Crónica del Real Madrid 4-2 Bayern Múnich. El Real Madrid jugará semifinales de Champions por séptima vez consecutiva
Los de Zidane dejarón al Bayern Múnich sin semifinales de Champions, en un intenso partido que requirió prórroga para ser definido.
Por Ramiro Rincón (@RamiroCorner)

El Real Madrid goleó al Bayern Múnich (4–2) en el partido correspondiente a los cuartos de final de Liga de Campeones. El resultado en Alemania fue de 1-2, lo que permitía intuir que los de Ancelotti iban a salir con “el cuchillo entre los dientes” desde el inicio, para darle vuelta a una eliminatoria que se empezaba a teñir de blanco.
Desde hace seis años, ambos equipos ocupaban un puesto en el bus que llevaba a los equipos a semifinales de Champions, presumir cual se quedaría con el tiquete en este periodo era impredecible. Sin embargo el Real Madrid tenía ventaja, y por su condición de local, era favorito, estado que Zidane quería evitar: “no vamos a especular, no pensaremos que hubo un partido de ida”.
La primera pelota la movió el reaparecido Lewandoski sobre quien los alemanes depositaron su fe para la gesta. El polaco no iba a ser el único protagonista. Al minuto de encuentro, el primero en “mostrar los dientes” fue Ribery, quien cometió una falta a Casemiro. Seguidamente, en inmediaciones del área, Arturo Vidal recibió la primera amarilla del encuentro por cometer una dura entrada a Isco, cuya falta, Cristiano la convirtió en un tiro libre infructuoso. Los alemanes estaban dejando claro que no venían a jugar con coches.
Desde el principio el Bayern intentó neutralizar al Madrid, y en el ataque, pretendieron realizar peligrosos avances con Robben, Ribery, Thiago y Vidal. Esto solo duró hasta el minuto 23, cuando un cabezazo de Benzama rozó el poste izquierdo de Manuel Neuer; a partir de aquí el Bernabéu fue más blanco que de costumbre. La rápida salida del portero alemán, provocaba que la dinámica del partido fuera de ida y vuelta, no obstante, los avances del Madrid fueron más claros y con altas probabilidades de gol.

Un tiro de Carvajal al palo bajo de Neuer encendió las alarmas de la portería bávara; el internacional alemán atajó la pelota con “las uñas”, enviándola a un tiro de esquina que no se cobró porque según criterio del juez no había sido desviada. Esa no iba a ser la única decisión polémica de Viktor Kassai, quien acabaría el encuentro en el ojo del huracán. Mientras, el Madrid continuaba su ráfaga de ocasiones de gol al ritmo de un Toni Kross incisivo. En respuesta, el Bayern ejecutó avances sin éxito hasta el final de la primera parte.
Los madridistas se fueron a los vestuarios con sensación de victoria, los gestos de complicidad entre el banquillo y los titulares evocaban un: “hay que continuar así”. Pero no iba a ser tan fácil. El eufórico Bernabéu se sobresaltó cuando a los cinco minutos de la segunda parte, Robben golpeó una pelota que le quedaba detrás, causándole un efecto de vaselina; el portero Keylor ya estaba vencido, solo quedaba el balón y el arco. En ese instante apareció milagrosamente Marcelo para despejar la bola en la línea de meta con un fuerte cabezazo, “¡bendito Marcelo!” pensaron Zidane y el 80% del Bernabéu.
En una de las múltiples subidas de Robben, Casemiro le atravesó la pierna derecha en el área, Robben cayó y el húngaro pitó penal. El Bernabéu le reprochó con pitos estrepitosos su decisión. Lewansdoski fue el encargado de convertir, mientras que el canguelo se empezó a apoderar de la afición local. Las bandas de Robben y Ribery se fueron tornando en una pesadilla, sus constantes corridas proponían un juego que en el momento los merengues parecían no contrarrestar. Además, otro gol pondría en desventaja a los de Zidane, una vez más en la eliminatoria.
Era evidente que el Madrid necesitaba un cambio, un plus que le permitiera salir de esa situación en el juego. El francés se inclinó por Asensio, quien ingresó por un Karim Benzema que no logró acomodarse en los 63 minutos que estuvo en el césped. En un inicio pareció ser un cambio inconcebible por la situación del encuentro, deshacerse de un delantero y darle ingreso a un centrocampista supone reducir la voracidad en el ataque, justo lo que necesitaban los blancos. Sin embargo fue un bálsamo para el Madrid, los blancos volvieron a dialogar con la pelota.

Anccelotti percibió el cambió en el panorama del partido y resolvió darle ingreso a Douglas, sustituyendo a Ribery. Por su parte, Zidane reemplazó al aclamado Isco por Lucas Vasquez. Después de estos relevos la dinámica no cambió, y el técnico italiano sabía que era hora de aumentar la dosis de ataque, porque con el resultado momentáneo aún no le alcanzaba para comprar el tiquete. El sacrificado iba a ser Xabi Alonso, quien jugaba su último partido de Champions luego de anunciar su retiro a final de temporada. Segundos después, Cristiano Ronaldo marcó para el Madrid con un cabezazo a centro de Casemiro, que representa su nueva faceta de nueve puro. El Bernabéu estalló y volvió a amar a un Cristiano que no estaba fino hasta el momento.
El Madrid parece ser un equipo al que no se le da ganar distendidamente, a menos no en el marcador. Al minuto de haber anotado el portugués, una jugada desafortunada entre Ramos y Nacho acabó en gol en propia puerta; la presión de Lewandoski junto a Müller hizo dudar a los centrales, provocando una punteada involuntaria de Ramos que dejaba sin posibilidades al portero madridista. La eliminatoria acumulaba 2-2 a falta de 15 minutos, el tiempo extra era en ese instante una realidad, pero aún el Madrid iba a tener tiempo para sufrir otra angustia. Tres minutos después del autogol, Casemiro, quien había sido amonestado en el minuto 40 por juego peligroso, cometió una infracción que pudo haberle costado la expulsión por doble amarilla, finalmente Kassai solo le dio una advertencia, decisión que los alemanes recriminaron fervientemente. El Bernabéu exhaló.
Los últimos diez minutos trajeron consigo la polémica más determinante del encuentro. En el 83 el inquietante Asensio intentó desbordar a Arturo Vidal, quien en su afán por evitarlo se lanzó en plancha para sacarle la pelota al español. Asensio cayó derribado por el fuerte contacto con el chileno. El árbitro desde su perspectiva consideró que aquella había sido una entrada violenta merecedora de tarjeta amarilla, la segunda de Vidal. Una vez más el Bayern se quedaba con 10 frente a un Madrid que inducía a Neuer constantemente al trabajo.
Ancelotti vio que no era efectivo seguir encomendándose al recién recuperado Lewandoski y le dio prioridad a la defensa de su equipo ingresando a Joshua Kimmich. De esta forma acababan los 90 reglamentarios. La fatiga no existía en el rostro de los blancos, sí las ganas de devorar a un tambaleante Bayern.
Desde el inicio del tiempo extra, el Madrid emprendió una propuesta de ataque siendo consciente de su superioridad numérica y de que un gol del Bayern en esas circunstancias obligaría los obligaría a marcar dos tantos. El Bernabéu disfrutaba de las embestidas de sus jugadores, como espectadores de una pelea de boxeo a espera del nocaut. Sin embargo Neuer dilataba el grito de gol madridista con atajadas claves. Un fuerte disparo de Ronaldo a la escuadra fue desviado por el alemán, evitando el 2-2. El máximo goleador de la historia de la Champions quería engordar sus ya obesas cifras goleadoras frente a los bávaros.

Entonces llegó una nueva controversia, Cristiano a 11 metros de Neuer, controló un centro de Ramos (algunos medios alemanes aseguran que lo hizo con su brazo) y disparó; gol en fuera de juego, sin embargo las líneas se movieron a tal velocidad que pasó desapercibido para los jueces, 2-2 y 17 minutos para la finalización. El gol no sació las ansias del Madrid, que siguió intentándolo con los pies de uno de los héroes blancos: Marcelo, el lateral brasileño se echó una galopada desde la mitad del campo como si estuviera jugando en la playa de Rio. Se sacó a tres rivales genuinamente, y al pisar el área distinguió a Ronaldo en el otro extremo, el portugués definió a placer, lo que significó el 3-2 del Madrid.
El Bernabéu era una fiesta, el objetivo parecía estar cumplido. Los madridistas respiraron tranquilos a sabiendas de que todo estaba resuelto, era la hora de disfrutar; esta idea la adoptó Asensio, quien propició una contra dos contra dos, acompañado de Cristiano, el español optó por definir él mismo sentenciando el encuentro (4-2) y la eliminatoria (6-3) a falta de nueve minutos para el final.
Los madridistas se fueron del estadio con el tiquete que solo los cuatro mejores de Europa pueden adquirir, y solo ellos pueden revalidar por siete años consecutivos. Los de zidane esperan conocer a sus acompañantes de viaje, además del ya clasificado Atlético de Madrid. El hito de ganar la Champions de forma consecutiva está cada vez más cerca. Pero antes, tienen un partido determinante el próximo domingo. El Bernabeú se vestirá nuevamente de gala para recibir al ‘clásico’; y la moral de los merengues va rozando el blanco cielo de Madrid.
– FICHA TÉCNICA:
4 – Real Madrid: Keylor Navas; Carvajal, Nacho, Sergio Ramos, Marcelo; Casemiro, Kroos (Kovacic, m.114), Modric, Isco (Lucas Vázquez, m.71); Cristiano Ronaldo y Benzema (Asensio, m.64).
2 – Bayern Múnich: Neuer; Lahm, Boateng, Hummels, Alaba; Xabi Alonso (Muller, m.75), Vidal; Robben, Thiago, Ribery (Douglas Costa, m.70); y Lewandowski (Kimmich, m.87).
Goles: 0-1, M.53: Lewandowski, de penalti. 1-1, M.76: Cristiano Ronaldo. 1-2, M.77: Sergio Ramos, en propia meta. 2-2, M.105: Cristiano Ronaldo. 3-2, M.109: Cristiano Ronaldo. 4-2, M.112: Marco Asensio.
Árbitro: Viktor Kassai (Hungría). Expulsó por doble amonestación a Arturo Vidal a los 83 minutos. También amonestó a Casemiro (m.41), Xabi Alonso (m.70), Hummels (m.75) y Robben (m.101).
