Crónica: Atlético de Madrid 2-1 Real Madrid | Vuelta semifinales de Champions

Atlético de Madrid 2-1 Real Madrid: «Haciendo historia en el Calderón»

Sergio Ramos, celebrando el gol de Isco | Atlético 1-2 Real Madrid

El Real Madrid sigue haciendo historia al lograr acceder a su tercera final de la Champions en cuatro años, en un épico encuentro ante el Atlético de Madrid, escribiendo con letras de oro el mejor epitafio posible para el Vicente Calderón, en su último encuentro europeo como feudo rojiblanco antes de su marcha al Wanda Metropolitano.

Y es que el Madrid ha tirado de su libro de estilo, de su ADN ganador para ésta su competición y llevarse una durísima elimintaroria, contra viento y marea. Contra todo y contra todos.

A pesar de la infame campaña periodística, que se posicionó en su inmensa mayoría a favor del Atlético, los jugadores de Zidane lograron sobreponerse al arranque soñado por el mundo rojiblanco. Dos goles a favor en apenas 20 minutos y, lo peor de todo, la extremada violencia con la que se emplearon muchos de sus jugadores (con la connivencia arbitral, dicho sea de paso).

Sin entrar en las múltiples provocaciones y manteniendo la cabeza fría cuando más necesario era, el Real Madrid supo reconducir una eliminatoria que se le puso muy cuesta arriba, al encontrarse con el mazazo que supusieron los dos goles tempraneros, en una auténtica olla a presión como era el Calderón, en un festival de patadas y marrullerías a cargo de prácticamente todos los jugadores colchoneros.

Pero surgió un imperial Isco, que supo echarse el equipo a la espalda cuando más falta hizo, acompañado del mejor Keylor Navas de la temporada y de un escudero de lujo como Luka Modric, que firmó probablemente el mejor partido de su vida, al menos como madridista, el Madrid dio la vuelta a la situación y acabó rumbo a Cardiff en vuelo directo, sin escalas.

A eso le añadimos una delicatessen de Benzema, en una jugada que entrará por derecho propio en la historia madridista como lo han hecho ya el taconazo de Redondo en Old Trafford, el cabezazo de Ramos en Lisboa o la galopada de Bale ante Bartra en Valencia, y el Madrid volvió a brillar con luz propia en Europa.

Finalmente, el gol de Isco logró capear el temporal (tanto el futbolístico como el atmosférico, desatado con furia visigoda casi al final) y el Madrid estará en su 15ª final de su historia, abriendo la posibilidad de ser el primer club en lograr ganar dos Champions consecutivas. Un hito que nadie ha logrado aún desde que la UEFA adoptó este nuevo formato de competición hace ya más de 20 años.

Un aluvión rojiblanco

El partido arrancó, como no podía ser de otra forma, tal cual estaba escrito en el guión previsto por el Atlético. Una presión asfixiante arriba que desarboló no sólo la línea de creación del Madrid sino que obligó a sus defensas a cometer una serie de fallos, algunos incomprensibles, que hacía que el balón apenas le durase dos o tres toques a los blancos.

Saúl anotando el primer gol del Atleti | Atlético 1-2 Real Madrid

En un guión que no habría escrito ni el mejor de los guionistas de cualquier película de la productora de Enrique Cerezo, el partido comenzó de la mejor forma posible para el Atlético. En apenas un par de minutos, Koke ya había puesto a prueba a Navas, en un duro disparo raso junto al poste, que el costarricense desvió a córner.

Sin embargo, y a pesar del aluvión desatado por el Atlético, la primera gran oportunidad del partido llegó a los siete minutos, en un córner botado desde la izquierda de la portería rojiblanca. A pesar de un claro penalti por un agarrón de Godín a Ramos no señalado por Çakhir, el balón llegó hasta la cabeza de Casemiro pero su testarazo, casi implacable, fue desviado de forma inverosímil por Oblak cuando ya se mascaba la tragedia en las gradas.

Pero aquello, lejos de amilanar al Atlético le empujó con más fuerza aún hacia delante y, tras pedir penalti por un derribo inexistente a Carrasco, llegó lo que nadie (o todos ) esperaban. Un nuevo córner desde la izquierda de Navas en el minuto 12 por Koke que Saúl mandó a la escuadra de Navas, adelantándose a Cristiano Ronaldo y Varane.

Con las gradas del Calderón en plena efervescencia, el Atleti apretó aún más el acelerador y redobló la presión y ocurrió lo inesperado. Un inocente y claro penalti de Varane a Torres apenas tres minutos después del gol de Saúl abrió las puertas del milagro rojiblanco.

A pesar de que Antoine Griezmann se resbaló a la hora de ejecutar el máximo castigo (de hecho, tocó dos veces el balón, lo que debió invalidar el lanzamiento) y que Navas estuvo a punto de detenerlo, el segundo gol subió al marcador y con ello, se desbordó la alegría rojiblanca.

Con el Madrid contra las cuerdas y con nada menos que tres cuartas partes del encuentro por delante, a tan solo un gol de igualar la eliminatoria, todo se ponía en contra. Pero el Madrid tiene eso que muchos envidian pero que sólo está a su alcance y es ese gen ganador, que le hace sobreponerse ante casi todas las adversidades. Y ésta lo era.

Antoine Griezmann anotando el gol de penalti | Atlético 1-2 Real Madrid

Sin perder la calma y, cuando todo apuntaba a una gran debacle, el Madrid decidió tomar las riendas del encuentro. Nunca sabremos si el cambio de guión se produjo porque el «Cholo» Simeone mandó replegar a sus jugadores y rebajar la presión o porque, sencillamente, el Madrid sacó su casta de campeón y dio un golpe en la mesa, pero el caso es que el equipo blanco asumió el control del partido.

A base de buen fútbol, de posesiones largas y con un Isco en estado de gracia, como nexo de unión entre el centro del campo y el ataque madridista, el Madrid empezó a carburar y a enseñar los dientes. Aunque sin demasiado peligro, lo cierto es que el Madrid comenzó a asomarse por el área rojiblanca.

Poco a poco, el Madrid atenazó al Atleti, metiéndole en su campo ante una defensa rojiblanca rayana en la violencia, ante la pasividad arbitral que permitió sendas entradas durísimas de Gabi y Saúl que se fueron al limbo. Como al limbo se fue un infame codazo de Godín sobre la cabeza de Cristiano Ronaldo que no sólo no fue sancionado con roja, a pesar de que lo merecía, sino que encima, tras la tangana provocada, Ramos se fue con una amarilla por protestar.

Este dominio del Madrid parecía ciertamente infructuoso ya que no se traducía en oportunidades claras de gol, salvo un disparo flojo de Isco en el minuto 37 que Oblak detuvo sin problemas y hacía que el Atlético, a pesar de verse sometido, no se sintiese demasiado amenazado. Al menos hasta que al filo del descanso, llegó la jugada que cambió la historia del partido.

En el minuto 41 y a raíz de un simple saque de banda, el balón le llegó a Karim Benzema a la altura del córner derecho del Atleti. De forma inverosímil y con una jugada magistral, con un par de regates, el francés dejó clavados nada menos que a tres rivales y desvió a la derecha a Kroos.

El alemán, que apareció prácticamente solo, lanzó un misil tierra-tierra, duro, raso y junto al palo que Oblak, en una increíble intervención, a duras penas logró despejar. El balón muerto le llegó a Isco, que lanzándose con todo, ante Savic y Godín, introdujo mansamente el balón en la portería del Atlético, rompiendo el partido.

Aunque las gradas rojiblancas rompieron a animar al equipo, el mazazo fue colosal y casi definitivo. El milagro, que estaba tan cerca, ahora se había difuminado y la losa que cayó sobre las espaldas rojiblancas era ya demasiado pesada. No obstante, la violencia atlética nos dejó un par de ejemplos más de marrullería con una durísima entrada por detrás con los tacos a la tibia de Casemiro y una agresión, de nuevo impune, de Torres en un salto con Keylor Navas, que dilataron más de la cuenta el final de la primera parte.

Todo bajo control

La segunda parte comenzó con un Madrid crecido y controlando a placer el centro del campo,  basando su autoridad en largas posesiones de un poderoso centro del campo, con Isco, Modric y Kroos tocando el balón y Casemiro, en labores defensivas, ayudando a Ramos y Varane para evitar posibles contras rojiblancas.

No tardó en llegar la primera oportunidad. En el minuto 48 una nueva falta de Giménez, en este caso a Kroos nos dejó una falta botada por Cristiano Ronaldo a la que respondió Oblak, de nuevo con una mano salvadora. Afortunadamente para el Atleti, a diferencia del gol, en este caso, el rechace cayó en las botas de Marcelo, que mandó el balón a las nubes.

A punto de cumplirse la hora de partido, con todo perdido, y lo más importante, con el Madrid jugando sin apreturas, el «Cholo» se jugó el todo por el todo con las entradas de Thomas y Gameiro, por Giménez y Torres, respectivamente.

Ramos, en pugna con Saúl| Atlético 1-2 Real Madrid

Dos cambios que estuvieron a punto de dar sus frutos cuando en el minuto 66 cuando un error estúpido de Danilo en la frontal del área del Madrid era aprovechado por Carrasco, que se plantó solo ante Navas pero su disparo fue desviado por el «tico» en una magnífica intervención. Pero su rechace le fue a parar a la cabeza de Gameiro, que remató a puerta vacía.

Sin embargo, y cuando el público cantaba el tercero de la noche, Keylor Navas emergió del suelo como un tornado y, con la agilidad de un gato, tuvo tiempo de responder al testarazo del delantero francés con una mano providencial, desviando el esférico a córner.

Aquello fue el principio del fin para el Atlético que incluso pudo ver cómo la eliminatoria se le escapaba definitivamente, de no haber anulado Çakhir un gol legal a Cristiano Ronaldo en el minuto 69.

El colegiado turco vio fuera de juego en un remate a bocajarro del portugués a tiro de Modric, en una jugada en la que el astro luso estaba en línea con la defensa y por tanto el gol debió haber subido al marcador.

A falta de un cuarto de hora para la finalización y, con las posibilidades de una histórica remontada prácticamente diluidas, todo pasaba por ver si el Atlético, que pese a todo seguía intentándolo, ampliaba al menos un gol su ventaja o si, por el contrario, el Real Madrid en una contra era capaz de empatar el encuentro.

Para ello, y como hizo en la ida, Zidane buscó más profundidad a través de las bandas quitando a Casemiro y a Benzema para dar entrada a Marco Asensio y Lucas Vázquez pero, a diferencia de entonces, aquellos cambios no dieron los frutos esperados. Más bien todo lo contrario.

Tanto el balear como el gallego no sólo se mostraron romos en ataque sino que perdieron unos cuantos balones, muchos de ellos peligrosos, que propiciaron varias contras del Atleti, que además aprovechó la ausencia de Casemiro para buscar con más fuerza el área blanca.

Pero ahí emergió nuevamente la figura majestuosa de Keylor Navas que sacó dos manos impresionantes, una en un despeje de puños y otra, prácticamente al final en un remate lejano de Griezmann, en la que fue la última jugada del encuentro.

Finalmente y, debajo del diluvio universal, los Dioses decidieron regar el césped del Calderón como merecido tributo a los héroes blancos. Unos héroes que han escrito con sangre y sudor el merecido epitafio al Vicente Calderón, que se despide de Europa rindiendo homenaje al Real Madrid, cuyos jugadores celebraron con una piña su más que merecido pase a la Final, depositando la bandera madridista sobre el césped del estadio rojiblanco, en una simbólica imagen para la historia.

La nuestra y la de Europa que, salvo en España, se ha rendido nuevamente al poderío blanco. Así pues, amigos, ponéos guapos. Cardiff nos espera.


Podcast 4×55 ‘Demoliciones Real Madrid C.F.’ Atlético de Madrid 2-1 Real Madrid

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