parcial actuación de Fernández Borbalán, que permitió todas las brusquedades, macarradas y provocaciones de los jugadores sportinguistas y dejó sin sancionar hasta dos claros penaltis en el área gijonesa.

El primero por un agarrón a Sergio Ramos y otro, por una clara zancadilla a Lucas Vázquez que encima recibió un fuerte golpe en la cara. Incluso se le reclamó un tercer penalti, por manos de Babin casi al final del partido aunque, para ser sinceros, éste me pareció bastante más discutible.

Un «11» absolutamente revolucionario

El partido se presentaba caliente, en unas gradas absolutamente plagadas de antimadridismo, y un Sporting con los ojos inyectados en sangre. De hecho, estoy más que convencido que, de haber afrontado tan solo la mitad de sus partidos esta temporada con la «intensidad» -rayana en la violencia- y con las ganas de hoy, al conjunto rojiblanco le habría dado para estar no ya a salvo sino quién sabe si en puestos europeos.

Con una alineación absolutamente revolucionaria, en la línea de la presentada por Zidane ante el Leganés, el Madrid llegó a El Molinón sin la BBC y con hasta siete caras no habituales en el equipo titular. Entre ellas y, quizás la más sorprendente, la presencia de Fabio Coentrao, que volvía a un «once» blanco tras su actuación en Lisboa en la Champions, allá por el mes de noviembre.

Aun así, el partido comenzó con un dominio absoluto de la situación por el Real Madrid, que rápidamente se hizo dueño de la pelota, moviéndola con criterio aunque hay que reconocer que con cierta lentitud. Con Lucas Vázquez, percutiendo constantemente por la banda derecha, el Madrid dio un par de sustos con dos buenas aproximaciones de Marco Asensio.

Nacho en disputa de un balón durante el partido | Sporting 2-3 Real Madrid

En el minuto 10 llegó la primera gran oportunidad madridista cuando precisamente el propio Lucas, en posición de «9» puro y completamente solo desde el punto de penalti, cabeceó por encima del larguero un excelente balón colgado por Danilo.

Pero el fútbol tiene estas cosas y apenas cuatro minutos más tarde, una elaborada jugada de ataque del Sporting, pésimamente defendida por el Madrid, permitió conducir el balón con total comodidad a Mikel Vesga.

El jugador vitoriano llegó prácticamente sin oposición hasta la frontal del área blanca y colgó un balón por encima de la defensa que se quedó viendo cómo Duje Cop les ganaba la espalda y, con total comodidad, batió a Casilla en su quizás demasiado tardía salida.

Aquello sirvió para despertar a la grada, que volvió a demostrar su odio africano hacia el Real Madrid y animó a los jugadores rojiblancos.

Pero como dice el refrán, «poco dura la alegría en la casa del pobre» y apenas dos minutos más tarde, Isco firmó la primera de sus obras de arte en forma de jugada personal. En una excelente internada en el área, el de Arroyo de la Miel sorteó hasta tres rivales con un sutil regate y un giro de cadera y mandó el balón a la misma escuadra de Cuéllar.

Aun así, este resultado no le servía al Madrid en su carrera hacia el título por lo que el equipo aprovechó que el Sporting acusó el duro golpe. Las gradas se enfriaron casi tanto como el club asturiano, de modo que el Madrid siguió a lo suyo, con un magnífico Danilo y Lucas Vázquez como martillos pilones por la banda derecha.

En el minuto 23 llegó la primera jugada polémica del partido cuando Lillo agarró claramente de la camiseta a Sergio Ramos cuando éste si disponía a rematar un centro de James, pero Fernández Borbalán, que había venido con las instrucciones bien precisas de ponerle lo más difícil posible las cosas al Real Madrid, miró para otro lado y dejó seguir la jugada.

Borbalán no señaló penalti en este agarrón de Lillo a Ramos | Sporting 2-3 Real Madrid

Pero ni por esas se descosió el Madrid. Así, al filo de la media hora de nuevo un gran centro desde la banda de Lucas Vázquez era rematado alto por Morata, hasta ese momento muy desdibujado.

A esta oportunidad hay que añadirle un minuto después otra nueva genialidad de Isco, que dejó solo a Lucas Vázquez, en esta ocasión por la izquierda. El gallego le dio el pase de la muerte a Morata que marcó a puerta vacía pero la jugada estaba invalidada por la posición de fuera de juego del extremo madridista en la recepción del pase.

Sin embargo, en pleno aluvión blanco, de nuevo una falta de concentración de un muy nervioso Nacho estuvo a punto de jugarle al Madrid una mala pasada. En el minuto 30 de partido, el central madrileño se equivocó en la entrega y le dejó un balón franco a Carmena pero Casilla estuvo bastante atento y se adelantó al jugador del Sporting cuando encaraba solo la portería blanca.

Aquello no fue más que un breve y efímero espejismo porque el Madrid siguió en sus trece. Con un dominio absoluto de la pelota, las ocasiones seguían llegando merced a la paciencia del centro del campo madridista, perfectamente liderado por un Isco en estado de gracia.

Así, en apenas dos minutos, el Real Madrid dispuso de otras dos buenas oportunidades. La primera con una espectacular arrancada de Mateo Kovacic desde su campo que centró a la derecha para que James pusiese el balón, pero no encontró rematador. La segunda, con un disparo duro y raso de Lucas Vázquez,  pegado al poste pero que se marchó fuera por poco.

Fabio Coentrao, la gran novedad del Real Madrid en el 11 | Sporting 2-3 Real Madrid

Y de nuevo, otra vez Fernández Borbalán acudió al rescate del Sporting cuando a punto de llegar al minuto 38, Lillo, otra vez Lillo, agredió sin balón a Marco Asensio para evitar que éste corriese el contragolpe cuando el balón se jugaba en la banda contraria.

Aquella acción, que era una roja clara, motivó un enfado más que considerable del mallorquín pero, una vez más y como hasta ese momento, Borbalán se guardó las tarjetas para mejor ocasión, perdonándole la expulsión.

Con el partido prácticamente acabado en su primera mitad, el Madrid dispuso de otras dos nuevas oportunidades. La primera, con un centro desde la izquierda al que Lucas no llegó por poco.

Entre otras cosas, porque el extremo de Curtis fue golpeado en la cara por Meré, quien además le traba la pierna antes de tocar balón. Yde nuevo, un posible penalti a favor del Madrid que el colegiado mandó al limbo.

La última jugada del Madrid llegó al filo del descanso con el lanzamiento de James a la barrera de una peligrosa falta cometida por Isma López sobre Danilo casi al borde del área.

De nuevo cuesta arriba a pesar de todo

El segundo tiempo comenzó sin cambios y con el mismo dibujo. Y sobre todo la misma sensación de que el segundo gol del Madrid estaba al caer ya que el Sporting apenas sí podía salir de su campo y, las pocas veces que tenía el balón, le duraba un suspiro.

Así pues, con tan solo cuatro minutos de juego disputados llegó una de las mejores oportunidades del Madrid de todo el partido. Como tantas otras veces, una falta desde la banda derecha del Sporting perfectamente botada por James era rematada de cabeza a placer por Nacho, entrando desde atrás. Sin embargo, Cuéllar respondió con una excelente intervención mandando el balón a córner.

Nacho en disputa de un balón durante el partido | Sporting 2-3 Real Madrid

¿He dicho a córner? Sí, porque el único que no vio córner en esa jugada y mandó sacar el balón de fondo fue Fernández Borbalán. Y recalco esto porque ese saque de puerta dio lugar a un ataque del Sporting que acabó en una falta sacada prácticamente desde el centro del campo al corazón del área del Madrid. Babin prolongó hacia el punto de penalti y Vesga enganchó de cabeza un balón imposible que acabó colándose por la escuadra de Casilla. La Flor de Zidane, ya se sabe…

Y lo que son las cosas, de un 1-2 claro a un 2-1 en apenas un momento y de nuevo, el partido cuesta arriba. Pero el Madrid de Zidane está curtido en mil y una batallas de este tipo. Le gusta la épica y parece sentirse como pez en el agua en este tipo de partidos y, lejos de hundirse, sacó de nuevo la casta y el gen ganador tan típico de este equipo.

Y como ocurrió en la primera parte, el Madrid no le dejó mucho tiempo al Sporting para paladear su ventaja ya que, tras un primer aviso de James, cuyo disparo fue atajado por Cuéllar, llegó el empate. A punto de cumplirse el primer cuarto de hora de la segunda parte, de nuevo un gran centro de Danilo por su banda y el balón, un auténtico caramelo, fue cabeceado al fondo de la red por Morata.

Con media hora por delante y con el Madrid en pleno zafarrancho, ya con Marcelo por Coentrao sobre el césped, fue Danilo quien estuvo a punto de adelantar al equipo blanco tras un magnífico remate de cabeza de una falta botada por James, pero su remate se marchó fuera por bien poco, pegado al palo.

Precisamente, un minuto antes Borbalán había vuelto a perdonar la expulsión a Lillo, que en esta ocasión lanzó una andanada en forma de plantillazo a Morata, pero el colegiado andaluz sólo castigó con amarilla la patada y posterior empujón al delantero madrileño, perdonándole nuevamente la expulsión.

Con el Madrid lanzado en tromba sobre el área del Sporting, las ocasiones poco a poco iban cayendo del lado madridista. Morata la tuvo pero su remate de cabeza, blando, acabó en las manos de Cuéllar. Entonces, un par de minutos más tarde llegó la Madre de Todas las Jugadas.

Isco, que seguía en plan imperial, pidiéndolas todas y canalizando todos y cada uno de los ataques del Real Madrid, nos dejó el que pudo haber sido el gol de la temporada.

Marco Asensio también rayó a gran altura hoy en Gijón | Sporting 2-3 Real Madrid

El malagueño cogió el balón en el centro del campo y empezó a sortear rivales uno tras otro hasta llegar al centro del área sportinguista. Allí continuó con su slalom pero en el último momento y cuando se disponía a armar la pierna, perdió la pelota. La jugada no murió ahí sino que el rechace le cayó a Marcelo que disparó raso pero el balón se marchó fuera por poco.

Lo cierto es que el tiempo avanzaba y el Madrid no terminaba de ver puerta. Pero lejos de caer en el desánimo o en la desesperación, con Mariano ya en cancha por un mosqueadísimo Lucas Vázquez, el club blanco siguió gastando cartuchos hasta que, a falta de un minuto, decidió estallar la traca final de la mano, nuevamente, de Isco Alarcón.

Una nueva oportunidad a cargo de Mariano y un posible penalti por manos de Babín a tiro de Morata a falta de dos minutos parecían dejar claro que, como ocurrió el año pasado, el Madrid no lograría los tres puntos en El Molinón.

Pero el Madrid tiene estas cosas y que, cuando todo el mundo daba por hecho el empate y en las gradas, henchidas de antimadridista, se cantaba «Madridista el que no bote» y «Así, así, así gana el Madrid», ocurrió el milagro.

De nuevo Isco, en jugada personal, caracoleó en el borde del área ante varios rivales y por un sitio absolutamente inverosímil, el malagueño se sacó un misil en forma de disparo raso y pegado al poste, anotando el merecido gol del triunfo madridista.

El golpe fue tan duro que, a pesar de los tres minutos decretados por Fernández Borbalán para la prolongación, el partido apenas se jugó.

James se fue a una banda, se tardó una eternidad en botar un córner y el partido acabó ante la desesperación de unas gradas que, de nuevo, volvieron a ver cómo gana el Real Madrid, pero de verdad, sin ironías. Con oficio, trabajo, sacrificio y mucha, mucha testiculina.


Podcast 4×48 ‘Isco de Resurrección’ Sporting Gijón 2-3 Real Madrid


 

¿Te ha gustado el artículo? ¡SUSCRÍBETE y no te pierdas nada!

[wysija_form id=»1″]

Deja una respuesta