Estoy harto. Estoy hasta los cojones, seamos claros. Veo a una chica decirle al club con la mayor masa social del mundo que no valemos una mierda. Y se queda tan ancha. Pero no solo eso, Mundo Deportivo, As, Cope, e incluso Fox Italia, le dan coba. Yo quiero decirle un par de cosas.
Lo primero, ¿es fácil ser del Madrid? Yo nací en el año 1996, así que he sufrido en mis propias carnes al Barça de Ronaldinho, al Barça de Messi y he estado 8 años sin pasar de octavos. He visto como humillaban a mi equipo en nuestra propia casa con un 2-6, para, un par de años después volver a abofetearnos en toda la cara con la manita. También he querido que me tragase la tierra cuando el Atleti nos metió cuatro en su casa y, seis meses después, volver a ser masacrado por el Barça en el Bernabéu.
He llegado a ver cómo un segunda B nos eliminaba de la Copa del Rey con un 0-4; pero no fue el único equipo de dicha categoría que nos ha eliminado, ¿o nos olvidamos de la Real Unión el año anterior? En esta misma competición también he sido testigo como el Zaragoza nos endosaba un 6-1 en La Romareda; como éramos el hazme reír de toda Europa por alinear indebidamente a Cheryshev; o aquella maldita final en el Bernabéu que se nos escapó con el gol de Miranda. Y aquí sigo, siempre fiel y al pie del cañón para defender y animar a mi equipo. Pase lo que pase, se celebren Champions en Lisboa o se pierda estrepitosamente en Alcorcón.

Lo segundo, ¿quién coño eres tú para decirme a mí si puedo o no puedo ser del Madrid? De tu carta se desprende una superioridad moral que va muy acorde a los valores de falsa humildad y tribunismo que defiende tu entrenador. Porque celebrar un empate en el Bernabéu en liga sin jugarse nada como si hubieses ganado el Mundial es normal, pero quitarse la camiseta tras meter un gol (el cuarto y de penalti, lo sé) en una final de Champions es de ser un prepotente y un engreído.
Porque meterse en el campo para encararse y pegar a un chaval 20 años menor que tú en una final de Champions es sentir los colores y saber perder, pero sacar un tifo en un derbi presumiendo de los dos últimos títulos europeos que os hemos ganado es no saber ganar. Porque echar la culpa al presupuesto cuando se pierde contra el Madrid es algo realista, pero no hablar de ello cuando se pierde contra el Alavés es totalmente normal. Porque mientras el Frente Atlético continúa impunemente en vuestro fondo después de acordarse de Puerta, Juanito (la última vez el martes en el Bernabéu) y asesinar; los Ultra Sur tienen vetada la entrada en el Santiago Bernabéu. Porque decir que el Madrid es el mejor equipo del mundo es de ser un soberbio, pero decir, no ya de tu equipo sino de ti mismo, que eres la mejor afición del mundo es ser humilde.
No sé qué sentirá la afición del Atlético de Madrid cuando recuerda el gol de Ramos o el palo de Juanfran. No lo sé, por eso os lo preguntamos. Pero sí hay una cosa de la que estoy absolutamente seguro, mencionando a Don Santiago Bernabéu: «La camiseta del Real Madrid es blanca. Se puede manchar de barro, sudor y hasta sangre, pero jamás de vergüenza.»
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