Granada 0-4 Real Madrid: «Una nueva exhibición de la segunda unidad»

El partido disputado en Los Cármenes nos volvió a dejar una nueva goleada a cargo del mal llamado «Plan B» de Zidane, su ya archiconocida segunda unidad, en un partido ciertamente sin historia, ante un rival ya descendido y que no opuso apenas resistencia.
El Real Madrid fue inmisericorde, al menos en la primera mitad, con un Granada que prácticamente no tuvo oportunidades para ni siquiera salir de su campo, abrumado por el vendaval de fútbol ofensivo mostrado por los teóricamente suplentes madridistas
Un festival goleador y una victoria imprescindibles no sólo para reforzar la moral de la tropa, absolutamente enchufada en este tramo decisivo del campeonato sino, sobre todo, para seguir en el pulso por la Liga, máxime cuando ya se conocía el triunfo del Barça ante el Villarreal por 4-1.
Por úlitmo, decir que es asombroso el modo en el que Zidane está gestionando esta plantilla, en la que a pesar de todo lo que se dice, da la sensación que no hay suplentes ni titulares. Salga el que salga, rinde a un 120%en un manejo de la plantilla que será estudiado en el futuro en los másters de Gestión Deportiva.
De hecho, viendo el partidazo que Fabio Coentrao se despachó ayer por su banda y cómo se le ha recuperado para la causa, uno se imagina que el trabajo de Zidane motivando y manteniendo conectada a toda su plantilla es sencillamente impagable.
Un primer tiempo arrollador
La primera mitad siguió exactamente el mismo guión que este equipo, de nuevo revolucionario en el «once» y que en nada se parecía al que goleó al Atlético de Madrid en Champions. Esto es, verticalidad, rapidez, consistencia en la presión y una pegada brutal, que como en los partidos contra el Leganés o Deportivo de la Coruña, dejaron el encuentro sentenciado en un abrir y cerrar de ojos.

Con un claro 4-2-3-1, sin Navas y con la novedad de Coentrao en el lateral izquierdo, la sala de máquinas del Real Madrid quedó en las manos de unos inspiradísimos Mateo Kovacic (que ayer cumplía la insultante cifra de 23 años) y Casemiro, y Asensio, Lucas Vázquez y James surtiendo de balones a Morata.
Pues bien, desde el primer instante se vio que aquello iba a acabar mal para el Granada. Con apenas tres minutos disputados, cuando el público de Los Cármenes apenas había tenido tiempo de sentarse, una jugada coral de todo el ataque madridista acababa con una magnífica diagonal de Morata a Lucas Vázquez cuyo centro, milimétrico, al área pequeña era empujado dentro por James Rodríguez.
Aquel golpe desarboló las mínimas opciones del Granada, que quedó «groggy» y a punto de caer noqueado sobre la lona. Y como le ocurre a esta versión alternativa del Real Madrid, sus jugadores olieron la sangre y como tiburones hambrientos decidieron rematar la faena.
En apenas ocho minutos, el Madrid asestó el golpe de gracia al Granada. Otra internada de Lucas Vázquez por la banda derecha del conjunto nazarí como cuchillo en mantequilla, dejó un cambio de juego magistral hacia el otro lateral. Allí emergió la figura de Fabio Coentrao, que se sacó un centro espectacular al corazón del área pequeña, perfectamente cabeceado a la red por James.
De esta forma, y con los deberes prácticamente hechos, el partido entró en una especie de «calma chicha». Una fase en la que el Granada trató de desperezarse y tocar mínimamente la pelota, aunque el dominio del Madrid seguía siendo abrumador, especialmente por las bandas.
Al filo de la media hora, y precisamente por la banda derecha, el brasileño Danilo sacó a pasear su puñal asistiendo maravillosamente a Morata, que masacró sin piedad la meta de Ochoa con un durísimo disparo que se introdujo en la portería tras tocar el larguero.
Pero aquello no acabó ahí. Apenas cinco minutos después del tercero, Morata se guisó y se comió una excelente jugada personal. El madrileño zigzagueó en el área del Granada sorteando a cuantos zagueros le salieron al paso y machacó al meta mexicano con furia visigoda, en un disparo inapelable.

Lo curioso es que el hambre de estos chicos es infinita y, lejos de bajar los brazos y dar por cerrado el partido, el Madrid continuó percutiendo una y otra vez sobre el área del Granada y a punto estuvo de dejar un par de goles más.
A punto de llegar el descanso, primero la tuvo Lucas Vázquez con una magnífica diagonal que habría firmado el mismísimo Robben, pero su disparo se estrelló en el larguero de la portería de Ochoa.
La segunda oportunidad para ampliar el marcador llegó apenas un minuto después, cuando un pase maravilloso de Kovacic a lo Laudrup, habilitó a Lucas Vázquez como «9» completamente solo en el punto de penalti. Sin embargo, el gallego no supo definir ante la salida de Ochoa y el rechace le cayó a Casemiro, quien a puerta vacía mandó inexplicablemente a las nubes.
Una segunda parte sin pegada
Los segundos 45 minutos sobraron de forma manifiesta. El Madrid, seguramente con la mente puesta en el decisivo compromiso del miércoles próximo, saltó al campo en la segunda mitad casi más de cuerpo presente que de alma.
El partido entró en una fase de falta de tensión francamente importante, sólo salpicada por un puñado de nuevas oportunidades del Madrid para golear aún más al Granada.
Aun así, el Madrid se siguió asomando a la portería de Ochoa con bastante peligro pero el equipo adoleció de acierto rematador.
En este sentido, hubo que esperar al menos un cuarto de hora para ver la primera gran oportunidad de este segundo período. Llegó, cómo no, de la mano de Lucas Vázquez por la derecha, tras una gran contra conducida por Benzema, que acababa de entrar al campo.
El gallego disparó flojo y el balón salió rechazado, llegándole a Danilo, que venía como una moto siguiendo la jugada, pero su disparo raso y ajustado se encontró la cepa del poste del meta mexicano.
Incluso el propio Lucas tuvo en sus botas el quinto tan solo cinco minutos más tarde en una gran jugada personal pero su disparo lejano acabó desviado a córner por Ochoa. Precisamente, a la salida de dicho saque de esquina, Ramos pudo rematar con facilidad de cabeza pero su testarazo lo detuvo el portero nazarí sin aparentes problemas.

El propio Ramos, convertido en ariete ocasional, volvió a disponer de otra gran ocasión para ampliar el marcador un minuto más tarde.
Un gran pase desde la derecha de James hacia Coentrao, en la posición de extremo zurdo era culminado con una asistencia a Ramos, completamente solo en la frontal del área pequeña. Sin embargo, el remate del camero se marchó fuera cuando todos cantaban el gol en la grada de Los Cármenes.
Para ver la primera aproximación seria del Granada a la meta de Casilla hubo que esperar hasta el minuto 70, con un disparo lejano de Gastón Silva, que detuvo sin problemas el portero catalán. Aunque la mejor oportunidad del equipo andaluz para lograr el tanto del honor llegó a 10 minutos para el final cuando Adrián Ramos se revolvió en el área madridista y el rechace le cayó a Hongla, que disparó por encima del larguero.
Eso sí, entre medias de ambas jugadas, el Madrid pudo volver a anotar en una gran jugada de Benzema, convertido en extremo izquierdo. El francés centró al área y James, muy inteligentemente, dejó el balón a Morata pero el delantero madrileño la mandó fuera.
Sin tiempo para más que para ver cómo al Madrid le pitaban a Jame un fuera de juego de esos milimétricos que, sin ir más lejos, no le pitaron hoy a Neymar para anotar el 1-0 ante el Villarreal, pero la jugada, ya invalidada, acabó con un remate forzado de cabeza de Benzema que se marchó desviado.
Esta victoria aproxima un poco más al objetivo del ansiado título de Liga, ya que el Madrid no desfallece y sigue dependiendo de sí mismo en los tres partidos que le restan hasta el final de la temporada.
Con el único duro escollo por delante, el del Sevilla la próxima semana y el aplazado del Celta, por fin con fecha definida (el miércoles 17 de mayo), las posibilidades de ganar el campeonato siguen intactas. Y desde luego, con esta actitud, no hay nada que temer. Este es el camino y Zizou es mi Pastor, con él nada me falta…
