Mi día después: Soy madridista. Soy de Madrid. Y soy español. Y estoy cansado y orgulloso.
Estoy cansado de leer lo bonito que es ser colchonero y un fiel seguidor de un equipo luchador como el Atlético de Madrid. Aunque pierda. Cansado de leer lo afortunado que se siente un hincha culé al poder disfrutar de Messi. De un sextete. De dos tripletes. Y de vivir una moda – casi hegemonía – maravillosa. Una moda la que cualquier aficionado al fútbol solo puede rendirse, cierto es. Pero cuidado: Las modas son pasajeras. Cansado de recibir golpes y de superar obstáculos de todas esas personas que no entienden, y nunca entenderán, que nosotros también estamos ORGULLOSOS de ser madridistas y que no nos escondemos. Que somos madridistas orgullosos cuando ganamos en Lisboa y cuando ganamos en Milán. Cuando estamos en la tercera final de Champions en cuatro años. Somos y estamos orgullosos de ser el equipo español con más ligas y el equipo con más Champions del mundo.

Pero quizás no entienden que también estuvimos, estamos, y siempre estaremos orgullosos de nuestro equipo de cuando fuimos eliminados por la Juve a manos – o pie – de nuestro canterano Álvaro. Cuando el Barcelona ganaba todo lo posibles en España, y entre medias, se coló un enorme Atlético de Madrid para ganar una liga. Cuando padecíamos de «la maldición de Europa» y no pasábamos de cuartos u octavos. En todos esos momentos siempre hemos estado orgullosos de ser madridistas.
Y después de todo esto, sigo cansado. Cansado de leer lo bonito que es ser un aficionado del equipo «humilde» de la capital (no sé qué pensarán en Vallecas, Getafe o Leganés) y del equipo «humilde» de España (no sé qué pensarán en Ipurua o en el Benito Villamarín). También estoy cansado de ver lo ¿duro? que resulta ser fan y admirador de un equipo que sufre el acoso político de una nación entera, una persecución sin tregua, y que pertenece «a un país». Allí. Arriba a la derecha de España, y se llama Cataluña (Corona de Aragón). Pero sigo orgulloso. Orgulloso porque nosotros somos aficionados del mejor club que ha visto la historia del fútbol. Debemos sacar pecho y estar orgullosos. Siempre. En las buenas y en las malas.
Orgullosos porque los madridistas también somos humildes. También se levantan a las 5:00 de la mañana para ir a descargar pescado a Merca Madrid. O a las 9:00 en una mansión de La Moraleja. Orgulloso del madridista que ahora mismo ya está comiendo en Yakarta o el que aún está durmiendo en Santo Domingo. Eso es lo bonito. Nuestra diversidad.

Sigo cansado de ver cómo son los demás siempre quien lo hacen bien. Quién merecen más y quienes obtienen menos. Y nosotros quienes estamos haciendo «poco y mal». Sin merecer en boca de muchos, casualmente, conseguimos tanto. Pero estoy orgulloso porque no me creo esas historias. Porque nadie llega a donde está el Real Madrid si no lo ha merecido. Y nosotros señores, nosotros, lo merecemos.
Y todavía sigo cansado. Cansado de ver cómo el Bayern es la apisonadora de Europa. Harto de ver cómo la Juve es el muro infranqueable de Europa. Cansado de tantos elogios siempre para los mismos. Los demás. Nunca para nosotros. Pero también sigo orgulloso. Orgulloso de haber pisado – de nuevo – a la apisonadora de Munich y, ojalá, de franquear el muro de Turín en Cardiff.
Orgullosos de ser como nosotros.
Ayer. Hoy. Siempre.
HALA MADRID.

Me repito mucho pero. ..
Que difícil es ser del
Real Madrid C. F
linda carta pero no nos cansemos, regodeemonos de un Real como nunca se ha visto, un Real super y humano al mismo tiempo, el mejor de siempre!!
Correcto señor
Lo q le tienen al madrid es simplemente envidia y saber q esta a años luz del segundo.